1 Juan 3, 16b-21

16. ... También nosotros debemos dar la vida por los hermanos.

17. Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?

18. Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad.

19. En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él,

20. en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo.

21. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios,

Texto extraído de http://www.bibliacatolica.com.br/es/la-biblia-de-jerusalen/i-juan/3/