SISTEMA RENAL

Capitulo 23  

Introducción 

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Capitulo 1 

Capitulo 2 

Capitulo 3

Capitulo 4 

Capitulo 5

Capitulo 6 

Capitulo 7

Capitulo 8

Capitulo 9

 Capitulo 10

Capitulo 11

Capitulo 12 

Capitulo 13

Capitulo 14 

Capitulo 15 

Capitulo 16

Capitulo 17 

Capitulo 18 

Capitulo 19

Capitulo 20

Capitulo 21

Capitulo 22

Capitulo 23 

Capitulo 24 

Capitulo 25 

Capitulo 26  

Capitulo Ecologia y Energia 

Capitulo Ecologia y Humano

Capitulo Ecología Población y Comunidad  

Capitulo Ecología Hormonas Vegetales 

Capitulo Evolución 

Capitulo Evolución de los Primates

 

Glosario

Foro 

Temas DEMRE

 

 

 Los diferentes tejidos y órganos del cuerpo funcio­nan de manera equilibrada, gracias al mecanismo de Homeostasis, que es el mantenimiento de la com­po­sición relativamente constante del fluido extracelular (medio interno). Este mecanismo involucra la función renal de excreción, es decir, eliminación de sustan­cias que ya no serán utilizadas o que fueron ingeri­das en exceso y la retención de otras que aún son útiles para el buen funcionamiento celular.

El riñón, por la función que cumple, es un ele­mento importante dentro del sistema excretor, aunque no su único componente.

 

ANATOMÍA DEL SISTEMA NEFROURINARIO

 

Este sistema está constituido por los dos riñones, los dos uréteres, la vejiga urinaria y la uretra.

 

RIÑONES

El riñón es un órgano par con un peso aproxi­mado de 125 a 155 gramos cada uno, en la especie humana. Se encuentra adosado a la pared poste­rior de la cavidad abdominal,  en la zona lumbar.

Sobre el polo superior descansan las glándu­las suprarrenales.

 

ANATOMÍA INTERNA

Al seccionar un riñón en forma longitudinal, de modo de separarlo en una mitad anterior y otra posterior, se puede observar en la superficie de corte una disposición muy especial de los tejidos.

  • Corteza: Es la zona más externa del riñón. Presenta un color rojo pálido y una apariencia granular, debido a que en esta zona se ubican los Corpúsculos de Malpighi o Renales y el tubo distal de los nefrones.
  • Médula:  es la zona más interna del riñón. Presenta un color rojizo oscuro y está for­ma­da por 10 a 12 estructuras cónicas estriadas lla­madas Pirámides de Malpighi o Renales y que deben su apariencia antes mencionada a la ubi­ca­ción de las asas de Henle y  túbulo colector de los nefrones  en el riñón.

 

El vértice de esta pirámide constituye la Papila Renal las cuales confluyen hacia los cálices renales que en número de 3 a 4 desembocan finalmente en la Pelvis Renal.

 

EL NEFRÓN: Microscópicamente, la unidad anátomo-funcio­nal del riñón es el Nefrón. Los nefrones son pequeños túbulos distribuidos en las zonas medular y cortical, muy bien irrigados. Existen aproximadamente 1.300.000 nefrones en cada riñón y cada uno de ellos realiza su función en forma independiente.

 

Cada nefrón se compone de dos partes funda­mentales:

 

·         Glomérulo: estructura especializada en la fun­ción de filtración. Está constituido por un Ovillo de Capila­res, los que están rodeados por el primer segmento del túbulo renal, la cápsula de Bowman. A este conjunto de los capilares más la cápsula de Bowman se le denomina Corpúsculo de Malpighi.

 

La región interna del corpúsculo, vale decir el glomérulo, resulta de la ramificación de la arteria renal que irriga al riñón, y que forma la arteriola aferente, que penetra en la cápsula de Bowman y se ramifica en múltiples capilares. Estos luego se reúnen en una arteriola de salida arteriola eferente. Esta arteriola (que sale del glomérulo) se ramifica en una red en torno al túbulo renal, llamados capilares peritubulares.  Estos vasos confluyen en venas, que se unen a otras ma­yores hasta terminar en la vena renal que sale del riñón y que desem­boca en la vena cava inferior.

