Catecumenado de párvulos, niños, adolescentes y jóvenes

En este apartado resumimos los planteamientos del Directorio Diocesano de catequesis, promulgado en octubre de 2014. Es la guía que debemos tener como horizonte.

CATECUMENADO DE PÁRVULOS, NIÑOS, ADOLESCENTES Y JÓVENES.

 DESCRIPCIÓN

Llamamos Catecumenado de Párvulos, Niños, Adolescentes y Jóvenes al proceso de iniciación y formación en la vida cristiana de estas personas, diferenciados en itinerarios específicos según la situación de los individuos.

La Transmisión de la Fe reclama un itinerario de crecimiento que permita el desarrollo armónico de todas las dimensiones que la componen: el conocimiento, la celebración, la vivencia, la integración en la comunidad y el testimonio evangelizador.

Todo el proceso, conserva una unidad fundamental: es el camino mediante el que la Iglesia entrega la fe a sus hijos, para que la vivan y la confiesen en el mundo al que han sido enviados. Por ello todas las acciones son complementarias y reclaman una coordinación y apoyo mutuos.

Cada Comunidad Cristiana está llamada a prepararse para esa acogida y a renovarse constantemente en su vida y testimonio de fe.

¿Cuándo se reciben los Sacramentos?

Cuando estén debidamente iniciadas en la fe las personas concretas. Cada uno tendrá su momento, si bien se señalan algunas pautas que han de ser discernidas en cada caso. La celebración de los Sacramentos de Iniciación, sin ser nunca un “premio” a la buena conducta, debe estar relacionada con las distintas etapas de crecimiento en la fe. Así deben presentarse a los niños y a sus familias desde el primer momento.

El Directorio Diocesano pide que:

 La Comunidad cristiana ha de ver cómo tener una verdadera actitud apostólica para salir al encuentro de las familias y de los niños, adolescentes y jóvenes que no han sido bautizados y predicarles a Jesucristo.

 En todas las situaciones se lleve a cabo un diálogo respetuoso con los padres, que les ayude a descubrir una gran acogida por parte de la Iglesia.

 Informar a los padres del proceso a seguir explicándoles bien el sentido del catecumenado y sus etapas, invitándoles a acompañar a sus hijos en este itinerario.

 Incluso puede llegar a ser una ocasión de acercamiento al Señor y redescubrimiento de su propio Bautismo. Con lo cual se puede ofrecer a los padres el Catecumenado de Adultos tanto de iniciación como de reiniciación. En estas situaciones se puede ofrecer a la familia el Catecumenado de Familias, dentro del cual padres e hijos caminan juntos en la iniciación o reiniciación de su fe.

ITINERARIOS

I. PRECATECUMENADO. Desde los 0 a los 6 años. Dentro de este período se recibiría el Sacramento del Bautismo (antes de que cumpla 5 años). La inscripción para el catecumenado se haría en el período de los 0 a los 5 años de edad, con la consiguiente consignación en el Libro de Catecúmenos. Este período se desarrollará durante los primeros años de la vida del niño, en familia y apoyado por la parroquia. El objetivo es el despertar la dimensión religiosa a través del conocimiento del amor de Dios en el seno de la familia. El papel del catequista de familia o del matrimonio-guía es importantísimo.

No se tenga prisa en proceder al Bautismo de niños sin haber realizado el consiguiente anuncio de la fe a sus padres y padrinos.

II. CATECUMENADO: Se inicia a los 6 años.

Se ha de recomendar a los padres que en el momento de la escolarización de sus hijos, por coherencia moral, como parte del catecumenado y ayuda para una completa formación cristiana, los inscriban en la asignatura de religión en el centro escolar.

III. ILUMINACION: Es el período de preparación específica para la Celebración de los Sacramentos de Iniciación, con sus ritos de entregas (Evangelios, Credo, Padre Nuestro). Dura un ciclo litúrgico.

III. MISTAGOGIA. (Iniciación en los misterios) Es un período donde los niños y sus familias son invitados a participar más de la vida de la comunidad. Se continúa un período de acompañamiento y se invita a los niños a incorporarse a la siguiente etapa. Se les anima a incorporarse al grupo de adolescentes y luego de jóvenes. Este período es de suma importancia para la continuidad de los catecúmenos en la vida eclesial y para la renovación de la Comunidad.