Mini hojaldres de espinacas, setas y queso

Ingredientes:

2 láminas de hojaldre extendida  redonda

1 manojo pequeño de espinacas

1 diente de ajo

200 gr de setas

80 gr. de queso crema tipo Philadelphia

2-3 cucharadas de crema de queso Roquefort

unas cucharadas de leche evaporada

1 pizca de hierbas aromáticas provenzales

1 chorrito de vino oloroso o Pedro Ximenez

aceite de oliva

sal y pimienta


Preparación:

Quitar el tallo de las espinacas, lavarlas bien y picarlas con la mano.

Limpiar las setas y cortar muy finas. Pelar y picar el diente de ajo.

Relleno:

Cocer las espinacas a fuego medio sin nada de agua y con un poco de azúcar y una pizca de sal durante 4 minutos. El ponerle azúcar en la cocción es para que resulten más sabrosas. Escurrir y reservar.Calentar 2 cucharadas de aceite en una sartén y saltear las setas con el ajo y las hierbas aromáticas a fuego fuerte hasta que se ablanden y se reduzca el líquido que sueltan. Salpimentar.

Añadir las espinacas y saltearlas ligeramente para que tomen color. Añadir un chorrito de vino oloroso y dejar un minuto para que reduzca el alcohol.

Incorporar la leche evaporada y los quesos. Reducir el fuego para que se funda el queso y quede una masa espesa. Remover continuamente para que no se pegue e ir añadiendo un poco más de leche si hiciera falta. Retirar del fuego y esperar a que se enfrie la masa.

Una vez la masa esté fria procedemos a formar los hojaldres o empanadas.

Sacar del envoltorio 5-10 minutos antes de su utilización a temperatura ambiente.

Precalentar el horno a 200º con calor arriba y abajo y ventilador.

Cortar la masa con un cortapastas y colocar un poquito de relleno en el centro. Pincelar los bordes con huevo batido y colocar encima la tapa de los hojaldres. Presionar los bordes para que no se salga el relleno. Pincelar la superficie con huevo batido y espolvorear con semillas de sésamo.

Colocar los hojaldres en la bandeja del horno forrada con papel de hornear.

Poner la bandeja del horno en la posición 3 y hornear durante 8-9 minutos.

Sacar del horno y volver a pincelar la superficie con huevo batido para que brillen y tengan un bonito color.

Estos hojaldres quedan mejor si los tomamos de recien horneados y templados.