Reproductor de hilo magnético

El viaje al pasado

A finales de los 90, mi tía-abuela "Marucha" nos dio un curioso estuche redondo y pesado que contenía "una casete rara que nunca se pudo oír de Cuba".

El artefacto en cuestión resultó ser un rollo de hilo magnético de la marca Silvertone que según pudimos entresacar a la buena de Marucha (sorda como una tapia) vino de Cuba y lo mandó el tío José. Por lo visto, nadie supo qué hacer con ello porque no debería estar muy surtido el país en este tipo de reproductores de última generación por entonces.

 

Me puse a investigar en internet qué era esto del hilo magnético y poco a poco me iba haciendo una idea. El hilo magnético es el precursor de las casettes que todos conocimos y que también han caído en desuso. Fue inventado en 1890 pero hasta 1920 no se empezó a utilizar en equipos de grabación en las oficinas. En la segunda guerra mundial llegó al gran público y su uso decayó bruscamente en 1948 cuando llegaron las casetes. El hilo es finísimo (como un cabello) y viene en bobinas de una hora (2,25 Km de hilo, sí, 2.250 metros de hilo metálico deseoso de liarse). Al principio se pretendió polarizar el hilo transversalmente pero esto provocaba que cualquier retorcimiento del hilo hiciese que se perdiese la señal. Para evitar este inconveniente, se optó finalmente por la polarización longitudinal que como veremos, nos vino como anillo al dedo…

Llegó el día en el que me decidí a lanzarme a hacer algo con el hilo magnético. Por lo que pude investigar, hacía falta que el hilo avanzase a 2 pies por segundo (unos 60 cm) y leerlo con un cabezal que leyese la polarización longitudinal. Leyendo un poco más, recaí en otro artículo que hablaba de las cintas magnetofónicas y también mencionaba que estaban polarizadas longitudinalmente. Entre leer esto y tener destripado un antiguo radiocasete creo que no pasó ni 10 minutos…

 

Hice un prototipo con fischertechnik para ver si con el cabezal de casete se podía escuchar algo. El primer problema fue controlar el hilo a la vertiginosa velocidad de 60 cm/s y que estuviese más o menos en contacto con el cabezal. Aproveché una noche en la que mi mujer estaba de cena con las compañeras del trabajo para quedarme hasta tarde haciendo pruebas. Al principio sólo conseguía ruidos y mucha estática hasta que me di cuenta que estaba calculando mal la velocidad del hilo. Un par de engranajes cambiados después me dispuse a hacer una última prueba antes de irme a dormir porque se acercaban las tres de la mañana y al día siguiente había que trabajar. Conecté todo, acerqué el cabezal y se oyó un sonoro "Haaablaaaa Joooseee Maaaaríííaaaa…."que parecía que venía del Más Allá. El susto que me di fue tremendo. Una vez pasado el primer sobresalto, y haber escuchado un par de minutos más fui consciente que tenía entre mis manos una joya de la familia que no se había podido disfrutar hasta este momento, curiosamente ahora que todos los destinatarios del mensaje ya no estaban entre nosotros.

 

Se imponía hacer algo más serio para grabar todo el mensaje y hacerlo circular por la familia.

 

Lo primero que había que hacer era rebobinar todo el hilo que había leído (unos 10 o 12 minutos) y cometí el error de dejarlo rebobinar sin vigilarlo de cerca. Uno de los motores se desconectó y el resultado fue un enjambre de hilo de unos 300 metros en forma de balón de playa sobre la alfombra. Como eran las tres de la mañana y queda mal ponerse a blasfemar a esas horas, opté por cerrar cuidadosamente la puerta e irme a dormir a ver si se me pasaba el monumental enfado que llevaba encima.

Casi dos meses después de paciente desenredo diario en cómodas dosis de una o dos horas diarias volví a ser el feliz propietario de una bobina de hilo magnético perfectamente enrollada. Como nota positiva de todo esto, creo que he desarrollado hasta límites insospechados mi capacidad de análisis de puzzles tridimensionales pero no sé si esto me consuela algo.

El robot debía poder acelerar el hilo y estabilizarlo a 60cm/s de manera controlada. Esto no es fácil ya que la bobina es muy pesada y hay que mantener la tensión del hilo constante. Otro punto a tener en cuenta es que había que diseñar un mecanismo de seguridad para impedir que la tensión llegase a romper el hilo y lo más importante, todo debía estar perfectamente sincronizado para poderse parar de manera suave ya que de hacerlo bruscamente, la inercia de la bobina podía hacer que se volviesen a liar unos cuantos metros de hilo.

El robot consta básicamente de cinco elementos:

  • Una bobina que recoge el hilo a velocidad constante controlada por un cuentarrevoluciones.
  • Una bobina que contiene el hilo que se va a leer con un mecanismo que la frena para mantener la tensión y afinar la velocidad del hilo.
  • Un sensor de tensión excesiva.
  • Un repartidor de hilo para que el enrollado sea uniforme en la bobina receptora.
  • Un cabezal lector.

Esto es el resultado:

Entrando un poco más en detalle, la bobina que recoge el hilo a velocidad constante, consiste en dos motores, un tren de engranajes para multiplicar la velocidad y un fototransistor que con la ayuda de una bombilla detecta una marca blanca en uno de los piñones.

La bobina del otro extremo contiene el hilo que va a ser leído. Esta se mueve por la tracción del hilo y es frenada por un mecanismo que permite ajustar muy precisamente la presión que se realiza sobre los laterales de la misma. El control se realiza mediante el motor situado en la parte superior derecha y el contador de impulsos situado en el lateral derecho del mismo. Cada cuarto de vuelta supone 0,25 milímetros de aproximación/separación. Fue necesario añadir los resortes y recubrir las pastillas de frenado con fieltro para dar mayor suavidad al conjunto.  

 

La tensión del hilo se efectúa mediante un sencillo trapecio y una polea que descansa sobre el hilo. Si hay una tensión excesiva, el trapecio sube y acciona un contacto que relaja el freno y baja la velocidad de los motores.

 

 

El repartidor de hilo es una corredera con dos contactos y un motor que hace avanzar el conjunto alternativamente hasta llegar a los mismos.

  

 

El cabezal lector es probablemente lo menos "high tech" del conjunto porque está símplemente sujeto con cinta adhesiva.

El hilo está guiado por el cabezal mediante unas poleas antes y después del mismo.

 

 

 

Por último, realicé un soporte para situar el micrófono encima de los altavoces ya que no he logrado pasar directamente la señal del amplificador al ordenador probablemente por estar fuera del rango esperado. Los altavoces están sencillamente puestos en un cojín para evitar vibraciones. Si fuese una grabación de alta fidelidad le daría un par de vueltas más al asunto pero en este caso, esta aproximación casera es más que suficiente.

 

Y por último el conjunto total es el siguiente:

 

El programa para controlarlo os lo podéis bajar en este link:  Lectorhilomagnetico.rpp

 

Esto es todo, si necesitáis más dudas, me podéis escribir a pedromartinezdiaz"arroba"gmail.com (sustituir "arroba" por @)