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El acoso laboral repunta en Europa

publicado a la‎(s)‎ 6 abr. 2015 1:17 por Francisco Javier

Un estudio sitúa los niveles de ‘mobbing’ en el 15%, frente al 11% de hace 10 años. El mayor peso del sector servicios, más expuesto a la violencia, y la crisis, explican la subida

El acoso laboral ha ido al alza en los últimos años; es la conclusión del informe elaborado por la fundación Eurofound (en la que participan la Comisión Europea y las patronales y sindicatos europeos), aunque las causas y las manifestaciones de ese incremento no tienen una única explicación. La crisis ha tenido que ver, pero lo más importante ha sido el aumento de los empleos relacionados con los servicios, sobre todo los que suponen trato con terceras personas, que es donde se localiza el aumento de la violencia. Además, el documento constata que mujeres, inmigrantes y los trabajadores más precarios sufren más acoso.

El informe, elaborado con encuestas de alcance europeo y también comparando distintos análisis nacionales, concluye que ha habido un repunte de lo que llaman Comportamiento Social Adverso (que incluye violencia física, ‘mobbing’, acoso sexual, ‘bullying’…): en 2005, un 11,2% de los trabajadores consultados en Europa aseguraba haber sido víctima de al menos uno de estos comportamientos; en 2010, la cifra había aumentado al 14,9%. Los últimos datos, pasado 2010, muestran una cierta estabilización de estas prácticas de acoso laboral, explica a la SER Óscar Vargas, codirector del proyecto.

El repunte en el acoso tiene algo que ver con la crisis, según los datos, aunque con importantes matices: “el aumento se debe circunscribir a los primeros años de la crisis, porque los últimos datos que tenemos apuntan a que se estabilizan los casos de violencia y acoso laboral”, dice Vargas. "ese repunte durante la crisis es debido a algunos factores que influyen en que los trabajadores sufran acoso laboral, situaciones que crean estrés y deterioran el clima laboral. Por ejemplo: los casos de restructuración, una mayor inseguridad en el trabajo, una mayor carga de trabajo…”, enumera.

Más acoso en el sector servicios

Un factor de más largo recorrido que tiene que ver con este aumento de la violencia es el creciente peso que tiene el empleo en el sector servicios, singularmente el que pone en contacto al trabajador con personas ajenas a la organización (clientes, alumnos, pacientes…). El estudio destaca que los sectores en los que la incidencia del acoso es mayor son el sanitario y de servicios sociales, transporte y almacenamiento, hostelería, administración pública y educación. “Si la terciarización de la economía, y sobre todo los sectores antes mencionados siguen aumentando empleo, probablemente asistamos a un incremento de la violencia y el acoso laboral protagonizado por terceros”, apunta Vargas.

Por colectivos, el estudio evidencia que las mujeres sufren más acoso laboral (15,1%) que los hombres (13,3%), un porcentaje mayor que tiene mucho que ver con la mayor incidencia del acoso sexual entre las mujeres: “el acoso sexual en Europa afecta en torno al 1% de los trabajadores, según las encuestas y la proporción de mujeres es el doble que la de hombres”, explica Vargas. Las personas que tienen contratos más precarios sufren un porcentaje mayor de acoso laboral: así, el 22% de los aprendices aseguran haber sufrido algún episiodio, frente al 14,5% de los trabajadores indefinidos, y lo mismo sucede con los trabajadores inmigrantes frente a los locales.

Quizá esta mayor incidencia del acoso entre los trabajadores precarios pueda explicar por qué los niveles se estabilizan en plena crisis, explica Vargas: al ser los primeros en ser despedidos, se produce el efecto de que baja el acoso porque disminuye el colectivo de personas más expuesto a él.

Coordinación en las políticas de respuesta

Las recomendaciones que dan los autores del informe pasan, entre otras cosas, por aumentar el nivel de concienciación de los trabajadores, empresas y administraciones para combatir este fenómeno. De hecho, se aprecian grandes diferencias entre los países en cuanto a los niveles de acoso que reportan los trabajadores, algo que se puede atribuir a lasdistintas culturas laborales y sociales de los diferentes países europeos. Así, el estudio constata que los trabajadores que más denuncian acoso son los de los países escandinavos, bálticos y de Europa Central, mientras que en Europa del Este y del Sur menos trabajadores dicen sufrir estas prácticas (así, un 8% de los españoles, frente a la media del 14,9% del conjunto de los países analizados).

Los investigadores concluyen que una aproximación conjunta, entre administraciones, agentes sociales y empresas, es lo que funciona mejor, a imagen de lo que hacen los países escandinavos. “La legislación puede ayudar, pero no es suficiente; es importante que los agentes sociales se involucren para implementar medidas preventivas en las empresas o protocolos para tratar el problema una vez se han identificado”, explica Vargas. La elaboración de guías prácticas y un papel importante de la inspección de trabajo también son medidas que han demostrado tener un efecto favorable.

Fuente: http://cadenaser.com/ser/2015/04/03/economia/1428049289_948959.html

Una jueza acepta el acoso laboral continuado como accidente de trabajo

publicado a la‎(s)‎ 3 feb. 2015 1:33 por Francisco Javier

La titular del Juzgado de los Social número 1 de Las Palmas de Gran Canaria, Gemma López Fernández, ha aceptado en una sentencia la baja por ansiedad de un trabajador, derivado por el acoso laboral continuado de su empresa, como incapacidad permanente y por tanto ha reconocido el mobbingcomo accidente de trabajo.

En concreto el trabajador de la compañía Petrocan, empresa que pertenece a Cepsa, había sido despedido en dos ocasiones, aunque ambos habían sido declarados nulos, el primero por vulneración de su garantía de indemnidad y el segundo por vulnerar su libertad de expresión. A ello había que añadir que la empresa había obligado a esta persona a realizar unas horas extras que la Sala catalogó de ilícitas y por las que obligó a ser indemnizado con 150 euros.

