Pepe López                       

El maestro de los vivos.


 

Seis meses al año es un pescador experimentado, paciente, diestro, preciso y metódico.

Los otros seis meses del año, es un satisfecho hombre de campo, allá en Beires, Almería.

 Beires.

Almería.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

¿Un pato gigante amenaza Melilla?

No.

Pero podía ser.

¿Quien te dice a tí que no?

¿Eh?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comienza un nuevo día.

Las cañas están preparadas.

Algún robalo está despidiéndose de los suyos. Sabe que va a morir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Cuando hablamos de la técnica del vivo,no nos referimos al propio Pepe en sí, sino al sarguillo que Pepe utiliza como cebo.

Es Pepe, probablemente, una de las personas que  con más constancia utilizan esta técnica.

Dicha táctica le ha proporcionado grandes éxitos en el mundo de la pesca y, desde luego, bastantes críticas entre la família de los sargos.

O de las doradas.

O de los robalos.

En fin, así es lavida. 

 

 

 

 

 

 

 

 Otro amanecer, según el maestro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando Pepe engancha una dorada,  no es una doradilla ni una doradita, es una DORADA.

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por la tarde, Pepe disfruta tomando una foto desde el dique. . .

su dique.

 

Para Pepe no hay frío, ni calor, ni viento, ni lluvia.

Solo están la mar, Pepe, y su caña.

 

                  

Cuando una Dorada se acerca y huele la carnada de Pepe,

 eso es lo último que huele en su vida.

 

 

Las piedras del Dique han visto a Pepe en acción muchas veces.

Y algunos de nosotros lo hemos disfrutado a su lado.

 

 Es un hombre hogareño, un experimentado pescador. . .

y tiene algún amigo en Unicaja.

 

 Por si alguien dudaba de quién es el "Jefe" en la pesca del robalo, ahí queda eso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un rodaballo. Si. En el dique.

Parece increible, pero es que Pepe es así:

INCREIBLE

 

 

 

 - Pepe, ponte para la foto.

-No, antes me peino y me recorto el bigotillo.

Un buen robalo y un buen amigo.

 

Con Antonio, otro maestro.

Tres buenas piezas y un cefalópodo.

(El cefalópodo es el pulpo). 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si alguien tuviera que escribir un libro sobre la pesca o quisiera conocer de cerca como es un verdadero pescador, no tendría más que acercarse a Pepe y contemplarlo cualquier amanecer de esos que a él le gusta retratar, mientras dispone  sus arreos, cuando prepara el pececillo vivo que servirá de cebo a uno más grande, cuando lanza, cuando lucha con el pez, cuando aguarda expectante esa segunda picada, cuando recoge el carrete, pausado, tenso, firme, decidido, resulelto, seguro. . .

 

Porque Pepe, es un buen hombre, es un sabio e inteligente conversador, es un tipo llano y amable, pero, por encima de todo, es un buen pescador.

 

Y, desde luego, un buen amigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre los robálos, Pepe no es muy popular.

Es comprensible.

 

 

 

 

 

¿Bomba atómica sobre Nador?

No.

Otra foto genial del maestro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta es la imagen que Pepe recuerda en su finca de Almería.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La elegancia y la buena pesca no están reñidas.

Aunque pueda parecerlo.

La verdad, Pepe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Como la hago?

¿Al horno?

¿A la sal?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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