Entrevista al padre Ildefonso Engonga

Hemos aprovechado la presencia del padre Ildefonso Engonga entre nosotros para conocerle algo más y conocer mejor la realidad de la Parroquia San Francisco Javier Etofili de Bata, en Guinea Ecuatorial.

¿Cómo está funcionando el hermanamiento entre nuestras parroquias? ¿está satisfecho con los resultados?
Esta Parroquia y sus feligreses han devuelto la alegría a muchos niños y a sus familias y por otra parte ha hecho recuperar a muchisimos niños, que antes de tener edad, estaban empezando a perder la esperanza, por ver como llevaban la vida, por encontrar en sus padres una gran desilusión, sobre todo por la pobreza material.

¿Cuál es la situación de su Parroquia en Bata?
La gente es muy pobre; es la característica de muchas de las ciudades del Africa subsahariana. Se ven grandes edificios pero cuando miras debajo de esos edificios, en los alrededores, no está el tercer mundo, sino el cuarto mundo, y ahí se ve la misera, la pura miseria.
¿De qué viven sus feligreses?
De la suerte. Así lo puedo decir; porque la inmensa mayoría, el 70% no está seguro de poder comer al día siguiente. Hay un desempleo tal,, sobre todo después de que dejaron de explotar  el petróleo. No es que lo pasaran muy bien cuando se explotaba el petróleo pero por lo menos la gente podía vivir.
¿ La fe les ayuda?
Sí. Eso no se ha perdido . Hay ¡mucha  gente que cree en Dios, aunque la fe nuestra hay que depurarla porque hay un sincretismo tal, que por la pobreza uno es capaz de entrar en todas las Iglesia o en cualquier sitio, para probar la suerte, por si puede encontrar alguna salida para su vida y la de su familia.
Nos sentimos muy orgullosos de vosotros, porque muchos niños han recuperado la ilusión de vivir y Pablo y Sara se han convertido en auténticos héroes.

Pablo y Sara conocieron al padre Engonga el pasado verano en Arandilla (Burgos) y comenzaron a interesarse por la situación de los niños como ellos, en su país y en su parroquia. Comenzaron a cartearse con algunos de ellos y poco a poco de ese interés nacieron las ganas de hacer algo más. Con la ayuda y el apoyo de sus padres surgió el proyecto de hermanamiento.
Recordamos que por 150 euros al año se puede escolarizar a un niño en Bata. Hasta el momento se ha conseguido apadrinar a 11 niños desde que se puso en marcha el proyecto en el mes de Diciembre pasado.
Traemos aquí algunos testimonios de familias que han apadrinado:

Eloy y Lourdes han apadrinado a dos niños que son hermanos y tienen siete hermanos más. Se  han comunicado por ellos por carta y aseguran que los niños está tan contentos como ellos. "Siempre hemos tenido a algún niño apadrinado, por ayudar un poco, pero se hicieron mayores y ahora hemos querido aprovechar esta oportunidad". 

Mª Carmen y José Luis son los padrinos de José Bacale, de 12 años, que tiene otros cuatro hermanos y ahora está enfermo de paludismo-. "En nuestro caso lo hemos hecho por convicción y también por dar un ejemplo a nuestros hijos", afirman. Nos da mucha alegría leer sus cartas y ver lo agradecido que está.
 
Mar (la mamá de Sara y Pablo) y su familia, son los padrinos de Marcos José, un niño de 8 años huérfano, que estaba al cuidado de su abuelo y por razones políticas mataron a su abuelo. "El pobrecito tiene una situación terrible, porque no tiene casi quien se haga cargo de él. Nos escribió después de navidades y estaba contentísimo porque se había podido comprar cuadernos y unas zapatillas con una ayuda que le mandamos", cuentan.
"A nosotros esto nos está ayudando muchísmo, sobre todo a mis hijos, en el sentido de comprender que la vida no es así de fácil como la tienen nuestros niños y que por el hecho de haber nacido en un sitio,  o en otro,la vida puede ser dificilísima o fácil . Tienen que aprender que no para todos es igual y que lo que tenemos lo tenemos que compartir, asegura Mar.


El padre Engonga junto a nuestro párroco, D. Jesús Mercado, 
los monaguillos Pablo y Sara y otro niños de la Parroquia cuya familia ha apadrinado a dos niños de Guinea.


Las familias entregan al padre Engonga algunos detalles para sus ahijados.






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