Cisneros - Yolombó - Cisneros

Por J Edison Henao
Como estas salidas épicas no las hago tan frecuentemente como las hacen Alejandro (Machacho) y Juan Carlos (La Pereirana), normalmente, la noche anterior a estas aventuras no duermo bien, pues la ansiedad es mucha. Así es que cuando me despertaba y miraba el reloj, se me hacía la noche cada vez más larga y hubiese querido inventar algún tipo de aparatejo que acelerara el tiempo y estar de una vez en la ruta. Pero como no hay plazo que no se cumpla, hacia las cinco de la mañana me dije “listo no mas voltiadera en la cama, vamos es pa´fuera”, entonces como de todas maneras estaba mas temprano que la hora programada para levantarme, decidí usar ese tiempo en prepara un frugal desayuno con espaguetis, huevos, queso, arepa y toda clase de harinas y almidones para acumular energía para el camino y una vez ingerido, salté de una desde el calorcito que aun guardaba la casa, a el intenso frio de afuera a las 6:10 am, que para colmo de males, para ir al sitio de encuentro es bajando, por lo que no hay oportunidad de calentarse.
Empacando las ciclas en Fureza
Me encontré con Marcos (perro muerto y/o condorito) y con Alejandro (Machacho) en el sitio acostumbrado hacia las 6:30 am, para luego ir a Punto Clave a recoger a Juan Carlos T, que luego de esperarlo, ….. llamarlo con ida a el buzón, …… esperarlo, ….. llamar y despertar a su esposa …… hasta que por fin apareció con un pasito que parecía que estuviera en un paseíllo, luego del reproche-gozada de todos por esa parsimonia con la que venía, empacamos su cicla y echamos rumbo al norte.
Desayuno en Copacabana: muchachos los veo bien NO SE DEBE HABLAR CON LA BOCA LLENA
Luego de un desayuno parviao en Copacabana, el cual no desprecié pese a estar ya desayunado, retomamos camino sin contratiempos, aunque se destaca el primer regaño del día cuando a la altura de Santiago Machacho prendió el GPS para observar si era cierto que estaba allí la entrada a la trocha la cual sería el sitio de ingreso una vez estuviéramos en ruta, pero al venir una tractomula para poder maniobrar el carro, Machacho prácticamente le pasó tirao el GPS a Juan Carlos y de alguna manera al estuche se le descoció una parte. Vinieron entonces los reclamos de Machacho al viejo Pere, por este daño, y este se defendía diciendo que así se lo había entregado, ……. (Esta discusión duró tooodooooo el SANTO DÍA). Es que ese par de tanto andar juntos kilometros y kilómetros en medio de las soledades, se acostumbraron a discutir igualitico a las parejas de matrimonios de viejitos ….. cantaleta va y cantaleta vieneee.
Una vez en Cisneros, se buscó un parqueadero cerca al parque y preparamos la salida, no sin antes reparar que en el parqueadero no solo había carros, también algunas de sus celdas tenia parqueadas mulas, no hablo de tractomulas sino de equinos, ….. hablo de mulas y caballos.
Caballo parqueado en su celda
Partimos a las 9:23 am hacia la quiebra, ya con un calorcito fuerte y una carretera impregnada de un olor a dulce, pues en los diferentes trapiches que había en el camino se estaba en plena molienda. Siempre nos acompaño a mano izquierda la imponente cascada La Chorrera.
 
La Chorrera
La loma fue algo traicionera, pues tenía fuertes curvas que obligaba a las tractomulas a abrirse mucho para girar y porque el diseño del perfil de elevación parecería que al final los constructores no llegarían a coronar la cima y obligadamente al final tuvieron que acomodarse pronunciando el nivel de inclinación hasta un 12% aproximadamente, si bien al comienzo se manejaban rampas más suaves del 4 al 7% con descansos a continuación.

Llegamos a las 10:31 am a la Quiebra. Allí don Machacho indagó por el camino a seguir y la cosa se puso buena, pues los lugareños nos dijeron que SÏ era posible pasar desde este lado de la vertiente, a barlovento, hacia la carretera de Yolombó en sotavento. Sin embargo nos advirtieron que una vez se nos acabara la carretera, tendríamos que meternos por una media horita por un camino rial en canalones, algo que en realidad nos tomo como una hora de pantano y trasteo de ciclas al hombro.

