Santa Fe de Antioquia La Carvajala El Cuatro

CICLOCAMINATA POR SANTA FE DE ANTIOQUIA
Esta aventura se origino ante la orden del Secretario General de mi entidad Doctor Jaime Acosta de que organizara una caminata por Santa Fe de Antioquia.
Los trakcs
Me puse entonces a buscar alternativas, y me encontré y subí al GPS una ruta o track en Wikiloc de Ecosclub y que denominaron como “La Carvalajala - Santa Fe de Antioquia” y cuya descripción es: “El recorrido se inicia en el kilometro 4 antigua vía al mar y se extiende por aproximadamente 10 KM. Durante el recorrido tendremos la posibilidad de admirar los bellos paisajes del occidente de nuestro departamento. La Carvajala es una quebrada que solamente tiene caudal en temporada de lluvias, su cauce nos servirá como camino, ya que por contar con abundante vegetación es ideal para las altas temperaturas de la zona. Entre los atractivos que encontraremos: El Rio Tonusco, rio emblema del municipio, sus aguas invitan a refrescarnos, Túnel de Juan Blanco, construido en el siglo pasado y donde habitan gran cantidad de murciélagos, Quebrada El Pescado, sus aguas son frías y cristalinas, Casa de las dos palmas, quizá el atractivo principal durante el recorrido”.

Pero recibí entonces la advertencia de los jefes de que debería ser una caminada muy suave pues nuestra gente no está acostumbrada a largos trayectos con fuertes pendientes. Luego de consultas con mis socios Humberto, Omar, y otras personas que han realizado caminadas por el sector como La Chava, entonces opte por montar la más suave que por el sector se puede hacer, siendo de unos 7 kms y es saliendo del puente El Paso, cruzamos el Tonusco por el puente de la via a Anza – Bolombolo, el callejón del Plan de Putinga carretera que se interna en la vereda El Espina, luego desvio hacia el Túnel, pista Los Guales y la ceiba centenaria, casa de Las Dos Palmas, cruce del rio Tonusco y parque de Santa Fe Antioquia.

Listo, autorizaron la caminada de los 7 km y nos dieron instrucciones de hacer el pre- recorrido el 12 de junio. Entonces me apresuré a rediseñar el recorrido de la Carvajala y monté uno en Google Earth y Map Source desde El Paso por el callejón del Plan de Puntiga por El Espinal hacia Las Dos Palmas y el pueblo para luego subirlo al GPS. La cosa fue que la gente de Ecosclub no montó Waypoints con nombres sino números y así ni idea de la ubicación de puntos de interés como el tal túnel.

La tarde anterior nos pusimos de acuerdo para llevar las ciclas y hacer el recorrido en cicla dizque para llegar tempranito a la casa, hacia la 1 o 2 pm, pues los 7 km de la caminada mas los 5 o 6 desde el pueblo se haría más rápido en cicla.

Muchos años atrás el Humberto y yo habíamos estado por el sector de la casa de las Dos Palmas  haciendo una serie de vuelos en ultraliviano en la pista Los Guales, pero la verdad habíamos perdido la impronta del lugar …… (será la edad? Je je je) …. Bueno afortunadamente contábamos con los  dos tracks, uno bajado de wikilock y mas el dibujado en Map Edit y montado desde el Google Earth, cosa que resultó verdaderamente útil para el desarrollo de esta aventurilla.

Saliendo de Medellín y justo debajo de la línea de Metrocable de occidente se nos desprendió el cargador con las tres ciclas, las cuales quedaron regadas en plena via, dañando algunas partes del carro. Evaluamos la situación y las correa izquierda del cargador Prodalca se había reventado. Rápidamente y como pudimos empacamos las ciclas quitándoles las llantas de adelante y empacándo los marcos en la maleta del carro y las llantas y el cargador en la silla de atrás y pa´lante mijo, vamos es pa´bajo…. Nada ni nadie nos detendrá ….. esa era la consgina.

