Segundo domingo de Cuaresma

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA. 

Jesús quiso mostrar  a sus discípulos con su transfiguración (cambio de figura) un "adelanto del cielo", de la gloria que nos tiene preparada. 
El había anunciado a los suyos la inminencia de su Pasión y los sufrimientos que iba a padecer, por eso quiso mostrarles la gloria, para que cuando llegara el momento de su muerte fueran fuertes y tuvieran fe. Quiso también anunciarles que la muerte no es el final. 

Ese mismo mensaje debe calar en nuestra vida, en la que muchas veces es necesario el esfuerzo y el sacrificio, pero debemos saber que no es final, que eso es sólo el camino y que con Dios la cosa siempre acaba bien.

Todos tenemos que cargar con la cruz de cada día, pero si la unimos a la cruz de Jesús, veremos que eso va a terminar bien.

La Cuaresma es un tiempo de sacrificio para poder llenarnos de Dios y para eso el Señor nos pide tres cosas:
 
     1. Cargar con la cruz de cada día. No podemos hacer siempre lo que nos apetece, hay que renunciar a cosas y eso es sacrificarse

     
    2. Entrega total a Dios; igual que Dios le pidió a  Abraham, que sacrificase a su hijo y le pidió que tuviera fe en El,  nuestra             entrega debe ser total y generosa. Si a veces no somos felices con nuestra fe, nos ha dicho hoy D: Jesús en la homilía, es             porque nos guardamos cosas para nosotros, no quemamos las naves, hay que entregarle a Dios TODO.
     
       De ese modo, con fe y sencillez, aún en los momentos de oscuridad y duda (como los tuvo Abraham) al final va a acabar bien

    3. Escuchar a Jesús: la Oración requiere silencio para escuchar y saber que quiere Dios de mí.

Así como resumen de la homilía de hoy, pidamos a la Virgen que nos ayude a llevar la cruz con alegría y a ofrecer todo a Dios, sabiendo que todo va a acabar bien y como propósito para esta semana, D.Jesús nos ha pedido que hagamos un esfuerzo por escuchar a Jesús, y pensar qué cosas de mi vida no le entrego del todo a Dios.




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