RIESGO DE ALUDES

Información nivológica y riesgo de aludes en el pirineo aragonés y navarro

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 Información nivológica

Escala de peligrosidad

Indice de riesgoEstabilidad del manto nivosoProbabilidad de desencadenamientoIndicaciones para el esquí fuera de las pistas y recomendaciones
1. DébilEn la mayoría de las pendientes el manto nivoso está bien estabilizadoExcepcionalmente, sólo pueden desencadenarse aludes en algunas pendientes muy propicias (*) y, sobre todo a causa de fuertes sobrecargas.
De forma natural sólo pueden desencadenarse coladas o pequeños aludes.
Las excursiones y el descenso con esquís son posibles casi sin restricciones.
2. LimitadoEn algunas pendientes (**) suficientemente propicias a los aludes, el manto sólo está moderadamente estabilizado.
En el resto, está bien estabilizado.
Se pueden desencadenar aludes sobre todo por sobrecargas fuertes y en algunas pendientes cuyas características se describen normalmente en el boletín.
No se esperan salidas espontáneas de aludes de gran amplitud.
Las excursiones deben realizarse con previa planificación.
Se recomienda prudencia a la hora de elegir los itinerarios, evitando, en lo posible, las vertientes inclinadas con la orientación y la altitud que se indican.
3. NotableEn numerosas pendientes (**) suficientemente propicias, el manto sólo está moderada o débilmente estabilizado.Se pueden desencadenar aludes, incluso por sobrecargas débiles y en numerosas pendientes cuyas características se describen habitualmente en el boletín.
En ciertas situaciones son posibles algunas salidas espontáneas de aludes de dimensiones medias y a veces grandes.
Deben evitarse las vertientes inclinadas en las orientaciones y altitudes que se indican.
Se requiere mucha experiencia y una gran capacidad de apreciación del peligro de aludes.
4. FuerteEn la mayoría de las pendientes (**) suficientemente propicias a los aludes, el manto nivoso está débilmente estabilizado.Se pueden desencadenar aludes, incluso por sobrecargas débiles en la mayoría de las pendientes suficientemente propicias a los mismos.
En ciertas situaciones, son posibles numerosas salidas espontáneas de aludes de dimensiones medias y a veces grandes.
Las excursiones tienen que limitarse a las zonas con pendiente moderada.
Es posible que la parte baja de las pendientes esté igualmente expuesta al peligro de aludes.
5. Muy fuerteInestabilidad generalizada del manto nivoso.Se esperan numerosos y grandes aludes originados espontáneamente incluyendo zonas con pendientes poco propicias.Se tiene que renunciar a hacer excursiones.

(*) Pendientes propicias a los aludes son aquellas que reúnen determinadas condiciones de inclinación, configuración del terreno, proximidad de la cresta, ...
(**) Las características de estas pendientes, generalmente, están precisadas en el boletín: altitud, exposición, topografía, ...
(***) Sobrecarga fuerte: por ejempo, esquiadores agrupados.
Sobrecarga débil: por ejemplo, esquiador o montañero aislado
La expresión desencadenamiento de aludes se refiere a los provocados por una sobrecarga, principalmente por uno o varios esquiadores.
La expresión salida espontánea se refiere a los aludes originados sin acción externa.


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Propiedades de la nieve


La nieve fresca, se forma en la atmósfera como partículas de formas y tamaños diversos en función de las condiciones de temperatura y humedad. Hay varias clasificaciones. Además de la forma de los copos o cristales de hielo, son importantes las condiciones de viento (ventisca) y temperatura (aguanieve) durante la caída.


La nieve reciente y la que lleva ya un tiempo sobre el suelo tienen diversas propiedades químicas y físicas, algunas de las cuales son relevantes para la formación de aludes: Tamaño y forma de los cristales, densidad, temperatura, humedad, propiedades mecánicas.


Tamaño y forma: Desde los "copos" iniciales, pasando por restos de cristales, granos finos (diámetro inferior a 0,5 mm) , granos grandes (diámetro 1-3 mm), cristales cuadrados (0,5 mm) y "cubiletes"(3 mm).


La densidad de la nieve aumenta desde la nieve fresca muy fría (20 kg/m3), nieve fresca normal (80-100 kg/m3). En partículas reconocibles es de 180-200 kg/m3. En nieve de granos finos alcanza 250-350 kg/m3. Nieve "vieja" (500 kg/m3). La Porosidad (% de huecos) es función inversa de la densidad.


Temperatura. Igual o menor a 0ºC. Puede ser uniforme o existir un gradiente. En la superficie del suelo, la temperatura es de 0ºC. La temperatura de la superficie es función de la temperatura atmosférica.


Humedad: Presencia (mojada) o ausencia (seca) de agua líquida. La cantidad de agua líquida puede oscilar en un rango importante y ser variable en el tiempo. Su presencia implica una temperatura de 0ºC.