Y se llegó la hora de montarnos en las ciclas. Hacia las 9:00 ya estábamos comenzando a rodar desde un parqueadero cerca a la plaza de Santa Bárbara en Santa Fe De Antioquia, sitio donde dejamos guardado el vehículo.
parque Santa Bárbara en Sta Fe de Antioquia
Una vez en El Paso Real, giramos y tomamos el puente de la via pavimentada que conduce a Anzá y al otro lado, nos metimos por la carreterita que conduce a la vereda El Espinal, denominado el Callejón del Plan de Putinga.
 

Por la troncal
Avanzamos por una hermosa carretera en rieles y seguimos raudos por El Espinal, y por Cotové, la hacienda experimental de la Universidad Nacional.  Luego la vía se pone destapada y empieza a los lados de esta una serie de canales y esclusas, controles y obras de ingeniería que sirve de riego por lo seco de la zona.

Mi idea era ubicar el Túnel de Juan Blanco, pero Humberto no lograba acordarse del sitio. Parábamos continuamente a recoger del suelo mamoncillos maduros que caían de los imponentes árboles que dan sombrío en muchos tramos de este carreteable.

Una vez llegamos a la otrora escuela de ultralivianos Los Guales, me di cuenta que habíamos perdido el camino al túnel. En esta antigua pista de ultralivianismo intentamos ubicar a don Jorge Saldarriaga, un viejo amigo que en tiempos pasados nos volara en su ultraliviano por toda la zona, pero nos dijeron que Él ya no estaba por allá y que la pista ya no operaba. (que desilusión), pues parte del afán de hacer el prerecorrido de la caminada en cicla y no a pie era ganar tiempo para pegarnos una volaita.
Ultralivianos Los Guales
Pasamos cerca de la casa de las Dos Palmas y nos asomamos al rio Tonusco para verificar como estaba el paso, encontrándonos un tosco puente de guadua y justo cuando pretendíamos volver a esta vieja casona para ponernos en contacto con sus vivientes para organizar el ingreso de los caminantes, nos encontramos con un parroquiano que deambulaba por ahí en los potreros cogiendo frutas para el sustento de su familia pues a esa edad “ya no dan trabajito”, El nos explicó que la entrada a la trocha del Túnel estaba antes de la pista, por lo que nos devolvimos rápidamente y una vez hallada, nos internamos por una preciosa senda en medio de un frondoso cerco de árboles que nos daban sombra. Mi GPS ubicó el track de Ecos Club, un viejo camino que se internaba en las montañas y que aparecía como La Carvajala.

De pronto luego de un asenso pedregoso que no pudimos hacer en las ciclas llegamos a la boca del túnel, no perdimos el tiempo y dejamos las ciclas a un lado, nos descalzamos y nos internamos por el túnel, corriendo el riesgo de no encontrar las ciclas a la salida, je je je. Podría decirse que en ese paraje quién diablos nos bajaría de pinta?, pero recuerden que unos 30 minutos atrás dejamos a un parroquiano desconocido que sabia donde estaríamos.

  Tunel Juan Blanco
Nos metimos agachados y a tientas pues no teniamos luces, a pocos metros la oscuridad era abosolutamente total. Al ratico la espalda protestaba y las plantas de los pies hacían lo mismo pues mucha parte del adoquín del piso estaba revestido de finas piedrecitas que parecían alfileres. Acompañados de una nube de murciélagos que  dejaban en los oídos un ligero zumbido y en la cara una leve brisa y en el piso una multitud de sapos que sentiamos saltar y pegar contra nuestros pies, algo que nos hacia saltar de reflejo al pensar que se trataba de alguna serpiente je je je., nos dimos cuenta que eran sapos pues disparabamos el flash de la cámara y medio alcanzabamos a ver sus ojitos rojos brillantes. Otro bicho que habia en el tunel eran enormes arañas en las paredes y que solo nos percatamos de su existencia fue con posterioridad al ver las fotos.

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Salimos al otro extremo y luego de admirar las obras ingenieriles tomamos el camino de vuelta pero por el empedrado camino que va por encima del tunel, aaaayyy, que fue esa decisión… hubiera preferido por el túnel pues estábamos descalzos
 

 
Cuando llegamos, encontramos al parroquiano ese sentado junto a las ciclas, nos miró y dijo “me imaginé que se habían metido y mejor me quedé echándole un ojito a las ciclas”.

