Cedillo en la historia

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Cedillo en la Historia


Hay noticias de Cedillo en 1211 por razón de un pleito homenaje a la orden de Santiago por parte de D. Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín, quien en el portal de la Iglesia de Cedillo otorgó a dicha Orden el castillo de santa María de Albarracín, ante el entonces rey de Castilla Alfonso VIII, quien se hallaba en la villa junto con Pedro Arias, maestre de la Orden de Santiago.
En dicha escritura de pleito homenaje se menciona que Cedillo pertenece a la orden de San Juan de Jerusalén; se sabe que en 1216 dicha orden había dado fuero a Cedillo; sin embargo, pocos años después, los hospitalarios permutaron la aldea de Cedillo por la villa de Rioseco en favor de Abril García, que se convertiría así en el primer señor civil feudal de Cedillo, si bien no era con derecho de traslado a sus sucesores.
Remarcamos aquí que, apenas sesenta años después de la carta de población, ya existe construido un templo en Cedillo, aunque ignoramos sus características, es más que probable que se levantara en el mismo lugar que el actual.

Volvemos a tener noticias de Cedillo en el siglo XV. En las guerras nobiliarias en que los nobles se enfrentaron al rey y su valido D. Álvaro de Luna, hubo un episodio en el que los partidarios de la nobleza castellana, con el infante D. Enrique de Aragón, el almirante de Castilla y el conde de Benavente a la cabeza, se dirigieron a Cedillo para vigilar las tropas del arzobispo D. Juan de Cerezuela. En Cedillo se reunieron con las tropas que venían de Casarrubios del Monte, dirigidas por D. Pedro de Quiñones y Rodrigo Manrique, y partieron hacia Illescas, si bien nunca entraron en combate, pues se limitaron a cercar al obispo desde los pueblos de los alrededores, hasta que éste partió hacia Madrid, momento en que los coaligados le persiguieron.

 El 10 de abril de 1445, Juan II dio la villa de Cedillo, junto con los lugares de Humanes, Huecas, Peromoro y Guadamur, a D. Pedro López de Ayala, hijo del canciller mayor de Castilla. Esta donación tenía como antecedente el compromiso real, dado el 4 de septiembre de 1444, de otorgar a perpetuidad 300 vasallos al dicho D. Pedro.
Reseñar que esta entrega no se hizo sino después de muchas controversias, puesto que D. Pedro Sarmiento, nombrado alcalde mayor de Toledo (privándose así a D. Pedro López de Ayala de dicho cargo), enconó la entrega de dichos lugares; hasta que el 14 de Mayo de 1446 se firmó la concordia de Astudillo, y el día siguiente Juan II  ordena la entrega de los lugares antedichos. Sin embargo D. Pedro Sarmiento y el concejo toledano siguieron negándose a cumplir dichas órdenes, prueba de esta oposición es que, en una carta de 1 de febrero de 1447 de Juan II  al concejo toledano, había vuelto a ordenar la entrega o devolución a D. Pedro López  la jurisdicción de los referidos lugares, donde parece que D. Pedro ya había nombrado oficiales y había ordenado levantar horcas ( “señor de horca y cuchillo”).
Se reiteran las mismas órdenes el 14 de noviembre de 1447 y 10 de octubre de 1449, hasta que, por fin, se produce la entrega en 1450.
Sin embargo, no muchos años después, otro Pedro López de Ayala, esta vez el segundo conde de Fuensalida y segundo señor de Cedillo, vendió la villa de Cedillo a D. Hernando Álvarez de Toledo, en el precio de un millón de maravedíes enriqueños, el 4 de Enero de 1487. En dicha escritura se le da ya a Cedillo el tratamiento de Villa, a pesar de que, al cedérsela a los López de Ayala, muchos habitantes abandonaron el pueblo.
Este Hernando Álvarez de Toledo, que era señor de Tocenaque y de Manzaneque, sirvió con asiduidad a los Reyes Católicos. Como recompensa, los reyes le concedieron el título de Conde de Cedillo a su primogénito D. Antonio Álvarez de Toledo, mediante cédula dada en Laredo el 3 de Agosto de 1496.
Los Álvarez de Toledo continuaron siendo los señores de Cedillo hasta que el señorío volvió a recaer en los López de Toledo, a resultas de haber quedado extinta la rama hereditaria de aquellos y volver la herencia a los sucesores de D.ª Constanza Álvarez de Toledo, hermana del primer conde, casada con D. Pedro López de Ayala, nieto del primer López de Ayala mencionado.

Los condes de Cedillo dejaron de serlo como castigo por su apoyo a los Comuneros, frente a Carlos I, pues vencidos éstos y asentado el rey en trono retiró a los López de Ayala y Álvarez de Toledo el título de conde. Recuperaron dicho título por concesión de Felipe IV el 31 de mayo de 1624 (algunos autores señalan a D. Antonio Álvarez de Toledo, a quien Felipe IV le repone el título, como primer Conde de Cedillo; cuando en realidad hemos visto que no es así). Cedillo siguió siendo lugar de señorío hasta que los señoríos jurisdiccionales fueron abolidos por las Cortes de Cádiz en 1811.
 El señorío de Cedillo comprendía tanto el propio Cedillo como Tocenaque, la Dehesa de Moratalaz (hoy situada en el término de Illescas), adquirida al ser segregada de la Orden de Calatrava, que Felipe II había secularizado, y el despoblado de Peromoro, hoy también fuera del término de Cedillo.
En esta época el origen de las rentas de los condes era, fundamentalmente, jurisdiccional, es decir, los ingresos provenían de impuestos más que de propiedades, muy limitadas ya que se concentraban en el antiguo señorío de Tocenaque.
Dentro de las relaciones histórico-geográficas ordenadas por Felipe II el 27 de octubre de 1575, se remitió a Cedillo la encuesta, que fue muy breve en sus respuestas, pues respondieron de forma excesivamente sintética al cuestionario. Tenía 130 vecinos (aproximadamente 520 habitantes), con poco término municipal y sin río ni arroyo, bebiéndose de un pozo del Concejo; se iba a moler al Tajo, distante cinco leguas, y al arroyo de Redondos, situado en el Viso, perteneciente a la Orden de San Juan. Se señala, por último, que había algunas huertas de recreación, y tenía el señor casa propia muy principal (no sabemos si la actual casa-palacio, situada en la plaza principal, que quizá fuera la “casa fuerte” que cita Fernando Colón).
En el siglo XVI ya era villa de importancia, prueba de ello es que, a lo largo del mismo, se ven asentados diversos escribanos públicos: Gonzalo de León (1571-73-82-84), Juan Corona (1588), Miguel Valdemoro (1589), Cristóbal García (1590-93), Andrés Fernández del Álamo (1594-95), Juan Alfonso aguado (1595-97-99) y otros muchos, ya en el siglo XVII.
Otro hecho importante del siglo XVI es la construcción de la Iglesia Parroquial (aunque ya sabemos que en la Edad Media existía un templo). El nuevo, aún en pie, con algunos añadidos, se comenzó a construir el 21 de marzo de 1584. La Iglesia se construyó en estilo Mudéjar, con una imponente lacería, hoy oculta por un cielo raso construido en el siglo XIX, conserva algunos elementos de la antigua Parroquia, como la Pila Bautismal de principios del XVI.

En el siglo XVII fue repuesto el título a los Condes de Cedillo. La villa continuó prosperando y mantuvo escribanos.
Asimismo fue cuando se perdió Balaguera definitivamente para Cedillo; habiendo sido dada la carta -puebla conjuntamente a ambas localidades, sin embargo estuvo siempre más próxima a Illescas, habiendo pertenecido a la corona desde 1584 en que se separó de la iglesia primada, si bien tenía apenas 120 habitantes, por lo que acabó despoblándose en 1666. Illescas y Cedillo compitieron por la incorporación de dicho lugar a sus términos, pero después de casi un siglo de pugnas, éste pasó a Illescas, que pagó 15.000 reales a la Real Hacienda por la adjudicación, realizada por Real Cédula de 18 de agosto de 1746.
Fue un siglo de emigración a América. Queda alguna información de aquellos “indianos”, así sabemos que Manuel González de Mesa, nacido en Cedillo el 26 de julio de 1672, alcanzó el puesto de director de la Real Compañía de la Plata en la ciudad de Zacatecas en Nueva España (Méjico), en 1690. Volvió a Cedillo a primeros de siglo, casándose con una joven de Recas (Josefa Ortega y Guevara). Desempeñó el cargo de Alcalde Mayor de la Villa, falleciendo el 10 de abril de 1755. Contribuyó a la construcción de la sacristía, la torre y las campanas de la Iglesia Parroquial, dando 55.000 reales para la capilla mayor y pagó otros elementos y adornos, como los cetros de plata del Santo Cristo de la salud (hoy en día desaparecidos) y María Santísima del Rosario, que costaron 264 pesos, sufragó la fábrica del retablo nuevo (también desaparecido), que costó 20.000 reales.
Como gracia, a cambio de las donaciones efectuadas, se concedió a D. Manuel González de Mesa el uso perpetuo de dos sepulturas en la capilla mayor, a la derecha de la iglesia parroquial, para él y su esposa y sus descendientes, con piedras o lápidas llanas, sin inscripción, fuera de donde pone los pies el sacerdote cuando celebra la misa. Estas sepulturas, como las demás existentes dentro de la iglesia, han desaparecido a resultas de las diversas obras llevadas a cabo en el siglo pasado, aunque es de presumir que los restos de los difuntos sepultados en la misma continúen allí.

