República Dominicana


"...Manos que trabajan en la tierra y el mar

Espaldas que se curvan y enderezan sin parar

Sudores que ruedan en busca del pan."

Mi hermosa isla, tan hermosa

Es cuna de estrellas marinas

Flamencos, morenas, careyes,

Manatíes, jutías y aguas vivas,

Ciguas palmeras, maqueyes,

Caimanes, cotorras e iguanas.

Todo eso es

República Dominicana.

 

Aun las ballenas jorobadas

Vienen una vez al año

Quieren que sus crías preciosas

Nazcan al calor del sol

Lejos de las gélidas aguas

De ese Norte tan lejano.

 

Maderas y gemas preciosas,

Arenas blancas deliciosas,

Palmeras, plátanos, naranjas,

Caimitos, peras y guayabas,

Lechozas, uvas y guanábanas,

Yuca, mapuey y batatas.

Todo eso es

República Dominicana.

 

Mi isla baila al son del Merengue

Las calles cada noche se encienden

La tambora retumba en el Malecón

Junto a la guira y el acordeón

Es ritmo caribeño llevado por el viento

Seguido por las olas con su movimiento.

 

Cada año también las comparsas

Empapelan de color las calles

Los diablos cojuelos amenazan

Con robar a los niños un susto

Y a las muchachas, una mirada.

Todo eso es

República Dominicana.

 

Pero también en Dominicana

Escondida en ese mar de sonidos

Luces, colores y sabores,

Está la otra realidad

Aquella

Que todos se esfuerzan

En cubrir, ignorar, negar

Y sobre todo cambiar.

 

En un denso cañaveral

Muy al Sur de la isla

Un niño se despierta

Y sale sin desayunar.

Sale, como todos los días

Al play que se extiende esperando

Ansioso de sentir el batazo

De aquel que juega apasionado

Con el guante agujereado.

 

Las cañas de azúcar se mecen

Al mismo viento caribeño

Ululan, ondulan, se inclinan

Endulzan y, contentas, silban

Están orgullosas las cañas

De ver al niño practicando.

 

Al oír la campana suspira

El niño, totalmente asqueado

Mochila al hombro se marcha;

Va a la escuela a repasar

Sus dos más dos y sus letras.

Mira por la ventana anhelando

La hora de volver al cañaveral.

 

Mas primero hay que regresar

A la pequeña casucha

Y ayudar a mamá, quien, sola

Ha logrado llenar la olla

Para él y sus siete hermanos.

“Carga agua, lava los platos,

Haz la tarea, haz un mandado.”

 

El niño vuelve al refugio

Entre los cañaverales

Las gotas de sudor caen

Pero sigue practicando.

Sabe bien qué pasara

Si consigue ser el mejor

Un recluta lo llamará

Y su madre no tendrá ya

Que sufrir o mendigar

Como muchas otras madres

Que no tienen otra oportunidad.

 

La infancia corre sin prisa

Más lenta que el deseo del niño

Más lenta que las sendientas ansias

Que tiene él de progresar.

 

Todo esto es

República Dominicana.

 

La historia siempre es la misma

A lo largo de sus costas:

Manos que trabajan en la tierra y el mar

Espaldas que se curvan y enderezan sin parar

Sudores que ruedan en busca del pan.

 

Niños, jóvenes y viejos

Viven el círculo eterno

Tratan en vano de nacer,

Aprender, enseñar,

Crear y disfrutar

Pero sobre todo

Morir satisfechos.

 

Vivir con pasión y alimentarla

Con entusiasmo y perseverancia

Convertir esa pasión que es sana

En la tabla de salvación.

Vivir con la constante esperanza

De tener un mejor mañana.

 

Todo esto es

República Dominicana.

 

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