Rodando por los cerros entre El Retiro y Envigado

(Por Machacho)
 
 
Pues bien, como la consigna por estos dias es rodar cerca a mi ciudad, me dispuse a repasar algunas salidas que he dejado aplazadas, y esta era una de ellas. Como siempre, en mi mente surgen preguntas con cada camino recorrido: ¿Que habrá detrás de esa montaña?, ¿como se llamará ese cerro?, ¿será que hay camino para llegar hasta allí?, ¿que se podrá ver desde ese alto?, y así sucesivamente me puedo quedar estancado proyectando nuevos retos y aventuras.
 
Yo me había cuestionado, desde que subí caminando el año pasado por un estrecho sendero “Canalón” que comunica el valle de Aburrá con el valle del Retiro. Recuerdo bien cuando una vez se cruza en lo más alto, llegamos a esa mágica laguna de aguas cristalinas pero oscuras, llenas de taninos y de fondo más y mas montañas rodeando un enorme valle sembrado todo en pinos, desde allí, asciende una carreterita destapada recorriendo todo ese lugar.
 
Aquella vez me preguntaba ¿como sería llegar en bicicleta desde ese lado? Recuerdo también, la impresión que me causó ese paisaje de montañas que no se reconocen y me seguía preguntando ¿por donde se llegaría hasta ahí?.

En fin, siempre me hago muchas preguntas en mis salidas a rodar y deduzco que en parte es uno de los motores que me motivan a seguir y seguir rodando y cuando puedo, como en esta ocasión, aprovecho la oportunidad para resolver mis interrogantes.

Debo reconocer que fue Oscar Upegui quien alborotó todo esto, porque fue quien hizo la propuesta en su grupo de amigos ciclomontañistas, subir Palmas, bajar a la finca Fizebad y desde ahí cruzar las montañas y llegar al mal llamado “Valle” de la miel, aclaro que es mal llamado porque lejos está de ser un valle porque es una pequeña extensión de tierra plana (meseta) en pleno faldón de la codillera que limita al sur oriente del Valle de Aburrá.

 
Me inscribí como participante del evento, pues al ver semejante ruta y que resolvería de paso algunas de mis dudas, no podía rehusarme. La idea era encontrarnos a las 7:15 am en el parque de Envigado y encontrarnos con otro grupo que partía desde San Diego a las 8:30 am en todo el alto de las Palmas.

Pese a que madrugue, me relajé con la hora, por darle un breve paseo a mi perrita Sofi Li, pero pensé en recuperar algo de tiempo saliendo desde la Frontera y subir a buscar el tesoro por ISA para llegar a las palmas, así recortaría camino y a lo mejor podía encontrar al grupo en la salida de Equss.

 
Salí redondeando las 7:40, subí por ISA a buen paso, tome la vía del tesoro por toda la acera, es bien entretenido y de paso bien seguro, llegué a las palmas hasta la salida de Equss y las cosas empezaron a salir como NO lo esperaba porque solo un ciclista hacía estiramientos ahí, pero ni rastro del grupo, afiné el paso con la ayuda de un grupo de “ruteros” que al verme pegado a la rueda y sin mediar palabra templaron el paso, así que tenía lo que necesitaba. No entiendo porque los “ruteros” se molestan tanto cuando uno en su cicla de montaña se les pega a la rueda, en fin... llegue a alto de las Palmas con 10 kms de recorrido a las 8:25 y llegar nada y nadie. Baje hasta el restaurante Sancho Panza que era el sitio que describían en la ruta y hmmm nada...
 
Me dije, estos locos deben ir adelante bajando, así que seguí de largo, pero ya sin afán de alcanzarlos o de lamentar el perderme el programa con ellos, con algo de duda si seguir adelante o replantear la salida y tomar otros rumbos.

 

En ese momento recordé mucho a la buena amiga Vicky Tru (La Supersónica de la FM) quien no depende de nada y de nadie a la hora de hacer sus salidas en cicla de montaña y sola se recorre caminos y pueblos de cuanta parte uno pueda imaginar, así que decidí ir por la ruta establecida y disfrutar la salida así fuera  solo... y que maravilla, que buena energía viví, les aseguro que disfruté mucho el recorrido. No es la primera vez que ruedo solo, ya en el pasado recuerdo con especial cariño salidas cuando viví en Bogota, donde incluso una vez rodé tanto que hasta se me olvidó ese detallito del tiempo y el regreso al lugar de partida lo debí hacer con la noche a cuestas, sin tener luces para el camino.