En 1808, antes del inicio de la Guerra de la Independencia, se procedió al deslinde con los términos vecinos, la mayoría de ellos despoblados; a saber: Moratalaz (Illescas, antigua Dehesa propiedad de los López de Ayala), Tocenaque (también parte del señorío de los López de Ayala), Peromoro (de los López de Ayala), San Andrés y Huecas, si bien Tocenaque acabaría incorporándose al término de Cedillo.
Existen referencias indirectas de la participación de los habitantes de Cedillo en la Guerra de la Independencia. Por tradición oral conocemos la llamada batalla, que no debió ser otra cosa que una pequeña escaramuza, en el lugar conocido como las Charcas; también de la compra del pan en el sitio de la Panadera, que quedó ya con esta denominación, por comprarse allí a vecinos de Bargas el pan que se consumía en el pueblo durante la guerra.
El 7 de julio de 1809 el guerrillero Juan Palarea (médico murciano afincado en la que hoy es Villaluenga de la Sagra), con 14 jinetes atacó en Cedillo, en el camino de Casarrubios, a un destacamento de veinte hombres de infantería que iba a requisar alimentos, causando cinco muertos a los franceses y dispersando al resto. Este éxito le atrajo nuevos partidarios que quedaron bajo su mando, hasta constituir una importante partida que actuó por toda la región.
La desamortización tanto de bienes eclesiásticos como, más tarde, de bienes comunales dio lugar a numerosas ventas. Así, sabemos que se vendieron fincas rústicas por valor de 394.477 reales, con una extensión de 441,35 fanegas; asimismo  se vendieron fincas urbanas por 7.000 reales.
La villa continuó manteniendo escribanos públicos, lo que nos sigue indicando su relativa importancia.
Del siglo XIX queda numerosa información, más en forma de anécdotas de la vida cotidiana, que de grandes hechos. Así, aún circulan por el pueblo relatos de muertes, robos y asesinatos acaecidos en extrañas circunstancias. De entre los muchos escuchados, traemos aquí la descripción de uno que debió causar gran conmoción puesto que está reflejado en unas coplas manuscritas
<<escritas por dos hijos de Cedillo>>:
“En 1889 se produce un robo sacrílego, en el que se quita de la iglesia y al Palio de San Antonio de Padua

El Palio de San Antonio
de la iglesia lo han robado
ya ni a más misa se va
porque se ve el desengaño.
Sabemos que ha sido
la gente de iglesia
porque no se han visto
las puertas abiertas.

Con motivo del robo, se revisan las existencias de ornamentos de la iglesia y observan que han desaparecido otros bienes de menor valor, como varios floreros, pero piensan que los ladrones no son Cedillo:
Pues del Palio que han robado
el pueblo está bien tranquilo
porque todos sospechamos
que el ladrón no es de Cedillo.

Uno de los ladrones se arrepiente y acude a confesarse al teniente-cura:

Que dice al teniente
quiero confesar
he robado el Palio
me perdonarás.

Lo hace, además, en una noche tormentosa y oscura, llamando a la ventana del confesor (pese a lo cual, los autores no se compadecen de él):
Pobre penitente
que noche pasó
la lástima ha sido
que no se arrició.

El teniente-cura no le absuelve, al tratarse de un robo sacrílego, dirigiéndose al cura (el pueblo era suficientemente importante como para tener dos curas). El susto de despertar por la noche tuvo efectos perniciosos en el ama, que se constipa:
La pobrecilla Juliana
se tuvo que levantar
y desde aquella mala noche
la viene su enfermedad.
Estaba en la cama
y se levantó
estaba sudando
y se constipó.

El ladrón confiesa que fue él quien robó el Palio y que lo empeñó en la calle Hortaleza de Madrid, por noventa pesetas. El cura comenta al alcalde donde está el Palio (sin desvelar nombres, obligado por el secreto de confesión), y ambos deciden ir a rescatarlo; en la casa de empeño les niegan el Palio y no se encuentra allí nada de lo robado.
Con el paso del tiempo, se reciben unas cartas desde Mocejón que acusan a Cleofé, a la sazón sacristán de la iglesia (de ahí el escándalo provocado). El cura, obligado por el secreto de confesión, acude al arzobispo de Toledo para ver el procedimiento a seguir, y el arzobispo cesa en el acto a Cleofé como sacristán.

Pero Cleofé que vio
que le quitaban el pan
entre él y su familia
al cura quieren matar.
A matarle se deciden
pero con mucho furor
gracias que pudo encerrarse
y al Señor se encomendó.
Rompen puertas y ventanas
y todo lo destrozaron
rompieron muchos muebles
y al caballo maltrataron.
El pueblo se alborotó
al ver el nuevo suceso
acudió a la autoridad
y le dicen: Date preso.

Acaban las coplas deseando que al ladrón le sean aplicadas las más severas penas:
Pues con la causa del Palio
y la del cura son dos
tendrá para unos días
y dándole poco el sol.
No se puede decir nada
si tocará más las teclas
pero por muy bien que libre
de fijo que verá Ceuta.

Se menciona Ceuta por el presidio que había en aquella ciudad.
En este siglo hubo numerosas epidemias de cólera que afectaron a toda España, en Cedillo se hicieron notar con especial virulencia. La primera tuvo lugar en 1855, comenzando el 3 de agosto y siendo su primera víctima una mujer, siguiendo a los dos días su marido, falleciendo en ese mes catorce personas y otras dos más en septiembre, a partir del cual parece que la epidemia cesó.
En 1856 rebrotó la epidemia, esta vez con menos víctimas que en la anterior. Se reprodujo otra vez en 1865, iniciándose en el mes de octubre, en el que fallecieron cinco personas, y otras tres en noviembre.
También hubo otras enfermedades que generaron mortandad. Así, se registraron varias muertes por viruela en diciembre de 1870 y 1873.
También suceden catástrofes naturales, sobre todo en forma de tormentas, de entre las muchas relatadas entresacamos, por la descripción detallada, la acaecida en 1855:

“El día 24 de agosto de 1955 principió a llover con tal tenacidad, que donde no habían concluido la recolección, tuvieron que abandonarlo y dejarlo perder en las eras, no permitiendo las continuadas lluvias el arar las tierras, y todas se cubrieron de hierba como los prados más frondosos; la uva se pudrió en las cepas mucha parte de ella, y la que se recogió, insípida y mal sazonada, para cuya operación tuvieron los vendimiadores que descalzarse, y se metían hasta la rodilla, de suerte que daba compasión de verles nadando entre las viñas.

Llegó la época de sembrar y las tierras aún no se habían arado por no haber cesado las lluvias, de suerte que, avanzando el tiempo, fue preciso dar las labores precipitadas y de mala manera, y tirar la simiente entre yerba, barro y agua, desconfiados de recoger igual cantidad de grano que se sembraba, como en efecto así sucedió, pues se recogió poco más de lo sembrado, y aún hubo labrador que sembró veinte fanegas de trigo y cogió siete. La mala cosecha fue general y la escasez se dejó sentir, y los granos y paja se vendían a precios extraordinarios, pues el trigo se vendió a más de 70 reales.

Fueron incalculables los daños y perjuicios que causaron las aguas, se arruinaron muchas casas, y en las de la calle de la Arena (por ser calle de arroyo) era tanta la humedad, que tenían que echar el piso de paja para poderlas habitar, el agua rebosaba en aquélla calle, y en alguna otra, por los brocales de los pozos, muchos sótanos y cuevas se llenaron de agua; los caminos se inutilizaron y muchos se convirtieron en profundos arroyos; en fin todo fue pérdidas apuros y desgracias; no nos envíe Dios otro año 1955”.

Poco que reseñar en el siglo XX, del que, por otra parte, es fácil encontrar documentación de carácter administrativo y estadístico. Destacar, sin embargo, el cambio del nombre que había tenido el pueblo durante más de ochocientos años, Cedillo a secas, por el de Cedillo del Condado, lo que se hizo en virtud del Real Decreto de 27 de junio de 1916.

 

Documentación del Archivo Municipal de Cedillo del Condado

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CÀRTA-PUEBLA DE CEDILLO DEL CONDADO


Cedillo es una villa de la provincia y diócesis de Toledo, partido

judicial de Illescas, situada á los o° 15' de longitud O. del

meridiano de Madrid y á los 40o 6' de latitud N., á cinco leguas

al N. de la capital provincial y á una al OSO. de su cabeza de

partido. Cuenta, con 300 vecinos y más de I.OOO habitantes.

Otros dos pueblos del mismo nombre existen en España, es á

saber: Cedillo, lugar de la provincia de Càceres, partido judicial

de Valencia de Alcántara y diócesis de Coria, sito junto á la

frontera portuguesa, casi en el ángulo que forman los ríos Tajo

y Sever en su confluencia, y Cedillo de la Torre, villa de la provincia

y diócesis de Segovia, en el partido judicial de Riaza. De

estos tres pueblos homónimos, el más histórico es el Cedillo

toledano.

Situada la villa de Cedillo en una alta y despejada llanura, con

sus amplias y bien formadas calles, sus regulares edificios, su

antigua casa-palacio de los Condes, construida en la plaza principal

y provista del blasonado escudo de los Alvarez de Toledo,

propio de la Casa de Cedillo, y, en fin, con su espacioso templo

parroquial consagrado á la Natividad de Nuestra Señora, de vulgar

arquitectura moderna, es muy poco lo que llama en ella la

atención al arqueólogo ó al artista.

Por otra parte, sus memorias históricas son muy escasas y las

pocas que quedan nadie se ocupó jamás en allegarlas ó reunirlas.
Consignaré aquí algunas que ni e procuraron mi curiosidad

y diligencia.

Cedillo suena por primera vez documentalmente con la forma

de Cidello en la carta-puebla concedida á aquel lugar en Febrero

de la era de IIQO, correspondiente al año de Cristo de 1152. La

etimología del nombre geográfico me parece clara. El de Mío

Cid que llevaba el famoso Rodrigo «es —dice Dozy— mi Seid,

mi Señor; y esta calificación la daban los soldados árabes y valencianos

al caballero castellano, cuando llegaban á ser súbditos de él» .
Pues dada la índole de su desinencia, tan castellana y

medieval, Cidello debe ser diminutivo romanzado del vocablo

árabe Cid ó Seid, que significa Señor.