Propiedades mecánicas


La cohesión, capacidad de formar agregados, se puede obtener por 4 mecanismos (trabazón, sinterización, presencia de agua capilar y rehielo).


Resistencia a tracción (mala) y compresión (buena). La segunda es un orden de magnitud mayor. Resistencia a la cizalla. (peso contra rozamiento).


Plasticidad: Capacidad para deformase sin ruptura.


Rozamiento: ángulos de rozamientos estático (inicio) y dinámico (parada), función del tipo de grano y en aludes de su velocidad.


Estas propiedades se cuantifican en la realización de sondeos por golpeo y perfiles estratigráficos.


Evolución del manto nival


El manto nival es un cuerpo heterogéneo, con acumulación discontinua de capas de espesor diverso, separadas por superficies definidas, no necesariamente paralelas. Sobre la superficie de un momento determinado se puede formar escarcha, que puede ser enterrada por la siguiente nevada. Puede también sufrir una sublimación parcial o ser retransportada por viento y gravedad.

Desde el momento de su primer depósito, hasta su desaparición por fusión, la nieve sufre transformaciones con continuas modificaciones en las propiedades.


Las transformaciones son de tipo mecánico, de tipo térmico en nieve seca y en nieve húmeda.


De tipo mecánico, por acción del peso de nieve acumulada y sobretodo por acción del viento. Los cristales se fragmentan y la nieve aumenta en densidad y en cohesión. El viento además transporta la nieve formando las cornisas y las placas de nieve.


De tipo térmico, en nieve seca, se produce una modificación de forma de los gránulos por transporte de vapor de agua, a partir de la existencia de un gradiente de temperatura en el espesor del manto. Este se clasifica en débil (menor de 5.0ºC por metro), medio (entre 5.0 y 20.0ºC/m) y fuerte (mayor de 20.0ºC/m)


Bajo un gradiente débil se forman granos finos y se sinterizan por formación de puentes de hielo entre granos.


Bajo gradiente medio se forman granos de caras laterales y ángulos vivos. (Caras planas).


Bajo gradiente fuerte se forman gránulos de tamaño grande, aspecto estriado y forma piramidal. (Escarcha de profundidad, cubiletes). Este tipo de cristales es particularmente peligroso, por su falta de coherencia.


En nieve húmeda se pueden producir procesos de fusión-recristalización en superficie (costras), transporte de agua líquida en profundidad, y formación de capas de hielo, sobre el suelo o en la masa de hielo. El agua puede ser proporcionada por la superficie del manto nival (temperatura atmosférica y radiación solar) o por lluvia.

Un poco de agua líquida puede incrementar la estabilidad del manto. Un incremento de agua líquida disminuye el rozamiento y favorece el flujo.

El resultado final es un manto nival cuyas propiedades internas pueden ser muy heterogéneas, que tiene una evolución rápida y que está asentado sobre superficies más o menos pendientes. Sobre este manto actúa la gravedad.


Desencadenamiento de aludes


A partir de la interacción entre pendiente y manto nival se puede producir situaciones de estabilidad e inestabilidad. En el segundo caso se produce el alud. En ocasiones, el límite entre ambas situaciones es muy estrecho. El paso de un esquiador, un cambio de temperatura o un poco más de nieve pueden iniciar el alud.


Morfología de aludes

En un alud se distinguen tres zonas. Partida, transición y parada.


La partida puede ser puntual o lineal (placa). Puede desencadenarse de forma espontánea o artificial. Sobre el suelo (alud de fondo) o sobre una discontinuidad dentro del manto.


La zona de movimiento puede ser abierta o canalizada.


La zona de llegada, generalmente por disminución de pendiente o aumento de rugosidad (natural o artificial), puede variar en función de las dimensiones del alud. Por ejemplo, en aludes de corredor, con periodo de retorno anual o menor, la distancia que alcanza el depósito es diferente en cada caída dependiendo de diversos factores.


Características del material arrastrado


El alud transporta un volumen de material que, según los casos, puede oscilar en muchos órdenes de magnitud. La nieve puede ser seca o húmeda. Puede transportar hielo, rocas, restos de árboles, etc. Se puede incorporar, por erosión, mas material a lo largo del recorrido o simplemente mantener o incluso perder el material movilizado en la zona de partida antes de detenerse.

Una parte del material del alud puede transportarse en forma de aerosol. En el caso contrario, toda el material se desliza sobre el suelo.


La forma de los depósitos puede variar desde bolas y bloques prismáticos de dimensiones métricas a simples acumulaciones de polvo. En ocasiones no es fácil diferenciar un depósito de nieve polvo de un depósito atmosférico.


