Programa de Educación y Sensibilización Sobre la Fauna Autóctona - Programa Jutia

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PROGRAMA  MAJA
 

 
 Cuchilla  Pandura - Habitat  de  la Maja
 
 
 Cuchilla Pandura
 
 
Vista del Valle  de  Yabucoa con la  Sierra  de  Cayey.  Foto  tomada  desde  la Pandura.
 
  
  
Centro de  Educacion Integrada Bajari  (CEIBA)
 
 Programa de Educación y Sensibilización Sobre la Fauna Autóctona de Boriken (ESFAB) La meta principal del Programa de Educación y Sensibilización Sobre la Fauna Autóctona es educar ala pobación sobre las especies extinguidas y las que están en peligro de extinción en nuestro país. Entre estas figuran la maja (en peligro de extinción) y la jutia conga ( extinguida). CESFAB hara campañas públicas de concientización y campañas educativas en las escuelas de la región, que incluye la exhibición de ejemplares de la jutia, maja y otras especies autóctonas.
  
 
 
 
 
 
Nombre:  Centro  Educativo  Conservacionista  Pro Maja
LUGAR: La  Pica,  Yabucoa
Director  del  Proyecto: Gerardo  Vicens
 
Sobre el Director: Participo en programa de entrenamiento en The Wildlife Center en Alberqueque, Nueva Mexico (1997). Trabajo en cuido y manejo de serpientes en el Centro.
 
Sobre el  Proyecto: Los turistas y visitantes tendrán la oportunidad de apreciar la Historia Natural de la Maja en la sala de exhibición.
 
Los turistas y visitantes tendrán la oportunidad de ver y acariciar en vivo la especie Epicrates Inornatus (maja, culebron, boa puertorriqueña).
 
En el Centro los turistas y visitantes conocerán la mitología relacionada con la maja.
 
Se ofrecerán charlas y talleres educativas a maestros y estudiantes sobre la maja y los beneficios ecológicos de este majestuoso reptil endémico de nuestro archipiélago.
 
Habra una tienda de recuerdos (gift shop) y mostrador con venta de picardias - frutidas pro-economía sostenible de la propia comunidad. Además, montaje de charla educativa en pasillos de centros comerciales para tocar el gusto e interes de la ciudadania.
 
 
Datos Sobre  Nuestra Maja

Conocida como Boa de Puerto  Rico, Maja, y  Culebron, es la más grande de las culebras de  Boriken  llegando a medir hasta 4 mt. de longitud.

Son buenas nadadoras. Presentan variaciones en su coloración, que van desde tonalidades negra, marrón, gris hasta rojo.

Habitat

Vive en diferentes ambientes pudiendo encontrarse en terrenos cubiertos de hierbas altas, cerca de cursos de ríos, enredadas en árboles, dentro de cuevas y huecos de árboles.

Alimentación

Son de hábitos nocturnos y se alimenta de pequeños vertebrados.

La Maja de Boriken es inofensiva y como todas las culebras juega un importante papel en el medio ambiente, ya que sirven como control biológico de plagas: roedores y algunas aves dañinas a la agricultura.

 

Beneficios de  la  Maja (Bajo  Construcción / Under  Construction)

 Amiga  de  Agricultor (Bajo  Construcción / Under  Construction)

 La Maja  en  Peligro  de  Extinccion (Bajo  Construcción / Under  Construction)

 Programa  de Proteccion de  la  Maja (Bajo  Construcción / Under  Construction)

 

 NOMBRE: Epicrates inornatus
El culebrón se conoce de la mayoría de la isla, pero parece ser más abundante en la
 región de los mogotes en la costa norte de Puerto Rico.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La  maja  de  Boriken es  docil  y  hace  buen mascota
 
 
  
 
 
 
  
 
  
 
 
 
Majas  de Ayti  y  Kuba
 
 
Maja de Ayti  (Republica Dominicana - Haiti)
 
 
 

 La Maja en la  Mitologia Taina

 Cemi y  Pertoglifos  Representando  a Iguanaboina 

 

Los taínos: de la agricultura al arte

 

 

 

Iguanaboína: la Regidora del balance climatológico

 

 

Entre los trigonolitos existe un prototipo cuyas peculiaridades – diferentes a las del referido Yúcahu – creemos que podrían responder a la mencionada tercera “piedra” y a la cosmovisión antillana de Iguanaboína, la Gran Serpiente taína, la madre de los gemelos productores del agua benéfica y del tiempo despejado que veneraban en la cueva de su nombre.

 

No es de extrañar que la Gran Serpiente estuviera vinculada con el chamán taíno. La relación entre el chamán y la serpiente es una constante continental subrayada por Mircea Eliade y otros autores. En efecto, Pané escribió que cuando los parientes de un paciente muerto decidían vengarse del behique, le daban tantos palos que lo dejaban por muerto. Entonces por la noche venían cemíes en forma de serpientes “blancas, negras y verdes, y de otros muchos colores”, las cuales revivían mágicamente al behique lamiéndole la cara y todo el cuerpo. De resultas, la serpiente – que cada cierto tiempo parece renacer al cambiar su piel – se convierte en un símbolo de la renovación cíclica.