Si al nombre hemos de atenernos, paréceme muy probable el

origen árabe del pueblo, cuyos comienzos acaso corresponden

al siglo xi, ó sea al tiempo de la dinastía toledana de los Banu

Dzunnun. En las postrimerías del reinado de Alfonso VII, el

Emperador, por los años de 1152, el Conde Amalrico, cuyo

nombre, según se ve, trasciende á abolengo visigodo, hizo carta

de donación perpetua de la aldea de Cedillo, que á la cuenta

poseía, á sus pobladores y á los descendientes de éstos. Tal documento

es la carta-puebla que origina estas noticias y que transcribiré

más adelante.

En el siguiente siglo XII figura Cedillo ya con la forma de

Cidiello con motivo de una ceremonia muy propia de aquellos

caballerescos tiempos. El Rey de Castilla, Alfonso VIII, se hallaba

en Cedillo en 1211 acompañado de D. Pedro Arias, Maestre

de la Orden de Santiago; del Comendador D. García González

y de muchos caballeros, y allí acudió D. Pedro Fernández de

Azagra, señor de Albarracín, el cual, en el portal de la iglesia

del pueblo, prestó pleito-homenaje á la Orden del Apóstol, comprometiéndose

á entregar á esta milicia el castillo de Santa María

de Albarracín. Es muy singular el texto del documento en que

esto consta, inserto en el Tumbo menor de Castilla de la Orden

de Santiago, razón por la cual, y porque el documento es breve,

me pareció trasladarlo íntegro. He aquí su contenido:

«Hec est memoria del pleyto que fizo don P. Ferrandez de

sea maría de auarrazin al comendador dó g.a gnz ante el rei do

Alfonso e ante maestre don P. arias en el portal de la ecclia de

cidiello la q es de los fres de la orde del hospital é es en el

campo de maidrid. fizo do P. Ferrandez atal pleyto que delexasse

a los fres de sciago el castiello de sea. m.a de aluarrazi assi como

do ferrand royz so padre lo mado en sus cartas, e si esto no

fiziesse q fuesse alleuoso e traidor, qno ë pleito fue fecho estauâ

delant dô beltrâ iohs do almorauede e do alfonso tellez e do gil

garciaz do g.° ferrandez ermano de do p.G ferrandez e g.a ferrandez

filio e ferrand tuerto, e dô gutier gutierrez de faceues. e dô

fernand garciaz de üdeio e dô Joan galindez. e G.agalindez cauos

de dô beltrâ. e dô florece, e dô Garci florence.

Era m.a cc.a xl.a vnii.a».

Dos cosas he de notar en este documento. La primera es la

nueva forma Cidiello con que aparece el nombre del pueblo:

forma muy lógica y que se acomoda perfectamente á una regla

general de la antigua fonética castellana, según la cual á la e tónica

solía anteponerse una iy y no de otra suerte de castelhtm se

originó castiello, de capellum, capiello, etc.

En segundo lugar debe notarse que, según la escritura transcrita,

la iglesia de Cedillo pertenecía en 1211 á la Orden del

Hospital ó de San Juan de Jerusalén Parece indicar esto que

también el pueblo era entonces propio de la Orden y hace más

probable la sospecha el hecho de la gran proximidad de Cedillo

á la bailía de Olmos, que era, desde mediados del anterior siglo,

posesión de ios Hospitalarios. En efecto, por Noviembre de 1144,

Alfonso VII, el Emperador, hallándose en Toledo, había donado

á la Orden del Hospital el castillo de Olmos (cuyas ruinas aun

existen en el término de El Viso, no lejos de Cedillo, en la ribera

izquierda del río Guadarrama) con su bailía, «que está en el territorio

de Toledo entre Canales y Calatalifán», con todos sus términos

y pertenencias. No figura Cedillo en este documento,

pero afianza la sospecha antes apuntada otro hecho aun más significativo,

á saber: que en I2IÓ la Orden del Hospital dio un

fuero al pueblo de Cedillo, documento que existió en el archivo

de la Orden, establecido en el castillo de Consuegra. Desaparecido

este rico depósito y destruidos en gran parte muchos de

sus papeles, todos los indicios hacen creer que el texto del fuero

de Cedillo ya no existe; á lo menos mis pesquisas personales en

el mismo Cedillo, en El Viso, en Consuegra y en el Archivo

Histórico Nacional de Madrid, donde se guardan, en parte, los

archivos de la Orden de San Juan correspondientes á sus lenguas

de Castilla y de Aragón, resultaron, tocante al particular, del

todo infructuosas. Pero lo que parecen certificar los dos documentos

á que me he referido es que en los comienzos del

siglo XIII Cedillo era posesión de la religión de San Juan. Acaso

los descendientes de aquellos pobladores favorecidos en 1152

por el Conde Amalrico, acaso ellos mismos, se habían puesto

voluntariamente bajo el amparo de la poderosa Orden que, muy

pocos años antes, como se ha visto, sentaba sus reales junto al

río Guadarrama. Lo que no es dudoso es que el dominio de los

Hospitalarios sobre Cedillo fue pasajero. Erigida en El Viso la

Encomienda Magistral de su nombre, comprendía los actuales

términos de El Viso, Palomeque y Carranque, pero no el de Cedillo,

que ya en el siglo xv hallamos lugar realengo, aunque por

muy poco tiempo, como se echará de ver por las fases de su

moderna historia.

Vuelve á sonar el nombre de Cedillo, pero ya con su forma

moderna y definitiva, con motivo de los sucesos ocurridos en

Marzo de 1441 á que dieron ocasión los bandos y parcialidades

del reino motivados por la gran enemiga existente entre D. Alvaro

de Luna y sus parciales, de un lado, y de otro, los Infantes

de Aragón con gran parte de la alta nobleza castellana. Estando

en Toledo el Infante de Aragón D. Enrique con el Almirante de

Castilla y el Conde de Benavente, acordaron partir todos para

Cedillo, como en efecto lo hicieron, por estar cerca de Illescas y

observar desde allí los movimientos del Arzobispo de Toledo

D. Juan de Cerezuela, hermano de D. Alvaro de Luna, que en

aquella su villa arzobispal se estaba con 50 jinetes y mucha

gente de á pie. En Cedillo hallaron á Pedro de Quiñones y Rodrigo.

Manrique, caballeros de su misma parcialidad, que con la

gente que les seguía y con idénticas intenciones habían ido allá

desde Casarrubios del Monte. Todos juntos con sus fuerzas salieron

de Cedillo en dirección á la próxima Illescas y estuvieron

bien cerca de la villa en orden de batalla por espacio de dos

horas, casi provocando al Arzobispo al- combate; pero como

vieron que nadie salía contra ellos, siguieron hacia Valdemoro,

lugar también propio del Arzobispo de Toledo. Allí quedaron dos

días, al cabo de los cuales el Infante D. Enrique, con su gente, se

volvió á Cedillo y los otros magnates marcharon á otros pueblos

próximos para seguir ejerciendo presión sobre el Arzobispo Cerezuela,

el cual, encontrándose sin bastimentos y temeroso de que entrasen

en Illescas los señores coaligados, partió de esta villa en

dirección á Madrid. Y el Infante, el Almirante, Benavente y los

demás caballeros, dejando á Cedillo y demás pueblos comarcanos,

marcharon en la misma dirección, para dar alcance al Prelado.

Hallándose el Rey Don Juan II en Arévalo, en 10 de Abril de

I445, hizo merced, por gracia remuneratoria, del lugar de Cedillo,
juntamente con los de Humanes, Huecas, Peromoro y Guadamur,

al ilustre magnate D. Pedro López de Ayala, hijo segundo

del insigne D. Pedro López de Ayala, Canciller mayor de Castilla

é historiador de Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III.

Este D. Pedro, primer señor de Cedillo, había heredado de su

padre el gran Canciller todo su patrimonio de Toledo, así

como el hermano mayor, Fernán Pérez de Ayala, le había sucedido

en el histórico señorío de Ayala, en tierra alavesa. El don

Pedro obtuvo, pues, de su padre los altos y muy importantes

cargos de Aposentador mayor del Rey y Alcalde mayor de Toledo,

de sus reales alcázares, de sus puentes y puertas y del castillo

de San Servando. Fue D. Pedro llamado el Tuerto «porque

en el cerco de la ciudad de Antequera estando sobre ella el Infante

D. Fernando que la ganó el año de 1410 donde se halló

con su hermano Fernán Pérez de Ayala... le sacaron un ojo los

moros con una saeta» .

Aunque Don Juan II había hecho merced al de Ayala de Cedillo

y de los otros pueblos antes mencionados, no le había llegado

á dar los correspondientes despachos de aquellas donaciones.

El Rey había tenido á bien despojar á D. Pedro López de

Ayala de la Alcaldía mayor de Toledo, sin otra razón que la de

dársela á su omnipotente valido D. Alvaro; con este motivo las

relaciones entre el Monarca y el de Ayala distaban bastante de

ser cordiales. Pero el señor de Cedillo tenía amistad con el Príncipe

D. Enrique, heredero de la Corona, y, debido á esta circunstancia,

en la capitulación y concordia celebrada y firmada

en 1446 entre el Rey y su hijo, uno de los capítulos ajustados

fue el de que «por quanto el dicho señor Rey hizo merced al

dicho Pero Lopez de castillos e vasallos de tierra de la dicha

ciudad de Toledo, y en cuenta y cumplimiento delos el dicho

señor Rey le dio los lugares de Cedello, e Vmanes, e Peromoro,

e Huecas, e Guadamur, e Falto, puestos en poder del Alférez

los recabados de Guadamur hasta que se contasen, por ende es

acordado que el dicho señor Rey mande al dicho Alférez que le

dé los dichos recabados, y se le den las provisiones que o viere

menester, para que todo le sea firme» .

