José López


Un pescador que hizo historia.

Quienes le vieron pescar, no han olvidado su maestría .

Quienes tuvieron la suerte de ser sus amigos , saben que ya  no quedan hombres como él.

Pepe.

 

Su destreza con el mero no tenía parangón.

 

Un hombre satisfecho.

 

El rey de la escollera.

 

Paqui. Presidenta de su club de fans.

 

Una buena pieza.   El mero, por supuesto.

 

C.S.I. , pero de meros. Una autopsia a conciencia.

 

 Resultado: se cruzó en el camino de José... ¡muerte natural!

 

Iván.

Lo mejor de todo es que la historia continúa.

 

 

Mira lo que te ha traido el abuelo.

 

Su famosa colección de colas de mero.

Y alguna que otra breca.

 

A bordo del "JUAN".

Un gran pescador no necesita un gran barco.

 

Su yerno, Alfonso Pérez Cabezas.

Arbitro de Primera, pescador de Champions.

 

 

 

 

Como pescador, no era lo que se dice ortodoxo. Solía lanzar sus aparejos en las tanas que formaban los bloques de la escollera. 

 

 

Raro era el día en que no sorprendía a propios y extraños con un mero de regular tamaño.

 

 

Y después, con la grandeza del pescador y la destreza de un carpintero atemperado y veterano, sabía sacar de cada pieza el mejor partido.

 

 

 

Cuentan que cada tarde, su carpintería era una fiesta. Amigos, familia y curiosos se acercaban a comentar la última captura. Todos le admiraban y le querían.

 

 

Si, buscando el rato de charla, te aproximabas a su lugar de trabajo, no era raro oir de lejos su potente voz cantando coplas o, simplemente entonando su singular y característico grito de guerra: " ¡ALMENDRAAAAS! "

 

 

Cuando escuchéis el mar, cuando ruja el poniente o el levante arrecie, prestad atención.

Si tenéis suerte y  las olas o el viento os dan un instante de tregua, quizá podáis oir una voz recia y  desenfadada  cantando una coplilla marinera.

 

Y entonces sabréis que, aunque no lo veáis...

Jose está pescando.