 

·         Túbulos renales: la cavidad de la cápsula de Bowman se continúa  en un largo y sinuoso túbulo. Este se divide en:

 

·         Túbulo contorneado proximal: es la conti­nuación de la cápsula de Bowman. Como su nombre lo indica, sigue un trayecto tortuoso en la zona cortical para introducirse luego en forma rectilínea en la médula.

 

·         Asa de Henle: es el segmento intermedio entre el túbulo proximal y el distal. Consta de una rama descendente  y otra ascendente. La rama descendente del asa de Henle baja a la médula, y la rama ascendente retorna luego hacia la corteza, continuándose en el túbulo distal.

 

·         Túbulo contorneado distal y colector: el túbulo distal se encuentra en la corteza y siguiendo un trayecto tortuoso desemboca finalmente en el túbulo colector. Este último reúne el filtrado de varios nefrones, desembocando junto a otros en la Papila Renal.

 

 

FORMACIÓN DE ORINA

El objetivo fundamental de la formación de la orina es la eliminación de los desechos metabólicos circulantes, tales como ácido úrico, urea, creatinina, etc., conservando los componentes útiles de la sangre. Para lograrlo, el riñón se vale de tres importantes procesos:

 

  • Filtración Glomerular

La cantidad de sangre que pasa por el riñón en un minuto es de 1.250 cc, esto es la cuarta parte del gasto cardíaco (cantidad de sangre expulsada por el corazón en un minuto). Esta sangre llega al glomé­rulo por la arteriola aferente, ésta se ramifica en capil­ares y sale por la arteriola eferente. El flujo sanguíneo encuentra una gran resistencia a nivel de glomérulo, por lo mismo, la sangre tiende a Filtrarse a me­dida que avanza por el glomérulo y un gran número de sustancias tales como la úrea, glucosa, aminoácidos, proteinas pequeñas, sales y agua, caen a la cápsula de Bowman, pa­sando a constituir el filtrado glomerular. Este es un proceso totalmente pasivo.

 

 

Se puede decir entonces, que el filtrado glomerular está compuesto por plasma con pequeñas cantidades de proteínas y solutos. Sin elementos figurados ni lípidos.

 

  • Reabsorción Tubular

Durante la filtración la sangre ha sido depurada de sus residuos 

tóxicos. Pero también ha sido despojada de muchos nutrientes 

y sales esen­ciales para el organismo. De esta manera, se 

com­prende la importancia del proceso de REABSOR­CION 

TUBULAR, que se encarga de recuperar las sustancias útiles 

que vuelven a la circulación, dejan­do que las tóxicas continúen 

su trayecto a través del riñón (Reabsorción Selectiva).

Este proceso se cumple a través de transpor­te activo o por

simple difusión pasiva a favor de gradientes de concentración.

La capacidad de transporte  ac­tivo de los túbulos es limitada y cuando la cantidad de una sustancia por reabsorber sobrepasa esa capaci­dad, el exceso es eliminado por la orina. A este fenómeno se le llama transporte máximo. Este depende directamente del umbral plasmático renal, que es la máxima cantidad permitida de una sustancia en la sangre, para que ésta no aparezca en la orina.

 

  • Secreción tubular y equilibrio ácido base. 

Los riñones desempeñan dos funciones  principales en la conservación del equilibrio ácidobásico normal: reabsorción de bicarbonato filtrado y excreción de protones.

Dentro de las  sustancias secretadas (especialmente en el túbulo distal), vale decir las que pasan de las células epiteliales al lumen  tubular, se encuentran el ion K+, H+ (ambos a través de transporte activo) y  ión amonio NH4+ (difusión pasiva).

La excreción de H+ y K+  está asociada a movi­mien­tos inversos al Sodio. La excreción  de H es importante en la regulación del pH de la orina (4-7.5), que a la vez mantiene el equilibrio ácido-base  en el medio interno. Modificaciones breves en la concentración de H+ pueden ocasionar  graves trastornos  en el organismo, inclusive la muerte del individuo.