El calor ya era intenso lo que obligo a una parada para refrigerarnos en una tienda de La Quiebra donde dos señoras muy conversadoras y con un buen sentido del humor nos amenizaron el descanso en medio de refrescos bien fríos y una charla a veces un tanto picante por las intervenciones de Perro Muerto. Bueno, pues uno de los temas con las señoras fue que nos informaran como era el camino a seguir y nos dijo que no era tan duro, a lo que Marco le recriminó que si estaba seguras, pues ya le había pasado que en la loma del Limonar una señora le había dicho que la loma seguía “suavecita nomas, planita planita” y al abordarla resultó tremenda pared.

Zona de hidratación en La Quiebra,
Juaca Pere; uuuy que tapa más duraaaaa
Machacho: jummmm cual me tomare primero?
Juanca: por fin la abrí .......... Ayyy mi manooooo
Marcus: le agragaré unas pildoritas de dopajeal escondidoo
En este instante el olfato de la interlocutora de Marco hizo que se le adelantara a lo que Marcos estaba por decir expresando

-“bueno y seguramente uds dijeron que, qué vieja jijueppp*%&# mas mentirosa? o qué?

A lo que Marcos dijo que exactamente así paso.

Vinieron las risas. Luego de parlotear y tirar caja a más no poder, incluso cuando apunta de chistes intentaron hasta sacarnos del closet …. y luego de cargar líquidos, nos despedimos, no sin antes advertirles que si en la noche volvíamos por allá, era porque la loma era accesible y si no era porque habíamos llegado a la conclusión de que también eran una viejas jijueppp*%&# mentirosas.

La lomita esa inició en un encementado, que continuó con rieles, luego en un tembloroso empedrado, para terminar en cascajo y una suave arenilla al final de la loma, algo durita pero no mas que otras …… ganaron las señoras y se salvaron del insulto.

A media loma y en pleno empedrado, llegamos a un espectacular mirador el cual estaba en una cuchilla que terminaba en un cerro rocoso en cuya cima hay montada una virgen y desde el cual se ve a mano derecha a Santiago y el cañón del Porce; al frente y hacia abajo la ensortijada y culebrera carretera que sube a la Quiebra y la carretera hacia Santo Domingo y sus imponentes cordilleras y altos como alto Fierro y Sepulturas; a la izquierda el cañón del Nús, con Cisneros allá al fondo y más lejos el imponente cerro Morrón ya en predios de San Roque; y atrás de mi lo que restaba de loma, la cual remata en un cerro llamado el Guaimaro. La pregunta que siempre me hice cada que pasaba por La Quiebra acerca de lo habría detrás de esa cordillera, estaba a punto de resolverse, lo cual me tenía muy emocionado.
Vista desde el peñazco de la virgen en La Quiebra:
 
A todo mi frente parte de la vía a Santo Domingo y sus montañas, Abajo La Quiebra
 
