Concordia - El Socorro - Betulia - Concordia

 Por Alejandro Puerta (Machacho)
 
 Y bueno para mañana que?

Me dio por iniciar este relato con este titulo, porque así fue que inicié esta aventura por el suroeste Antioqueño. Toda la semana pensé bien cual sería el destino que me esperaba y fueron muchas las alternativas que estudié gracias a los buenos aportes de mi virtual amiga Vicky Tru y nuestras comunicaciones por el correo. Pues bien ya próximos al sábado (mi día destinado a rodar en Bici) escribí un correo a los amigos que pensé podían con un recorrido largo de todo un día, así que escribí un correo que titulaba “Y bueno para mañana que?” y dependiendo de esto, decidiría hacia donde tomar. Si había algo claro y es que el reto sería exigente y en el suroeste. Yo pensé que se podían unir los municipios de Salgar, Betulia y Concordia y hacer entre ellos un circuito en forma de triangulo, pero lejos estaba de imaginar que existen limitaciones de vías y sobre todo de accidentes geográficos que dificultan su comunicación.

 

El hecho concreto es que algunos pocos respondieron el correo y solo mi guerrera compañerita  Vero se animó al reto de rodar con el Machacho. Siempre debo decir que por el gran respeto que les tengo a las nenas cuando salen a rodar con uno, sentí mayor sentido de responsabilidad con ella y le aclaré desde temprano que la jornada sería dura pero que ante cualquier problema, dificultad o cansancio siempre existe una alternativa que es regresar o midiendo bien la energía invertida, se sabe cuando es prudente el regreso o si las cosas están muy mal, pues es común encontrar al dichoso “chivero” que en algunos casos extremos se puede tomar como salvador de la jornada.

Bueno sin mas preámbulos, les comento que esta aventura inició a las 9:30 am en el municipio de Concordia y antes de rodar, preguntamos por las rutas para llegar a Salgar y a Betulia con cierto animo de encontrar alternativas a lo que yo había planeado durante la semana, pues bien hablamos un rato con los conductores de aquellos “Chiveros” que siempre se encuentran en el parque principal del pueblo esperando “el viajecito” y por unos 15 minutos de discusiones entre caminos y montañas, concluimos que mi reto era imposible de hacer por vías carreteables, no hay caminos o vías que unan en triángulo estos municipios, y yo que pensaba encontrarme con Vicky Tru en Betulia, ja ja ja. En fin, entre toda esta chachara que hablamos, me comentaron de una vía hacia Betulia por el corregimiento del Socorro, siempre noté cuando se referían a esa ruta como una vía que estaba en muy mal estado pero que podía interesarnos por el paisaje y porque casi todo el camino se desarrolla por una “travesía sencilla” y que era casi toda “bajando”, ojo acá es bien importante la interpretación de la palabra “casi toda en travesía sencilla” y “bajando”, estos conceptos advierto, difieren categóricamente de los nuestros que hacen parte de un idioma mas citadino, y ya les contaré porque lo digo.

 

Claro esta que no puedo seguir mi relato sin contarles algunos apartes de Concordia que es llamada también “Balcón cívico y cultural de Antioquia” está a 2010 msnm, y fue fundada en 1.830, posee una extensión de 231 km2 y con temperatura constante de 19° C; posee una población estimada en 25.929 concordianos. Su nombre fue tomado por el nombre que llevaba la Reina del Cacique Cocorná aunque no siempre fue conocida con este nombre ya que inicialmente se llamó la población de “La Comiá” perteneciente a la gran extensión de tierra llamada “Selva Virgen” que cubría una basta extensión de terreno sobre la cordillera occidental que cubría desde Ciudad Bolívar, Salgar, Betulia hasta Concordia. Sus terrenos eran ricos en vegetación de bosque de niebla y sub andino, gracias a la formación de la nubosidad generada por la evaporación del valle del cauca. Concordia hacía parte de una red de caminos que comunicaba al Suroeste Antioqueño y cruzaba hacia Salgar y Ciudad Bolívar, pero con el tiempo se abrió una ruta alterna desde Titiribí hacia Bolombolo quedando Concordia olvidada en la montaña sujeta a su propio desarrollo. Actualmente es un pueblo netamente movido en torno a su potencial agrario que se fundamenta casi en su totalidad por el café, desde que uno esta próximo a llegar al pueblo lo reciben a uno los mas lindos cultivos de este arbusto, bajo la sombra de los Nogales Cafeteros de tallos blancos y flores blancas que contrastan en las laderas de estas montañas.

