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Por: Rigoberto Losoya Reyes

Personajes que dejaron historia

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Sensible fallecimiento de un prócer de la Educación en Piedras Negras


Profr. Hector Mario López recibiendo un reconocimiento de la Profra. Bertha Casas (Imagen de  Periódico Zócalo)

Este jueves 23 de agosto, minutos después de las 8:00 de la mañana, en la clínica del Magisterio Sección 38, dejó de existir en nuestra ciudad uno de los más queridos maestros, Héctor Mario López, a la edad de 79 años, de los cuales 62 años los dedicó a la docencia y cumplió lo que dijo durante una entrevista en su oficina, “No me voy a jubilar, mi retiro será mi muerte”, y así fue.

Pocos mentores como Héctor Mario López, diríamos que fue un fuera de serie, con 62 años cumplidos al servicio de la educación, quizá por tratarse de alguien con una visión clara, con vocación de conciencia y corazón y que ha llegado hasta donde está por su humildad, no por haberse sentido de una casta diferente, aunque siempre comprometido y obligado a entender y adivinar las exigencias sociales, las corrientes sexenales de renovación y los permanentes anhelos de progreso de la sociedad.

Nacido en Parras de la Fuente, un 22 de enero de 1933, hijo de don Modesto López y doña María Concepción Treviño, abrevó las primeras enseñanzas de sus maestros en la escuela Benito Juárez, terminando el sexto grado de su instrucción primaria en la escuela Centenario de la ciudad de Saltillo. En la capital del estado vivió con los maestros Edelmira, Carmen y Humberto Flores Flores, piezas importantes para poder ingresar a la Benemérita Escuela Normal en el año de 1948.

Curiosamente el sueño del profesor Héctor Mario López era ser ingeniero agrónomo, por el contacto que tenía su familia con La Forestal, incluso sin ser hijo de campesino les pidió una constancia para inscribirse en la Escuela Práctica de Agricultura de Agua Nueva, en San Pedro, Coahuila. De esa institución se gradúo en 1950 como perito agrícola, documento que le serviría para entrar a La Narro, lo que le resultó imposible por el tipo de calendarios escolares que se contraponían.

De regreso a Parras, se encontró en la Presidencia Municipal, situada en ese entonces en la calle Ramos Arizpe, Cruz con Treviño, al profesor Avelino Aguirre de la Cerda, inspector de la Zona Escolar número 5, quien le preguntó si era el hijo de doña María Treviño y luego de contestar afirmativamente, le ofreció una plaza de maestro rural, eran los últimos días del mes de agosto de 1950. Desde luego que aceptó y al finalizar el año y fue a entregar la documentación de su escuela “Del Trabajo” en San Francisco del Barrial; le ofrecieron las autoridades educativas, estudiar y obtener el título de profesor, el salario de un maestro rural era de 250 pesos y sólo podían ir a la ciudad cada mes a cobrar, mientras que los de la ciudad ganaban 550 pesos, por lo que era necesario obtener el título.

En 1954 estuvo en Estación Baján, municipio de Castaños, en Nakapa, Tuxtepec y Plan de Guadalupe hasta 1968 en que se fue a la ciudad de Castaños a la escuela Doctor Rafael Cepeda. En 1969 y con más experiencia y conocimientos, comenzó a ejercer liderazgo entre los maestros que le dio la oportunidad de ocupar puestos sindicales. Ese año en el Congreso Sindical resultó electo secretario de trabajos y conflictos de primarias de la Sección 5 que encabezó el profesor Daniel Pérez Sartillo y al siguiente periodo 1972-1975, era ya secretario general de la sección. 

Al terminar su periodo, fue enviado a la ciudad de Piedras Negras como inspector de las escuelas rurales y de Villa de Fuente, era en ese entonces el puesto más alto en el magisterio y posteriormente se tuvo que crear la figura llamada, coordinador de inspectores, designación que recayó en el maestro Enrique Cárdenas García, al que no le gustó la idea por el número de escuelas que iba a atender, y la maestra Candelaria Valdez, directora de Educación Federal en Primarias, le pidió se hiciera cargo de la vacante en 1972.