Así, el auto escrito por la jueza entendía que estas tres acciones evidenciaban indicios "más que suficientes" de una situación de acoso laboral hacia el trabajador, que era "incómodo para la empresa". Todo ello a pesar de que otras dos acciones judiciales contra Petrocan habían sido desestimadas, una en virtud de sanción por falta muy grave y otra por reconocimiento del derecho a vacaciones, "pues no se trata sino de la misma situación de conflicto que la empresa no quiere reconducir".

A estos desencuentros, que comenzaron por intentar despedir al demandante, defendido por el abogado Joaquín Sagaseta, siguieron imposiciones que bajo la apariencia de la legalidad tan solo buscaban desarmar moralmente al trabajador, desanimándole y conduciéndole a su baja por ansiedad.

La magistrada aceptó que la incapacidad permanente absoluta que tiene el denunciante reconocida es derivada de contingencia profesional ante la situación de acoso laboral a la que le sometió la empresa, hecho al que se oponía la Mutua Fremap, también demandada por el trabajador. Así, justificó esta decisión aduciendo que el artículo 115-2-e) de la Ley General de la Seguridad Social califica como accidente de trabajo las enfermedades que no teniendo la consideración legal de enfermedad profesional, contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo. De este modo, los hechos probados de la resolución hacen constar que la patología psiquiátrica tenían su origen directo en la situación de acoso laboral continuado.

En el fallo la titular del Juzgado de lo Social condenó a la Fremap al pago de la prestación correspondiente y a los demandados, Petrocan, Seguridad Social y Tesorería de la Seguridad Social, los declara culpables. 

Fuentes: http://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/acepta-acoso-laboral-accidente-trabajo_0_347165585.html

La nulidad en contratos de preferentes

publicado a la‎(s)‎ 13 jun. 2013 11:09 por Francisco Javier

Según el Banco de España las preferentes “son un instrumento financiero emitido por una sociedad que no otorga derechos políticos al inversor, ofrece una retribución fija (condicionada a la obtención de beneficios), y cuya duración es perpetua, aunque el emisor suele reservarse el derecho a amortizarlas a partir de los cinco años, previa autorización del supervisor” . Las participaciones preferentes son valores que emiten las empresas y ofrecen a cambio una rentabilidad que no está garantizada. Las participaciones preferentes se conciben como recursos propios de la entidad de crédito emisora y su rentabilidad depende, por tanto, de la marcha financiera de la misma. (http://www.bde.es/clien tebanca/glosario/p/participaciones.htm).

A diferencia de las acciones preferentes, no confieren participación en el capital de la empresa emisora, no otorga derechos políticos, la remuneración está condicionada a que la empresa emisora tenga beneficios o pague dividendos. No siempre es fácil recuperar el dinero invertido porque para hacerlo debemos venderlos en un mercado secundario, incluso puede que ofrezcan un precio inferior al que pagamos inicialmente o se devalué considerablemente la participación con lo que acabaríamos perdiendo gran parte de nuestra inversión inicial.

Desde un punto de vista psicológico para que el consentimiento y la libertad sean vinculantes en la firma de un contrato, lo relevante es si cada parte se ha formado una representación racional de lo que la otra ha ofrecido y conforme a ello, ha prestado su consentimiento. El consentimiento tiene un proceso de elaboración interna, propia del acto humano, que para ser tal requiere que se lleve a efecto con inteligencia y libertad a través de los momentos psicológicos de motivación, deliberación y decisión, aún cuando la manifestación (exteriorización) pueda ser expresa, tácita o presunta, en todo caso la voluntad declarada ha de ser imputable a una voluntad real o interna.

Las principales capacidades psicológicas que están implicadas en dicho consentimiento son:

1. Capacidades cognitivas implicadas en el conocimiento y comprensión del vocabulario utilizado, del alcance, y de las limitaciones y riesgos de la operación jurídica.

2. Valoración de la competencia intelectual y cultural de los sujetos.

3. Grado de sugestibilidad.

4. Valoración de la competencia en la situación legal: si el sujeto explorado se han apreciado indicios de incompetencia.

5. La percepción que el sujeto tiene de su situación actual.

6. Toma de conciencia respecto a los efectos y riesgo del consentimiento o firma contraactual.


En efecto, para que el error en el consentimiento invalide el contrato, es necesario que concurran una serie de requisitos: a) que el error recaiga sobre la sustancia de la cosa que fuere objeto del contrato o sobre aquellas condiciones de la misma que hubieran llevado a celebrarlo (art. 1266 CC); b) que derive de hechos descocidos por el obligado; c) que no sea imputable a quien lo padece; d) que exista un nexo entre el error y la finalidad que se pretendía con el negocio jurídico; e) que sea excusable, es decir, que no se pudiera haber evitado empleando una diligencia media de acuerdo con la buena fe (STSS 18 de febrero de 1994, 11 de mayo de 1998, y 26 de junio de
2000, entre otras muchas).

En cuanto a los motivos de nulidad de contrato se puedes dar varios motivos: desconocimiento por parte del cliente del verdadero negocio jurídico, falta de información sobre los riesgos inherentes a la compra de participaciones de preferentes. Desde un punto de vista psicológico se puede alegar la falta de pericia del cliente en temas bursátiles o de productos de alto riesgo.

Por lo tanto el informe pericial tendrá que demostrar si es posible que los demandantes carecían y carecen de todo conocimiento y formación financiera, poseen un nivel socio-cultural bajo, tienen un carácter conservador y son clientes sin experiencia alguna inversora y especulativa. Así mismo si ha existido falta de información y la enorme complejidad del producto era imposible que pudieran ser conscientes de lo firmado, haciéndolo bajo error. Acreditar los posibles perjuicios y secuelas sufridas tanto morales como psíquicos.