Una de la Reina Doña Isabel la Católica, fecha en Segovia, á

25 de Enero de 1475, nos hace saber que para completar los 93

cuentos de maravedíes concedidos al Rey Don Enrique IV por

los Procuradores de las ciudades y villas del Reino en las Cortes

de Santa María de Nieva, correspondió pagar al Concejo de Cedillo

15.153 maravedíes.

Cedillo, con su señorío y jurisdicción, permaneció en poder

de los Ayalas toledanos hasta el tiempo de D. Pedro López de

Ayala, segundo Conde de Fuensalida, nieto de D. Pedro López

de Ayala, el Tuerto, á quien lo había donado el Rey. El cual segundo

Conde, por escritura otorgada en Toledo ante Juan López

de la Puebla, escribano público del número de los de aquella

.ciudad, en 4 de Enero de 1487 vendió á Cedillo, que á la sazón

ya era villa, con su jurisdicción civil y criminal, señorío, vasallaje,

rentas y términos, en precio de un millón de maravedíes

enriqueños á D. Hernando Alvarez de Toledo, verdadero fundador

de la casa toledana de Cedillo .

Fué D. Hernando Alvarez de Toledo personaje de mucha

cuenta durante el reinado de los Reyes Católicos. Comenzó sirviendo

á la persona de Enrique IV. Era señor de Tocenaque,

dominio en que había sucedido á su padre D. Juan Alvarez de

Toledo y á sus antecesores, que también hubieron de disfrutarle;

señor de Manzaneque, Regidor de la ciudad de Toledo, Secretario

de la Orden de Alcántara, Notario mayor del Reino de Granada, Secretario,
Contador mayor y del Consejo de los Católicos

monarcas. Don Hernando acompañó á los Reyes en casi

todas sus empresas, asistiendo con ellos á la guerra y conquista

de Granada, refrendando los reales despachos, desempeñando

difíciles y delicadas comisiones y prestando á los soberanos otros

grandes servicios. Uno de los documentos que obran en mi archivo

acredita que en una ocasión D. Hernando Alvarez de Toledo

dio á los Reyes Católicos dos millones de maravedíes para

la armada de Sicilia. Por todos estos motivos mucho le estimaban

los Reyes, y particularmente gozaba de la confianza de Isabel

la Católica. Honráronle los Monarcas, en remuneración de

sus servicios, de varias maneras. Fué la más señalada la merced

de título de Conde de Cedillo, hecha á su hijo primogénito don

Antonio para sí y para sus sucesores en su casa y mayorazgo

«teniendo en memoria —dicen los Católicos monarcas en la Real

cédula, fechada en Laredo á 3 días de Agosto de 1496— los

grandes y señalados servicios que el dicho Fernán Alvarez nos

ha fecho y faze de cada dia y de la gran lealtad y fidelidad que

en él hemos fallado y en los grandes y arduos negocios que del

hemos confiado y porque vos el dicho Antonio Alvarez de Toledo

casastes con nuestra licencia con doña Maria Ponce de Leon,

dama de mi la Reyna, y por más vos honrar y acrecentar». La

villa de Cedillo quedó, pues, erigida en cabeza de Condado, á

cuyo territorio se agregó el del inmediato y antiguo señorío de

Tocenaque, propio también de los Alvarez de Toledo, cuyo lugar

se había despoblado en los primeros años del siglo XVI.

Sabido es que una de las grandes iniciativas del Rey Felipe II,

que tan grandes las tuvo, fue la de ordenar una descripción completa

de estos reinos, para lo cual, en 27 de Octubre de 1575»

despachó desde El Pardo una cédula dirigida á los gobernadores

y corregidores de los pueblos, que dio por resultado las relaciones

histórico-geográficas que fueron redactándose, y de las que

714 se conservan en ocho tomos en la Biblioteca Escuriaíense.

Brevísima es la relación que dio Cedillo, tan breve, que ni relación

puede siquiera llamarse, sin que, á diferencia de lo que

ocurrió en los más de los lugares, se ciñeran los que la redactaron

al extenso y detallado interrogatorio que para facilitar la

comisión se había enviado á los pueblos. He aquí copiada la deficientísima

relación, á todas luces incompleta, ó más bien sucinta

nota que envió la villa de Cedillo y que carece de fecha:

«La villa de cedillo es de Don Antonio de Luna Ponce de león

esta cinco leguas de la Catedral de Toledo tiene 130 vs.° / es

lugar de poco termino y no tiene rio ni arroyo beben de poco

del concejo / las armas de estos señores son / la banda azul y otro

colorada y un león y una cruz / esta en llano es lugar de labranza

y vino / no tienen montes / tiene al oriente a Yuncos media legua,

y al poniente Lominchar media legua, y al medio dia el viso un 4º

de legua / y al norte a Palomeque media legua tiene el Sor. casa

propia muy principal / van a moler al Rio tajo que ay cinco

leguas / y a otro arroyo ele la orden de st Ju° cerca del viso

que se dice el arroyo de redondos, aunque este muele todo el

año sino a reparo de agua / Ay algunas huertas de recreación

en este lugar».

Prescindiendo ahora de ampliar los extremos de índole geográfica,

topográfica, estadística y heráldica que se tocan en esta

minúscula relación y también de rectificar algunos de sus crasos

errores, todo lo cual estará en su lugar cuando publique nuestra

Academia las relaciones correspondientes á la actual provincia

de Toledo, de que estoy encargado, sólo observaré aquí que el

D. Antonio de Luna Ponce de León que en la relación figura

como señor de Cedillo, se llamaba en realidad D. Antonio Alvarez

de Toledo Ponce de León y Luna, y fue el tercero ó el cuarto

Conde de aquel título (pues tanto el uno como el otro, padre é

hijo, se llamaron Antonio). Y son de recordar, á este propósito,

el desorden y la confusión, bien conocidos de los genealogistas,

que en pasados siglos había en materia de apellidos, á lo que

añadiré que algunos de aquellos primeros Condes de Cedillo

hasta prescindieron de usar habitualmente el título que á su predecesor

concedieran los Reyes Católicos, de lo que tengo pruebas

en mi mismo archivo de familia.

Continuó Cedillo bajo el señorío de los Alvarez de Toledo,

hasta que, extinguidas varias de sus líneas, recayó el estado de

Cedillo en los descendientes de D.a Constanza Alvarez de Toledo,

hija de D. Hernando, el Secretario de los Reyes Católicos, casada

con ei Comendador D. Pedro López de Ayala, señor de Peromoro,

hijo de D. Pedro López de Ayala, segundo Conde de

Fuensalida. Al pasar así Cedillo al dominio de los Ayalas, en

cuya descendencia el título se conserva, volvió, y es singular

coincidencia, al linaje que primeramente le tuvo, por gracia,

como arriba queda dicho, del Rey de Castilla Don Juan II.

En virtud del Real decreto de 27 de Junio de 191Ó (publicado

en la Gaceta de Madrid del siguiente 2 de Julio), por el que, á

propuesta de la Real Sociedad Geográfica de Madrid se reformó

la nomenclatura de España para evitar la confusión originada

por el hecho de existir muchos pueblos con idénticos nombres

sin aditamento alguno, Cedülo, el de la provincia de Toledo, se

llama oficialmente Cedülo del Condado.

He aquí ya el texto de la carta-puebla de Cedillo que ha motivado

la antecedente disquisición histórica. Hallé el texto de este

documento en el índice en vitela llamado Libro Becerro l.° de

la Catedral de Toledo, hoy existente en el Archivo Histórico

Nacional, al folio Jl vuelto, de donde lo copié por mí mismo.

En la transcripción he respetado escrupulosamente la ortografía,

pero he deshecho las abreviaciones.

«De cidello aldea data populatoribus.

Christus. In dei nomine et eius gratia. Ego comes amalricus

fació cartam donacionis populatoribus de Cidello eiusdem aldee

ut semper illi et filii eorum et omnis generació que ex eis processerit

habeant et teneant atque hereditario iure imperpetuum

possideant et faciant de hereditatem illa quicquid uoluerit dare

siue uendere cuicumque uoluerint saluo tamen iuro meo. Tibi

scilicet Petro nigr o hereditatem de quatro iugos. Sánete marie

hereditatem per duos iugos. Benedicto hereditatem per unum

iugum. Pelagio garganta, hec per tres iugos. Enego Paschal. Hereditatem

quam tenet Garsie. Hereditatem quam tenet Christoual.

Hereditatem quam tenet Sem ferro cum hereditate quam

tenet. Pascha flayn. cum sua hereditate domingo blasco. hereditatem

quam tenet. Peidro domingo per unum iugum. Enego domingo

et blasco domingo, hereditatem quam tenet. Benedicto

Joan Mezmude uno iugo. Raimundo de fontanelas. Peidro sobrino'

de petro nigr o.

Eodem modo fació cartam illis de ualaguera. Valerio enego in

ualaguera. hereditatem per tres iugos. Petro iohanes hereditatem

quam tenet. Nunno similiter. Castellano. Peidro Pelaez. don polo.

Peidro longo. Pater de peidro pelaez.

Facta carta mense febroario in era M.C.LXXXX. Existente aldefonso

imperatore in toléto. et in tota hyspania imperante. Alcaid

in toleto. Guter roiz. Alguacil. Steuan abenbran. Alcaldes, antolin

nigro. Julian de capello.»

Es, pues, este documento una carta-puebla, en el sentido genérico

que ha solidó venir dándose á esta palabra, y porque, según

se ve, el Conde Amalrico la otorgapopulatoribus, á los pobladores

de Cedillo. Ello no quiere decir que comenzase entonces la

población de la aldea, pues ya quedó dicho que acaso sus orígenes

fueran árabes y del siglo xi, ó tal vez anteriores. Lugares

hubo á quien se dieron cartas-pueblas en determinadas fechas y

cuya existencia anterior aparece históricamente comprobada.