En 1989 cuando la maestra Candelaria Valdez anunció su jubilación, propuso al profesor Héctor Mario como su sucesor y no hubo objeción, quedándose en el puesto hasta el año 2000. Por un lío de títulos falsos que denunció, fue cambiado a la Dirección de Servicios Regionales del recién creado, Instituto de Servicios Educativos de Coahuila, después de dos años en ese puesto, el profesor Humberto Moreira, secretario de Educación Pública, lo nombró como director de Acreditaciones, Incorporación y Revalidación de Estudios del ISEC y está en su base desde el año 2005 cuando se crea la Jefatura de Sector de Primarias Piedras Negras Dos, puesto que desempeñaba hasta la fecha.

En Parras vivió intensamente con sus primeros amigos y bajo la sombra del nogal de un pequeño huerto, comenzó el sueño de convertirse, primero en ingeniero y luego en maestro, desde luego sueños que sabía difíciles de cumplir porque eran tiempos aciagos ante la falta de recursos económicos, sin embargo, el hoy nigropetense por adopción, estaba resuelto a prodigar con ambas manos las semillas que hay en sus arcas para seguir enseñando, sin reservarse nada, por corto que pueda ser su saber.

Héctor Mario fue un maestro con 62 de servicio, un verdadero maestro que pasó por todo, pruebas distintas y aún así nunca perdido en la esperanza de escalar el cielo, convirtiéndose en un verdadero ejemplo para las nuevas generaciones de maestros, de esos que hoy necesita la patria para convertir las palabras en hechos, un gran maestro que jamás usurpó la fama de que hoy goza, porque para nada la necesitó.

El mejor comentario que se puede hacer a este apreciado maestro, resultaría pálido y débil, para alguien que se ha entregado en vida al apostolado en el magisterio, aunque nunca debemos escatimar esfuerzo para lograr su pleno reconocimiento por haber educado, aprovechado ideas y propuestas de educadores distinguidos y las experiencias de algunos particulares que hicieron una realidad el llamado a la vocación para impartir educación en la aridez del ejido y en la comodidad urbana.

Son maestros como Héctor Mario López, los que nos han enseñado que vale más un punto de obra, que muchos castillos en la fantasía. Hombre de esfuerzo constante, puntualidad precisa y una gran humildad, que ha sido la base de su gran empresa en lo colectivo. No podemos decir que es un genio, sino un hombre dedicado al trabajo y que jamás se encerró en sus fronteras geográficas y hoy está ocupando un puesto muy importante en la Secretaría de Educación y Cultura de Coahuila, puesto ganado a pulso, porque durante su vida sumó y multiplicó, antes que restar o dividir.                                                  

                               


                            O

liverio Martínez de Hoyos



 

El excelentísimo historiador y magnifico biógrafo Ramón Carrillo realizó una interesante investigación de este personaje quien se destacó en el campo de las bellas artes y su obra ha dejado una huella imborrable en nuestra memoria histórica. Su biografía permitió rescatar del olvido a este personaje

quien merece lo recordemos con busto de bronce. El 

 Ayuntamiento de Piedras Negras, le rindió un tributo al nombrar una calle con su nombre. Oliverio Martinez de Hoyos, nació en Piedras 

Negras, Coahuila el 30 de enero de 1901. Durante los diez años que 

estuvo

activo este artista, sus esculturas de piedra monumentales y bronces ayudaron a

formar el

lenguaje escultural del México 

post-revolucionario. 

En Nueva York, donde trabajó 

en 1925 en una agencia de 

Ferrocarriles Nacionales de México, contrajo tuberculosis lo que acortó su 

carrera. 

