Salmo 25, 1-5

1. De David. A ti, Yahveh, levanto mi alma,

2. oh Dios mío. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos!

3. No hay confusión para el que espera en ti, confusión solo para el que traiciona sin motivo.

4. Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas.

5. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. En ti estoy esperando todo el día,

Texto extraído de http://www.bibliacatolica.com.br/es/la-biblia-de-jerusalen/salmos/25/