 

COMPOSICIÓN DE LA ORINA

El riñón filtra 170 litros de plasma en 24 ho­ras. El proceso de reabsorción recupera 168,5 lt., es decir, queda un excedente de 1,5 litros de orina (diuresis normal). Esto pone de manifiesto la importancia de la reabsorción tubular.  Sin ella, aproximadamente en  30 min nos deshidrataríamos.

      

La orina es un líquido transparente, que lleva varias sustancias disueltas. Es de color amarillento por la presencia de un pigmento, el Urocromo (producto de la degradación de la Hemoglobina).

      

Los 1.200 a 1.500 ml. de orina excretada diaria­mente contienen unos 60 g de sólidos. La urea, pro­veniente de la desaminación de proteínas, cons­tituye la mitad de esta cantidad.

      

Otros solutos son el ácido úrico que proviene de la degradación de los ácidos nucleicos, y la creatinina, proveniente del metabolismo muscular.

      

Dentro de las sales presentes en la orina la más importante es el cloruro de sodio (NaCl) también hay peque­ñas cantidades de sulfato, fosfato, carbonato de po­tasio, calcio, magnesio y amonio.

PRINCIPALES COMPONENTES  DE LA ORINA

Componentes inorgánicos

Cloruro de sodio 10-15 g

Potasio                           2 - 4 g

Ácido sulfúrico    2 - 3 g

Ácido fosfórico    2 - 3 g

Amoníaco            0.5 -1 g

Magnesio             0.1 - 0.2 g

Calcio                   0.3 - 0.4 g

Otras sustancias    0.2 - 0.3 g

 

Componentes orgánicos

Urea             20 - 30 g

Creatinina      0.8 -1.2 g

Ácido úrico     0.6 - 0.8 g

Cuerpos cetónicos 0,04 g

 

 

 

REGULACIÓN HORMONAL

El volumen de orina es regulado por la ADH (Hormona Antidiurética). Cuando la ingestión de líquido es escasa, el organismo comienza a deshidratarse. Disminuye su volumen sanguíneo y aumenta la osmolaridad (aumento de solutos).

 

La ADH actúa en el tubo colector aumentando la reabsorción de agua desde la orina. Una falta de esta hormona produce aumento de la eliminación de agua por la orina (poliuria). Lo que se conoce como diabetes insípida.

 

Otra hormona que actúa a nivel renal, es la aldosterona, que estimula la reabsorción de Na+ en forma directa y de agua en forma indirecta.

 

VÍAS URINARIAS

La orina es conducida por los túbulos colectores hacia los cálices renales, que confluyen para formar un saco en forma de embudo: la  Pelvis Renal.

Uréteres: Son dos tubos musculares que conectan la pel­vis renal con la vejiga. Recorren un trayecto de 25 a 30 cms. en el ser humano.

                                               

Vejiga: Es un órgano muscular liso, en forma de esfera hueca. Su función es almacenar orina debido a su capacidad para adaptarse a los cambios de volu­men.

     

Estructuralmente está formada solamente por un músculo, el  

detrusor de la vejiga. En ella desem­bocan los dos uréteres, y, 

además, se origina otro conducto, la uretra, que lleva la orina al 

exterior.

 

Uretra: Conducto que se origina en la cara inferior de la vejiga. Su misión es llevar la orina hacia el exterior, el orificio externo de la uretra se denomina meato urinario.

REFLEJO DE MICCIÓN

Es el proceso evacuador de la vejiga. El músculo liso que forma la vejiga urinaria tiene la propiedad de “acomodarse” a la distensión. De esta manera, aun­que la vejiga aumenta de volumen  va acumulando orina y la presión intravesical aumenta muy poco, porque sus fibras musculares se relajan pasivamente. Sin embargo, esta capacidad de acomodación tiene un límite: 400-500 ml. A partir de este volumen la entrada de nuevas cantidades de orina determina incrementos consi­derables de presión.

 

En consecuencia la contracción vesical se produce por mecanismos reflejos inducidos por distención de las paredes por efecto del sistema nervioso parasimpático.

Pero la orina no puede salir porque se lo impide el esfínter externo que es un anillo muscular que se encuentra alrededor  de la uretra por debajo de la vejiga. Este se encuentra subordinado a la voluntad y no se efectúa la micción hasta que voluntariamente no se relaje dicho esfínter, lo cual se realiza en respuesta al deseo de orinar.