Carroceria


Toñín se emplea a fondo.
 

En este apartado no hubo más remedio que tirar de cartera y comerse las ganas de hacerlo uno mismo. Atrás quedaron los años en los que mi hermano Pablo y yo pintábamos coches en el antiguo cuarto de calderas del edificio donde vivían mis padres. Había que vernos empujando los coches de noche por el jardín de la urbanización hasta llegar al cuarto de calderas sin hacer ruido para que nadie nos viese y el conserje diciéndonos "yo no sé nada y no he visto nada así que si os pillan vosotros veréis cómo lo explicáis...". Me pregunto lo que pensarían los vecinos al ver las roderas por el césped pero el caso es que nunca nadie preguntó nada y los coches quedaban preciosos.

Pero la vida cambia, uno se casa y no hay "antiguos cuartos de calderas" en tu nueva casa... y no era plan decirles a los vecinos que iban a tener que aguantar un mes de polvo de pintura y que no utilizasen el garaje durante un par de días porque quería pintar mi coche...

Así que saqué fotos de todas las miserias que había que arreglar de la chapa (ver "Estado de la situación"), hice un dossier y me fuí a Retromóvil a ver a todos los restauradores que allí se exponían. Lo primero que hice fué darme una vuelta por todos sin preguntar nada y fijarme en la calidad de las restauraciones de los vehículos que tenían en venta. Esto me valió para descartar a casi todos. Hablé con los pocos que me quedaron enseñandoles el dossier para que me dijesen si lo podian hacer y, en caso afirmativo, cuándo y cuánto costaría.

El que más me convenció y me dió un precio muy razonable fué Toñín, de Talleres Alonso. El y su padre tienen el taller en la calle Movinda 7 y su teléfono es el 91 742 64 93. Son gente seria y he quedado francamente contento con el trabajo que han hecho.

Así es como me lo entregaron:

Y este soy yo más contento que un San Luís siguiendo a la grúa que lo traía de vuelta a casa.