DÍA 3 A nadie valoramos con criterios humanos

(2 Corintios 5, 16)

16. Así que, en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne. Y si conocimos a Cristo según la carne, ya no le conocemos así.

1 Samuel 16, 1. 6-7 Pues vosotros os fijáis en las apariencias, pero yo miro al corazón

Salmo 19, 7-13 El mandamiento del Señor es nítido, llena los ojos de luz

Hechos 9, 1-19 Saulo se convierte en Pablo

Mateo 5, 1-12 Las bienaventuranzas

Comentario

Encontrarse con Cristo cambia todo de arriba a abajo. Pablo tuvo esa experiencia de camino a Damasco. Por primera vez pudo ver a Jesús como quien era realmente: el Salvador del mundo. Su perspectiva cambió radicalmente. Tuvo que poner a un lado su juicio humano y mundano.

Encontrarnos con Cristo cambia también nuestra perspectiva. Sin embargo, muchas veces permanecemos en el pasado y juzgamos según criterios humanos. Pretendemos decir y hacer cosas «en el nombre del Señor», cuando en realidad pueden ser autorreferenciales. A lo largo de la historia, en Alemania y en muchos otros países, tanto las Iglesias como los gobernantes han abusado de su poder e influencia para perseguir fines políticos injustos.

En 1741, los cristianos de la Iglesia de Moravia (Herrnhuter), transformados por su encuentro con Cristo, respondieron al llamamiento de no valorar a nadie con criterios humanos y eligieron «someterse al gobierno de Cristo». Al someternos nosotros hoy al gobierno de Cristo, estamos llamados a ver a los demás como los ve Dios, sin desconfianza ni prejuicios.

Preguntas

  • ¿Dónde puedo identificar yo experiencias de Damasco en mi vida?
  • ¿Qué es lo que cambia cuando miramos a los demás cristianos y a las personas de otras confesiones con los ojos de Dios?

Oración

Dios trino, eres el origen y el fin de todo lo que existe.

Perdónanos cuando solo pensamos en nosotros mismos

y nos ciegan nuestros propios criterios.

Enséñanos a ser amables, acogedores y misericordiosos,

para que podamos crecer en la unidad que es un don tuyo.

A ti sea el honor y la alabanza por los siglos de los siglos. Amén.