a mi mnao derecha Santiago y al fondo el valle del Porce
 
a mi mano izquierda Cisneros y el valle del Nus
Al fondo el alto a trepar y la carretera empedrada
Luego seguimos por la via empedrada en el sector de Bareño, la cual se hizo más dura, con unas curvas en caracol y con una vibración en el cuerpo de padre y señor. Sin embargo ya casi para el final de la loma y cerca de las antenas de telecomunicaciones, se acabó ese temible pavé y nos metimos en una carreterita de arenilla y cascajo suave. El cielo era azul intenso y había un fuerte viento desde el costado derecho muy refrescante. El viso de la montaña se nos venía encima, lo cual nos emocionaba, pues teníamos la curiosidad de ver que había del otro lado y una vez coronamos, lo que teníamos en frente no era una cima como tal, sino un filo o ramal de un cerro un poco más lejano, sitio en el cual deberíamos encontrarnos con unas partidas y una escuela en predios de la vereda Vereda  Buena Vista. Este filo de montaña nos mostraba hacia la derecha el valle del Nus y hacia la izquierda y más lejano el valle del Porce. Rodamos por esta cuchilla a mayor velocidad en medio de potreros limpios de monte, lo cual nos permitía observar un espectacular paisaje.
Luego seguimos por todo el filo, con Cisneros a mano derecha y el valle del Porce a la izquieda
Pasamos las partidas y luego subimos a la escuela, hasta que por fin alcanzamos la suave cima y tomamos un leve descenso que nos puso ante unas partidas de tres caminos. El carreteable se acababa justo en este sitio y teniendo ante nosotros una puerta de golpe, ya se resolvia la inquietud antes planteada ... y que había del otro lado? ..... Pues la falda de otrabanda o sotavento de la montaña hasta morir en el rio Porce, el cual estaba tan abajo que no se alcanzaba a ver y mas hacia el norte una especie de altiplanicie en la cual debería estar asentado Yolombó. Estábamos en la vereda Vengala perteneciente a este municipio. El camino se observaba muy empantanado y descendía entre canalones y potreros hasta donde la vista alcanzaba, sin embargo no se observaba aún la carretera a Yolombó, la cual pensábamos estaría recostada contra la vertiente en la cual estábamos.
Descenso por entre potreros y cananlones par busar la via a Yolombó
Pasamos por una serie de casas campesinas con enormes patios empedrados y con el corral de ganado justo al lado, tomamos un desvio a la derecha sugerido por un niño que nos explico sobre las múltiples posibilidades de bajar hasta la carretera. Bajamos justos 1,5 kilómetros en una hora con mucho pantano y con muy pocas posibilidades de rodar sobre las ciclas hasta alcanzar la via pavimentada a Yolombó, con 14,5 km a cuestas y 3 horas 33 minutos de tiempo, ya eran las 12:51 pm aproximadamente y nos faltaban unos 16 km para llegar a Yolombó a través de un terreno ondulado con múltiples y atormentadores columpios.

Luego de unos 5 km de estar rondando por esta vía amplia y pavimentada con una especie de cemento ranurado, sentí un raro movimiento en la llanta de atrás y al mirar note que la llanta trasera estaba perdiendo rápidamente aire. Seguimos hasta encontrar una sombra a la orilla para revisarla. El calor, el cansancio y el hambre incidieron en la guerra que nos dio esta labor, pues prácticamente todos los neumáticos de repuesto y los cuatro infladores no nos colaboraron, uufff casi que no logramos montar esa llanta, fuera de eso el tal neumático no tenia chuzos ni mordiscos …. Lo único que detectaron los muchachos fue que la valvula tipo presta tenia la puntica algo torcida, tal vez por un golpe dentro de los canalones del descenso.  Para colmo de males, mientras de hacia la tareita de desvare, el SEÑOR Marcus Perro Muerto no hacía sino dar coba con Juanca y Machacho diciéndoles que yo no fallaba con las baradas y ME LA MONTARON con lo del famoso pedaleo RE DON DOOOO, ….. menos mal a ese desgraciado perro muerto lo castigó la lengua pues luego se percató que los frenos de atrás de su cicla ya no tenían pastas y en la estación Sofia también se le pinchó una llanta y a Juanca antes de llegar a Sofia se le saltó la cadena …. Je je je je (risa sarcástica), solo esperaba vengarme de la malvada MACHUNCHA, pero el destino luego me daría la oportunidad.