Le preguntábamos que adónde iba el camino y dijo “pa´ tierra fría, por allá se pierde en medio de la montaña muy lejos”. En todo caso no nos dio nombres de sitios que nos sirvieran de referencia.

De todas maneras por lo temprano aún, hacia las 10 am pasaditas, decidimos explorar un poco esa trocha y ahí si fue que no sabíamos en la que nos íbamos a meter. Je je je
 
Trochita más allá del tunel y que conduce a La Carvajala
Esa bendita trochita era espectacular porque era suficientemente ancha como para rodar en cicla, era recubierta de hojarasca y la cantidad de vegetación nos brindaba una sombra y frescura sin igual. Era un dosel hermoso, metidos en un túnel en medio de inmensos árboles, con millares de mariposas de múltiples colores y el estruendoso y dejativo silvido de las cigarras, se seguía en un leve y cómodo descenso que nos fue internando más y más, hasta que en cierto punto el track del GPS que estaba marcado de un color verde intenso se separó del camino que llevábamos justo en una puerta de alambrados, un kilómetro más allá del túnel y al mirar vimos que había que subir una lomita hasta una finca y una infraestructura al parecer ganadera, algo así como una pesebrera, pero abandonada, al igual que la casa. Luego de esta casa había un camino que nuevamente descendía hacia un vallecito que venía desde las cordilleras occidentales y seguía hacia el oriente.

En mi mente asaltaba cierta inquietud pues cada vez nos alejábamos más y más de lo conocido y dependíamos solo del GPS. Mirando el track el kilometraje al parecer no parecía ser mucho, pero ya de entrada si nos devolvíamos tendríamos varios ascensos que nos quitarían tiempo, además ya estábamos mas digámoslo así en términos de baquiano campesino “metios de pa´ entro”, y al expresar estos pensamientos a Omar y Humberto me dijeron que siguiéramos que aún teníamos mucho tiempo, pues no era ni medio día.

Fue así que con las ciclas al hombro subimos por un lado de los establos hasta la casa y a través de un caminito accedimos al otro lado de la loma a tomar otro sendero amplio muy transitable en cicla que discurría de oriente a occidente entre el bosque que se iniciaba justo al pie de la falda de la cuchillita y un potrero completamente llano a mano izquierda y al fondo, hacia el sur, otra loma de la cuchilla del frente, es decir estábamos en un largo y cada vez más estrecho vallecito que se internaba en la cordillera hacia el occidente.

En teoría el GPS nos mostraba que ya estábamos en el cauce de La Carvajala, pero no veíamos ninguna quebrada, solo transitábamos rodando y rodando por entre la hierba del potrero y a nuestra derecha un alambrado y luego un espeso matorral y altísimos árboles. En ese dichoso vallecito y cerca ya al medio día el calor era inclemente pues no circulaba ningún viento y como el tipo de terreno nos permitía ir a una velocidad tal que la brisa que nos pegaba en la cara y el cuerpo quemaba, era verdaderamente caliente.

Al cabo de unos 2 km la trochita se acabó y pasando una puerta de golpe encontramos un cauce seco, al parecer se trataba de la misma Carvajala en persona, ya no era un vallecito sino una cañada con un lecho en arena, rocas y piedras que se internaba en la montaña. Ahora si se nos estaba complicando la cosa.

Ya no podíamos transitar en cicla sino por muy pequeñitos trayectos de pocos metros y cada vez más se empinaba mas y mas, hasta que era más lo que teníamos que movernos con las ciclas al hombro que montados en ellas. La vegetación estaba conformada por altos árboles y a nuestro nivel llegaban multitud de bejucos que colgaban de estos, además por el piso habia maleza rastrera que eran plantasmuy espinosas, lo cual no permitía un buen avance, pues las ciclas se enredaban en la maleza y tocaba luchar contra estas con cicla al hombro, uno para adelante y luego tocaba devolverse a desatrancar la cicla o los pies o los brazos o hasta el mismo cuello, .... esto se volvió un tormento. Fue así como decidimos abandonar las orillas y caminar más bien por entre el cauce que extrañamente a veces era seco y a veces llevaba un pequeño hilillo de agua.
Al tener que caminar por entre el cauce teníamos que cargar permanentemente las ciclas e ir escalando por entre las enormes piedras y las sinuosidades propias de uns cañada que si bien no tenía prácticamente caudal, se veían huellas de enormes crecientes. Esto nos fue minando las energías y debido al calor sofocante consumimos rápidamente las provisiones de líquidos de 2,5 litros (dos en camell back y 500 en la cantimplora).

