La Pintada - El Oro - Pantanillo

 
 
PINTADA – EL ORO – PANTANILLO
Por Alejandro Puerta (Machacho)
Desde el día anterior JuanCa y yo habíamos acordado salir muy temprano para que la jornada rindiera y mas por el enorme reto que nos esperaba.

Con la ayuda de las crónicas en Bici de mi buena amiga Vicky Tru y de un track que trazó un amigo en su ATV, decidimos enfrentar este reto que desde hacía días nos venía rondando en la cabeza… Realizar un jornada desde la Pintada por el valle del Rio Arma y tomar la montaña desde su base por el cañón del Rio Buey para ascender a esa enorme cordillera central hasta Abejorral.

El reto parecía imposible, el ascenso es de casi 2000 metros en unos 50 Km de recorrido entre estas dos poblaciones. Ya sabíamos que en el camino atravesaríamos el corregimiento de Pantanillo, al parecer este nombre es bien popular en Antioquia y más aun con el clima que vivimos en este año 2010. Bendito Pantanillo por todos lados, decíamos durante toda la jornada.

Yo durante la semana repasé varias veces la ruta, revisé con la ayuda de los mapas satelitales los puntos más complicados y los días se hicieron largos esperando ese ansiado sábado, publique una nota en las páginas de redes sociales para ver si alguien se animaba al reto y tan solo generó en torno a los amigos un poco de expectativa por esta nueva aventura y nada más, tal vez el día sábado para algunos es imposible salir.

A las 4:40 am, muy puntual Juan Ca llego a mi casa. El plan sería llegar en carro hasta La Pintada y desde ahí iniciar nuestra jornada en Bicicleta. Efectivamente así lo hicimos. Ubicamos un parqueadero seguro para el carro antes de cruzar el río Cauca y a las 7:00 am en punto ya estábamos montados en nuestras ciclas rodando hacia la Pintada donde desayunamos en una panadería pastel, pandequeso con un buen Tuti-Fruti de Guayaba, que no podía faltar.

A la salida de Pintada, tomamos el desvío hacia la población de Arma o Aguadas, una vez se cruza el puente sobre el rio Arma entramos en el departamento de Caldas. La vía está en muy regular estado ya que las fuertes lluvias la han afectado mucho y el agua de la montaña que se escurre por las bancadas, ayuda a la formación de huecos y deprimidos a lo largo y ancho de la trocha. Lo más sorprendente es apreciar como el Rio Arma se ha llevado parte de la vía y en algunos sitios ya se la llevó por completo y en su lugar se nota como los hábiles ingenieros han improvisado tramos por los que continuamente hay movimiento de camiones y buses que mueven gente y la cosecha de estos lindos pueblos caldenses como Arma, Aguadas, Pacora y hasta Salamina tiene acceso por esta importante via.

Pedaleamos 14 Km planos siguiendo la margen izquierda del rio Arma sin mayores novedades, excepto por unos sitios donde el barro nos cubría hasta la mitad de la llanta y debíamos conservar el equilibrio so pena de caer y quedar de lodo hasta las rodillas, así se hace entretenido este tramo que en otra época tenía una buena cantidad de kilómetros pavimentados y hoy solo quedan algunos tímidos rezagos que se ocultan entre el barro y las piedras.

Llegamos al sitio llamado “EL ORO” por obvias razones le llaman así porque en otra época los pobladores del sector hacían su sustento del oro que sacaban del rio Arma que bajaba pleno de riquezas. Hicimos una breve pausa para tomar aliento por lo que nos esperaba, habíamos recorrido ya 14 Km en 55 minutos y nos esperaban 35 km más para alcanzar el objetivo. Yo mismo me sorprendí cuando vi un aviso que anunciaba que Pantanillo estaba a “tan solo” 20 Km y Abejorral a 35 Km. Me atreví a decirle a Juan Ca que estaba seguro que ese día lograríamos nuestro objetivo.

Juan Ca venia de no rodar mucho y estaba algo preocupado por su falta de ritmo, sobre todo por su dificultad para rodar o entrenar entre semana. Yo le animé y le decía que el ritmo lo ponía o el o yo y que por mi parte NO tenía ningún afán de llegar ya que teníamos buen tiempo y todos los factores estaban a nuestro favor.

