Carta para Esperanza Aguirre
 

Carta a < namespace="" prefix="st1" ns="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" xml="true">la Presidenta de la Comunidad de Madrid

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                   Estimada Sra. :

                               Con mucho dolor hemos recibido el decreto (18/2008 ) aprobado por el gobierno de la CAM que aumenta el número de niños de 1 y 2 años en  aulas de las Escuelas Infantiles.

 

                Como maestras y educadoras de estos niveles educativos queremos exponerle nuestra gran preocupación, en la confianza de que acogerá, como máxima responsable de nuestra Comunidad, las razones que nos mueven a dirigirnos a usted con esperanza.

 

                En estas edades tan tempranas cada niño y cada niña requieren mucha atención y cuidados. No es solo atender a las necesidades de comer: desayuno, comida, cena, a las del sueño, cambio de pañales y limpieza, sino también responder a todo lo que hace referencia a la persona de cada uno; sus estados de humor: alegría, llantos o enfados, rabietas; de salud: diarreas, inapetencias, constipados, reacciones a vacunas; sus gustos y sus caprichos; su rica y desbordante vitalidad; toda la personalidad de cada uno/a que se va forjando con sus estados de ánimo: vitalidad, ansiedad o angustias; sus iniciativas, impulsos, potencial o debilidades, su nivel de inhibición o comunicación, sus ganas de descubrir, su actividad, su juego… Además de la relación y comunicación personal que cada uno/a requiere, se une la acción educadora en los hábitos de vida cotidiana para ayudarles a conseguir su responsabilidad y autonomía personal. Especial atención requiere el aprendizaje de relación con las otras niñas y niños, la convivencia, en que intervienen la aceptación o rechazo forjada muchas veces con peleas y envidias; para ir adquiriendo el respeto a los demás, el aprender a compartir, a hacer juntos, a descubrir la amistad incorporando y aprendiendo a aceptar las diferencias de cada compañero/a, para que cada uno consigan ser uno mismo entre iguales.

 

                 Todo esto nos exige no solo estudios y una buena formación inicial y permanente continuada, sino una total disponibilidad y entrega día a día, minuto a minuto, para saber ver, saber estar, saber educar en cada circunstancia, en cada acontecimiento; no es fácil nuestra función cuando tenemos que interpretar miradas, gestos, lágrimas, silencios, porque los pequeños a estas edades están aprendiendo a andar, a hablar y no se expresan aún con palabras; es una tarea hermosa pero dura porque son tantas las circunstancias, tan viva la dinámica de los pequeños que exigen un gran esfuerzo y entrega permanente ya que no es fácil saber captar e interpretar.

 

                  ¡ Son demasiados niños/as para que podamos realizar bien nuestro trabajo ! ¡ Son muy pequeños y con muchas necesidades! ¡ No podemos !!!.....

 

                  Sabemos del problema de escasez de plazas de 0-3 públicas; pero el aumento propuesto apenas mejora la situación y empeora tremendamente nuestro trabajo porque, sinceramente, estamos saturados y nos cuesta mucho atender y orientar la acción, la circunstancia personal de cada pequeño/a, y responder a las necesidades y demandas de las familias.

 

                   Ciertamente hay en nuestro país Comunidades Autónomas con planteamientos todavía más deteriorados y erróneos, pero no es bueno tomar ejemplo de las cosas más negativas, cuando hay mejores modelos, y Madrid por sus condiciones de vida, por su riqueza, por su renta per cápita y porque “es el motor de la economía” puede ser pionera, y creemos que debe serlo, en la acción educativa con los pequeños, garantizando a sus padres la tranquilidad y el bienestar que merecen.

 

                    Ayúdenos, Presidenta. Está en sus manos poder seguir manteniendo el mismo número de niños por aula que hay en la actualidad…

¡ ya excesivo y duro, en sí mismo !. Le pedimos que reflexione en esta situación que es muy grave; está en sus manos mejorarla y cambiarla.

 

                    En espera de que acoja nuestra petición, queremos decirle también, con la máxima honestidad, que no tenemos capacidad ni posibilidades humanas de garantizar la seguridad, el cuidado y la educación de tantos niños y no podemos ser responsables de riesgos que puedan derivarse de las nuevas situaciones. Por nuestro compromiso y entrega con la educación infantil, y sin eludir ninguna responsabilidad, al contrario, queremos decírselo a usted y a las familias para que conozcan la impotencia real y nadie se sienta engañado.

                     Esperamos, Sra. Presidenta que acogerá nuestra petición y podremos seguir mejorando nuestra dedicación y entrega a los niños y niñas pequeñas, formando la personalidad de los ciudadanos más jóvenes para que puedan desarrollar plenamente todas sus capacidades, aprendiendo a vivir y compartir juntos.

                Atentamente, 

                                 Maestras y educadoras de niños de 1-2, 2-3 años