Francisco J. Arroyo Ortega
www.peritacionespsicologicas.com

Condenan a un Ayuntamiento cántabro a indemnizar a una funcionaria por «mobbing»

publicado a la‎(s)‎ 25 oct. 2012 7:47 por Francisco Javier

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cantabriaha condenado al Ayuntamiento de la localidad de Castro Urdiales a indemnizar con la suma de 60.000 euros a una funcionaria que interpuso una reclamación de responsabilidad patrimonial contra la Administración local por las «presiones recibidas por los miembros de la corporación local» desde que ésta tomó posesión, en noviembre de 2008

El recurso fue desestimado por un Juzgado de lo Contencioso de Santander al considerar que no se produjo un acoso moral, de manera sistemática y prolongada, sino que la situación de hostigamiento o persecución sufrida se debió, únicamente, a «hechos puntuales»; descartando que se produjera un daño real derivado de la situación de acoso, independientemente del deterioro de su salud.

Interpuesto recurso de apelación contra la sentencia del Juzgado, estima ahora la Sala, tras recordar los elementos integrantes del acoso moral o «mobbing» y los requisitos delimitadores de la responsabilidad patrimonial de la Administración Pública, que de los documentos obrantes en la causa se evidencia que la funcionaria recurrente sufrió desde 2003, un hostigamiento personal y económico y que, esta conducta, lejos poder considerarse como hechos puntuales, se configuró como una actitud reiterada y consciente por la corporación, lo que derivó en una incapacidad temporal  por motivos laborales y, finalmente, en una excedencia voluntaria.

Consecuencia de la declaración de responsabilidad patrimonial, el tribunal cuantifica el daño en 60.000 euros; rechazando la petición de daños morales causados al marido de la litigante; excluyendo los gastos judiciales y, acogiendo en esta cantidad, los daños morales propios, los daños personales de carácter psicológicos y los gastos médicos.

Condenan a la Junta a pagar 14.500€ por acoso laboral

publicado a la‎(s)‎ 17 dic. 2011 10:07 por Francisco Javier

León, 9 dic (EFE).- El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCYL) ha condenado a la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León a pagar 14.500 euros a una profesora de la Escuela de Arte de León por los daños morales, físicos y psíquicos sufridos tras nueve años de acoso laboral.

Según se ha conocido a través de una información publicada hoy en el Diario de León, ese es el fallo que dicta una sentencia de la sección tercera de la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Valladolid.

En los fundamentos de derecho de dicha sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, se detalla que la situación de acoso sufrida por la denunciante, Marta Carolina Balmaseda, cuando era maestra en la especialidad de Vidrieras Artísticas en dicha escuela, era conocida por la administración educativa "sin que pese a ello se adoptaran medidas eficaces tendentes a ponerla fin".

Por ello, se ha acordado estimar parcialmente el recurso contencioso administrativo interpuesto por Balmaseda contra la desestimación de la reclamación con fecha 20 de junio de 2006, presentada ante la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León y "que se anula por su disconformidad con el ordenamiento jurídico", según recoge el fallo de dicha sentencia.

El tribunal ha considerado probado parcialmente que el acoso sufrido por Balmaseda por parte del jefe del departamento didáctico de proyectos de Pintura sobre Vidrio de dicho centro, Fernando Vicent, "desembocó en baja laboral en marzo de 2006, con síndrome postraumático con estado depresivo de tipo inhibido severo".

Fuentes de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León no han concretado a Efe si tienen o no intención de presentar un recurso a dicha sentencia.

Por su parte, el portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, ha explicado hoy en una rueda de prensa en Valladolid que desconocía los detalles del caso, pero que el Ejecutivo autonómico mantiene su "respeto escrupuloso" hacia las decisiones tomadas por los tribunales de justicia, tanto cuando les dan la razón como cuando son "menos favorables". EFE

Condenan Colegio Médicos de A Coruña por "acoso laboral"

publicado a la‎(s)‎ 14 jul. 2011 9:46 por Francisco Javier

 
 
(Galicia) JUSTICIA-INTERIOR-SUCESOS,JUSTICIA | > AREA: Justicia e Interior
13-07-2011 / 14:51 h
"Condeno a la demandada a cesar de forma inmediata en la situación de acoso laboral que está infringiendo a la trabajadora fruto de la falta de ocupación efectiva a la que se ve sometida", dice textualmente la resolución judicial, facilitada por el abogado de la demandante.

Isabel Crespo había obtenido el amparo del Colegio Profesional de Periodistas de Galicia en noviembre de 2008 el entender esta entidad que era víctima de una "presión psicológica" por parte de otros dos trabajadores, sin que el Colegio de Médicos adoptase las medias necesarias para evitar esa situación.

También la Inspección de Trabajo levantó acta de infracción en julio de 2010 al constatar una falta de ocupación efectiva de la trabajadora en el Colegio de Médicos de A Coruña. EFE

DIARIO DE INCIDENTES DEL ACOSO

publicado a la‎(s)‎ 27 feb. 2011 10:32 por Francisco Javier   [ actualizado el 27 feb. 2011 10:55 ]

 
 
 
 
El objetivo del diario de incidentes es identificar la posibilidad de estar siendo objeto de Acoso Psicológico en el Trabajo (APT).
 
Se entiende por APT:
1: La exposición a conductas de violencia psicológica, dirigidas de forma reiterada y prolongada en el

tiempo, hacia una o más personas por parte de otra/s que actúan frente aquella/s desde una

posición de poder (no necesariamente jerárquico). Dicha exposición se da en el marco de una

relación laboral y supone un riesgo importante para la salud.