El clima estaba perfecto, no había sol. En esta zona, el calor en un verano puede llegar a ser asfixiante por la humedad extrema y el aislamiento en estos valles carentes de vientos por estar encañonados, los hacen aun más calientes. Pero ese día, estaba la mañana fresca y aun por las laderas se veía escurrir el agua de las fuertes lluvias de la noche anterior. Así que la única dificultad que podíamos tener era el barro o la lluvia.

Así dimos inicio a la subida por esa dura montaña, no sin antes pedir permiso a la montaña y a nuestra “pacha mama” para que nos ayudara a llegar y nos evitara pasar dificultades.

Poco a poco con la suma de metros, veíamos a la izquierda como ganábamos poco a poco altura y el rio Arma se veía más abajo acompañado de la vía que va hacia la población del mismo nombre. Curvas y mas curvas en un terreno que por momentos se hacía complicado por la cantidad de piedra suelta y algunos barrizales pero hasta ahí no parecía muy complicada la jornada.

Después de hacer unas breves cuentas yo calcule que si seguimos a ese ritmo (7 Km por hora) en unas 3 horas estaríamos llegando a Pantanillo, ese era nuestro objetivo inicial y si había energía seguiríamos hasta la parte más alta y ver si alcanzábamos a llegar a Abejorral.

Una hora más tarde habíamos llegado a una de tantas curvas que se doblan una y otra vez para ganar altura cerca de un enorme derrumbe y desde ahí contemplamos el valle que se pierde al fondo en la población de la Pintada, nos quedamos ahí reconociendo cada cerro. La serranía de Caramanta, el Chichón de Jericó, el valle del Rio Cartama, Támesis al fondo, el cerro Bravo hacia el norte, estábamos justo en la parte posterior del cerro amarillo que impedía que viéramos a la población de la Pintada.

Seguimos subiendo y un pálido sol se asomó entre las nubes y calentó un poco la jornada, cruzamos muchas casa abandonadas que se ve fueron en otra época fincas prosperas y ahora tan solo el abandono y las ruinas quedaron como testigo de todo lo que fueron. Esta zona fue afectada por la violencia y la vía era continuamente recorrida por el transporte rural que venía con víveres de Abejorral nos contó la historia Don Joaquín un anciano que tozudamente se quedó y padeció el rigor de esos malos años y ahora pese a que la paz ha regresado sigue siendo víctima de lo que fue ya que la vía es tan solo recorrida ocasionalmente por algún chivero y cada semana los domingos un bus de escalera baja de Abejorral con algo de víveres hacia Pintada y Arma llevando consigo algo de mercado y pasajeros que aun tienen familiares para visitar.

 
Desde abajo llevaba bien las cuentas y en 2 horas habíamos logrado un ascenso de 1000 metros, veía sumar y sumar altura y ya lejos había quedado ese valle del Rio Arma y estábamos ahora a la derecha del valle del Rio Buey, el mismo que más arriba salta por 100 metros formando una linda caída de agua y que cruza en la planta de cementos el Cairo por la tradicional vía desde Santa Bárbara hacia Abejorral.
Nos deteníamos tomábamos fotos y los ánimos estaban bien, buena hidratación por el calor pero yo venía consumiendo más rápidamente el agua que de costumbre, no tengo ni la menor idea que pasaba pero recordé el dicho de una amiga que dice “consume más agua que radiador descompuesto”. Mucho más arriba veíamos por donde habíamos horas antes pasado y nos sorprendíamos de la cantidad de metros que habíamos ganado.

En esta zona la vía ha sufrido aun más por duro invierno ya que las quebradas que bajan de las montañas no tienen canalizadas sus aguas, así que corren sobre la carretera llevándose todo el material y formando enormes surcos en barro y piedra suelta, muy técnicos pero totalmente pedaleables, en uno de esos surcos vi por primera vez la tierra… ja  ja ja caí de frente cuando la llanta delantera se clavó en uno de ellos, no levante la bicicleta. Un buen golpe en la rodilla me recordó lo prudente que debemos ser en estos parajes en donde no hay nada de ayuda médica, mas adelante volvió la llanta delantera a derrapar pero esta vez logré salir ileso del percance. Yo le llamo a esto estar “paniquiado” como cuando uno por una mala experiencia entra en pánico y de ahí en adelante hay una mayor sensibilidad y el exceso de prudencia ayudan a que uno se comporte torpe y propenso a seguir en el piso.