Es también la de Cedillo una carta de repartimiento y de donación,

hechos por el Conde Amalrico á sus beneficiados á perpetuidad,

por derecho hereditario y con el de disponer de sus heredades

libremente: forma notable de cesión y ejemplo digno de

tenerse en cuenta para apreciar un aspecto del estado délas

personas y de la propiedad rústica en Castilla á mediados del

siglo XII.

El latín en que está escrito el documento es el corriente y

usado en nuestra región central en aquel siglo, así en su léxico

como en su ortografía, apareciendo también, según costumbre

muy extendida, la fórmula inicial de invocación. El Conde Amalrico,

que otorga la carta, alto personaje de la corte del Emperador,

es, sin duda, el mismo que firmándose Comes Amelricus

tenens Baetiam, figura dos años después, en II54> entre los con-

firmantes de la carta-puebla de Illescas dada por Alfonso VII,

que encontre yo en el archivo de aquella villa y que publiqué

hace diez años. Guter Roiz, alcaide en Toledo, y el alguacil

Steuan Abenbran, figuran igualmente confirmando la carta-puebla

de Illescas. Junto á los nombres de los pobladores cristianos,,

como los de Nigro, Paschal, Garsia, Blasco, Domingo, etc., aparecen

otros de marcada oriundez hebraica y arábiga. Esto no

hace sino confirmar lo complejo de aquel estado social, muy característico

en el reino de Toledo, donde, ultimada que fue la

reconquista, había de quedar durante siglos un fuerte sedimento

mudejar y judío de que, inmediato á Cedillo, era viviente ejemplo

la importante villa de Illescas.

Hállase en la carta-puebla de Cedillo el nombre de Valaguera,

á cuyos habitantes se extienden también las seguridades otorgadas

por el Conde Amalrico, y como de tal localidad nada se escribió

nunca, daré de ella algunas noticias.

Balaguera que, trocada la V en B, así viene escribiéndose modernamente,

es un despoblado de la provincia de Toledo y partido

judicial de Illescas, distante más de tres kilómetros al ONO.

de esta villa y media legua al NE. de Cedillo. De su origen nada

se sabe. Los declarantes en la relación dada por el lugar á 20 de

Octubre de 1578, que fueron los vecinos Blas Martín y Andrés

Martín, designados al efecto como más ancianos y conocedores,

dijeron «quel pueblo es tan antiguo que jamás oyeron decir á

sus antepasados cómo fue fundado ni quién fue fundador ni

quándo fue ganado de moros ni de otra manera alguna». En

efecto, la aldea existía ya, según se ha visto, á mediados del

siglo XII. Dependió de la jurisdicción de Illescas y como esta

villa fue propia de la Santa Iglesia de Toledo hasta que en 1584

quedó segregada de la Dignidad Arzobispal y pasó al dominio

directo de la Corona. En 1578 tenía Balaguera 28 ó 29 casas y

otros tantos vecinos. Titular de su iglesia parroquial era Nuestra

Señora de la Concepción, y junto á ella se alzaba una ermita dedicada

á San Esteban. El término era muy corto y acaso por

esto y por falta de medios de vida para el vecindario se despobló

el mermado lugar, lo que acaeció por los años de 1666. Illescas

y Cedillo, las dos importantes villas inmediatas, querían absorber

á la despoblada Balaguera, con su propiedad y jurisdicción.

Pero al cabo desistió Cedillo, y por Real Cédula fechada en el

Buen Retiro á 18 de Agosto de 1746 se adjudicó á Illescas la

propiedad y posesión del despoblado, satisfaciendo aquella villa

por ellas á la Real Hacienda la cantidad de 15.OOO reales.

En terreno alto, raso y suavemente ondulado está el despoblado

de Balaguera, atravesado por el camino que conduce de

Illescas á El Viso. Es un pago de tierras labrantías, viñas y olivares,

dividido en fincas pertenecientes á particulares. En una

pequeña elevación del terreno, donde sólo hay un chozo, estuvo

situada la aldea, de que no queda en pie ni una casa, ni siquiera

un paredón, y en una viña muy próxima al chozo se alzó el

modesto templo parroquial.

Creo más que suficientes los anteriores apuntes como ilustración

á la carta-puebla de Cedillo y Balaguera. Minucias son de

la historia; pero al que pretendiera que por ser minucias, que

por no referirse á grandes personajes, á grandes batallas ó á

grandes urbes no eran dignas de ser exhumadas, yo argüiría que

el instituto de nuestra Academia es ilustrar la Historia de España,

y que la Historia de España no sólo se ilustra con la de Reyes,

gestas y metrópolis, sino también con la de los pueblos y

aldeas y de sus humildes principios, que es la de los gérmenes

de todo un desenvolvimiento social.

Madrid, 18 de Mayo de 1918.

EL CONDE DE CEDILLO.

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Una yugada es la extensión que puede labrarse con una yunta en un día. En algunas zonas equivaldría a 50 fanegas de marco real, es decir, alrededor de 32 hectáreas. Sin embargo no podemos dar por sentada esta equivalencia y, en consecuencia, es difícil saber la extensión real que otorgaba esta carta.

Es significativo señalar que el nombre que aparece en esta carta-puebla no es el de Cedillo, sino el de 

Cidello. El Conde de Cedillo sostiene que el nombre de Cidello debe entenderse como diminutivo de la 

palabra árabe Cid, o sea señor, y vendría a significar algo así como “pequeño señor”. Sin embargo hay quién ha relacionado dicho nombre con el de un conocido médico judío de la corte de Alfonso VI, apodado Cidello, aunque su nombre era Jusef Ibn Ferrusiel.

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Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Natividad

Cedillo del Condado

 



I Jornadas Históricas 

Reino de Castilla 

de Cedillo del Condado

año 2014

DESCUBIERTOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS 

DEL SIGLO XII 

BAJO LOS CIMIENTOS DE LA IGLESIA DE CEDILLO DEL CONDADO

https://sites.google.com/site/radiocedillo/cedillo-del-condado-en-la-historia/2014arqueologicoiglesiaCedillo.jpg

Fuente: Excmo. Ayuntamiento de Cedillo del Condado 11-06-2014.

Durante las obras de restauración del Templo Parroquial de Cedillo del Condado han salido a la luz restos arqueológicos datados en el siglo XII, pertenecientes muy posiblemente a instalaciones que allí poseía la Orden de San Juan.

Los restos, en un excelente grado de conservación, se ubican a pocos metros del altar mayor y constan de un aljibe y una balsa, construidos con materiales reutilizados de época romana. Según la directora de las excavaciones, Esther Domínguez, de la Universidad de Granada, podría tratarse del sistema de recogida de aguas de un antiguo hospital perteneciente a la Orden de San Juan sobre el que se construyó la actual iglesia parroquial, como se anota en diferentes documentos antiguos del siglo XIII.

Las obras de restauración y acondicionamiento de los restos arqueológicos han sido llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Cedillo del Condado, en un intento por preservar para el futuro <<un testigo de la historia de Cedillo y de nuestros antepasados al que cualquier vecino podrá asomarse y contemplar, como si el conjunto de tradiciones e historia de nuestro municipio, que conforma nuestra identidad como cedillanos, tomara forma material>>, indicó el Alcalde, Luis Andrés Martín.

Los feligreses podrán disfrutar gratuitamente de los restos arqueológicos, ya que están a la vista de todo aquel al que le interese su observación. No obstante, no está previsto que la Iglesia abra expresamente para su exposición fuera del horario litúrgico.



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Visita guiada por el interior de nuestra iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Natividad 

de 

Cedillo del Condado.















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Cedillo en el siglo XVI ya era Villa de importancia, se ven asentados diversos escribanos públicos, así Gonzalo de León (1571, 1573, 1582, 1584); Juan Corona (1588); Miguel Valdemoro (1589); Cristóbal García (1590, 1593); Andrés Fernández del Álamo (1594, 1595); Juan Alfonso Aguado (1595, 1597, 1599).

En este siglo XVI se empezó la construcción de nuestra Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Natividad, aunque sabemos que en la Edad Media existía un templo de la orden hospitalaria de San Juan. Nuestro Templo (el actual) se comenzó a construir el 21 de Marzo de 1584, en estilo mudéjar, con una importante laceria, hoy oculta por un cielo raso construido en el siglo XIX. Conserva algunos elementos de la primitiva Parroquia, como la pila bautismal de principios de siglo XVI, si bien, a causa de los destrozos sufridos en la guerra civil española de 1936 a 1939, en la que se perdieron casi la totalidad de las obras de arte que albergaba, el interior hoy sea un tanto pobre. Sabemos que D. Manuel González de Mesa, nacido en Cedillo el 26 de julio de 1672, pasó a las Indias, específicamente a la ciudad de Zacatecas en Nueva España (hoy México) en 1690, alcanzando allí el puesto de uno de los cuatro directores de la Real Compañía de la Plata, volviendo a nuestra Villa de Cedillo a comienzos del siglo XVIII, donde contrajo matrimonio el 25 de junio de 1714 con Dª Josefa Ortega y Guevara, una joven de 18 años natural del pueblo de  Recas. Desempeñó el cargo de Alcalde Mayor de la Villa. Aquí murió el 10 de abril de 1755 a los 83 años de edad, pero antes contribuyó a la importante ampliación de la sacristía de nuestra Iglesia, la torre y sus campanas dando 55.000 reales para la capilla mayor ( junto a 52.000 reales que dieron los habitantes del pueblo de Cedillo), pago también otros adornos como los centros de plata del Santo Cristo de la Salud (todo hoy desaparecido) y María Santísima del Rosario que costaron 264 pesos, sufrago el Retablo (desaparecido en nuestra guerra civil de1936), que costó20.000 reales.