Tipos de Aludes


De forma genérica se definen tres tipos:


Aludes de nieve reciente (o de nieve polvo) Son los que se producen durante la nevada o poco después. Cuando la inclinación y la longitud son suficientes, la nieve seca, ligera y poco coherente se desplaza en forma de aerosol (mezcla de la nieve y aire) a velocidades que pueden superar los 200 km/h. El desencadenamiento se produce por sobrecarga o por aumento de temperatura durante la nevada o poco después. Los daños se producen por la sobrepresión (onda de viento) que precede a la masa de nieve y por el impacto de ésta en las estructuras. Puede arrasar bosques, casas, remontar laderas y originar la muerte por asfixia. Son muy destructivos.


Aludes de placa.Son los de nieve antigua, constituidas por nieve compacta y con buena cohesión interna pero débilmente adheridas a la subcapa o a la superficie del terreno sobre las que reposan. El espesor de las capas desprendidas puede ser de varios metros y el fenómeno desencadenantepuede ser la sobrecarga debida al peso de la nieve fresca o al paso de un esquiador o de un montañero. La velocidad de desplazamiento puede superar los 100 km/h. En áreas determinadas estas placas se forman por la acción del viento con velocidades superiores a 25 Km/h.


Aludes de fusión.Son los producidos a finales de invierno y en primavera cuando aumenta el contenido de agua del manto nival. Son de nieve pesada y húmeda. Su trayectoria se adapta al relieve del terreno y son muy erosivos arrastrando cuanto encuentran a su paso, a velocidades de hasta 60 km/h. Cuando se desliza todo el espesor del manto hasta el suelo, arrastrando consigo tierra, lodo, rocas, árboles, etc. se denominan aludes de fondo.

Otras clasificaciones más complejas hacen referencia a características específicas de cada alud como forma de desencadenamiento, superficie sobre la que se produce, tipo de movimiento, tipo de nieve, forma y longitud de la trayectoria o tipo de daños producidos.


Métodos rudimentarios para análisis del perfil


Para poder valorar el riesgo de aludes, de una forma rudimentaria se puede hacer "in situ" un análisis del perfil de la nieve. Efectuar un corte vertical en la nieve y examinar las diferentes capas (estratos).


Si se introduce un puño en la nieve sin esfuerzo, indica que la nieve es muy suave, deslizante y poco coherente.

Si se puede introducir un dedo sin esfuerzo, la nieve es medio dura.

Si sólo se puede introducir la punta de un lápiz, la nieve es dura.

Si se introduce sólo la punta de un cuchillo, la nieve es muy dura.


Otro método consiste en controlar el espesor y dureza de la mediante un bastón de esquí. Al empujar el bastón dentro de la nieve por el extremo que tiene la arandela, lo más profundo posible, pueden determinarse las variaciones en la dureza aplicando justo la presión suficiente como para superar la resistencia que ofrece la nieve hasta llegar a las capas más duras de nieve vieja. Posteriormente pueden analizarse las capas cercanas a la superficie introduciendo la mano en el agujero.


Todo ello puede dar una idea generalizada de la estabilidad de los diversos estratos de nieve y si alguno de ellos es poco consistente, indica la posibilidad de que se produzcan aludes.


En caso de nevadas recientes, con 30-40 cm de nieve el peligro de aludes es localizado y espesores de 50-60 cm suponen un peligro generalizado de aludes


Precauciones

  1. Conoceremos las condiciones meteorológicas antes de nuestra llegada.
  2. Conoceremos las condiciones nivales generales de la temporada.
  3. Trazaremos itinerarios por el interior de valles o laderas planas.
  4. Evitaremos las zonas más convexas y concavas.
  5. En las zonas de peligro iremos con la mochila sólo con un asa cogida y un pañuelo en las vías respiratorias.
  6. En la ascensión o descenso, trazaremos itinerarios por las zonas de máxima pendiente.
  7. Caminando evitaremos flanqueos y buscaremos las crestas.
  8. Llevaremos un Arva, una pala y una sonda SIEMPRE.
  9. Evitaremos salir después de nevadas, viento o lluvia intensa.
  10. Acabaremos de andar antes del mediodía en primavera, o con tiempo muy caluroso.

Comportamiento en caso de ser sorprendido por un alud

  1. Mantener la calma.
  2. Intentar escapar por un costado antes de ser atrapado. 
  3. Intentar liberarse de esquís y bastones, y permanecer en la superficie mediante movimientos natatorios.
  4. Intentar evitar que entre nieve en la boca y la nariz.
  5. Adoptar una posición de "bola" y al detenerse intentar formar una cámara de aire delante de la cara y empujar un brazo hacia la superficie.
  6. Comenzar la búsqueda de los sepultados inmediatamente.
  7. Solicitar ayuda.

Fuente: elaboración propia y Red Radio de Emergencia - R E M E R - DGPCE