Sumamos una hora mas y con mucha precisión estábamos ya cerca de la población de Pantanillo, mi amigo Juan Ca en estos tramos finales me había dicho que tal vez no tenía fuerzas para seguir y que en ese caso prefería quedarse y esperar a que completara el recorrido, me insinuó también que realizara el circuito completo de salir a Abejorral y que el me recogía en el Cairo. Yo tengo claro que a mis amigos los acompaño hasta el final, también sentía el rigor de la subida así que para no renunciar del todo al objetivo animé a JuanCa para que llegáramos al menos hasta Pantanillo y conociéramos este corregimiento. Así que con paso más suave y con cuento va y chisme viene, culminamos el ultimo kilometro del recorrido hasta que al fin en una de las miles curvas se asomó la torre de la iglesia que nos indicaba nuestra próxima llegada.

Al fin arribamos a Pantanillo después de 5:20 horas y tan solo 36 Kms donde habíamos acumulado un ascenso de 1530 metros. Pantanillo pertenece a la cabecera municipal de Abejorral y fue fundado como lugar de paso y descanso de los arrieros que llevaban y traían mercancía de ese valle del Cauca a la altura de la Pintada. Su amable gente nos recibió y más aun un grupo de niños que al vernos se unieron a la caravana preguntando por cada cosa que veían sobre las ciclas. Nos quedamos un buen rato ahí hidratándonos, comiendo, descansando y dictando a los ávidos niños una buena cátedra de asuntos de bicicletas.

Media hora más tarde subimos hasta la muy linda iglesia pintada en colores gris, rojo y azul que resaltan en el verde paisaje que adorna el fondo de estos parajes Antioqueños.
Como es de costumbre con todo el respeto entramos en este místico recinto para orar y dar gracias por la salud y por regalarnos la oportunidad de estar ahí disfrutando ese momento y luego de una breve pausa salimos a retomar de nuevo los caminos.

Juan Ca me insistía que deseaba regresar y me repetía que si yo quería podía seguir hacia Abejorral solo. También tengo el lema y es que solo por caso de necesidad o urgencia en estas salidas de aventura NO se deja al compañero solo, así que le di mi parte de tranquilidad y le exprese que por mi estaba más que satisfecho por lo que habíamos recorrido y que la montaña seguiría allí para un próximo regreso y culminar semejante reto. 

Después de un rato de comida de charlas y de relatos regresamos en un prolongado descenso para regresar al vehículo, volvimos por nuestros pasos y veíamos en cada curva la magnitud del ascenso y lo pesado del terreno, llegamos de nuevo al ORO y de ahí tomamos de nuevo el plano un poco más rápido y sumamos 36 kms mas en tan solo 3 horas de regreso.
Muchas veces lo planeado no resulta favorable, pero siempre las cosas pasan por alguna razón y con humildad se pueden aceptar las nuevas condiciones asegurando mejor lo disfrutado, así sea mucho o muy poco. En lo particular de este día, no logramos nuestro objetivo pero con humildad aceptamos que ese no era el día y mejor nos quedamos con lo que esa jornada nos regaló, un paisaje inolvidable del cañón del rio arma, una linda conversación de bicicleta, con los niños de pantanillo y un día más con muchas historias para contar.

Este día recorrimos en total 72 kms en 9 horas con un ascenso de 1530 metros de un solo envión.

Nos queda la tarea de regresar y culminar nuestro anhelado reto de alcanzar Abejorral y regresar por el Cairo hasta Santa Bárbara y cerrar el ciclo en la Pintada, vamos a ver cuando lo re programamos, así que esperen un próximo capítulo con el final de esta historia que solo va en el medio tiempo.

 
 
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