Uniendo a Hispania con Betania por trochas

Ya lo decía el buen amigo Edison, estos dos pueblos se pueden unir por una vía alterna a la que por suerte se encuentra pavimentada.

Yo conocía a Betania. El año pasado había salido desde Ciudad Bolívar y había realizado en compañía de JuanCa Pereira este inolvidable recorrido. Pero Edison en sus ratos de ocio le da por hacer sugerencias y un día me envió un mapa con los posibles caminos que cubren la ruta desde Hispania hacia Betania.

Me había quedado con la idea en la cabeza dándome vueltas como siempre con esas tareas que hasta no terminar no dejan en paz a los pensamientos, así que aprovechamos de nuevo el recurso de los mapas satelitales para verificar la información.

Intentando unir los caminos tanto Edison como yo nos habíamos encontrado con una nubosidad que impide ver el tramo final que llega hasta Betania. En un principio advertí a Edison que no se podía desde la montaña que el sugería porque hay un enorme valle que los separa y no se veían caminos, pero estaba muy equivocado.

En una salida hacia el municipio de Ciudad Bolívar aprovechamos para llegar en carro hasta Hispania y preguntar por una vía alterna y nos contaron que si existía y hasta nos dijeron por donde tomarla. Ese día hicimos el recorrido en carro saliendo por el cementerio, cruzando por la finca hotel el Lago y ascendiendo hasta llegar a la Armenia Alta y desde allí cruzar hasta Betania para regresar por otro lado que lleva hasta el rio pedral. Ese día decidimos que el camino lo debíamos disfrutar pero en nuestras bicicletas.

La semana previa a nuestra salida me quede hasta muy tarde en la noche estudiando bien cada una de las diferentes alternativas para nuestra salida, busque cada camino, cada salida de finca y logré tejer 4 diferentes rutas. unas “suaves” otras mas complicadas. La idea que tenia era salir desde Hispania, recorrer esa montaña de La Armenia y regresar por la via que sale desde la Vereda el Tablazo.

Decidí entonces el camino, lo marque en el mapa y lo subí a mi GPS para que una vez mas nos indicara paso a paso el camino.

Solo un tramo de esta red de caminos me generaba dudas y era justo al regreso del Rio Pedral hacia Hispania para cerrar el circuito. Yo veía en las fotos del satélite que el camino se perdía entre los árboles y entre múltiples fincas y quién sabe si nos dejarían cruzar por allí. Aun así sabia que esa era parte de la aventura que debíamos sortear.

Madrugamos bastante el sábado pues debíamos salir a las 5:00 am ya que este pueblo se encuentra a 100 kms de Medellín, son al menos 2:30 a 3:00 horas de recorrido en carro, en esta aventura me acompañaba como siempre mi fiel escudero JuanCa Pereira y los dos amigos de la rueda el Señor Arzobisp… digo Edgar Pérez y el Toño. Que Edgar describe como el niño más viejo que hay ya que solo tiene 43 añitos...

Como la idea era llegar a Hispania también quería llegar con algo de conocimiento del sitio y la primera pregunta que se me cruzó fue la del porque ese nombre… si bien no encontré ninguna respuesta, si me pude enterar de que es uno de los municipios más jóvenes de Antioquia y que también es llamado el corazón del Suroeste por su privilegiada ubicación (limita al norte con el municipio de Ciudad Bolívar, por el sur con el municipio de Andes, por el occidente con el municipio de Betania y por el oriente con el municipio de Pueblo Rico). Está a una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar y su  geografía es totalmente montañosa. Edgar me preguntó en cual cordillera está y efectivamente pertenece a la cordillera occidental.

Con una temperatura media de 24ºC, lo cruzan los ríos San Juan, El Pedral y Guadualejo. Esta variedad de climas le permite diversificar sus actividades económicas entre el café que es su principal fuente de ingresos, la ganadería y hasta hace poco el turismo que se perfila como una de las actividades más promisorias.

