Domingo, 6 de Marzo de 2016


Esta mañana en la Misa de 12, 30 h. hemos realizado la ceremonia de imposición de la pañoleta al grupo de chavales que forman el Movimiento Luz, de la Parroquia. Los colores de nuestra pañoleta son el amarillo, que simboliza la luz, la Eucaristía y el color de la miel de las abejas; el azul, color del cielo como meta de todo cristiano y color de la Virgen María y el rojo, color del esfuerzo, de los mártires y del Espíritu Santo, que nos da la fuerza para ser testigos de Jesucristo en medio del mundo.
Los niños han rezado una bonita oración, la oración de las abejas que es el nombre de su grupo, y se han comprometido a "estar siempre con Jesús".

En la homilia de hoy nos hemos fijado en los sacramentos que son una fuente de gracia y en especial en la penitencia, cuya importancia nos ha recordado la parábola del Hijo Pródigo.
Cuando nos confesamos "en el cielo hay una fiesta",-nos ha dicho hoy nuestro párroco- "nuestro Padre Dios nos abraza, se conmueve, nos colma de besos", como hace el padre del hijo pródigo. 

Pero llegar hasta ahí cuesta trabajo. antes se siente sólo, como nos pasa a nosotros cuando queremos llenar nuestra vida con cosas que no son Dios. En el fondo estamos "solos, huérfanos, desamparados". 

Por eso debemos reconciliarnos con Dios, porque como dijo San Pablo, el que es de Dios es una criatura nueva. Cuesta, pero merece la pena paladear la dulzura del amor de Dios.
Como propósito: una confesión frecuente, que es imprescindible para que el señor nos de su fuerza y su ayuda y es un pilar fuerte para tener alegría y gozo en nuestra vida. 
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