Salmo 19, 7-13

7. A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape.

8. La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahveh, veraz, sabiduría del sencillo.

9. Los preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento de Yahveh, luz de los ojos.

10. El temor de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de Yahveh, justos todos ellos,

11. apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus palabras más dulces que la miel, más que el jugo de panales.

12. Por eso tu servidor se empapa en ellos, gran ganancia es guardarlos.

13. Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas límpiame.

Texto extraído de http://www.bibliacatolica.com.br/es/la-biblia-de-jerusalen/salmos/19/