Sus primeros habitantes fueron indígenas, pertenecientes a las tribus Caramantas y Chamíes, todos de familias mayores como los Tapartóes, Citaráes y Naratupes. Los cuales fueron desplazados por la colonia. Muchos años después se establecen en la zona a ambos márgenes del Rio Pedral las poblaciones de Hispania y Sevilla en 1925. En un principio el pueblo vivió de sus cultivos de frijol, maíz, tabaco, caña de azúcar y yuca hasta que vino la reforma agraria y fomentó el café.

Actualmente, continúa siendo un pueblo tradicional cafetero con un amplio parque que invita a refrescarse a la sobra de sus bellos samanes y con la vista de su linda iglesia.

Una vez llegamos a la estación de servicio que hay a la entrada del pueblo pregunté por el gentilicio de sus pobladores y me respondió un carismático niño. “Hispanitas”. No le digo pensé yo, esto de los gentilicios es bien complejo y con este no daba nadie le apuesto.
Desempacamos rápidamente las ciclas para iniciar la jornada, el día estaba esplendoroso un brillante sol nos indicaba que el calor sería infernal ya que justo la noche anterior había llovido bastante y la humedad nos haría sufrir como nunca. Así que en el parque nos aprovisionamos de buena agua, cada uno llevaba sus golosinas aunque por lo que comimos más adelante veníamos muy bien preparados. Salimos por la vía que cruza al lado del cementerio al principio con un leve ascenso hasta llegar a unos empinados rieles que por fortuna están con cemento para llegar a un pequeño valle desde donde se alcanza a ver la montaña que debíamos cruzar que pertenece a la cordillera de la Corneta que es un ramal que se desprende hacia el oriente de los imponentes Farallones del Citará.

Justo antes de llegar a la finca hotel el lago a 2.5 kms de Hispania hay una vía “nueva” hacia la izquierda, yo había marcado que este sería nuestro mayor logro de la jornada y lo había dispuesto al inicio para que el esfuerzo mayor fuera al inicio y no al final después de quien sabe que aventuras.

Tomando un aliento iniciamos el duro ascenso, la vía carece de gravilla o recebo por lo cual es un camino en arcilla roja que por tramos pasa a color amarillo, como está muy nueva, se ve claramente desde lo lejos como se encumbra entre curva y curva. Como quien dice el camino se muestra desde su inicio muy inclinado y técnico. Recorrimos los primeros 800 metros y ya veníamos sudando hasta los malos pensamientos, la humedad del ambiente asfixia y el nivel de exigencia obligaban a rodar a la mínima velocidad. Después de una muy empinada curva mi bicicleta perdió la tracción y debí detenerme, mas arriba veía a Toño empujar su cicla y más abajo JuanCa luchaba por continuar rodando. Edgar en el medio también había perdido tracción y subía empujando y resoplando como buey. Después de tomar un poco de aliento intenté de nuevo subirme a la cicla pero sin resultados, definitivamente no había más opción que unirme al grupo y empujar también.
Pasamos un tramo de al menos unos 300 metros y aproveche la pausa para tomar fotos, disfrutar el paisaje y de nuevo a intentar subirlo en la cicla, esta vez si hubo tracción y logramos otro buen tramo hasta donde hubo una sombra en la que decidimos detenernos para hidratar, tomar fotos y reconocer en el paisaje cada sitio. JuanCa nos decía que su mejor alarma de pulsometro era cuando sentía el latir del corazón en el oído que ahí el sabia que debía parar y que la loma le había disparado varias veces su alarma.
 