Para iniciar el recorrido, debíamos buscar el cementerio que esta a la entrada del pueblo, justo al frente esta el desvío hacia la Vereda Yarumal, existe un aviso sobre la vía principal que lo advierte, yo hasta me burle de el, porque le pregunté a Vero que si venia dormido o que? pero como así que Yarumal a la derecha? Le pregunte que si seguíamos por esta vía terminaríamos en Caucasia o Valdivia. En fin tomamos la vía y antes de arrancar preguntamos por la distancia hasta el socorro y de inmediato la señora se tomo la cabeza y con riza burlona nos dijo que eso estaba muy lejos y que ese camino estaba en pésimas condiciones, bueno al fin y cabo eso es lo que siempre buscamos, caminos alternos olvidados y bien desbaratados, así que iniciamos con un breve ascenso hasta el alto y a partir de ahí inicia la ya muy bien descrita “suave travesía” pues se trata de un descenso de mas de 9 kms pero “la travesía” no termina ahí, se sigue descendiendo hasta la Vereda Burgos que esta a 20 kms de Concordia y acumula un descenso de 800 metros en el fondo de un cañón que separa dos cerros de la cordillera occidental, siempre con una maravillosa vista a nuestra derecha del valle del rio Cauca. Durante el descenso se aprecia justo en el cerro del frente, la Vereda la Cristalina, se reconoce por la fachada de una iglesita pintada en blanco, también se ve la carretera que sigue en ascenso y se pierde justo al borde de la montaña escondiendo al corregimiento del Socorro. Ese dia amaneció un poco nuboso pero el sol no demoró en calentar y se expuso justo cuando estábamos en el fondo del cañón, así que nuestro ascenso fue bajo el sol inclemente y la humedad que asfixia y provoca sudor a chorros, pero apareció prodigiosa una maravilla de caída de agua que nos invitó a refrescarnos en sus aguas. Rodamos unos 8 kms mas y llegamos a las cristalina donde Daniel un niño de no mas de 12 años, nos vendió gaseosa al clima pero bienvenida para ahorrar un poco de hidratante, ahora a nuestras espaldas veíamos por donde habíamos una hora antes descendido, continuamos por 6 kms mas de ascenso para llegar al Socorro, el caserío mal distribuido en la falda de la montaña posee una antigua y remodelada capilla que perdió su estructura en madera y fue reemplazada por columnas en concreto.

De nuevo nos  refrescarnos y un buen bocadillo para la energía, porque nos advirtieron que la salida del lugar exigía mucho por lo inclinada y pendiente de la vía y así fue, pero no tanto como para quejarse, de ahí hasta la vereda el Tostado y su alto a 2300 msnm, se deben ascender 5 kms por un serpenteante zig zag donde se acumulan desde el fondo del cañón mas de 1010 metros los que hace que este recorrido ente en la categoría de muy exigente y sobre todo porque de ahí en adelante la vía si empeora su condición. Lo que si nunca olvidamos fueron las palabras de aquel “chivero” diciendo que todo era en una “suave travesía” y que “bajando” casi todo hasta Betulia” me pueden decir ese señor como olvida un ascenso de mas de 1000 metros? Definitivamente es otro idioma el que tienen en Concordia y “travesía” debe ser un camino con muchos ascensos prolongados.

Nuestros siguientes destinos serían las Veredas del lindero y la Arboleda respectivamente, para ese momento en el punto más alto del recorrido (2300 msnm), en el cruce de la cordillera, eran las 3:30 pm. Nos quedamos un rato ahí admirando el paisaje que teníamos al frente y reconocimos otras salidas desde el otro lado del río y recordamos a nuestro amigo Carlos Adrián y sus ganas de regresar a Anserma Mantequilla que se veía a la perfección desde allí. Yo pensaba en lo tarde y apreté un poco el paso aunque sin dejar a mi fiel amiga Verito quien nunca se quejó, nunca le vi gestos de cansancio o de hastío por el calor, por la falta de comida, por el duro ascenso, siempre respondió al paso que puse, siempre disfrutando del camino y de la rodada, cruzamos estas veredas y a partir de ahí solo esperábamos la aparición del poblado de Betulia, cruzamos varios cerros y nada, recorrimos “suaves travesías”, cruzamos valles y nada, hasta que 14 kms después en una curva me emocionó mucho ver al fin esa catedral blanca incrustada en un flanco de un pequeño valle cruzado por un rios que desciende de la cordillera de donde se ve con claridad la vía que sale hacia Urrao.   Ya caía la tarde, teníamos hambre y en nuestras conversaciones habíamos ya dicho que una vez en el pueblo, tomaríamos un transporte de regreso a Concordia porque la noche se acercaba.

Ingresamos al pueblo a eso de las 5:00 pm sumando para ese momento un recorrido de 55 kms y un tiempo total de recorrido de 8 horas. Así que buscamos el marco de la plaza y visitamos como es costumbre la iglesia, unas oraciones de gratitud por el recorrido, por la salud, por los familiares, por los amigos y luego buscamos el restaurante del lugar.  Yo opté por sopa de sancocho “llena de ojos” (aceite en la superficie, je  je je pura proteína le digo yo) con pechuga de pollo y Verito solo tomo la pechuga, no se si vio algo en la sopita que no le gustó pero a mi me gustó y bastante, adicionamos buen liquido y ya estábamos como nuevos.