Por estar cada vez más encañonados, por momentos perdíamos la señal del GPS y tocaba devolvernos a retomar o corregir rumbos en sitios donde desembocaban otras cañadas y tomábamos la errada.  Llevábamos unos 3 km por entre la cañada, caminando como autómatas cuando al mirar el GPS notamos que el track giraba repentinamente a la izquierda bruscamente unos 100 metros mas atrás, nos habíamos pasado de este punto y tocó devolvernos, pasar nuevamente un difícil alambrado, mientras el fuerte sol desaparecía y un viento cada vez mas fuerte azotaba allá arriba el dosel de árboles.

En este punto el track del GPS mostraba como el camino comenzaba un ascenso en múltiples “S”, por una loma en potrero de la falda de la cuchilla a mano izquierda. Nos confiamos en pleno en este recurso tecnológico y a pesar que el terreno no nos mostraba el camino a seguir unos metros más arribita comenzamos a ver la huella de un viejo camino, mientras al fondo una serie de truenos nos inquietaba.

Gracias a Dios la cañada quedaba cada vez más abajo y ganábamos altura porque de pronto comenzando la loma un ventarrón increíble azotó aquella ladera con truenos y relámpagos.

Casi huelíamos el agua lluvia, la cual nos llegaba en unas goteritas muy finas, por lo que procedimos a empacar en bolsitas plásticas, que siempre mantenemos para estos menesteres, los celulares, cámaras y billeteras.

Francamente nos asustamos pues el viento era fuertísimo y los árboles chirriaban y gemían, mientras se retorcian por el fuert eviento. uno esperaba que el proximo rayo caería sobre nosostros, eso era atemorizante, pues el tiempo trasncurrido entre el chispaso y el tueno era cada vez más inmediato por lo que calculamos que el núcleo de este frente lluvioso se nos estaba viniendo encima.

Con la furia de esa tormenta, esperando que esos chispazos no nos electrocutara, con el cansancio a flor de piel, casi al borde de los calambres y sin agua ni alimento, paso entre paso con la cicla a cuestas, que cada vez sentíamos que pesaba mas y mas, comenzamos a tomar un filo de montaña al descampado, o sea, sin árboles y en pleno potrero, logrando obtener una vista al fondo del valle hasta el mismo Sopetrán y una negrura inmensa hacia el puente de Occidente y Santa Fe de Antioquia, la cual se encontraba a tras de un cerro con unas antenas que teníamos al norte y era la vertiente contraria a la que nos encontrábamos ahora.

Y fue en este momento en que Humberto se nos fue adelantando para explorar un poco la línea del track que llevábamos, pues eran múltiples los caminos que se nos abrían, lo cual nos generaban dudas, pues había que considerar que el track que seguimos fue así no mas bajado de wiki y no sabíamos si estaba corregido o incluía todos los desvíos que los que lo trazaron hicieron en sus exploraciones, para lo cual estábamos determinados a no seguir enteramente y tratar de ahorrarnos esas volteretas. Sin embargo esa multitud de caminos terminaban uniéndose y entrelazándose unos con otros, en conclusión era un solo camino, con múltipes posibilidades para subir esa loma.