Después de la breve pausa decidimos continuar hasta que llegamos al primero de los muchísimos arboles de mangos que están en plena cosecha y se desbordan en generosidad dejando sus frutos rojos y amarillos por todos lados, este sería uno de los muchos que más adelante nos encontraríamos. Como no detenernos con semejante tentación, mangos por doquier en el piso. Ahí nos quedamos un rato disfrutando de los dulces mangos que Toño había recogido más abajo.
Seguíamos paso a paso las indicaciones del GPS y disfrutaba como seguíamos paso a paso cada curva del camino, con una maravillosa precisión indique que pronto nos encontraríamos con la vía que viene de la finca hotel el lago, la misma que más abajo habíamos dejado para tomar este “atajo”. Este atajo tiene exactos 3 kms desde nuestro desvío mucho más abajo y se acumulan 700 metros de puro ascenso exigente. Justo en ese lugar se puede apreciar una inmejorable vista hacia ambos lados de la montaña. Es maravilloso cuando los caminos aprovechan la cuchilla de la montaña para hacer sus trazados, porque le regalan a uno el mejor de los paisajes ya que uno puede ver a ambos lados. Yo identifique al lado izquierdo el margen del Rio Tapartó que baja desde los Farallones del Citará y forma un valle mucho mas debajo de Betania, al lado derecho se veía el valle del Rio Pedral y más a lo lejos se ven las casas de Ciudad Bolívar con su Rio del mismo nombre.
Continuamos el camino por 2 kms mas hasta llegar a la Vereda la Miranda (con sobrada razón su nombre). Allí nos indicaron que los trazados que tenia efectivamente corresponden a caminos que llevan hacia Betania o hacia el Rio Pedral, nos atendió un grupo de niños a los que les entregue la cámara para que nos tomaran fotos y aprendieran un poco. Les hable del GPS y bueno ahí nos quedamos hidratándonos, comiendo y pasando un buen rato.
Seguimos por la Vía hacia Betania por 1.5 kms y justo antes de descender tomamos una vía que en el inicio no parecía llevarnos muy lejos, si bien la había visto en las fotos satelitales no recordaba que fuera tan empinada, allí una vez mas no pudimos culminar la subida por la cantidad de barro y pantano que tenia la carretera, así que nos bajamos a empujar un poco para llegar hasta la cima donde se abrió el paisaje para dejarnos ver al fondo el Balcón del Sur oeste Betania justo en una cuchilla de un ramal que se desprende de la cordillera. Descubrimos después de que esa carreterita fue abierta para lo que sería en un futuro el basurero de Betania pero que al parecer se quedó en proyecto pues solo están los cimientos y algunas obras abandonadas. Iniciamos el descenso y una vez mas Toño nos indico la presencia de guayabas y que como no aprovechar para seguir comiendo frutos, pues ahí nos quedamos un buen rato comiendo guayabas, continuamos por 2.5 kms mas por esta ruta alterna y llegamos justo antes de un desvío que está señalizado que indica que hacia la derecha está el Rio Pedral y la vía hacia Ciudad Bolívar y que si seguíamos derecho llegaríamos a Betania. Hasta allí habíamos acumulado ya 12 kms y llevábamos 3 horas desde que salimos del carro. Decidimos descender al rio Pedral ya que era mejor averiguar si el camino que había trazado para regresar si era posible.
Más abajo cruzamos un Vereda que por el afán de preguntar por la vía de regreso no preguntamos su nombre. Lo bueno fue que efectivamente nos confirmaron que la carretera si existe y que es utilizada con frecuencia para unir la Vereda El Tablazo con Hispania. Yo ahí ya descansé porque venía pensando en que si no lográbamos cruzar por ahí debían tomar la via por el Tablazo, salir a la pavimentada que va hacia Ciudad Bolívar y descender para seguir por la pavimentada hasta Hispania y yo no quería eso.

Como sabía que el recorrido se terminaría pronto, bajamos hasta el Rio Pedral para ver correr sus aguas e indicarles a nuestros acompañantes que hay más rutas por ese sector que llegan hasta Betania pero por el otro margen del rio. Desde el desvío hacia Betania son 5 kms de descenso tendido.

Conversamos un rato y continuamos nuestro camino, seguimos el camino y de nuevo los arboles de mangos nos distraían un poco ya que la cosecha ha sido tan grande que se dejan perder en el camino.
Salimos del cañón del rio Pedral por el alto del Oso son 3 kms mas de un leve y manejable ascenso y salimos de nuevo al valle justo al lado de la Finca hotel el lago. Cerramos el recorrido con tan solo 30 kms que disfrutamos mucho, como dice mi buena amiga Vicky Tru, Cortica pero sustanciosa.
La ayuda del GPS y de las imágenes satelitales una vez más nos habían llevado por el buen camino disfrutando paso a paso como si conociéramos el camino desde hace mucho tiempo y al final mis preocupaciones sobre la via de regreso ocultas entre los bosques me hicieron pensar en que para el próximo camino de exploración vamos a confiar aun mas en esos trazados.
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