Antes les voy a contar un poco de la historia del lugar, hay que aclarar que sobre el territorio nacional hay mas Betulias como es en Santander y en Sucre,  pero Antioquia no se podía quedar atrás, pregunté por el gentilicio y como siempre con un buen acento paisa me dijo el distraído transeúnte “puessss Betulianos” e indagando un poco mas del origen y la historia de la fundación de este pueblo, me contaron que al sitio le dieron el nombre de Betulia, vocablo de origen bíblico que significa pueblo en medio de dos montañas, regado por una fuente de agua, ademas se dice que de acuerdo a las evidencias encontradas en el suelo de Betulia, este  fue habitado por los aborígenes, bajo el dominio del cacique Toné de Urrao, apoyado por un cacique de la región de Anzá, llamado Coromé o Curumé. Las evidencias de lo dicho han sido corroboradas por los hallazgos que se encontraron en una caverna, que según la leyenda fue construida por esta tribu, ademas de los hallazgos de orfebrería del lugar que desafortunadamente en su mayoría ha caído en manos de “guaqueros” inescrupulosos que las comercializan, se dice que ellos han encontrado urnas funerarias, vasijas de barro y huesillos humanos. Los indígenas que habitaron este territorio vivían de las bondades que les ofrecía la naturaleza, pero su mayor explotación era la sal que extraían de las aguas del río San Mateo y Saladitos, y que era intercambiada por otros materiales. Durante la conquista de Antioquia, en 1.540, cuando ardía la sed de riquezas en el espíritu de los conquistadores, llegaron a estas regiones de Betulia, grupos de exploradores enviados por el general Badillo, en busca de noticias sobre el fantástico tesoro de Dabeiba.   El mismo Badillo cruzó los territorios de Betulia en una expedición que se hizo en busca de la población indígena Cori, que según las noticias allí guardaban sus tesoros. El resultado fue arrasar totalmente la etnia y la cultura existente. Los primeros pobladores fueron los hermanos Juan Bautista y Manuel María Mesa, acompañados de parientes y trabajadores, quienes según la crónica, se establecieron en el cañón de “La San Mateo”. Era la época de la fiebre por abrir trocha, buscar tierras vírgenes y fundar pueblos. No sólo el café y el cultivo de la tierra, fue lo que los impulsó a la conquista de estas tierras sino también la sal que ya había sido explotada por sus aborígenes y les había generado riqueza y poder, así que aprovechando este magnifico recurso se desarrolló un gran complejo de explotación salina, considerado el de mayor dimensión en toda la longitud de la cordillera Occidental; la producción fue tan abundante que no sólo abastecía el consumo interno, sino que además alcanzaba a surtir a los municipios de Concordia, Salgar, Bolívar y Urrao. Estas tierras se caracterizaron además por su producción panelera y la dedicación de sus tierras a la ganadería.  Quien lo podía, pensar que Betulia se desarrolló gracias a la Sal pero esta muy bueno el dato porque me llena mas de conocimiento de mi tierra Antioqueña.

En fin entre conversaciones y comida y recuperación nos dieron las 5:45 pm, buscamos transporte pero Ohhh sopresa, ya para esa hora no hay transporte oficial entre estos dos municipios, buscamos un moto ratón con parrilla pero sin resultados, le ofrecimos dinero a un moto taxi para que al menos nos arrastrara hasta el siguiente destino (la raya) pero ninguno accedió, asi que poco a poco agotamos las posibilidades que nos llevaban a la única alternativa, llegar rodando. Hable con Verito la cual me decía como siempre con actitud de guerrera que ella podía hacerlo pero no a buen paso y que muy seguramente la noche nos tomaría en el camino. Ya cuando justo decidíamos arrancar, apareció casi milagroso el grito de un conductor que minutos antes nos había dicho que nos cobraría 60.000 por llevarnos, nos llamó, pero esta vez para indicarnos que había llegado un taxi desde Concordia y que este regresaría y que con el podíamos regresar, bueno vi en Verito cara de alegría, así que de una vez lo tomamos, en un breve instante, se me pasó por la cabeza (los que bien me conocen y que siempre me han criticado esto, me pregunte. ¿Por qué no llegar en la cicla?) Y así decidí   salir rumbo Concordia dando pedal, Verito ya me había dicho que prefería el carro y esperar una media hora, asi que pregunte por la vía, me explicaron que después de pasar el duro ascenso de la Raya el trayecto continuaba por una “Suave travesía” ya se pueden imaginar ustedes lo que me esperaba, pero esta vez comprendí mas la brecha de interpretaciones que hay en esa frase de “suave travesía”, pues bien, ya con ánimos repuestos y el sancochito en el estomago y conociendo bien la frase,  salí rodando a buen paso por el supuesto ascenso duro hasta la Raya para continuar en “travesía” (que frase esta que me perseguía durante todo el dia), rodé a lo que podía, no bajando el promedio de los 18 kms por hora, tenía como reto llegar antes que Vero a la Raya (suponía yo que ahí estaría el medio del recorrido entre Betulia y Concordia), pero no lo logré porque en una curva a tan solo 3.5 kms de Betulia, el taxi y Vero me alcanzaron (partieron antes una vez el taxista no encontró mas clientela), me animaron diciéndome que faltaba poco para llegar a la Raya a la cual se llega después de 6 kms y 300 metros de ascenso, Me tomó 30 minutos llegar hasta este sitio, la oscuridad se venía a pasos gigantes y el ruido de relámpagos a lo lejos presagiaban una tormenta, lo cual me animo mucho mas a templar el ritmo para evitarla a como diera lugar.