El sistema de caminos seguía el contorno de la loma, la cual era por escalones de unos 100m con pequeños descansos. Al coronar una de esas cimas, Omar tiró la cicla a un lado y me gritó que ya no daba más, para luego caer exhausto al suelo. Paré un momento para que ambos tomáramos un segundo aire, y solo eso aire, pues ya no teníamos líquidos para hidratarnos. Desde este punto seguía otra loma,  y allá unos 100 m arriba estaba Humberto gritándonos “qué pasaaaa” y le dije que Omar tenía calambres y no podía caminar, y dijo que justo donde Él se encontraba se acababa la loma y que el camino seguía por todo el lomo de ese filo hasta una especie de boquerón, por lo que dejo su cicla arriba y bajó para ayudar a subir la cicla de Omar. Con una fina llovizna y mucho viento, paso entre paso, fuimos venciendo los metros finales de ascenso, mientras la tormenta se disipaba, entre las orillas del rio Cauca y Santa Fe de Antioquia, salvándonos de la mojada.

la pálida de Omar
Seguimos ahora si con gran alivio, nuevamente subidos en la cicla mientras rodábamos por el camino en plena cima de esta cuchilla, por unos 200 m hasta llegar a un sitio donde se trifurcaba el camino, a mano derecha se metía por la cuchilla que tomaba hacia el noreste y luego de un cerro con antenas bajaba por una loma llamada Juan Blanco al rio Tonusco hacia el frente de Santa Fe de Antioquia; a mano izquierda se trepaba a una enorme cordillera por una loma denominada Cuchilla de San José, rumbo a los caseríos de El Socorro y La Bodega,  y hacia el frente un descenso por entre canalones hacia el puente de la quebrada El Pescado y por la otra margen hasta llegar al puente sobre El Tonusco en El Cuatro, en la vieja carretera al mar, siendo unos 2 km desde el alto y como el nombre lo dice a 5 km del pueblo.

Justo antes de tomar los canalones de descenso muy técnico a El Pescado, la llanta trasera de mi cicla se pinchó, situación que aprovechó don Omar para tomarse un descanso antes de iniciar la bajada por los exigentes canalones.

Al mirar desde el alto como a través del cañón de El Pescado el camino nos pondría nuevamente en la civilización y la posibilidad de buscar hidratación y comida, cuando ya eran aproximadamente las 4:00 pm, nos dio el ánimo suficiente para continuar sin problemas.  
Humberto verifica la ruta a seguir en el PGS, en el puente El Pescado
Desde la entrada al Tunel de Juan Blanco y hasta la slaida a la carretera "al mar" en el kilometro cuatro, puente llamado "El Cuatro" no vimos, ni cruzamos por ninguna casa, excepto la casita y el establo abandonados luego del túnel, o sea que desde que se nos acabo la ración, pasamos una 5 horas, sin probar bocao, ni tomar nada y para colmo de males, cuando llegamos al Cinco y preguntamos por algo que nos pudieran vender, nos dijeron que la tienda estaba un kilometro más abajo. Y efectivamente la ubicamos y nos embuchamos de unos artesanales bolis sabor a guanábana con galas, corriendo el riesgo que el agua no fuera hervida.
Llegada a El Cuatro
A las 5:15 pm llegamos a las partidas de la vía al mar en la entrada al pueblo, veníamos en fila india pero al llegar, Omar no aparecía. A los pocos minutos asomó al fondo en la curva con la cicla en la mano y todo raspado. Resulta que  bordeando una cancha de futbol antes de estas partidas la carretera es empedrada, y de alguna manera este tipo de piso lo desestabilizó y zuazz comió pelo el hombre.
Las heridas de Omar
Luego de tomar gaseosa con más galas, rápidamente cruzamos el pueblo con el fin de buscar el rio Tonusco e ir a ubicar algún contacto en la casa de Las Dos Palmas, pues en la mañana no logramos ingresar.
Mientras cruzábamos el rio Humberto se pegó una señora caída que le peló el empeine y ante nuestras carcajadas su rostro mostró fuera de el dolor una furia inmensa hacia nosotros … nos veía chiquiticos, je je je …
 
 
Luego de contactarnos con la señora Maria en La Casa de Las dos Palmas para solicitar los permisos necesarios para la caminada de la entidad que sería en unos 15 días, partimos hacia el parque a buscar almuerzo – comida y pasadas las 7 pm montamos las ciclas en el carro y partimos para Medellín.
Ruta en wikiloc
 

Nota: al mirar nuestros celulares, ya en le carro hacia las 7 pm, teniamos gran número de llamdas perdidas a partir de las 5 pm a proximadamente, nuestras respectivas familias estaban desesperadas por la incumunicación que teniamos.

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