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No darle al perro huesos de pollo

Todos hemos oído alguna vez que a los perros no se les puede dar huesos de pollo porque se ponen enfermos. Mucha gente sabe además, que esto se debe a que los huesos de pollo tienen mucha facilidad para astillarse y pueden dañar el sistema digestivo del animal, ¿pero por qué se astillan más facilmente los huesos de pollo que los de cerdo o ternera?
 
En realidad no sólo tienen más facilidad para astillarse los huesos de pollo, sino que los huesos de cualquier ave tienen mayor facilidad para que esto les ocurra. Esto se debe a la especial estructura de los huesos de estos animales. Los huesos de las aves están especialmente diseñados para el vuelo, de hecho, muchos de estos huesos están huecos. Esto provoca una reducción en el peso que reduce enormemente la energía necesaria para volar. Sin embargo los huesos no están totalmente huecos, sino que se encuentra reforzados por unas pequeñas laminillas óseas llamadas septos. A este tipo de estructura ósea se le llama "hueso neumatizado". Esta estructura hace que se puedan formar astillas de hueso fácilmente que pueden ocluir e incluso perforar el sistema digestivo de nuestras mascotas.

 

Para que uno se pueda hacer una idea de la reducción de peso que supone este diseño basta con comparar a las palomas con los seres humanos. Los huesos de una paloma suponen en torno al 4,5% del peso total del ave, mientras que en los seres humanos el peso de los huesos supone en torno al 14,5%. Si hay alguien que piensa que tampoco es para tanto, que recuerde la última vez que cogió un avión y se pasó uno o dos kilos con el peso del equipaje...
 
La estructura interna de los huesos del resto de los mamíferos se dispone en anillos concéntricos calcificados. Sin embargo, a pesar de lo que muchos piensan, nuestros huesos no son una masa compacta de calcio. Si esto fuera así, ¿como podríamos explicar que los huesos se curen cuando se han roto? ¿o que crezcan a lo largo de nuestra vida? Aunque el componente principal de los huesos es el calcio (materia mineral), éstos se encuentran surcados por unas cavidades que se llaman lagunas donde se pueden encontrar células óseas (osteocitos). Además, estas cavidades, llamadas canalículos, se encuentran comunicadas unas con otras por otros conductos todavía más pequeños. Estas carreteras (lagunas) y vías secundarias (canalículos) son las que permiten que los huesos estén surcados por vasos sanguíneos y nervios. Por tanto los huesos son un tejido vivo que puede sanar, crecer y doler.
 
 
 
Es esta estructura maciza la que hace que los huesos de animales como los cerdos o las vacas sean menos peligrosos de ingerir para los perros que los de pollo. Pero esto no quiere decir que se deba dar huesos de comer a los perros, aunque no sean de ave, fundamentalmente por dos motivos:
  • Los huesos son difíciles de triturar, por lo tanto los perros suelen ingerirlos en trozos bastante grandes, que pueden provocarles obstrucciones intestinales o esofágicas. Además, los trozos de hueso pueden arañar y desgarrar, por rozamiento, algunas partes del sistema digestivo.
  • Los huesos son dificiles de digerir. Esto obliga al estómago del animal a producir mucho más ácido en el proceso digestivo, pudiendo llegar a provocar úlceras y otras alteraciones si el consumo es continuado.
 
 
 
 
 
 
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