Con este instrumento, la propia persona que puede estar sufriendo esta situación define

los diferentes acontecimientos que identifica como conflictivos con otras personas de su

entorno laboral, susceptibles de generar acoso.

El uso de este diario puede contribuir en la búsqueda de soluciones preventivas y

estrategias de afrontamiento, conjuntamente con el apoyo profesional especializado, o

bien puede ayudar a descartar la posibilidad de ser objeto de acoso.

Sin embargo, no se trata de un instrumento que indique de forma inequívoca la

existencia de una situación de APT. Ya desde el principio, se recomienda acudir al

Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL) de la empresa o institución, o bien al

personal delegado de prevención, para consultar cualquier situación que percibamos

como susceptible de ser clasificada como acoso. Si existe en la empresa un protocolo o

procedimiento de actuación en casos de APT, se recomienda su seguimiento.
 

LA CRISIS DISPARA EL ACOSO LABORAL

publicado a la‎(s)‎ 28 dic. 2010 13:17 por Francisco Javier

No está recogido en el catálogo de enfermedades profesionales y carece de una definición que lo encuadre en la legislación vigente. A pesar de que la Asociación Gallega contra el Acoso Moral en el Trabajo (Agacamt), ha constatado un incremento del 30% en el número de afectados por acoso laboral desde el inicio de la crisis en 2008, y de que las consultas por ese motivo al área de salud laboral de los sindicatos han aumentado de manera análoga, el mobbing o acoso laboral (no existe un término consensuado para referirse al problema) sigue siendo el gran olvidado de la legislación española.

    El 81% de las empresas no evalúa los riesgos psicosociales

    Las víctimas carecen de una ley específica que les otorgue amparo

    El vacío comienza en las propias empresas, reticentes en un 81% de los casos a incluir los riesgos psicosociales en su evaluación de riesgos, y se extiende entre mutuas y Administración pública hasta llegar a los juzgados. Una vez allí la falta de una definición jurídica del mobbing obliga a que la mayoría de los casos abandonen la vía laboral para cursar la de los derechos fundamentales, que prolonga los juicios sin atender a las especificidades de este tipo de acoso.

    La denigración y el maltrato psicológico, características propias del mobbing, figuran como penalizables en el Estatuto de los Trabajadores, la Ley de Función Pública y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Ese es el marco legislativo al que se agarran la mayoría de las víctimas que se animan a denunciar, pero es sin embargo una red legal imperfecta que deja desprotegida a la víctima en múltiples puntos. Un ejemplo es el recocimiento del despido improcedente, que según el Estatuto de los Trabajadores deja en manos del empresario escoger entre el pago de una indemnización o la reintegración de la víctima a su puesto de trabajo. Alternativa, ésta última, que representa una agresión para el acosado.

    Tampoco es completa la respuesta de Inspección de Trabajo, que pese a disponer desde 2003 de un catálogo con las variedades de violencia psicológica, sólo concede el grado de infracciones muy graves a las de carácter discriminatorio por razón de edad, sexo, raza o filiación sindical. En el campo de la política preventiva, sus líneas de actuación se limitan a los controles rutinarios y la intervención que sigue a la denuncia del acosado; todo ello a pesar de que son pocos quienes se arriesgan a hacerlo y, cuando esto ocurre, normalmente han pasado años desde el inicio del acoso. La realidad es que, pese al incremento denunciado por Agacamt, de las 216 actuaciones llevadas a cabo por la Inspección en lo que llevamos de año sólo tres fueron por causa de mobbing frente a 96 por discriminación.

    Solo ahora, tras dos décadas de lucha, los grupos de apoyo a las víctimas han conseguido llevar al Congreso una modificación del Código Penal que contempla penas de hasta 20 años para los acosadores. La redacción definitiva de un proyecto de ley que atienda a las peculiaridades de esta variedad de acoso sigue siendo un reto pendiente. Existe un borrador redactado por el magistrado Ramón Gimeno, pero exige una modificación del Estatuto de los Trabajadores que complica su aprobación.

    En el largo camino hacia el tratamiento efectivo del mobbing el primer paso es la elaboración de estadísticas representativas. A día de hoy el Consejo General del Poder Judicial introduce las denuncias de acoso laboral en las estadísticas generales. La fiscalía, por su parte, no dedica ningún trato específico a los casos de vejación ocurridos en el marco laboral, lo que imposibilita la elaboración de estudios fiables. Es esa falta de reflejo institucional lo que lleva a los acosados a equiparar su caso al que vivían las víctimas de violencia machista hace unas décadas.

    EXIMENTES Y ATENUANTES

    publicado a la‎(s)‎ 10 nov. 2010 3:13 por Francisco Javier   [ actualizado el 17 nov. 2010 3:52 ]

     
     
    La prueba pericial psiquiátrica y psicológica desde la perspectiva de su trascendental importancia en la apreciación judicial de eximentes y atenuantes de la responsabilidad criminal en los procedimientos penales sobre violencia en el ambitio familiar.
    FUENTE: INTERPSIQUIS. 2005; (2005)

    Gloria Reales Cañadas.


    Resumen

    1.- El aspecto intelectivo y el aspecto volitivo recogido en nuestra Jurisprudencia en materia de capacidad de culpabilidad. La eximente completa, la incompleta o la simple atenuación de la responsabilidad criminal.

    2.- El informe pericial: Los conocimientos médicos legales y su trascendencia en la inimputabilidad o no del procesado.

    3.- La perspectiva de la Jurisprudencia ante los distintos tipos de anomalías o alteraciones psíquicas. La Neurosis, la Oligofrenia, la Epilepsia, las Psicopatías, los Estados Depresivos, la Esquizofrenia, la Paranoia y la Demencia Senil.

    4.- La circunstancia eximente de alteración de la percepción desde el nacimiento o la infancia. Una eximente de marcado carácter social y cultural y su incidencia en el ámbito familiar.