Según las descripciones dadas ya supuestamente estaba en la “suave travesía” y bueno debo aceptar que la inclinación se redujo un poco pero no tanto como yo hubiera deseado, el camino continuaba subiendo y subiendo. Ya la oscuridad llegó y con ella las primeras gotas de lluvia, pero esto me animó mas a seguir dando pedal, tenia como reto llegar rodando a como diera lugar, así que ni la lluvia, ni la oscuridad me dejarían sin cumplir mi meta, en algunos lugares me tocó bajar considerablemente la velocidad ya que no tenía visibilidad de nada, no tenía linterna y la carretera pese a que tiene pavimento esta completamente sola a esas horas y solo la precaria iluminación de algunas casitas a la orilla de la vía me ayudaban a orientarme de nuevo, yo aprovechaba las luces de los relámpagos y seguí dando pedal, sabía que la cordillera en ese punto se cruza a 2100 metros cerca del parque la Nitrera (el año pasado hicimos un recorrido por ese lindo parque y tenia marcado el punto en el GPS), una vez mas la ayuda del GPS en este tipo de situaciones se convierte en una herramienta que lejos esta de ser un “lujo” se convierte en la brújula que lo guía a uno en medio de semejante noche. Unos kilómetros mas adelante vi como a lo lejos venía un carro y yo pensaba que debía ser muy cuidadoso porque pese a los reflectivos de la ropa y la bicicleta en medio de la lluvia podía ser arrollado, así que estaba muy pendiente de ellos, para sorpresa mía el carro que desde lejos veía como bajaba era el Taxi donde venía Verito, Ella decidió pedirle al Taxista regresar para buscarme después de que ellos, kilómetros mas adelante se metieron en medio del torrencial aguacero, así que  decidieron regresar para advertirme de esto, lo cual que me llenó de mucha alegría porque no hay nada mas bueno que sentir esa solidaridad de los amigos que no se dejan botados. Bueno como les decía, a quienes me conocen un poco lo testarudo que soy pues les propuse que me hicieran guardia y me permitieran llegar rodando, eso si con la ayuda de la luces del vehiculo, el taxista muy generoso aceptó mi petición y de ahí para adelante si es otro cuento lo que se vino en agua, rayos y biela porque presionado por la idea de que debía darle a muy buen paso para que el taxista no fuera a renunciar a acompañarme inicié a lo que daba, recordé mucho una pregunta que me hizo Vero durante el dia de ¿Qué podía sentir un ciclista cuando va a terminar una etapa? Y que yo le respondí que si es la ultima, debe dejar el alma ahí, pues bien esa montaña se convirtió en el puerto de montaña que debía cruzar a lo que diera, veía caer agua por las laderas a chorros, la misma via se convirtió por un momento en un rio que venía en contra vía buscando descenso, y yo por el contrario seguía subiendo por tramos sentía que habían tramos sin pavimento y con huecos llenos de agua pero hice mi mejor esfuerzo pese a la lluvia, el frío y el pantano. 

Al fin alcance los 600 metros para cruzar por encima de los 2000 metros y cruce la Nitrera de ahí el descenso se hizo rápido y con mucho frío, verifique el GPS para revisar el faltante y al fin visualicé la finquita en donde horas antes habíamos dejado el carro. Sumé al recorrido los faltantes 25 kms para completar el total de 80 kms en 10 horas, eran las 7:25 y el amigo del Taxi solo me estrechó la mano para decirme que era un loco del pedal, no faltaron muestras de nuestra gratitud por ese gesto de acompañarnos y de paciencia y ya al fin se completó la experiencia por el suroeste Antioqueño, un pueblo mas con 4 veredas que suman en los caminos de esta bella Colombia rodando en Bicicleta de montaña.

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