La iglesia parroquial de Cedillo del Condado, está dedicada a la Natividad de Nuestra Señora. El patrón de la villa es San Roque, votado como tal por los dos brazos-estamentos sociales que representaban al pueblo en Cortes-eclesiástico y seglar. San Antonio de Padua es, sin embargo, el más popular, cuya Cofradía y pueblo le dedican unas muy solemnes fiestas. El Santísimo Sacramento también es muy festejado, particularmente por los miembros de su Cofradía.

Las obras de restauración y ampliación de la iglesia comenzaron en 1713 y su finalización fue en el año 1728.

Las zanjas se empezaron a abrir para la sacristía y camarín Parroquial el 13 de marzo de 1715, siendo cura de la iglesia D. Antonio de Haro, natural de Madrid, alcalde D. Alfonso rodríguez del Águila y conde de Cedillo D. Jerónimo de Ayala.

Los arcos torales se empezaron en mayo de 1718 y se finalizaron el 7 de julio del mismo año, poniéndose la cruz y la bola en la capilla mayor el 24 de mayo de 1719. El blanqueo interior se inicio el 30 de agosto de 1720 y finalizo el total de la obra el 19 de mayo de 1721, quedando bendecida por el cura párroco el 12 de agosto de 1721, siendo alcalde D. Juan Aguado de Diego y teniente de alcalde D. Juan serrano Martín.

Las obras realizadas entre 1714 y 1753 costaron 306.800 reales.

La campana mayor de nuestro Templo pesa 43 arrobas (494,586 Kg.), la más pequeña 34 (391,068 Kg.) y el campanillo 6 (69,012 Kg.), en la actualidad tenemos una campana más, muy pequeña que se puso el 7 de marzo del año 2004  denominada campana de San Antonio comprada por los Hermanos de la Hermandad del Santo y voluntarios del pueblo, la cual solo se toca los 13 de junio, día de San Antonio de Padua antes, durante y después de la Misa Mayor.

El Reloj de la torre (no el actual) de la iglesia con dos esferas costó 15.500 reales, éste fue diseñado por el maestro relojero de Madrid, D. Diego Rostriaga, que se comprometió el 16 de diciembre de 1752 en fabricarlo y colocarlo en la torre de la iglesia el 30 de marzo de 1753.

El reloj costo 9.000 reales y los otros 6.500 reales, fueron para el transporte del reloj de Madrid a Cedillo, materiales de construcción, andamiaje, y jornales de personal auxiliar para el montaje en la torre.

Nuestra Iglesia sufrió la caída de un rayo el 18 de agosto de 1856, siendo lo más afectado la torre, por lo que se solicitó al arzobispado de Toledo la reparación de la misma. Se hace en el mismo año un informe por D. Francisco Rodríguez Ferrer, arquitecto Académico de Mérito de la Real de San Fernando y Maestro Mayor de la Santa Iglesia Primada de Toledo y Arzobispado de la provincia eclesiástica, quien sí, bien alaba las proporciones y la armadura de la iglesia, critica duramente el cierre por medio de un cielo raso de la bóveda de la nave central, por ocultar la magnífica laceria mudéjar original de la iglesia (hoy ocultas). Estas obras de cierre se habían llevado a cabo entre 1843 y 1844, con cargo a un legado que dejó al efecto D. Toribio Martín, y había costado 26,000 reales, obra que fue agradecida por todo el pueblo.

El rayo que afectó como ya hemos mencionado a la torre concretamente a uno de los huecos de campanas, también afectó a la puerta de entrada principal (puerta pequeña de las dos que tiene nuestra iglesia), ya que la que hoy se utiliza como principal, daba paso al cementerio anexo a la iglesia (hoy cerro de la iglesia) que desapareció a últimos del siglo XIX, cuando las epidemias obligaron a alejar los Campo Santos de los pueblos. Sin embargo, las obras no se comienzan hasta bastante más tarde (según informe el 27 de febrero de 1857), pues no se finalizaron hasta 1865 y supusieron una modificación en la cobertura de la torre, que es la que hoy tiene, con elevación sobre el tejadillo de teja que debió tener originalmente, de tal manera que la cobertura en forma de torrecilla emplomada que ahora se ve es de entonces. Su coste fue de 28.000 reales.

En el año 2005 se reforma la iglesia de Nuestra señora de la Natividad elevándose su coste a 150.000 €uros, el grueso de las obras de la reforma, fue subvencionado por la Diputación, el Arzobispado de Toledo, el Ayuntamiento de Cedillo del Condado y los propios ahorros de la parroquia.

Desde que en 1865 se emplearan 26.000 reales en la reparación del suelo y los sepulcros de la Iglesia, han pasado ya muchos años, surge la necesidad de introducir nuevos trabajos de remodelación en el entorno del templo.
Se acondicionó el circuito eléctrico, la mejora del sistema de calefacción y el refuerzo del firme y los muros, que también fueron pintados.

Se le dio un lavado de cara a un templo que comenzó a construirse en el año 1584 y finalizó en 1588, por lo que data del siglo XVI.    

La ermita de Santiago (ubicada en el cementerio del pueblo) fue sede de la parroquia más antigua de los alrededores, cuyas comunidades fueron de origen mozárabe, así como el despoblado de Tocenaque.

puerta de la ermita en el año 2012
ermita de Santiago de Cedillo del Condado, año 2012
 
Cementerio de Cedillo del Condado, año 2012

Robo y profanación de la iglesia de Cedillo

Por  MARÍA  JOSÉ  MUÑOZ, corresponsal del diario ABC.

TOLEDO año 2007. La llave del sagrario ha servido de hilo conductor para la detención de dos individuos, al parecer magrebíes, que en la madrugada del 10 de enero pasado presuntamente cometieron un robo en el interior de la parroquia de Nuestra Señora de la Natividad de Cedillo del Condado, «donde profanaron el sagrario y sustrajeron diversos objetos litúrgicos», según explicó ayer a ABC el párroco, Jesús Javier Merchán Rodríguez.

Desde el día de los hechos, que causaron honda conmoción entre los vecinos de Cedillo, nada se ha sabido sobre los autores, pero el destino quiso que la semana pasada la Guardia Civil detuviera a dos individuos que habían cometido una serie de robos en Fuensalida. Al proceder al registro de uno de ellos, se halló una llave en uno de sus bolsillos. Tras diversas comprobaciones, los agentes de la Benemérita se desplazaron a Cedillo para hablar con el párroco, quien confirmó que dicha llave era la del sagrario.

Un vecino de Cedillo fue el que se percató, sobre las ocho de la mañana del día 10, de que la puerta de la iglesia había sido forzada. «Reventaron las puertas por el método del alunizaje, estrellando un coche contra ellas, y entraron en la iglesia, de donde se llevaron algunos anillos de la Virgen, unas coronas, una cruz alta y la hucha de donativos, que estaba vacía. Al entrar yo a la iglesia lo primero que vi es que no estaba el sagrario. Al acercarme al altar mayor comprobé que lo habían tirado al suelo y abierto, y las sagradas formas estaban por el suelo. El copón no estaba, se lo habían llevado», cuenta el párroco, quien añade que más tarde descubrieron más hostias consagradas tiradas en una calle del pueblo. Los ladrones abrieron el sagrario tras encontrar la llave en la sacristía, después de revolver mucho la estancia.

El cura recuerda que, en un gesto de desagravio a los fieles de Cedillo, muy afectados «por esta profanación», el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, ofició una misa el sábado siguiente, 13 de enero, acompañado de los dos obispos auxiliares, monseñores Borobia y Rubio. Asistieron numerosos fieles de Cedillo y localidades limítrofes, así como sacerdotes de otras parroquias.

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Escudo Oficial de Cedillo del Condado



https://sites.google.com/site/radiocedillo/cedillo-del-condado-en-la-historia/Cedilloa%C3%B1o1960.jpg

El sábado día 8 de abril del año 2000 fue inaugurado el escudo  que preside la fachada  del Excelentísimo Ayuntamiento de Cedillo del Condado, siendo alcaldesa del municipio, Alicia Fabián  Castillo, el escudo fue descubierto, junto con las autoridades municipales, el Coronel D. Gregorio Caballero  Nuevo  y  el Capitán D. Celio Crespo, director de la Banda de música de la Academia Militar de Infantería, al acto asistieron también el Conde de Cedillo D. José Luís Pérez de Ayala y López de Ayala y su hermano D. Pedro Manuel Pérez de Ayala y López de Ayala con sus respectivas esposas.

El escudo está  compuesto por cuatro partes: Parte superior izquierda, representa a un lobo pasante como representación del linaje de los López de Ayala. Dicho linaje representaba dos lobos. Parte superior derecha e inferior izquierda, dedicado a la agricultura, motivo del nacimiento y posterior desarrollo de la población de Cedillo del Condado, representado por una espiga y un racimo de uvas, fruto de nuestra tierra. Por último en su parte inferior derecha, está compuesto por una torre, emblema de castillos y el topónimo diferenciado del Condado, que quedará representado por una corona caudal. Las cuatro partes están coronadas por la Corona Real. El fondo azul claro representa nuestro cielo puro, claro y soleado de todos los cedillanos.

Cedillo del Condado pertenece a la comarca de La Sagra Alta, sita en la provincia de Toledo, dentro de la Comunidad autónoma de Castilla la Mancha del Reino de España.

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EL JOVEN QUE MATO A SU NOVIA

Nos  desplazamos al lugar del crimen, donde se puede ver las tres piedras monolitos con sus correspondientes fotografías, ya deterioradas por el paso del tiempo y por el vandalismo, donde cayeron muertas, Victorina, Aurelia y Guadalupe, novia, hermana y madre.

El paso del tiempo, no nos puede hacer olvidar, lo que ocurrió, es historia de Cedillo del Condado, horrenda, sí, pero real y triste como la vida misma, pero historia es.