    5.- ¿Puede un procesado fingir ante un perito de tal manera que se pueda determinar que no puede distinguir entre una conducta lícita o ilícita? ¿Dónde se halla la fina línea entre la normalidad y la anomalía psíquica? ¿Es fácil diferenciarla con claridad?.


    El aspecto intelectivo y el aspecto volitivo recogido en nuestra jurisprudencia en materia de capacidad de culpabilidad. La eximente completa, la incompleta o la simple atenuación de la responsabilidad criminal.

    La formula legal de la imputabilidad o de la capacidad de culpabilidad no solo se compone de elementos que reflejen la capacidad cognitiva de lo ilícito por parte del autor, sino también de elementos que acrediten su capacidad volitiva, es decir la capacidad de comportarse de acuerdo con la comprensión de la antijuricidad.

    La jurisprudencia en materia de capacidad de culpabilidad se apoya en una distinción conceptual entre la comprensión del derecho -aspecto intelectivo- y la capacidad de conducirse de acuerdo con dicha comprensión -aspecto volitivo- de la capacidad de culpabilidad. (STS 2ª 30.6.97 –LA LEY, 1997, 7593)

    La alteración mental se mueve alrededor de tres situaciones distintas:

    a. La anulación absoluta de la voluntad y la inteligencia, que propiciaría la exención total de la responsabilidad.

    b) La disminución sensible de esas facultades intelectivas y volitivas, que en su caso originaría la eximente incompleta.

    c. La leve alteración anímica, tanto en la capacidad de conocer como en la capacidad de querer, es considerada simple atenuante.

    Para valorar la responsabilidad penal de una persona afectada de una enfermedad mental habrá de tenerse en cuenta no sólo el diagnóstico psiquiátrico, sino también la forma en que los síndromes diagnosticados afectan a su personalidad y, sobre todo, hasta que punto el acto realizado es tributario de aquella enfermedad. Es decir, hasta qué punto existe una relación causal entre la enfermedad del sujeto y el acto ilícito cometido, sin que sea suficiente para afirmar una inimputabilidad respecto al acto concreto, una coincidencia cronológica anomalía-delito, sino que ha de exigirse, penalmente hablando, que exista una cierta relación causal entre el estado mental del autor y el hecho por él cometido.

    Dicho en palabras llanas, que el delito sea producto de su locura, lo que es más evidente en aquellos supuestos de enfermedades mentales que afectan tan sólo a un sector de la personalidad o psique del individuo, dejando inalterable el resto, como ocurre con ciertos delirios sistematizados.



    El informe pericial: Los conocimientos médicos legales y su trascendencia en la inimputabilidad o no del procesado.


    Las circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal que se relacionan con la salud mental y psiquismo de las personas se integran por una serie de notas características, derivadas de los dictámenes periciales especializados, que deben ser consideradas como componentes de un todo que se integra en la personalidad del sujeto y que condicionan o limitan su comportamiento en la vida diaria. Y así el carácter, la personalidad y la integridad mental constituyen a la persona en un ser cuyo comportamiento, cuando trasciende al derecho penal, debe ser examinado a la luz de las desviaciones detectadas en relación con el estado de normalidad que se atribuye a la generalidad de las personas.

    La cuestión de los conocimientos científicos que fundamentan la decisión judicial sobre la capacidad de culpabilidad se debe referir a los diversos aspectos que presta esta cuestión. La ley determina la necesidad de comprobar, de una parte un determinado estado biológico del autor-enfermedad mental o enajenación, trastornos mentales equivalentes de carácter transitorio, debilidad mental, etc.- y de otra parte, unas consecuencias de dicho estado- capacidad de comprensión de la antijuricidad y de comportarse de acuerdo con tal comprensión-. La opinión jurisprudencial mayoritaria reconoce que sólo la primera de las comprobaciones es materia de conocimientos científicos especializados. Las consecuencias, por lo tanto, constituirán un juicio estrictamente jurídico, de carácter normativo, que está fuera de la competencia de los peritos médicos y que no se basa totalmente en conocimientos científicos especializados. Y como consecuencia, el grado de vinculación de los Tribunales a la opinión de los peritos es en lo referente al primer aspecto, diverso de la que se admite respecto de la capacidad de comprender y de comportarse de acuerdo con ella. Sólo en la primera cuestión el juicio del Tribunal debe apoyarse en conocimientos científicos. En lo restante, por el contrario, el Tribunal de los hechos debe razonar ajustándose a los principios de la experiencia. (STS 2 ª 21.7.90-Archivo,1991, 175-)


    La perspectiva de la jurisprudencia ante los distintos tipos de anomalias o alteraciones psíquicas. La neurosis, la oligofrenia, la epilepsia, las psicopatias, los estados depresivos, la esquizofrenia, la paranoia y la demencia senil.


    La Neurosis: Las personas neuróticas son sujetos que conservan sus facultades intelectivas de deliberación, conciencia de la realidad circundante y conocimiento de la trascendencia de sus actos y gozan, en general, de dominio sobre su capacidad de obrar y de dirigir sus acciones.
    No obstante, su voluntad puede estar perturbada, ya por ciertos miedos o repulsiones instintivas e indominables -fobias-, ya por ciertas impulsiones que les llevan a realizar determinado tipo de actos –manías-, todo lo cuál no les impide observar una correcta vida de relación, perturbada solo en los momentos en que la fobia y manía se presentan.

    Por consiguiente, para convertir cualquier neurosis en una causa de exención de la responsabilidad y aún en una circunstancia de atenuación privilegiada dependerá de la forma en que el trastorno haya incidido, con mayor o menor profundidad, en las estructuras mentales y volitivas del sujeto, anulando o aminorando de modo considerable su capacidad de elección y autodeterminación.