 

Asi que baje por la vía pavimentada hasta Fizebad y como no sabia con exactitud los caminos a tomar de la ruta pues aplico lo que yo llamo el “club de las preguntas” como dicen… “preguntando se llega a roma”. Muy gentilmente un vigilante de la finca Fizebad me explicó en su idioma como subir y me habló siempre de Normandía. Recordé algo de ese histórico sitio donde desembarcaron las fuerzas aliadas en Francia durante la II guerra mundial para recuperar territorios del dominio de las fuerzas nazis en toda Europa, y me dije… debe ser un lugar muy lindo y lleno de historia.

 
Pues bien, iría solo a buscar a Normandía como un guerrero a enfrentar como fuera una épica batalla, ja ja ja.
 

 La clave de esta ruta, está en ubicar el desvío a la derecha que lo encuentras a unos 200 metros mas delante de la portería de Lagos de Fizebad. Es una vía pavimentada. Desde ahí se recorren como 2 kms hasta una portería de una unidad residencial en donde se debe pedir autorización para que lo dejen cruzar.  El portero me preguntó hacia donde me dirigía y le explique mi aventura en la búsqueda de Normandía. Un poco incrédulo, me explicó que no fuera a perderme allí como le sucedió al padre Calixto, yo aproveche para preguntarle que si alguien había cruzado por allí en bicicletas de montañas y me respondió que nadie, asi que la seguí tomando suave, disfrute del paisaje, que al principio enmarca a la derecha el embalse de la Fe y al fondo el valle de Llano Grande. Se asciende por una carretera destapada pero tendida hasta llegar a un lindo obituario adornado con flores y plantas que dejaron en homenaje al padre Calixto, noté que me estaba quedando sin líquido, seguí subiendo hasta completar 5 kms mas en el borde de la montaña y que sorpresa, pues desde ahi se abre ese enorme valle plantado de pinos entre la montaña que divide nuestro valle de Aburrá y el retiro.
 
Que zona esta mas quebrada, montañas y mas montañas. Recordé ese día que desde el valle de la miel intentaba reconocer las montañas sin lograrlo, pues estas eran las mismas, solo que las veía desde el otro lado. Un inesperado transeúnte me explicó lo que me esperaba, pues debía decender a ese valle para acender de nuevo para llegar justo al borde la montaña, le pregunte por la laguna que llamo “La Miel” y me confirmó que si la conocía y que por ahí cerca encontraría el camino, también me habló de algunas casas cercanas donde me podía abastecer de agua.
 
Debo reconocer que valoro mucho la ayuda de la generosa gente que sin esperar nada a cambio, se desmiden en indicar paso por paso el camino, siguiendo las recomendaciones entré a la primera casa que encontré, me detuve a conversar un poco y por supuesto a pedir agua, una familia de leñadores que viven de la cosecha del Pino Patula con 3 hijos que deben diariamente caminar mas de una hora para asistir a la escuela y su madre los acompaña porque no tienen mas de 6 años, increíble, pensaba yo, en el buen estado físico de esa mama que debe dedicar mas de 4 horas al trekking, apenas como para llevarla a una maratón o algo así.

 

 
Descendí por el valle y en su punto mas bajo hay una linda caída de agua en la cual me quedé un rato escuchando el caer del agua y viendo tan linda escena, de ahí de nuevo se asciende por 5,5 kms mas y se cruza la vereda que lleva el nombre de Normandía, al fin entendía que todo ese valle es llamado el “Valle de Normandía y estaba en lo cierto que bonito lugar aunque mas bien poco de historias o míticas batallas, tal vez las únicas sean las de cada pino por sobrevivir en ese silencioso valle. Yo por mi parte libraba mi batalla contra el cansancio y revisaba continuamente mi GPS para ubicar la lagunita que años atrás había visitado y tenía referenciada.