La historia es historia y no la podemos cambiar, pero si podemos aprender de ella para no volver a caer en el error.

Descansen en Paz.

 

Para su mejor lectura lo escribimos integramente tal cual.


EL JOVEN QUE MATO A SU NOVIA

Santísimo San Antonio

ilumina mi sentido

para describir el caso

que en Cedillo a sucedido.

En el pueblo Toledano

de Cedillo del Condado

ocurrió este suceso

que terror da de contarlo.

Florencio y Guadalupe

en este pueblo Vivian

y fruto de su matrimonio

cuatro hijitos tenían.

Tres hembras y un varón

su felicidad hacían,

siendo las dos mayores

Aurelia y Victorina.

Este honrado matrimonio

y con virtudes cristianas

educaban a sus hijos

sin que nada les manchara.

Pero en este mismo pueblo

habitaba una familia

con malos antecedentes,

sanguinarios y camorristas,

este otro matrimonio

también tenía tres hijos

Mariano en el seminario

y Gregorio que es el bandido.

éste tomo relaciones

con la joven Victorina

que era honesta y virtuosa

al igual que su familia.

Por los malos antecedentes

que Gregorio ya tenía

los padres de Victorina

al noviazgo se oponían.

Así pasaron tres años,

Gregorio fue militar,

o es para mí, o para nadie,

Yo, la tengo que matar”.

Con tan malas intenciones

el tiempo así transcurrió

y un día el señor Retana

al padre de Gregorio

de esta manera habló…

ya sabes tú Agustín

que Gregorio es calavera

y  que quiere para esposa

a la mayor de mis nietas,

son jóvenes  todavía,

no hago caso de nada,

pero la está amenazando,

si no le quiere la mata”.

Agustín así contesta

a este pobre señor

“no se meta en estas cosas

Como no me meto yo

Como nadie conseguía

que estos novios se dejaran

acordaron la familia

mandar  a Victorina a Ocaña,

allí tenía una tía

que era hermana de su madre,

y entre todos ayudaban

a que Gregorio olvidase,

pero la ausencia de la joven

aquello no consiguió

y el amor de Gregorio

cada día fue mayor.

Así transcurriendo el tiempo

y San Antonio llegó

y el diecisiete de junio

triple crimen cometió,

días antes de esto

así se expresó en El Viso

“¿no habéis oído decir

que hay tres muertos en Cedillo?”

“¿Quiénes son esas tres víctimas?”

Todos a coro inquirieron

mi cuñada, mi suegra

y la mujer que más quiero

Armado de tres cuchillos

de muy grandes dimensiones

Gregorio sale de casa

con muy malas intenciones,

este es el día de autos

cuando el crimen cometió

montado en un caballo

a Victorina buscó,

a eso de medio día

la pudo localizar

en el huerto de su abuelo

donde había ido a lavar,

al verle de ir a ellas

la inocente de la Aurelia

la dice…”mira el ajero,

¿Que será lo que ahora quiera?”

nada nos puede hacer

Victorina contestó

esta el pobre medio loco

solo por lograr mi amor”.

Al poco el fiero asesino

empuñando su puñal

ha embestido a la joven

dejándola ya mortal,

pinchándola en la espalda

se le ha partido el puñal,

pero ha sacado otro

que llevaba en el bolsillo

y yéndose hacia Aurelia

la da la muerte al instante…

toma tú por chivata

Julián Fariñas “El Cervera”

y la tía “Torrijeña”

que han presenciado el suceso

los dos se quedan de piedra.

Pero no acaba aquí

los instintos criminales

porque también ha matado

a la pobre de la madre,

esta que ignorante estaba

de aquel bárbaro suceso

iba a llevar la comida

cuando se encuentra al “Ajero”,

al verle lleno de sangre

con las fauces descompuestas

le dice…” ¿Qué has hecho, criminal?”

sus hijas dejé por muertas

y aquella madre tan mártir

al oír esa sentencia

se ve ella acuchillada

antes de que se pueda dar cuenta.

Para que se den cuenta

del valor de este sujeto

les diré que se marchó

tranquilitamente al pueblo,

llegando hasta su casa,

la sangre se lavaba,

vistiéndose traje nuevo

y afeitándose la barba,

pidiendo un sacerdote,

al momento el criminal

“¡yo quiero que me confiese!”

no te puedo confesar,

Dios perdonó al asesino

y también lo hizo al ladrón

pero el crimen tuyo

no tiene perdón de Dios

has matado a tu novia

a tu cuñada y su madre

te perdiste para siempre

y has perdido a tus padres”.

Llega la guardia civil

y ya van a detenerle

atándole con una cuerda

porque no llevan grilletes,

es muy grande el alboroto

se ha sublevado el pueblo

y todo el mundo pide

que ahorquen al “Ajero”,

pero ese desdichado

se da cuenta al momento

y se cuelga de la ventana

de la celda de su encierro,

cuando ha llegado el juez

a instruir las diligencias

se encuentra que se ha  ahorcado

dentro de la misma celda,

casi sentado en el suelo

pues la ventana está baja

muy cerca del ahorcado

se han encontrado esta carta,

a Dios mis padres queridos

que jamás os vuelvo a ver,

solitos quedáis los dos

por un maldito querer.

ahora que hice el daño

es cuando me he dado cuenta

pero ya no hay remedio,

me mataré en esta celda.

yo que loco por los despechos

y sin saber lo que hacia

he dado muerte a mi novia

que es lo que yo más quería,

también maté a su hermana

y a la pobre de su madre.

¿Qué hora más desgraciada

Virgen querida Del Carmen!

no siento morir tan joven

porque la vida no es nada

siento dejar en el mundo

a mi familia manchada.

A Dios mis padres queridos

ya nunca os vuelvo a ver

os quedáis sin amparo

y sin poderos valer.

Cuando reciban la carta

yo ya no existiré

porque yo que hice el daño

yo mismo me ahorcaré”.

Donde murió Victorina

en aquel mismo lugar

allí existe una casa

que será siempre inmortal

así reza un epitafio

colocado sobre la puerta

recordando a todo el mundo

el martirio de la muerta,

“Dentro de este recinto

fue bárbaramente acuchillada

el día diecisiete de junio

Victorina Martín Retana

de diecisiete puñaladas

el asesino la mató”.

“¡Ay San Antonio de Padua

que la sangre le cegó!”,

y con esto me despido

de todos en general,

para que no cometáis

otra gran barbaridad,

ahora yo solo señores

les suplico una oración

para las tres mártires

y para el criminal el perdón,

perdón señores les pido

si algo mal les he dicho,

solo he querido contar

lo que ocurrió en Cedillo.

Anónimo.

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Archivo Real Chancilleria de Valladolid

Juan Sotelo De Ribera, vecino de Valdelacasa.  1616
A su muerte sigue el pleito su hijo Diego Sotelo De Ribera en el año 1626, menor, el cual es representado por su madre, Francisca Maldonado, viuda. Contiene una ejecutoria dada el año 1587 a favor de Payo, Tomas y Eugenio Sotelo De Ribera, padre y tíos respectivamente. Vecinos de  Cedillo del Condado, provincia de Toledo: en pergamino capitales iluminados. Aporta también una probanza en papel.

La condición de hidalgo no tenía por qué estar unida a una condición económica. En realidad se trata de un rango que otorgaba a la persona una serie de privilegios que para simplificar diremos que le permitía eludir el pago de impuestos, contrariamente a los pecheros. Por otra parte, se sobreentiende que el rango de hidalgo es sinónimo de nobleza y pureza de sangre ( cristiano de antiguo, sin sangre de moro ni de judío y no haber sido condenado ni él ni sus antepasados por ciertos delitos como por ejemplo, herejías).

 Cada cierto tiempo en cada pueblo se realizaban los padrones distinguiendo entre los hidalgos y los pecheros. Así, cuando alguien había cambiado su lugar de residencia era probable que en el nuevo empadronamiento no se les reconociera su condición de hidalgo. En estos casos, se había de recurrir a la Sala de hijosdalgo de la Real Chancillería correspondiente (del río Tajo hacia el sur, Granada; del Tajo hacia el norte, Valladolid) quién, debería emitir un documento, (Ejecutoria de Hidalguía) que reconocía el estado de hidalgo y obligaba a tratar al individuo como tal, reconociéndole sus privilegios.

En estos expedientes de Hidalguía aparecen datos sobre el nacimiento y el matrimonio tanto del que reclama su condición de hidalgo como de sus padres y abuelos.

Esta Familia es originaria de Galicia, más exactamente de la Villa de Allariz, Orense. Una Familia de recio abolengo como lo declaró Luis De Abrio Feizua.; con posesiones en el valle y tierra de Monterrey, caballeros hidalgos, siendo su antepasado Nuño González De Sotelo el viejo, Alférez Mayor de los Reinos De Galizia.
Una familia con posesiones en numerosos pueblos de la Provincia de Toledo, se tiene referencias de Cedillo del Condado, Mascaraque, El Molinillo, Valdelacasa. En todos ellos pleiteaba, para obtener su condición de Hidalgo, para evitar pagar impuestos.  

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Alcaldes de Cedillo del Condado desde la democracia

1979–1983
Juan Ramón Martín González UCD
1983–1987 Eduardo C. Téllez Yustas (22/07/1985) PSOE
Jesús Gallego Martín AP/PDP/UL
1987–1991 Jesús Gallego Martín PP
1991–1995 Juan R. Martín González Independiente
1995–1999 Jesús Gallego Martín PP
1999–2003 Jesús Gallego Martín PP
2003–2007 Pedro Jiménez Pérez PSOE (08/03/2005) PSOE
Alicia Fabián Castillo PIC-Independiente
2007–2011 Alicia Fabián Castillo PIC-Independiente
 
2011- Luis Andrés Martín Carrasco UCIT-Unión de Ciudadanos Independientes de Toledo

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Homenaje a la Bandera Española
 Celebrado en Cedillo del Condado el domingo 13 de junio del 2010, coincidiendo con la festividad de San Antonio de Padua.