La varada, mientras aprovechamos para comer algo.
Seguimos por puros columpios, y hacia las 2:23 pm, pasamos por un cruce, en el cual unos niños nos informaron que la derecha nos llevaba a Sofía y la izquierda era la entrada a Yolombó, sin embargo mientras se averiguaba con los niños Marcus se nos fue y tuvimos que gritarle que se devolviera o que si quería seguir pa´ Segovia, un tanto incrédulo nos alcanzó y pocos metros luego comprendí porque su desorientación y claro es que luego de esa belleza de carretera uno espera una entrada “con toda”, bien jalada al pueblo, pero nada, todo lo contrario, la entrada era un carreteable destapado en muy regulares condiciones de un kilometro aproximadamente.
Luego llegamos al pavimento, ya donde estaban las primeras casas, era una larguísima y angosta calle, com imponentes casas antiguäs de segundo piso hasta llegar a la iglesia. Francamente no observé una plaza como tal, más bien era un cruce de vías, tomando una de estas bajamos hasta un taller de ciclas para que Marcus le hiciera montar nuevas pastas de frenos a la cicla y yo aprovechar para hacer ajustar los cambios, mientras Machacho y Juanca se adelantaron al restaurante a ordenar el almuerzo respectivo. Ya eran las 3 en punto de la tarde y el sol estaba radiante en un cielo azul intenso.
Iglesia de Yolombo
Cristina era la agraciada morenita que nos atendió en el restaurante de Yolombó. mmultitud de viajes hizo a través de un largo zaguán, desde la cocina hasta nuestra mesa para atender nuestras demandas. El problemita era que ella entre ires y venires picaba algo de su almuerzo que tenia servido en una mesa cerca a la cocina. Llegaba con un servicio para nosotros, se iba tomaba su plato entre las manos intentaba comer algo y ya la estábamos llamando para pedir algo, pero sobre todo quien más demandó sus servicios fue el viejo de Juaca Pere (aclarando que Pere no es la raíz griega o latina del apellido Perez sino de Pereira, pues cuando se trata de demandar sus servicios ciclísticos, nunca dice NO). Este man tenía un antojo y era una MAZAMORRA con HIELO, . y al parecer ella no alcanzaba a comprender este raro gusto, pues ella insistía que lo que tenían era clarito con hielo, Él le recriminaba que no que quería mazamorra con hielooooooooo, y ella se fue para cocina, pico algo de su almuercito y volvió con una taza ……….. la cual conteniía CLARO con HIELO, Juanca mandó la cucharada y no salió sino hielo y leche y dijo y donde están los granos de maíz?, pero ella ya se había ido a la cocina a seguir intentando terminar su almuerzo. Juanca comía del almuerzo y cantaletiaba mientras miraba la taza, urgando esperando pescarse cualquier grano, y nos recalcaba que en la taza no habían maíces,y YA NO AGUANTÓ MÁS EL MUCHACHITO, y la volvió a llamar, a lo lejos vi la mueca de ella cuando descargó el plato, se vino corriendito y nos dijo en términos muy corteses “eehh, ustedes es que no me van a dejar almorzar pues’ mientras se sonreía y el viejo Juanca le reclamó que no había encontrado granos a lo que ella le contestó “no es que el claro es el que lleva hielo, y él le dijo: mire vea, tome una taza échele mazamorra y luego le echa estos hielitos, - ella lo miró incrédula, luego volvió con la taza rebosante de MAZAMORRA CON HIELO, ………. Usted lo pidió así…………. Y volteó a mirar como queriendo decir en sus adentros: “eeh que combinaos más raro los que hace este man”.

Terminamos de almorzar, Juanca repeló hasta el último grano de maíz y pedazos de hielo de su bien ganada taza de mazamorra, repelé las papas y yucas sudadas que Machacho y Marcus dejaron en sus platos (quería acumular una buena reserva de glucosa para lo que se venía) y partimos rumbo a la estación Sofía.

QUE SALIDA TAN DURA, uno bien lleno, ese sol a mil, nos miraba con una furia que la sentía en brazos y cara, gracias a esa furia toy negrito, negrito; y toco echar de pa arriba, me le puse a la rueda de Machacho y  hágale calle arriba, a la final no es realmente dura, pero ya uno frio y bien lleno…… coronamos el alto y luego entramos al destapado de la entrada hasta que nos cruzamos con la via pavimentada que va a Yalí y Vegachí y nos metimos al carreteable que nos conduciría a la estación Sofía. Yo sabía que aún tendríamos que padecer algunas cuestas, pues el puro descenso no se dejaría venir hasta que divisáramos el viso de la cordillera y el valle del rio Nus. Y así nos fuimos yendo,  entre columpios en cuyos  altos se nos presentaba hermosos paisajes con casitas campesinas y diferentes cultivos, hasta que al subir uno de esos cerros logramos comprender que habíamos acabado de trepar la ultima loma para empezar el descenso hasta alcanzar las orillas del rio Nus.