Estudió en el Instituto Nacional de Bellas Artes de 1928 a 1930, entre 

sus maestros sobresale 

María Fernández Urbina. Después de un año de estudio 

ganó la primera competencia de escultura de su escuela. Su primera escultura en 

bronce fue realizada en 1930 para su natal estado de Coahuila. El 12 de 

septiembre de 1933 el comité de consejo para el Monumento a la Revolución abrió 

una competencia para esculturas que adornaran la estructura: 

Martínez ganó con 

su diseño Transformación

En 1936 ingresó a la facultad de la de Escultura y Talla Directa y pronto fue designado 

director suplente. Sus obras destilan la búsqueda constante de lo mexicano y lo moderno, 

su don de sintetizar extrayendo la esencia de la geometría de las formas. 

Muere en la ciudad de México el 21 de enero de 1938.

Lo que ahora es el actual Monumento a la Revolución comenzó su construcción bajo el  m

andato del P

residente Porfirio 

Díaz, el proyecto original consistía en la construcción 

de 

lo 

que se pensó, 

sería el Palacio Legislativo en 1910. Dicha obra estuvo a

 cargo 

del

arquitecto Emile Bernard, y 

comenzó a realizarse en el sitio actual del monumento, 

hacia el año de 

1910, 

con la caída de la dictadura de Porfirio Díaz y con el inicio 

de la Revolución 

Mexicana, 

el proyecto fue abandonado por completo, la 

estructura permaneció 

abandonada incluso 

mucho después de finalizar la Revolución. 

E

n el año de 1933 

el arquitecto Carlos Obregón

Santacilia ideó honrar la gesta 

revolucionaria, 

para ello se formó la Gran Comisión del

Patronato del Monumento 

a la 

Revolución, la comisión estaba integrada por el Presidente 

Abelardo Rodríguez, 

el general Plutarco Elías Calles, el gabinete presidencial entre otros.

La comisión decidió retomar la estructura del proyecto del Palacio Legislativo para 

convertirla e

n el monumento, para ello, la idea original del Palacio sufrió muchos 

cambios 

que llevarían al actual diseño del Monumento.

Para 1938 y tras 

cinco años de trabajos, 

el monumento fue terminado, el diseño final es de un “estilo 

nacionalista” con detalles “art-decó”; en su recubrimiento se 

emplearon materiales locales como la cantera y la chiluca, 

tratando de lograr 

una apariencia austera y grandiosa sólo adornada con el bronce de la 

cúpula 

exterior y de las lámparas y barandales. 

Muestra un 

severo trazo y sencilla

arquitectura la cual está adornada con esculturas del artista 

mexicano 

Oliverio Martínez de Hoyos , que se adaptan perfectamente 

a la tendencia arquitectónica 

del monumento. Así los grupos escultóricos en las 

cuatro esquinas del monumento 

representan la Independencia, las Leyes 

de Reforma, las Leyes Agrarias y 

la Ley del Trabajo,complementándose con 

las águilas en los lampadarios. 

El águila que se ubicaría en la parte

superior 

de la cúpula en el diseño del Palacio Legislativo, no fue contemplada en el 

diseño del monumento, por lo que fue removida y colocada en la cima 

del Monumento a 

la 

Raza al norte de la Ciudad de México. 

Dentro del monumento se colocó el mausoleo donde se encuentran los restos mortales de 

Don 

Venustiano Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.


Fuente:
Carrillo, Ramón; Periódico Zócalo
Berrueto González, Arturo: Diccionario Biográfico de Coahuila; Impreso por el Gobierno de Coahuila; Saltillo, 1999.

Colección Andrés Blaistein: 

http://www.museoblaisten.com

Monumento a la Revolución:  www.edemx.com/citymex/.../M_Revolucion.html ; 

 








LEÓN DÍAZ CÁRDENAS (1912-1947)

Ilustre periodista, catedrático, conferencista, educador y revolucionario.

Nacido en Piedras Negras, Coahuila, en 1912, estudió en la Escuela Normal de San Luis Potosí al mismo tiempo que trabajaba en el periódico “Vanguardia”. Tomó parte de la huelga de su escuela, de la que se le expulsó en 1930.