    La Oligofrenia: Enfermedad mental caracterizada por un retraso mental e insuficiencia del normal desarrollo psíquico congénito o producido muy tempranamente y que admite gradaciones de una mayor o menor gravedad denominadas Oligofrenia profunda, media o debilidad mental.

    . La Oligofrenia profunda o Idiocia: La edad mental del sujeto es inferior a los 4 años, y su coeficiente de agudeza intelectual está situado en un 25 por 100 de lo normal, siendo estos sujetos totalmente inhábiles para adquirir los conceptos de la vida de relación social y para dirigir su conducta, por lo que deben ser considerados totalmente irresponsables, valorándose así mismo como eximente completa de enajenación mental.

    . La media o imbecilidad: Con edad mental de cuatro a ocho años y coeficiente entre el 26 y 50 por 100, pudiendo las que la padecen, especialmente en sus limites superiores o grados menos profundos, adquirir nociones sobre las normas de comportamiento y poseer cierta capacidad de elección, por lo que se consideran sus actos susceptibles de reproche penal si bien con su imputabilidad disminuida y, por consiguiente, también atenuada su responsabilidad en los términos privilegiados de una eximente incompleta.

    . Debilidad o retraso mental: Edad entre los 8 y 11 años y coeficiente entre el 51 y 70 por 100, y por encima de las anteriores, sin llegar a la total normalidad, con su responsabilidad igualmente disminuida, en mayor o menor grado, según la intensidad de su déficit o la complejidad del acto ejecutado. Pudiendo en el caso de débiles mentales en grado menor considerarles solo tributarios de una atenuante simple por analogía, en función de su capacidad de discernimiento sobre la trascendencia del acto ejecutado y de la percepción de la intimidación de la pena a él conminado.

    Las Oligofrenias no suponen en sí mismas, a diferencia de la psicosis, una alteración cualitativa de la vida psíquica, sino una insuficiencia cuantitativa del grado de inteligencia. Y, dentro de las oligofrenias, la debilidad mental constituye frente a la imbecilidad y la idiocia, el limite más próximo a la normalidad, pues supone un retraso intelectual de muy pocos años.

    La Epilepsia: Enfermedad mental considerada, hoy día, como psicosis endógena que ataca al sistema nervioso central, con accesos convulsivos productores de la perdida de la conciencia, alucinaciones sensoriales o perturbaciones psíquicas, producidas por la descarga funcional de un grupo de células nerviosas del cerebro, bajo cuyo nombre único se agrupan una variada serie de psicosis de distinta morfología y entidad. Las mismas recorren desde las genuinas epilepsias hasta las equivalentes epilépticas, las epilepsias larvadas, el epileptoide explosivo o el simple carácter epiléptico. Por lo que en cada caso debe examinarse, con la mayor exactitud posible, cuál de estas situaciones extremas o intermedias sufre el paciente, si los actos delictivos se cometen durante las crisis comisiales o en la fase interparoxística para determinar el grado de imputabilidad del sujeto.

    Cuando se sufre el llamado "gran mal" o ataque comicial propio, con deterioro absoluto de la personalidad, el Juzgador se encuentra ante un eximente completa y cuando el sujeto solo padece el denominado "pequeño mal", como ataques incompletos, distimias epilepsias larvadas, sin ataque comicial, existe una imputabilidad disminuida que desemboca en una atenuante o en una eximente incompleta, según el grado de afección de las facultades psíquicas del sujeto.

    La jurisprudencia ha señalado que durante el ataque epiléptico o sus equivalentes, la inimputabilidad del agente resulta total y absoluta, puesto que a lo largo del referido ataque carece de inteligencia y voluntad, debiendo practicarse tal ausencia del presupuesto de la imputabilidad tanto para los delitos de acción como para los de omisión. En cuanto a las auras epilépticas o estados crepusculares, el sujeto tiene profundamente perturbadas sus facultades cognoscitivas y volitivas, pero no abolidas, por lo que solo resulta parcialmente inimputable. En tales supuestos lo correcto es la aplicación de la eximente incompleta de enajenación mental.

    Psicopatías: Son simples anomalías de la personalidad, donde imperan las desarmonías caracteriológicas, produciendo una inadaptación social. En el fondo son anormalidades psíquicas temperamentales que pueden aflorar en lo afectivo, en lo instintivo o en lo volitivo. Vienen consideradas como atenuantes cuando la psicopatía es en alto grado y la actuación del sujeto se desarrolla en hechos que tienen relación causal con la distonia padecida.

    Las psicopatías, solamente si son de extraordinaria gravedad o profundidad o si se hallan asociadas a otras dolencias mentales de mayor fuste o superior gravedad que, superponiéndose a la psicopatía, la agudicen, puede producir una disminución de las facultades cognoscitivas o volitivas del sujeto, incluso en casos excepcionales, la anulación o supresión de las mismas.



    Estados Depresivos: Cuando la depresión que padece el sujeto activo es una manifestación de una enfermedad mental, puede suponer anulación o menoscabo del entendimiento o de la voluntad de dicho sujeto, con la consecutiva aplicación de la eximente completa o incompleta de enajenación mental.

    Pero si tal depresión no es consecuencia de una enfermedad mental sino del ánimo el sujeto que la padece, éste distingue perfectamente el bien del mal y es plena y psicológicamente responsable de sus actos.
    La depresión endógeno-psicótica constituye una autentica psicosis que puede, en los grados extremos, ser causa de exención de responsabilidad penal conforme a lo establecido en el artículo 20.1 del Código Penal, por inimputabilidad plena. Y en los demás supuestos de menor intensidad puede apreciarse tanto la exención completa como la incompleta por aplicación de lo dispuesto en el artículo 21.1 del Código Penal.