Así fue como la via se fue deteriorando a cada pedalazo hasta volverse una ruta difícil para Marcus y yo, que no so somos tan técnicos como Machacho y Juanca, y es que a estas alturas de la vida por un descuido y una caída puede uno joderse en un pedrero de esos, pues esa carreterita tenia de todo, desde profundos zanjones llenos de lodo, en uno de los cuales Macus se llevó el gran susto de su vida, cuando optó por irse por la parte central, en un tramo de la via que tenia profundos zanjones enlodados a ambos lados, por donde se supone van las llantas de los carros, y de un momento a otro, la llanta de atrás se fue a la zanja, mientras la delantera seguía arriba y entonces Marcus comenzó a pedalear para tratar de subir la llanta trasera al centro, pero la cicla, se fue derrapando hacia adelante siguiendo el eje de la via pero con el marco de la cicla de lado, la cosa más rara, mientras Marcus trataba de mantener el equilibrio. Gracias a dios no se cayó, simplemente el zanjón se acabó  y la bici cogió agarre y se enderezó.

A lo largo de la vía aparecían piedras grandes y sueltas, a veces afloraban de la subcapa de la vía unos filones de roca con intensiones de reventar los neumáticos, mejor dicho que porquería de carretera. Observaba como a veces la llanta de atrás de la cicla de Marco pasaba sobre piedras sueltas que de un salto lo ponían a andar de lado, y así Él maduraba su técnica de bajarse corriendo mientras su cial sigue solitaria buscando donde caerse je je je acá SÏ se graduó el muchachito. Por eso el descenso de Marcus y el mío fueron lentos, y Juanca y Machahcus tuvieron que vestirse de paciencia, muuuuuuuuuucha paciencia.

Paramos en una curva que daba una espectacular vista hacia las vegas del Nus. Una imponente vista, con las montañas de San Roque al fondo, el rio Nus abajo y a su lado la vía férrea, la cual estaba tan reluciente que destellaba y mostraba todo su recorrido, algo que llamó poderosamente la atención de Machacho, a lo cual dijo “si ven como brillan los rieeeeeles? …. e inmediatamente le arrebate la frase diciéndole que yo los había hecho brillar la semana pasada con lija   …. No ve como brillan?, y eso fue como si le hubieran metido una puñalada en su corazón, frunció el seño y arrancó loma abajo en pura jijuepppp. Con una sonrisita maliciosa, el Juanca interpeló diciendo “uy se ven muy bien”, esa era la primera parte de la mamada de gallo a la malvada MACHUNCHA.

Seguimos tras el repentino y raudo arrancón de Machacho y suazzz se le saltó la cadena a Juanca, intenté parar para ayudarle, pero me dijo que siguiera que todo estaba bajo control. Dimos una curva y encontré a Marcus y a Machacho enfrascados en tremenda y amena conversación con un grupo de parroquianos que estaban sentados a la fresca de un caserón muy cerca de las ruinas de la antigua estación Sofia. Luego de intercambiar algunos temas sobre la ruta, el ferrocarril, la pesca, y cuando estábamos de partida, Marcus se percató que su llanta estaba desinflada, por lo que esta vez sí con agrado, nos pusimos en la tarea de sacar infladores, válvulas, neumático y todas las herramientas necesarias para ponernos en la tarea de desvare en medio de una amena charla sobre los viejos tiempos del legendario ferrocarril de Antioquia.

Salimos de Estación Sofia, pasamos el puente de Nus, el cual estaba cristalino. Al mirarlo se me hizo un nudo en la garganta, se veían esas aguas tan, pero tan provocativas, invitaban a sumergirse, pero toco seguir pa´ lante. Tomamos la via que sube desde Puerto Berrío a Medallo. La verdad, verdad era que ya me sentía cansado, por lo que decidí prender la cámara y seguir con un pedaleo relajado, filmando las vegas del Nus, y buena parte de este tramo hasta Cisneros, tratando de recordar los nombres de sañalización de la via, nombres de quebradas, entradas a veredas, para mostrarle los videos a mi madre quien tiene gratos recuerdos de su estadia como maestra de una escuelita de Cisneros en su juventud.