Ingresó en la Escuela Nacional de Maestros y para subsistir vendía en las escuelas la revista “Chiquillo”. En 1933 obtuvo un triunfo en el concurso convocado por el Ateneo de su escuela por su composición “Canto a la Escuela”. Dirigió la revista pedagógica “Hoy” y el Anuario de 1933 de la Escuela Normal Superior. Publicó el libro “Cartas a los Maestros” que le premió y editó el diario “El Nacional”. Colaboró en la Editora Popular, en “El Maestro Mexicano” y en la revista “Educación”. Publicó diversas obras pedagógicas y dirigió la Biblioteca del Maestro en el periódico “El Nacional”. Fue de avanzadas ideas revolucionarias en el terreno político y educativo y murió prematuramente en la ciudad de San Luis Potosí el 19 de abril de 1947.

Fue de los jóvenes profesores comprometidos con la reforma educativa de 1934. Su entusiasta respaldo a la educación socialista mexicana se manifestó no sólo en su cátedra de la Escuela Nacional de Maestros y en la dirección de la “Biblioteca del Maestro” del periódico “El Nacional”, sino, sobre todo, en las numerosas obras que escribió, entre las que destacan: Literatura revolucionaria para niños (1937), Lecciones de Historia de México (1937) y Cartas a los maestros rurales (1938). León Díaz Cárdenas, en su libro "Cananea primer brote del sindicalismo en México", describe así aquella lucha:

“Los obreros, indignados, no podían repeler la agresión. Inermes, contestaban a los disparos con maldiciones y con piedras, trabándose una lucha desesperada y desigual, como que de un lado estaban el gobernador de Estado de Sonora -mexicano-, Rafael Izábal, que, como es de suponer, estaba de parte de los patronos norteamericanos, que había llegado a Cananea con cerca de cien hombres armados, las autoridades locales, los empleados extranjeros de la compañía y 275 soldados norteamericanos, que llegaron al mando del coronel Rining, que había cruzado la frontera a petición del propio gobernador Izábal, del otro lado estaban los cinco mil trabajadores de las minas de cobre. Hubo un tercer combate en el que nuevamente ofrendaron su vida los trabajadores, y, finalmente, perdieron los trabajadores

Frente a la escasez de nuevos libros que presentaran contenidos diferentes a los utilizados en las escuelas elementales antes de la reforma, El Nacional se dedicó a publicar libros de texto y de pedagogía para reforzar la educación en México, ejemplo de ello fue Escuela nueva, de Lorenzo Filho; Cartas a los maestros rurales, de León Díaz Cárdenas; El método de proyectos en las escuelas rurales de Fernando Sáenz; Juegos educativos, de Román García Ruiz; Utilización del radio como método educativo, de Simón Serna; Historia de América, de Luis Álvarez Barret y Antonio Rangel; Geografía de México, de Elpidio López y Jorge Casahonda; Cartilla de liberación proletaria para la enseñanza de la lectura a los adultos, de Blanca Luna Islas; Las pequeñas industrias en la escuela del campo, de Aurelio del Río; Historia Universal, de Raúl Contreras y Faustino Celaya García y Enseñanza revolucionaria de la historia, de Lucio Sandoval Rivera.

Imagen de la Huelga de Cananea, Sonora.

Fuentes: Antonio Barbosa Heldt, Maestros de México, Ediciones del Autor, México, 1973, pp. 117-118.

Fuente: León Díaz Cárdenas, “Enseñanza revolucionaria de la historia” en Lecturas mexicanas sobre educación,

-Sergio Montes García, UNAM-FES-ACATLÁN, México, 2005. pp. 363-367.

León Díaz Cárdenas: Cananea. Primer brote del sindicalismo en México, México(1937).