 

 
Al fin, después de 37 kms, el reloj marcaba las 11:30 cuando reconocí a lo lejos la lagunita, el paisaje si ha cambiado mucho ya que deforestaron todo el sitio para seguir sembrando pinos, recuerdo una explicación de un buen amigo mio que conoce bastante de estas formaciones geológicas y me decía que la laguna es un rezago de la época de la glaciación y de ahí su importancia por lo antigua y que muy seguramente debería estar habitada por individuos endémicos que cargan con toda la historia de evolución a cuestas, me preocupa que con esa deforestación ella vaya a sufrir.

 

Decidí detenerme a disfrutar de mi almuerzo, una chocolatina y unas galletas, como ven estaba muy bien preparado para la jornada y de sobre mesa el jugo que me había dado la familia de leñadores. Me quede quieto en total silencio, escuchando el viento que silbaba entre las ramas, las nubes cruzaban alli a buena velocidad y el espejo de agua reflejaba un pálido sol que se filtraba entre la nubosidad, recordé mas claramente el dia que había estado allí después de una caminata con los buenos amigos de bicicleta, un muy buen momento para disfrutar de la montaña y maravillarme en ese silencio que le despeja a uno la mente. Después de un bien rato en total silencio decidí continuar pero antes debía ubicar el camino de regreso, el lugar ha cambiado mucho con la  deforestación y aunque ya había estado alli, no lograba recordar la ubicación de ese camino, decidí intentar subiendo un poco mas por la carretera y ubicar el punto mas bajo para cruzar la montaña, me debía mover lentamente puesto que es imposible rodar alli, hay mucha leña, palos, chamizos que lo enredan a uno y se meten por entre los radios de la bicicleta, me sentía cansado, no fue un buen rato definitivamente. Por mas de una hora con la bicicleta a cuestas y por varias montañas cercanas no lograba ubicar tal sendero y no me atrevía a cruzar ese espeso bosque de chusque ya que en mis experiencias pasadas no se lo recomiendo a nadie y mucho menos con una bicicleta a cuestas. Me repetía una y otra vez el hecho de porque no habría cargado la noche anterior el track de esa caminata en mi GPS, tal vez no lo hice porque el plan original era con las personas que ya conocían la ruta. Al no encontrar camino, humildemente después de debatirlo varias veces en mi mente, me di por vencido y decidí regresar por donde había subido.

 

Con algo de frustración y el mal sabor de no haberlo logrado, aunque pensando en que volvería, llegue de nuevo a la lagunita y bajando un poco mas por la carreterita, me dio por hacer el último intento (como buena película de suspenso) y muy disimulado entre los chamizos, carbón y leña, ví el sendero que cruza la montaña, justo en ese momento, cruzó frente a mi un animal que aun no se su nombre, parecido a un mapache, con una cola gruesa dibujada en anillos de color café pardo y oscuro, con su hocico en punta y al verme salió como si hubiese visto al mismo demonio, tal vez si era el mismo demonio porque tenia tizne de carbón por todos lados, parecía que hubiera emergido del mismo infierno un poco cocinando ya después de mi infructuosa búsqueda.

 

 
Al fin ya en el camino, me movía por tramos rodando en la cicla y en otros sitios muy estrechos entre el canalón con la bicicleta a cuestas. Descendí entre tropezones y algunas caídas, pero siempre pensando en la responsabilidad que uno debe manejar cuando se sale solo, al menos con la ayuda de un celular aunque de una vez advierto que para el lado del valle de Normandía no hay señal para usuarios MoviStar.

 

Fueron en total 54 kms en 7 horas, muy sudados y luchados. Seguí descubriendo cosas maravillosas, entre ellas, el descubrir que cuando uno esta en estos parajes solo se agudizan los sentidos y la percepción de las cosas se magnifica, los pájaros se escuchan mas nítidos, el agua de los ríos y cascadas se amplifica, se siente el crujir de la tierra al paso de las ruedas de la cicla, el viento... en fin aprende uno mucho de todo lo que cotidianamente nos rodea.

 

Que

satisfacción me da el encontrar respuestas a esas simples preguntas que nos formulamos desprevenidamente en el pasado, que bueno es confrontarlas para descubrir que todos los caminos al final se encuentran para resolver nuestras dudas.

 

Machacho

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