Domingo 30/08/2015

El Evangelio de hoy nos ha hablado de la Hipocresía. Los hipócritas son aquellos que por fuera aparentan una cosa, pero sus obras y actitudes son otraas.  En este caso Jesús se refiere a los fariseos, pero entre nosotros los cristianos, también puede haber hipócritas. Para poder detectar esa hipocresía D.Jesús nos ha dados varias claves. 

1.) Debemos huir de la "beatería" , que es una caricatura del cristianismo. Para poder hacerlo debemos tener claro que son los beatos: son esas personas que rezan, van a Misa, etc..pero después su vida está "desgajada" de la religión; su corazón está lejos de Dios. Al contrario de esto, el cristiano debe tener "unidad de vida". Es decir, yo soy cristiano cuando trabajo, cuando estoy en casa, cuando estoy en Misa .... y siempre haciendo el bien, cumpliendo los mandamientos. Es muy importante, ha insistido hoy nuestro párroco, tener una unidad de vida cristiana en todo  momento  y siempre Dios con nosotros."No puedo ir a comulgar y después me olvidó de Dios ya durante todo el día o toda la semana".

Este tipo de personas hacen mucho daño a la Iglesia, por eso debemos luchar para huir de ello.
























































2.) En segundo lugar, nos vendría bien a todos analizar que sucede en nuestro corazón, pero de forma concreta, concretizando. Hoy nos ha dicho Jesús que del corazón del hombre salen los robos, la frivolidad, el orgullo, la envidia,las fornicaciones, el desenfreno, la codicia, etc.. por eso debemos analizar nuestro corazon en profundidad, para ver que es lo que está revoloteando, porque a lo mejor  hay cosas buenas en él, como nuestro trabajo y nuestra familia, pero sin embargo no lo estamos llenando de Dios. 
3.) La mayor tragedia en la Iglesia Católica, ha asegurado D. Jesús- es que en general, hemos perdido el afán de santidad, de ser santos;a la mayoría no nos preocupa eso y esto es también una tragedia para la persona que tiene esa ilusión.






La homilía ha terminado pidiéndole a la Virgen que nos ayude a ir por ese camino de sinceridad con Dios y con nosotros mismos y de coherencia, aunque tengamos fallos, pero nunca pactar con los fallos y pidiéndole también que tengamos afán de santidad.







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