Elvia Montes de Oca Navas

La prensa, ¿informa o confunde? La reforma educativa de 1934 en México narrada a través de los periódicos de la época (Articulo publicado en: http://www.uaemex.mx/plin/colmena/Colmena45/Colmenario/Elvia.html

Guillermo Rodríguez, en Enrique Suarez, El Cardenismo, Historia de México, Edit. Salvat , 1978, p. 2676)

 



Don Julio Antonio Santoscoy y Cobo

                                                  (Cronista de Piedras Negras)

...El hombre de los clásicos tirantes y la broma satírica. 


Don Julio Antonio Santoscoy y Cobo, nació el 10 de febrero de 1935 en esta ciudad de Piedras Negras. Hijo del licenciado Julio Santos Coy Perea y Angelina Cobo Zambrano, ambos nativos de esa población. Casado con Leticia García Esquivel con quien procreó a su hijo Julio Reynaldo Santoscoy García.

Sus estudios hasta el nivel bachillerato los realizó en la Ciudad de México, Distrito Federal. Tuvo una destacada participación en la administración pública desde su ingreso al Gobierno federal en 1955 con el cargo de jefe de la Oficina Federal de Hacienda en Piedras Negras, mismo que desempeñó hasta su jubilación en 1990. En el ámbito de la política fue diputado a la XLIV Legislatura de Coahuila y primer regidor del Ayuntamiento de Piedras Negras en la administración 1982-1984.

Desde temprana edad mostró una gran afición al estudio de la historia, en este campo, además de su participación como oyente en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, participó en numerosas exploraciones en la zona de Teotihuacan como ayudante de los distinguidos arqueólogos Ignacio Marquina, Agustín Villagna y Lizardi Ramos. 

Desde el año de 1973 se desempeña como cronista de Piedras Negras, lo que lo convierte en el decano de los actuales cronistas en el estado de Coahuila. 
Participó como consejero del Instituto Estatal de Documentación, hoy Archivo General del Estado, hasta su partida se desempeñó como miembro del Comité Municipal de Desarrollo Urbano, el Patronato del Centro Histórico, el Comité de Nomenclatura y la Junta de Protección del Patrimonio Histórico de Piedras Negras, así como consejero del Instituto Estatal de Acceso a la Información.

Su continua y entusiasta labor de divulgación de la historia la desarrolló dictando conferencias y pláticas en nuestra ciudad y otros foros estatales y nacionales; en este sentido colaboró con numerosos artículos sobre historia nacional, regional y local en publicaciones periódicas; el Instituto Municipal de Cultura de Piedras Negras editó una serie de publicaciones de temas de historia regional de su autoría, Las Hojas Sueltos del Cronista, es también el creador de proyectos como la Galería de Presidentes Municipales de Piedras Negras, entre otros.

En 1994 se hizo acreedor a la medalla Miguel Otón de Mendizábal otorgada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. En dos ocasiones recibió la Presea Piedras Negras por sus méritos en la divulgación de nuestra historia y en 2008, dentro del Programa Estatal de Estímulos a Creadores, recibió la Presea al Creador Emérito 2007 de manos del profesor Humberto Moreira Valdés, gobernador del estado, que se otorga a un personaje coahuilense con trayectoria trascendente.

En 2010 recibe el nombramiento de Mister Amigo por parte del Consejo Internacional de la Buena Vecindad.

Miembro fundador de la Asociación de Cronistas e Historiadores del Estado de Coahuila, A.C.; miembro de número del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas; miembro fundador y de número del Colegio de Investigaciones Históricas del Norte del Estado de Coahuila, A.C.  En vida, le rinden un tributo al asignar con su nombre a la biblioteca del Centro Interactivo Poder Joven. F
alleció el sábado 8 de enero de 2011 por la tarde en su domicilio, a los 75 años de edad.
 