    La psicosis maniacodepresiva es una enfermedad que se caracteriza por fases maniacas y depresivas en la misma persona en distintos momentos de la vida, o sea, por profundas y cíclicas oscilaciones del estado de ánimo y de la efectividad.

    En orden a la capacidad de culpabilidad la misma se encuentra supeditada a la clase e intensidad de los síntomas fundamentales.

    La Esquizofrenia: Es difícil dar un concepto preciso de la esquizofrenia, en su apreciación como eximente completa o incompleta, porque no es propiamente una enfermedad, sino un conjunto de enfermedades, por la variedad de síntomas que presenta. Es cierto que se trata de una verdadera psicosis endógena, sin duda la más frecuente, que se caracteriza por producir un trastorno fundamental, con escisión en la estructura de la personalidad, de modo que, si bien el sujeto puede conservar su inteligencia, memoria, afectos, sentimientos, gustos, aficiones, etc. comportándose con aparente normalidad, en ocasiones sin embargo no puede hacer uso de estas facultades porque hay otras funciones psíquicas que no reconoce como suyas, porque las atribuye a fenómenos extraños a su persona que le impulsan a actuar en un determinado sentido. Se conforma así una disociación en las vivencias internas que constituye la verdadera esencia de la psicosis esquizofrénica, si bien las diversas manifestaciones en que se presenta originan las distintas clases de esta enfermedad. Puede aparecer esta psicosis de forma lenta y continuada, si bien es lo más frecuente que, la primera vez, se presente por sorpresa en forma de brote agudo, que puede desaparecer y volver a repetirse, porque, en realidad, aunque remitan los síntomas, la enfermedad es difícil que llegue a curarse, ocasionando la repetición de tales fases agudas un estado residual cada vez más intenso hasta llegar a veces a verdaderas demencias.

    La esquizofrenia, demencia precoz o juvenil tiene cuatro tipos o formas de aparición: simple, hebefrercia, catatónica o paranoide. Esta última es la más peligrosa, con predominio de alucinaciones e ideas delirantes, de la que toma el nombre, la que cursa en brotes con fases intercaladas de aparente normalidad. Cuando la esquizofrenia alcanza su ápice de actividad, la consecuencia medico-legal es la de plena inimputabilidad, siendo de tener en cuenta que el esquizofrénico es un individuo "paralítico efectivamente", lo que le aísla del mundo exterior.

    Sobre estas bases, la doctrina científica estima, en general, que en los casos de autenticas psicosis, y este es el caso de las esquizofrenias paranoides, en principio cabe admitir la ausencia de capacidad de comprensión y de auto conducción, sobre todo cuando alcanza considerable intensidad, y teniendo en cuenta el grado de perturbación. Por tanto la capacidad de culpabilidad se debe excluir cuando la perturbación producida por la enfermedad mental tenga una intensidad considerable.

    En consecuencia, para apreciar la eximente completa, la enajenación mental ha de ser absoluta, pues si la psicosis esquizofrénica es de las que causas sensibles deterioros de la personalidad, con notable disminución de la capacidad de juicio y del alcance de los actos, aunque sin llegar a estar anulados o abolidos es de aplicación la eximente incompleta.

    La Paranoia: Implica una disposición anormal a pensar en determinada dirección, en función de un delirio persistente y sistematizado, produciéndose una parcelación o zonificación de la mente, perturbada hondamente en relación con el tema perturbante. Actualmente se les considera totalmente inimputables, tanto si el hecho criminal se halla relacionado con el tema delirante, como si no lo está.

    La psicosis paranoide o paranoica no puede confundirse con la personalidad paranoide que es un trastorno de la personalidad, pero que no se identifica con aquélla, ya que no es más que una predisposición a la paranoia. Únicamente merma o menoscaba las facultades de raciocinio o de volición que harían factible, en este supuesto, la decisión de aplicación de la eximente incompleta de enajenación mental.

    La Demencia Senil: La senilidad patológica cuando va acompañada de debilitamiento de las facultades mentales, puede constituir un atenuante y hasta una eximente.

    La circunstancia eximente de alteración de la percepción desde el nacimiento o la infancia. Una eximente de marcado carácter social y cultural y su incidencia en el ambito familiar.

    La grave alteración de la conciencia de la realidad, en términos generales, no es sino profunda desfiguración interpuesta en el conocimiento reflexivo de las cosas. Equivale, en el contexto de la eximente recogida en el artículo 20.3 del Código Penal, a erróneo o distorsionado conocimiento de los elementos de la cultura que reglan la interacción social: valores, normas y pautas de comportamientos vigentes. Cuando una persona sufre, en su conciencia, un déficit de esa naturaleza con tal intensidad que, no habiéndole sido trasmitido un marco de referencia ético no ha llegado a ser un verdadero miembro del grupo social al que teóricamente pertenece, puede decirse que existe en él una grave alteración de la conciencia de la realidad. Ahora bien, para que la misma produzca su efecto típicamente exonerador ha de tener su causa en una precoz situación de aislamiento, que la norma define y caracteriza como alteración de la percepción.
    Estará determinada por un defecto sensorial-sordomudez, ceguera- o por una anomalía cerebral susceptible de malinterpretar los datos suministrados por los sentidos, aunque no pueda descartarse por completo que la incomunicación y consecutiva falta de socialización sean efecto de ciertas y graves anomalías del carácter o de excepcionales circunstancias ambientales capaces de bloquear el proceso de integración del individuo en la sociedad.

    La alteración de la percepción viabilizadora de la eximente recogida en el artículo 20.3 del Código Penal requiere, como elementos complementarios, que se sufra desde el nacimiento o desde la infancia. Y de tal manera que su perpetuación en el tiempo convierta a la persona en un ser insensible al mundo circundante, sin una valoración social y personal de lo justo o injusto.

