PreUniversitario Social
 
Por más de 100 años, el movimiento estudiantil universitario chileno se ha organizado para alcanzar la tan necesaria Reforma Universitaria, en la búsqueda de un nuevo sistema de educación superior; un sistema democrático e igualitario, tanto en su acceso, permanencia e institucionalidad.
 
La tan ansiada reforma es un compromiso con el progreso social y con el derecho a la educación, y si bien, el actual sistema a encontrado mejoras en lo que respecta al financiamiento gracias a los movimientos estudiantiles, (ejemplo de ello fueron las movilizaciones universitarias del año 2005 y las secundarias del 2006) la democratización del acceso y permanencia siguen inconclusos, y la reforma continua sin alcanzarse. Hoy es necesario construir las bases para la igualdad desde otros niveles de enseñanza.
 
La educación como herramienta histórica, vehículo de trasformación social, continua desplazada por el statu quo de un sistema económico de grandes diferencias. La composición socioeconómica de los estudiantes universitarios en nuestro país, continua fuertemente sesgado; desde el acceso hasta la permanencia, la ventaja estadística de los estudiantes de colegios particulares y subvencionados pertenecientes a los quintiles más altos se hace evidente, y si bien se ha avanzado respecto a políticas de apoyo económico hacia los sectores mas desfavorecidos, el problema se continua reflejando a nivel educacional; hoy, contando con el apoyo económico, se vislumbra un obstáculo mayor; el bajo nivel educacional continua excluyendo a los quintiles mas bajos: primero con una PSU que lo demuestra, y luego liderando los índices de deserción.
 
Si bien el resguardo del derecho a la igualdad de acceso a una educación de calidad en todos sus niveles corresponde al estado, hoy son los agentes comprometidos socialmente, los que en la medida de sus posibilidades deben también contribuir a iniciar (o continuar) esta tarea, que no solamente dice relación con la calidad educacional, sino también con una serie de factores sociales que contribuyen a configurar este escenario (falta de referencias familiares, nivel educacional de los padres, falta de factores de motivación, mayores responsabilidades con la economía familiar, etc.).

Hoy, necesitamos el respaldo de los actores comprometidos socialmente.
 
En nuestra realidad educacional, y si bien no son reconocidos como un nivel o proceso valido de aprendizaje, los Pre-Universitarios se han trasformando en su mayoría, en una herramienta necesaria para quienes obtienen los puntajes PSU mas altos, siendo actualmente otro factor de segregación. Mas allá del análisis que merece el que hoy se incorporen los preuniversitarios como requisito de nivelación entre la educación media y universitaria, la flexibilidad de esta ventana podría permitirnos abrirla como un medio, que si bien no soluciona el problema de desigualdad de fondo, si brindaría las posibilidades a un universo mayor de estudiantes y familias de abrir sus expectativas sociales futuras a una realidad para muchos impensada; el acceso a la educación superior.