ANATOMÍA DEL SISTEMA RESPIRATORIO 


capitulo 15 

Introducción 

Capitulo 0 

Capitulo 1 

Capitulo 2 

Capitulo 3

Capitulo 4 

Capitulo 5

Capitulo 6 

Capitulo 7

Capitulo 8

Capitulo 9

 Capitulo 10

Capitulo 11

Capitulo 12 

Capitulo 13

Capitulo 14 

Capitulo 15 

Capitulo 16

Capitulo 17 

Capitulo 18 

Capitulo 19 

Capitulo 20 

Capitulo 21

Capitulo 22

Capitulo 23 

Capitulo 24 

Capitulo 25 

Capitulo 26 

Capitulo Ecologia y Energia 

Capitulo Ecologia y Humano

Capitulo Ecología Población y Comunidad  

Capitulo Ecología Hormonas Vegetales 

Capitulo Evolución 

Capitulo Evolución de los Primates

 

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La respiración es el proceso por el cual se capta, transporta, entrega y utiliza el oxígeno atmosférico en las células, eliminándose el dióxido de carbono por un proceso inverso.

La respiración puede dividirse en cuatro etapas:

Ventilación pulmonar: Es la captación del aire y su movilización hasta los alvéolos pulmonares. También se llama respiración externa.

Intercambio gaseoso: Es la difusión del O2 desde el alvéolo hacia la sangre y del CO2 desde la sangre hacia el alvéolo pulmonar. Se denomina hematosis.   

Transporte gaseoso: Se refiere a la movili­zación del CO2 y O2 por la sangre. El O2 se trans­porta desde el pulmón hasta las células. El CO2 se moviliza desde las células hacia el pulmón.

Respiración celular: Es la utilización del O2 por la célula (mitocondria), para así obtener energía.

 ANATOMÍA DEL SISTEMA RESPIRATORIO HUMANO

En el ser humano el sistema respiratorio incluye dos grandes sectores:

Vías aéreas (zona de conducción)

Pulmones (zona de intercambio)

 

 

VÍAS AÉREAS

Las principales estructuras pertenecientes a la zona de conducción aparecen en el esquema si­guiente:

FOSAS NASALES 

Se componen de un sector externo y uno interno. El sector interno es hueco y está dividido por el tabique nasal, en derecho e izquierdo, y su piso está formado por los huesos del paladar.

La nariz está revestida por una mucosa ciliada, al igual que el resto del aparato respiratorio. Estos cilios están destinados a filtrar partículas de mayor tamaño que penetran a la nariz. 

Los receptores olfatorios se encuentran situa­dos en una porción especializada de la mucosa que, por estar pigmentada de amarillo, se llama precisa­mente pituitaria amarilla; el resto de la mucosa que tapiza la cavidad nasal no presenta re­ceptores olfatorios y se encuentra ricamente vascularizada, por lo cual pasa a llamarse pituitaria roja, cuyas células son ciliadas y secretan mucus. Esta pituitaria roja ayuda a entibiar el aire inspirado.

El rol de esta zona es humedecer, calentar y lim­piar de grandes moléculas el aire inspirado.
 

Faringe

Es una estructura muscular cubierta por muco­sa. Se extiende desde la base del cráneo por arriba,  hasta continuarse con el esófago por abajo. Se sitúa delante de las vértebras cervicales. Conduce el aire a la laringe o caja vocal, así como el alimento de la boca al esófago.

Laringe 

Es el órgano más complejo del sistema  respira­torio. Se localiza bajo la faringe y está constituida de cartílago. Siendo el más prominente el cartílago Tiroides (manzana de Adán). Otro cartílago es la epiglotis, que sirve como una tapa que cubre automáticamente la aber­tura superior de la laringe durante la deglución. La cavidad dentro de la laringe se llama glotis y está cubierta por una membrana mucosa, que contiene dos bandas fibrosas  y delgadas llamadas cuerdas vocales.

Tráquea

Se localiza bajo la laringe y delante del esófago. Es un tubo  que mide de 11 a 12 cm. de largo y 2,5 cm. de diámetro. Está formada por una serie de anillos cartilaginosos incompletos en su parte posterior que le dan firmeza a la pared y permiten mantener cons­tante el lumen de la tráquea. La pared se cierra me­diante músculo liso, cuya contracción regula el diá­metro de la tráquea. Su interior está revestido por una mucosa ciliada.    

 

Bronquios

Al final de su trayecto, la tráquea se bifurca dan­do origen a los bronquios derecho e izquierdo.

La estructura de los bronquios es similar a la trá­quea, es decir, poseen anillos cartilaginosos incom­pletos, revestidos internamente por mucosa cilia­da.

El pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquier­do dos. Así, el bronquio derecho se divide en tres ra­mas principales, una para cada lóbulo antes de se­guir subdividiéndose; mientras que el bronquio iz­quierdo se divide en dos ramas principales. 

A medida que los bronquios se van ramificando en tubos de menor diámetro, cuando los bronquios más pequeños llegan a tener menos de 1 mm de diámetro, el cartílago desaparece y los tubos pasan a llamarse bronquíolos, cuyas paredes están constituidas por fibras musculares lisas circulares. Cada bronquíolo al dividirse origi­na los conductos alveolares, los que a su vez desembocan en los sacos alveolares.

 

PULMONES 

El pulmón es un órgano par, de forma cónica y con propiedades elásti­cas, que se aloja en la cavidad torácica, dentro de la jaula ósea formada por las costillas.

Entre am­bos pulmones se delimita un espacio llamado mediastino. En él encontramos diversos órganos de gran importancia: tráquea, bronquios prin­cipales y corazón.

Exteriormente, ambos pulmones están recubiertos por una membrana serosa: la pleura pulmonar o visceral. Esta pleura consta de dos hojas; la visceral se adhiere íntimamente al pulmón, cubriéndolo completamente. La superficie de ambas hojas parietales presenta una capa de células aplanadas que producen un líquido similar a la linfa, cuya función es lubricar y permitir la expansión pulmonar con un mínimo de fricción. Entre ambas hojas pleurales hay un espacio dentro del cual existe una presión negativa que per­mite la expansión del pulmón (espacio intrapleu­ral).

El interior de cada pulmón está constituido por tubos de diámetro decreciente que constituyen el árbol bronquial y sirven como distribuidores del aire. El resto del pulmón o parénquima pulmonar propiamente tal, está formado casi enteramente por alvéolos.

Finalmente, los alvéolos se ponen en contacto con los capilares que irrigan al lobulillo y de esta for­ma los gases se difunden en ambos sentidos.

Cada lobulillo tiene en su interior las siguientes estructuras: bronquíolos, arteria pulmonar, vena pul­monar, vasos linfáticos, conductos alveolares y al­véolos.