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"Nunca abandonamos nada; o, más bien, nada nos abandona. Nuestros propios 

olvidos, tanto los más fugaces como los más obstinados, nuestras negaciones 

fortuitas como nuestras tradiciones deliberadas, nos dan forma, y su huella nos 

marca con el sello de lo irreversible. Y si intentamos borrar esta marca, entonces es

 el mismo esfuerzo el que se nos pega en la piel."(Meirieu; 2001)