Entramos por El Brasil a Cisneros, un pueblo que cercanos ya a las 6:00 pm estaba en plena actividad. Cada cantina y bar competía con el vecino con sus canciones, revoturas de musica norteña, carrilera, vallenatos, regueton y chucuchucu, gente va y gente viene, mejor dicho provocaba quedarse.

Al llegar al parqueadero en plena entrada habia una cantina con chicas vestidas de minifalda, que se nos quedaron viendo mienstras nos daban "últimas" y nos gritaban algo que no entendí por el bullerengue de la música. Llegamos al parqueadero, montamos las ciclas y Machacho me expresó que tenia mucha sed que porque no salida a comprar algo a la cantina de la salida, a lo que repuse que porque no salia Él, y agachando la cabeza me dijo que había muchas chicas (de aquellas alegrentonas entienden?) y que a lo mejor empezarían a molestarlo, estuve de acuerdo , y mejor nos fuimos a calmar la sed a La Quiebra y por ahí derecho darle las buenas nuevas a las señoras del estadero, para decirles que no resultaron ser para nada unas viejas jijuepppp mentirosas. Una vez en La Quiebra, ellas nos miraron un tanto incrédulas al vernos llegar en carro, con ciclas semidesarmadas  y con ropa de cambio, ya no de casco, y ropa de trocha. Luego de una ingesta de mucho liquido y ya a oscuras subimos para Medallo.

Y para rematar, y no quedarme a medias con la molestadera al pobre Machachus, ya llegando a Bello, Marco Antonio tocó el tema de las obras que estaban haciendo en varios tramos de la variante a Bello y que podríamos encontrar alguna dificultad en el ingreso a Medellín. Ya en la glorieta de Bello le dijimos que teníamos que ver si habría paso por Solla pues eso estaba revolcado por el intercambio vial y la ampliación. Yo les dije que el tramo iba a cambiar con una serie de obras las cuales ya estaban en proceso de contratación. Machacho mostró interés por saber sobre estas obras pues le parecía que el desarrollo de estas estaba muy atrasado en el tiempo, que eso se debió hacer hace muchos años, que nuestra clase dirigente estaba dormida y programaba los desarrollos viales de modo que ya no solucionaban nada. Me metí arrebatándole el tema y le dije que ya los contratos estaban listos y que ahí en ese paquete de obras estaba incluido el contrato de lijar los rieles del ferrocarril hasta Puerto Berrio, tal y como lo había visto en la estación Sofia …… y de pronto Machacho cambió su cara de interés, frunciendo nuevamente el seño … un aterrador silencio dentro del carro, y las miradas de Juan y Marcus tratando de buscar algo allá por fuera, muy lejos en medio de la noche, , miraban lo que fuera, con tal no cruzar la mirada, y sobre todo el Juanca con mayor razón por el pecaito que tenia. (FIN)
 
y Acá las impresiones de Alejandro Machacho sobre esta crónica:
 
de MACHACHO <machacho@gmail.com>
para Jose Edison Henao Carmona <jedisonhenao@gmail.com>
fecha 3 de agosto de 2010 15:36
asunto Re: Salida Cisneros - Yolombo
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Heyyyy RON Edisno que buena cronica te fajaste, que buenos comentarios, me quede pensando en lo de los rieles brillantes y ja  ja ja ahi estas pintado vos... lo de las niñas esas pues ni que yo le temiera a las nenas, lo que pasa es que si debiste aclarar que estaban bien gordas y feas y que era mejor no entrar en gastos, y lo de andar de peleas con el Pereira como matrimonio de 30 años, pues bueno es que ese man se lo tenia ganado porque me dañó el GPS...grrrrrrrrrrrrrrrrrrr
 
Saludos pues
 
Marruchus
 
 
 
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