Alzheimer: descripción de la enfermedad

LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

 

La EA (enfermedad de Alzheimer), es una enfermedad neurodegenerativa, de carácter progresivo, siendo su origen todavía desconocido. Poco a poco irá afectando a las capacidades cognitivas de la persona (memoria, atención, lenguaje, orientación espacio-temporal...), para más adelante afectar tanto a la  conducta, como a las habilidades motoras (praxias), reconocimiento visual (gnosias), mermando de una manera radical la autonomía del enfermo.

 

El trastorno se inicia de manera insidiosa y lenta y evoluciona progresivamente durante un período de años. Éste período varía en función de determinados factores del enfermo (edad, reserva neuronal, vida activa del enfermo, tratamiento, etc...), aunque suele estar comprendido entre los 3 y los 14 años.

 

·        Fases y síntomas: El curso de la enfermedad de Alzheimer es variable, pero pueden identificarse diversas fases del trastorno.

 

I FASE: el síntoma más característico es el deterioro de la memoria a corto plazo (MCP), el cual puede pasar por “olvidos benignos” para la familia. El paciente tiene olvidos referidos a eventos recientes, de los cuales es consciente y sufre por ello. Esto llevará a manifestaciones emocionales y conductuales de insomnio, depresión, ansiedad, irritabilidad, apatía y poca tolerancia a la frustración. El  lenguaje se encuentra preservado aunque con una visible pérdida de vocabulario.

 

II FASE: se acentúan y consolidan los cambios emocionales, sociales y cognitivos. Los problemas de memoria aumentan, sobretodo los de la MCP. Esto llevará al olvido de sucesos recientes, lo que provocará que no comprenda los hechos novedosos. Los pacientes empiezan a perder independencia, se muestran menos espontáneos, y a menudo son incapaces de responder a las demandas del medio (vestirse, lavarse, preparar la comida...). En el lenguaje se detecta un habla cada vez menos fluida, más concreta y con predominio de circunloquios, perseveraciones y disnomias. Es aquí donde hay que tener especial cuidado porque empiezan a desorientarse y se pierden por la calle. En la vida diaria empiezan a surgir problemas serios como pérdida de apetito, incapacidad de leer, alucinaciones, no reconocimiento de objetos o personas cercanas, reacciones de ira.

 

III FASE: se pierde de una manera irremediable toda la autonomía personal. El lenguaje se reduce a frases estereotipadas, con una fase terminal de fergafasia (lenguaje sin sentido). En esta fase es bastante frecuente los trastornos del sueño y las alteraciones del ritmo circadiano (horarios sueño-vigilia), así como otros trastornos.

 

En la  Fase I y la Fase II es cuando son efectivas las medidas terapeúticas (estimulación cognitiva integral y fármacos). Con éstas, se consigue tanto relentizar el deterioro como minimizar los síntomas arriba descritos. Es por tanto muy recomendable acudir a un profesional especializado que ofrezca una atención personalizada y adaptada a cada paciente y a su evolución.  Cosulte conmigo.

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