 Coronel de caballería  Pedro Advincula Valdés Laurel

Coronel Pedro Advíncula Valdés, mejor conocido en su época como Wincar en el norte y centro de Coahuila. Adquirió fama de "Comanchero" por sus persecuciones contra los comanches, mezcaleros o lipanes que asolaban toda esta región. Nació el 1o. de agosto de 1840. Radicó en San Antonio de Bejar. Posteriormente se trasladó a la villa de Allende, donde es nombrado comisionado por el vecindario para resguadar el orden y hacerse cargo de la defensa contra los ataques de los comanches, ya fueran mezcaleros o Lipanes. En este lugar,  en 1861, se une en matrimonio por primera vez con Antonia Salinas, de quien enviuda años después. En 1860 se integra al ejercito republicano, identificando especialmente con Francisco Naranjo por su conocimiento de la región. Se le otorga el grado de capitán segundo, en el cuerpo militar de Naranjo,  y participa de una manera signicante en el enfrentamiento con las tropas del exliberal José María Tabachinski  a quien se le derrota en el arroyo del Tío Díaz, ubicado entre las poblaciones norteñas de Allende y Villa Unión, el 4 de abril de 1865. Por su participación en Querétaro, Pedro Advíncula Valdés, recibió una medalla como muestra de reconocimiento  del gobierno.    Una vez recobrado el control nacional y restaurada la República se adhiere a favor de Juárez cuando se revela el general Porfirio Díaz  contra su reelección, lo que le valió su enemistad con los sublevados y antiguos compañeros de la causa republicana durante la intervención francesa. El 1o. de diciembre de 1871, en la localidad de Monclova, Coahuila, se origina un pronunciamiento a favor de Porfirio Díaz encabezado por Eleuterio González, donde se nombra como gobernador y comandante militar del estado con el carácter de interino al C. Coronel Anacleto R. Falcón. Durante estos dias, la plaza de Piedras Negras, estaba siendo defendida por Pedro Advincula Valdés quien era calificado por los rebeldes como "bandido". En el año de 1876, el coronel Valdés, comandaba la 3ª. División de Guardia Nacional del distrito de Monclova y Río Grande, esto en una constante lucha contra indios y contrabandistas, y como un dato  muy particular, el "comanchero", adquiría su armamento y materiales diversos en la vecina población de Eagle Pass, Texas, entre los que se pueden citar: carabinas de la marca Remington, sombreros en color negro, franela azul, pantalones, frazadas, cartucheras y parque. Al año siguiente,  en 1877 estalla nuevamente la convulsión social en busca del poder, don Sebastián Lerdo de Tejada regresa de su exilio, e ingresa a nuestro pais por Piedras Negras y es el propio Winkar quien le facilita su ingreso por esta frontera. El 2 de febrero de 1878, y reconociendo sus meritos dentro del serivicio militar, Porfirio Díaz una vez que logra llegar a la presidencia de la república, y dentro de un gesto de magnanimidad, le otorga a Pedro Valdés un empleo como  Coronel de Caballería Auxiliares del Ejercito. El día 13 de agosto a las cuatro de la tarde, falleció en su hacienda de María, a los cuarenta y cinco años de edad.


: www.caminorealdemonclova.com. 
Monclova, Coahuila, México
         

Fuente:

-Pagina Web :Exploradores Coahuiltecos, www.caminorealdemonclova.com Monclova, Coahuila, México.

- Coahuila durante la Intervención Francesa 1862-1867 de Lucas Martinez Sánchez http://ahc.sfpcoahuila.gob.mx/admin/uploads/Documentos/modulo11/FRANCESES.pdf

                                    


Garza de Del Castillo, Ofelia (1892-1976)
Maestra normalista
Coahuila

Nació en lo que hoy es Piedras Negras, antiguamente llamada Ciudad Porfirio Díaz. Después de titularse como maestra normalista, fue profesora de lengua y literatura castellana en la Universidad Nacional Autónoma de México. Escribió el libro de texto, Guía de Estudio de la Lengua Española, que se ha reeditado varias veces. En la colección Sepán Cuántos, de la editorial Porrúa, prologó varias obras como Cuentos de la Alambra, La Araucana, Malva Loca, Amores y Amores.

Nota: Esta sección se encuentra en actualización. Se adicionarán otros biografías.





  



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