Celebración de los sacramentos

En este apartado resumimos los planteamientos del Directorio Diocesano de catequesis, promulgado en octubre de 2014. Es la guía que debemos tener como horizonte.

CELEBRACION DE LOS SACRAMENTOS DE LA INICIACION CRISTIANA

 UNIDAD

 La Iniciación Cristiana implica un proceso catequético, sacramental y existencial por el cual la Iglesia, verdadera madre, engendra nuevos hijos por la fe en Cristo Jesús. Son los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, que divinizan al hombre.

           

ORIENTACIONES Y DISPOSICIONES PRACTICAS

 En cuanto al lugar de la celebración: 

La Iglesia Diocesana es el sujeto de la Iniciación Cristiana, y el ámbito más concreto, como signo de la misma, es la Parroquia. La Parroquia es la Comunidad Cristiana nuclear de referencia. No sólo por motivos jurídicos, sino por motivos teológicos evidentes. Por tanto, los lugares propios para la celebración de los Sacramentos de la Iniciación son la Iglesia Catedral o la Iglesia Parroquial.

            El Directorio Diocesano establece que:

Ø  Los Sacramentos de Iniciación han de ser celebrados siempre en la Iglesia Parroquial a la que se pertenece.

 Ø  Para poder celebrarlos en otro lugar es necesario pedir autorización al Ordinario y siempre por causas bien justificadas

 

En cuanto al tiempo oportuno para la celebración. 

El Tiempo propicio para la celebración de los Sacramentos de Iniciación es la Vigilia Pascual, el Domingo de Resurrección o en la Octava de Pascua. También, si no es posible otra cosa, por razones bien fundadas, los Domingos de Pascua. Respétese la peculiaridad del Domingo de Pentecostés como día mistagógico por excelencia. Salvo en peligro de muerte, no se han de celebrar los Sacramentos de Iniciación en el Tiempo de Cuaresma.

 Respecto a los padres y padrinos de los Catecúmenos.

Los padres, especialmente en el caso de los menores de edad, tienen un papel fundamental como educadores en la fe. Han de ser diligentes en cumplir con sus obligaciones cristianas para con sus hijos. Procuren formarse y prepararse bien para acompañar a sus hijos en el despertar religioso y en la Iniciación Cristiana. Elijan como padrinos de sus hijos a personas realmente capaces de desempeñar esa importante tarea, como colaboradores de los padres en la transmisión de la fe.

  Ø  La Iglesia pide a los padres que bauticen sin demora a sus hijos en las primeras semanas de vida, e incluso, que antes del nacimiento del hijo soliciten el Bautismo para prepararse debidamente.

 Ø  Para ser padrino o madrina es necesario a) haber sido elegido por los padres o por los que ocupan su lugar, si faltan éstos o, en su caso, por el ministro del Bautismo; b) tener capacidad para desempeñar su misión e intención de hacerlo; c) haber recibido los tres Sacramentos de la Iniciación Cristiana; d) llevar una vida congruente con su fe; e) no estar afectado por ninguna pena canónica; f) haber cumplido 16 años.

 Respecto a la Primera Eucaristía, particularmente de niños.

Ø  Celébrese en la Vigilia Pascual, el Domingo de Resurrección o en la Octava de Pascua. El Tiempo Pascual ha de ser vivido como tiempo mistagógico. Se recomienda vivamente que se respete la peculiaridad de la Solemnidad del Domingo de Pentecostés.

Ø  El lugar propio de la celebración es la Iglesia Parroquial.

Ø  La fiesta familiar, en caso de que haya familias que deseen celebrarlo de un modo más particular, puede hacerse en cualquier momento una vez pasada la Pascua. Nada impide que en la Misa Dominical se signifique el hecho y luego las familias se reúnan para celebrarlo. Pero es importante que no se entorpezca el significado del Sacramento con excesos De ahí la pedagogía de celebrar los Sacramentos de Iniciación en la Vigilia Pascual, más vinculada al misterio Cristocéntrico y Eclesial.


Respecto a la Confirmación

 

El Directorio Diocesano pide que no se confunda la Confirmación como un rito de “puesta de largo”. Sino que se celebre como lo que es: uno de los Sacramentos indispensables de la Iniciación Cristiana. Y que se celebre verdaderamente dentro del tiempo sugerido: Vigilia Pascual, Domingo de Resurrección, Octava de Pascua o, como indica el RICA, en Pentecostés.


Respecto al Sacramento de la Penitencia o Reconciliación.

Ø  No es propiamente Sacramento de Iniciación. Pero es importante tener en cuenta lo siguiente:

Ø  Formar la conciencia de los catecúmenos y la práctica penitencial a través de celebraciones penitenciales específicas no sacramentales. Así irán descubriendo y valorando poco a poco el Sacramento como tal.

Ø  Los catecúmenos que ya estén bautizados debieran celebrar el sacramento, de un modo adecuado a su nivel catecumenal, al menos en los tiempos litúrgicos fuertes. Podría haber una celebración para ellos solos y otra con presencia de toda la Comunidad.

Ø  Si bien la relación entre la Eucaristía y la Reconciliación es evidente, pastoralmente es más didáctico no celebrar la Primera Reconciliación como paso inmediato para la Primera Comunión. Es más oportuno, para no ofuscar el sentido del Sacramento, que se empiecen a hacer celebraciones de la Penitencia en períodos anteriores a la recepción de la Primera Comunión o de la Confirmación (segundo año de catecumenado, por ejemplo).

Ø  Utilícese bien el modo A del ritual (confesión y absolución individual); o el modo B del ritual (celebración comunitaria de la Palabra, confesión y absolución individual). No se utilice nunca para los catecúmenos la absolución general, la cual, por otro lado, no está permitida fuera de los supuestos que el mismo Ritual prevé y con la autorización del Obispo.