En el homenaje a la bandera participó la Academia de Infantería de Toledo y estuvo presidido por el general director de la Academia, Adolfo Orozco 

López, alcaldesa de Cedillo, Alicia Fabián Castillo, Arturo García-Tizón, presidente del Partido Popular de Toledo, vicepresidente del PP de Toledo, 

Emilio Bravo, y el diputado provincial Francisco Fernández.

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Cañón aleman 
en 
Cedillo del Condado

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La guerra civil del 36 en Cedillo del Condado


Los acontecimientos vividos en nuestro pueblo, del que no hay duda que ha impactado tremendamente en Cedillo del Condado, ha 

sido el hecho de la guerra civil de 1936 al 1939, en este y todos los pueblos hubo acontecimientos que les ha dejado una huella 

imborrable por muchísimos años.



El 28 de Septiembre las fuerzas de Franco toman la ciudad de Toledo y por consiguiente los pueblos de su entorno, iniciando 

camino a Madrid principalmente por la carretera de Toledo  tomando los pueblos aledaños, aquí en Cedillo del Condado se produjo 

un episodio importante donde las fuerzas republicanas se habían hecho fuertes, los milicianos moros se emplearon a fondo y se 

produjo una gran matanza, apostaron ametralladoras ligeras en la torre de la iglesia y barrieron todo el contorno.

 


El día 2 de noviembre de1936, la 2ª compañía del Batallón de carros alemanes Krupp ("Negrillos"), se encontraba en Cedillo del Condado (Toledo), se puso en marcha y avanzó hacía Pinto y Getafe, el día 6 toma parte en los combates de Leganés, Cuatro Vientos y Carabanchel. Toma también parte con la columna Delgado Serrano en las acciones de la toma del polvorín de Retamares (Pozuelo de Alarcón, Madrid), regresando a Cuatro Vientos donde se reúne con la 1ª compañía. El 12 de noviembre ataca el Matadero al sur de Madrid (General Ricardos), con la pérdida de un carro y sus ocupantes y el 17 de noviembre en unión con la 1ª compañía combaten en la Ciudad Universitaria de Madrid.

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Cedillo y el aceite de colza

Salvador Alamar era propietario de la empresa Sociedad Mediterránea de Industria y Comercio, SA, y apoderado de la entidad Encarnación Belloch, 

Viuda de Marcelino Alamar, sociedades establecidas en Valencia y dedicadas a la comercialización de aceite. Alamar prestó declaración ante el juez el 7 

de octubre de 1982, y fue procesado, junto con José María Abascal Romero, el 4 de diciembre del citado año. El magistrado Alfonso Barcala decretó el 16 

de octubre de 1982 la prisión provisional incomunicada (sin fianza) para ambos. Pero Salvador Alamar se encontraba en paradero desconocido, por lo que se dictó orden de búsqueda y captura contra este industrial.

 


Salvador Alamar se presentó el día 2 de julio de 1984 voluntariamente ante el juez central de Instrucción número 3. El titular del juzgado, Alfonso Barcala, 

tras tomarle declaración indagatoria (en la que se realizan las alegaciones sobre el auto de procesamiento), lo envió a la cárcel de Carabanchel en 

cumplimiento de la orden de prisión que pesaba contra él.

 

El auto de procesamiento señala que Salvador Alamar era propietario y administrador único de la entidad Sociedad Mediterránea de Industria y Comercio SA y apoderado de la titulada Encarnación Belloch Ferriols, Viuda de Marcelino Alamar, sociedades establecidas en Valencia y dedicadas a la comercialización de aceites comestibles. Entre los clientes de la primera sociedad se encontraba José María Abascal, quien, entre marzo y junio de 1981, adquirió unos 600.000 kilos de aceite de colza crudo del que, después de refinado, suministró unos 15.549 y 25.720 kilos a las firmas Aceites Castro SA, de Marchena (Sevilla), y Aceites Aguado del Prado, de Cedillo del Condado (Toledo), respectivamente.

 


El 4 de julio de 1981 fueron detenidos los dueños de las dos firmas de aceite contaminado los que pasaron a engrosar la lista de detenidos en el sumario abierto por la Audiencia Nacional por un delito contra la salud pública. Se trata de Jesús Portillo Orgaz, presidente de la sociedad anónima de Aceites Aguado del Prado, radicada en la localidad toledana de Cedillo del Condado; de la consejera delegada de la misma firma, María Emilia Aguado Martín, y de Juan Pastor Ruiz, responsable de JAP. Esta última marca, que envasaba su producto en Fuenlabrada de los Montes (Badajoz), fue encontrada altamente tóxica en lo que respecta al aceite de las garrafas de cinco litros.


Antonio Aguado. Era copropietario de aceites Aguado el Prado, que compró aceite tóxico a Aceites Valencia. Los afectados por la ingestión de su aceite fueron 179; y los fallecidos, cuatro. El fiscal pidio la absolución, al suponer que ignoraba la toxicidad del producto.

Jesús Portillo. Copropietario de aceites Aguado -El Prado. El fiscal-pidio la absolución.

Juan Antonio Pastor Ruiz. Envasaba y comercializaba aceite comestible bajo la marca JAP, sita en Fuenlabrada de los Montes (Badajoz). Alteraba la 

calidad de sus aceites y lo trasladaba a un almacén de Navalcarnero (Madrid) para su distribución en esa provincia. El fiscal reclamó para él 9 años, por 

estafa.

 


El 17 de julio de 1981 con el ruego de que su firma quede fuera de toda sospecha ante la opinión pública, la empresa Aceites Aguado, hijo de Jacinto Aguado, de Cedillo del Condado (Toledo),  remitido una comunicación al periódico EL PAIS en la que da cuenta de las medidas de análisis tomadas por las autoridades en esta empresa, «de ahí las noticias difundidas en Prensa», si bien «una vez cumplimentados todos los requisitos, y de acuerdo con Sanidad, reanudó sus actividades con toda normalidad», y hace constar, asimismo, «que dicha firma no tiene ningún contacto comercial con Aguado-El Prado, del mismo pueblo».

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Polideportivo de Cedillo del Condado


 



El viernes 27 de marzo de 2009 el delegado de la Junta en Toledo, Fernando Mora, y el delegado provincial de Educación y Ciencia, Francisco García, inauguraron el nuevo pabellón polideportivo de nuestra localidad  de Cedillo del Condado, con capacidad para 280 espectadores, y cuya construcción ha fue financiada por el Gobierno de Castilla-La Mancha.

Se trata de una infraestructura deportiva que  contó con un presupuesto total de 477.576 euros, sufragado por la Junta de Comunidades a través de la empresa pública Gestión de Infraestructuras de Castilla-La Mancha (GICAMAN) en un 85 por ciento, mientras que el 15 por ciento restante fue cubierto por el Ayuntamiento.

El polideportivo dispone de una superficie total construida de 1.472 metros cuadrados con una altura de 10 metros y está preparado para la práctica de las modalidades deportivas de fútbol sala, baloncesto, balonmano y voleibol. Las obras incluyeron la iluminación, medidas de protección contra incendios, canastas motorizadas y cortinas separadoras, vestuarios, aseos para el público, almacenes y un graderío con una capacidad total de 280 espectadores. Está construido en una sola planta.

Además de los delegados, en el acto de inauguración estuvieron la entonces alcaldesa de Cedillo, Alicia Fabián, y los miembros de la corporación municipal, junto a los alumnos y alumnas del colegio público 'Nuestra señora de la Natividad' y vecinos y vecinas del pueblo.

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Salón de actos Jesús Rojas

ayuntamiento de Cedillo del Condado

El Salón de actos que alberga el Exmo. Ayuntamiento de Cedillo del Condado Jesús Rojas, fue inaugurado el día 5 de Diciembre del 2004 por 

la consejera de administraciones públicas Matilde Valentín y el alcalde D. Pedro Jiménez Pérez.

Lleva el nombre de un concejal fallecido repentinamente muy joven y tiene un aforo para unas 185 personas.

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CAI de Cedillo del Condado

(Centro de  Atención a la Infancia)

 

En el mes de septiembre del 2005 se empezó la construcción del nuevo CAI (Centro de  Atención a la Infancia) de Cedillo del Condado, tiene capacidad para 61 niños y su ubicación está en el barrio de “El Cercado” , La habilitación del CAI en Cedillo supuso una inversión por parte de las administraciones de 540.000 euros. Más del 50 por ciento lo aportó la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el resto correrá a cargo de las arcas municipales.

El CAI de Cedillo del Condado dispone de una sala comedor, almacén, despachos para el profesorado, cuartos de baño y, entre otras zonas, un hall amplio.
El Consistorio cedió al Gobierno regional un terreno dotacional para la posible ampliación de las instalaciones. Ésta se hizo, tal y como se indicó desde la Corporación municipal presidida por la entonces alcaldesa Alicia Fabián del Castillo, «en función de las necesidades de Cedillo».

La inauguración contó con la presencia de responsables del Excelentísimo Ayuntamiento de Cedillo del Condado, vecinos, padres de alumnos y, por supuesto, los propios menores, quienes se erigieron en principales protagonistas del bautizo oficial de una infraestructura que por fin es una realidad en la villa de Cedillo tras laboriosos meses de gestiones con la administración y las típicas dificultades del proceso constructivo.

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Colegio público Nuestra Señora de la Natividad (ampliación)

La ampliación en el año 2008 y 2009 del colegio público Nuestra Señora de la Natividad de Cedillo del Condado en Camino Toledo, tuvo un coste de 1.349.000 euros para la Delegación de Cultura y su Consejería.

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CAMPO SANTO MUNICIPAL DE CEDILLO DEL CONDADO

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puerta de la ermita en el año 2012
Ermita de Santiago
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