    Una vez sentado lo anterior y analizado el criterio jurisprudencial, esta Letrada quiere someter a debate, dada la asistencia de tantos y cualificados profesionales, las siguientes interrogantes que se me plantean:

    FASES DE MOBBING

    publicado a la‎(s)‎ 10 nov. 2010 3:02 por Francisco Javier   [ actualizado el 17 nov. 2010 3:58 ]

     
     
     
     
    La palabra mobbing deriva del verbo inglés “To mob” (atacar con violencia) prestado de la Etología, donde fue introducido por Konrad Lorenz para referirse al comportamiento agresivo de algunas especies de pájaros contra sus contendientes.

    Fases del mobbing

    La primera persona que estudio el mobbing como violencia psicológica en el sitio de trabajo como causante de patologia se debe al psicólogo alemán, afincado en Suecia, Heinz Leymann que en el año 1986 describió en un libro las consecuencias, sobre todo en la esfera psíquica, de las personas expuestas a un comportamiento hostil y prolongado en el tiempo por parte de los superiores o compañeros de trabajo.

    Las fases del mobbing son varias:

    Fase 0: La seducción.
    Sin esta fase no puede darse el acoso. En esta fase el acosador aún no ha manifestado su gran potencial violento. Normalmente, la seducción va dirigida a la víctima, pero en ocasiones está destinada al entorno proximo de la victima y puede quedar enmascarada.


    Fase 1: El conflicto
    La mayoría de expertos definen el mobbing a partir de esta fase. Una mala resolución del conflicto es lo que lleva al acoso laboral. Algunas veces, es tan corto el espacio de tiempo que separa "el conflicto" del "acoso" que se solapan.


    Fase 2: Acoso Moral en el trabajo
    También denominado: mobbing, bossing, bullying. La definición de la UE (14-5-01) es aquel "comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores o inferiores jerárquicos, a causa del cual el afectado es objeto de acoso y ataque sistemático durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto, por parte de una o más personas, con el objetivo y/o efecto de hacerle el vacío".


    Fase 3: El entorno
    La respuesta del entorno laboral será la que determinará la resolución rápida del acoso o bién su implantación permanente, con el consiguiente daño en la salud del acosado. Por tanto, el entorno es un elemento básico en el desarrollo o en la resolución del acoso laboral. Los cómplices son los que magnifican las consecuencias de la conducta arbitraria, al permitir las decisiones ilegales e inmorales del causante del acoso: "se le deja hacer". El superior jerárquico decide voluntariamente no hacer caso de las quejas del acosado y en su lugar da libertad al acosador para que se ensañe con vilezas de todo tipo. Lógicamente, el superior es el principal alentador dentro de la dinámica del mobbing, es partícipe, es complice, aprovecha para proyectar sobre el acosado la venganza, los celos y las frustraciones personales.


    Fase 4: La actuación de la empresa
    El acoso puede surgir en cualquier empresa, algunas veces porque la organización del trabajo tiene una deficiente planificación y en otras porque forma parte integrante del "hacer" empresarial. Tanto si se trata de una estrategia empresarial consciente, como inconsciente no debemos olvidar que reposa sobre el sufrimiento moral y físico del trabajador.

    En la administración pública, especialmente en la universidad y en la administración sanitaria, es muy corriente el mobbing amparandose en las guerras entre grupos de funcionarios. La impunidad es absoluta si los superiores han decidido que el acosador "trabaje" a gusto sobre el acosado.


    Fase 5: La marginación
    Consiste en la exclusión del acosado del mundo laboral, ya sea por despidos, jubilaciones anticipadas, invalidez, pérdida de la razón y a veces, incluso, con pérdida de la vida (suicidio, accidentes laborales mortales). La marginación es potenciada por "compañeros" deseosos de obtener beneficios o prebendas a expensas de los derechos usurpados al acosado y que serían incapaces de conseguir por los cauces ordinarios. Además, en esta fase el personal subalternos (administrativos, becarios, residentes, personal en practicas) aprovechan para hacer todo tipo de humillaciones, faltar el respeto al acosado, crear rumores malignos y comentarios vejatorios, falsedades y calumnias: todos quieren hacer "méritos" ante al acosador, al que temen con pavor y es quien reparte favores y consiente las conductas más miserables.

    Es típico que la "secretaria" responda ante las llamadas de teléfono o entrega de cartas que el acosado "no lo conoce" o simplemente que "no trabaja o no ha trabajado nunca en la empresa". Habitualmente cuanta menor sea la preparación profesional de este personaje, mejor cumple el papel del ninguneo cotidiano. ¡Se siente importante con las pequeñas canalladas que son reídas alegremente a la hora del café!

    Para rematar la "faena" el acosado debe estar en un sitio lo más incomodo posible, invisible del público, aislado de los compañeros y haciendo tareas inútiles o lo más rutinarias y repetitivas posible, para que el sentimiento de fracaso se vaya apoderando del acosado. Este método lo uso con gran éxito Stalin para sacar de las enciclopedias los personajes históricos incomodos a sus teorías. Al mismo tiempo, se crea un estado de opinión de que "es un personaje conflictivo", que "no se comunica" o "no participa", que "no se integra", etc. Además de maltratado, se le imputa todo lo negativo que pueda ocurrir... hasta el cambio climático o que el equipo de fútbol de la ciudad baje a segunda división.


    Nueva Fase: LA RECUPERACIÓN
    Debido al mayor conocimiento y difusión del proceso destructivo del mobbing, existen personas en la empresa (jefes y compañeros) que se niegan a agredir y también existen personas fuera de la empresa que ayudan a la reparación del daño recibido. Si ese no fuera el caso, es necesario acudir a los tribunales de justicia con toda la documentación acumulada y con buen asesoramiento legal.

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