 

Más adelante veremos la importante posición que ocupaba la Gran Serpiente para los caribes. En Suramérica esta entidad respondía a un mitema que se proyectaba en la anaconda, la gigantesca serpiente fluvial; otras veces, se visualizaba en el Gran Caimán, significativos seres del mundo subacuático que han sido estudiados por Peter Roe. Como tales, estos personajes estaban identificados con el Espíritu de las Aguas, por lo que es permisible pensar que la Gran Serpiente taína tuviera además una estrecha asociación con la Madre de las Aguas.

 

Pues bien, Arrom por su parte ha sugerido que la tercera “piedra” para “el agua y el sol cuando hacen falta” podría ser una serie de amuletos que reproducen dos gemelos siameses unidos por un costado y comúnmente en cuclillas, una posible representación de Boínayel, el Dios de la Lluvia (igualmente representado en ídolos individuales con surcos que descienden de los ojos semejando huellas de lagrimas) y de Márohu, el Dios del Tiempo Despejado, según el mito narrado por Pané. A pesar de esta convergencia entre mito e iconografía, cabe sugerir que la tercera “piedra” propiciatoria del agua y el sol fuera más bien un cemí superior, regulador e integrador de las antes mencionadas deidades gemelas productoras de la lluvia y el tiempo despejado. En tal caso, la posición correspondería a la madre de éstos, la Gran Serpiente Iguanaboína. Considerando esta hipótesis, analicemos el prototipo de trigonolito propuesto.

  

En este cemí de piedra, un extremo representa la cabeza de un ser mítico, una  mezcla de ofidio y saurio, acaso una simbiosis antillana de los mitos suramericanos de la anaconda y el caimán. De esta gran cabeza surge el cuerpo tallado de una serpiente, que se enrosca en o pasa por la parte central del ídolo, evocando la imagen de la Gran Serpiente. La parte central, mas alta como en todo trigonolito, semeja un voluminoso seno o una montaña; tal vez sea símbolo de la montana de orígenes y de las aguas primordiales pero, sin dudas, es una alegoría a la fertilidad femenina. El otro extremos del trigonolito, similar al modelo de cemí que representa a Yúcahu, reproduce regularmente dos piernas flexionadas o acuclilladas, un recurrente motivo del arte taíno llamado por los arqueólogos “ancas de rana”.

 

De hecho, la rana, en una variedad de estilos, es uno de los más abundantes temas de la plástica precolombina antillana. Los investigadores cubanos Pedro Godo y Miriam Celaya sugieren que el símbolo de la rana pudo haber representado el mito suramericano sobre el origen del fuego, el burén, y la agricultura. Henry Petitjean-Roget ha investigado su presencia en el arte aborigen antillano. Sin duda, el motivo batraciforme es una metáfora del agua de lluvia, asociado con el citado mito de los niños-hambrientos-llorones convertidos en ranas, con las Pléyades y el inicio del año.

 

Es necesario puntualizar que existen variaciones en la topología del trigonolito estudiado. En unos, aparece la cabeza de la Gran Serpiente y las “ancas de rana” al otro extremo, pero no esta tallado el cuerpo del ofidio. En otros, la cabeza del ofidio es sustituída por una cabeza antropomorfa coronada con una diadema de diseño geométrico. En algunos, ambos extremos del trigonolito muestran dichas cabezas antropomorfas, unidas o no por el cuerpo de la serpiente. En tal caso, el cemí semeja una especie de serpiente bicéfala. Estas últimas versiones podrían ser una idealización conjunta de Boínayel y Márohu, los hijos gemelos de la Gran Serpientes, dioses de la lluvia y del tiempo despejado.

 

Por todo lo visto, es permisible postular que el prototipo de trigonolito analizado correspondiera a la tercera “piedra” mencionada por los cronistas y que representara a Iguanaboína, la deidad femenina que integra la dualidad-oposición de la lluvia y el tiempo despejado producido por sus hijos gemelos. Es decir, la Gran Serpiente Iguanaboína seria la Regidora del Balance Climatológico, la máxima reguladora del ciclo de agua constructiva favorable para la agricultura.

 

Su aspecto destructivo se manifestaría en el también cemí femenino Guabancex, quien asistido por Coatrisquie y Guataúba (tal vez gemelos), componían la tríada de cemíes productores de los huracanes, del viento y del agua devastadora según puntualizó Pané. Estas entidades operarían principalmente en los meses de agosto y septiembre, cuando – tal como hemos subrayado – la reaparición del mítico cacique (Osa Mayor) sobre el horizonte presagiaba la temporada de huracanes en el Mar Caribe.

 

 

Contrario a lo creído por muchos, el huracán en sí no era una deidad para los taínos sino mas bien la manifestación de dichos cemíes. Tanto Iguanaboína con Boínayel y Márohu como Guabancex con Coatrisquie y Guataúba, constituían dos tríadas de cemíes opuestos pero a la vez complementarios, y, como tales, pudieron haber sido la expresión benévola y malévola de la Gran Madre.

 

 

FUENTE:  Taínos y Caribes

                    Las culturas aborígenes antillanas

                    Sebastián Robiou Lamarche

                    © 2005