Iglesia Prerrománica

    Estudio realizado gratuitamente por los profesores de Historia:

Amador Álvarez Álvarez y María José Lodos Redondo, por encargo del párroco José María Murias González en el año 2001.

Esta publicación ha sido financiada por el Excmo. Ayuntamiento de Avilés.                                          

                                   IGLESIA PRERROMÁNICA

 

UBICACIÓN Y ENTORNO

En la zona conocida popularmente como Llaranes Viejo se alza la pequeña capilla de San Lorenzo, como modesto

testigo de la antigua iglesia Parroquial de Llaranes (antes “Leranes”), tal como figura en textos medievales que hacen referencia a su pertenencia al alfoz (entorno) de Gozón, su donación al Salvador de Oviedo, su posterior dependencia de San Nicolás de Avilés etc.

La pila bautismal y el cementerio que igualmente acompañaban a toda iglesia medieval no se conservan en la de San Lorenzo. El cementerio, al igual que en la mayoría de las iglesias rurales, se ubicaría en la parte posterior de la iglesia o en uno de sus laterales.

Actualmente la capilla de San Lorenzo acusa en su maltrecha estructura no solo por la inevitable impronta del tiempo sino también por las numerosas y deficientes reformas.

 

VENTANA PRERROMÁNICA

De su pasado medieval cabe reseñar la existencia de una característica ventana prerrománica, probablemente del

siglo X, cuyo modelo se repite en numerosas iglesias rurales de la región: San Martín de Salas, San Martín de Laspra, San Cipriano de Pillarno, etc. Se trata de una pequeña ventana geminada tallada en un bloque monolítico de piedra caliza, con decoración sogueada, y enmarcada por una moldura de resalte

 

PASADO MEDIEVAL

Hace referencia a su pasado medieval la disposición este-oeste del eje de la Iglesia. En efecto, el cristianismo medieval orienta la cabecera o ábside de sus iglesias hacia el este, hacia el lugar por donde surge la primera luz del día. Luz que simboliza a Cristo  (Lux Mundi )  y que ilumina el altar, situado en la cabecera, a través de una pequeña ventana que existe en el ábside de toda iglesia cristiana.

Tipológicamente la capilla presenta una planta basilical, de una sola nave, y dimensiones muy reducidas.

 En el exterior, la fachada principal muestra una obra de cantería realizada en tosco sillarejo con las esquinas rematadas a soga y tizón. El elemento más significativo de esta fachada es, sin duda, la ventana prerrománica anteriormente aludida. Sobre la puerta de entrada se disponen varios sillares en sentido vertical, a la manera de dovelas, que recuerdan los arcos ciegos de descarga, tan abundantes en el prerrománico de nuestra región.  Como remate de la fachada se dispone una espadaña campanario.

La fachada sur muestra un muro realizado en mampostería, mientras que la fachada este y norte tienen una simple carga de cemento.

RETABLO GÓTICO

Recuerdo de su antigua función parroquial es un notable altar-retablo, de trazo goticísta, con relieves de cuadrifolias y tetrapétalas, así como vides y espigas que simbolizan la Eucaristía. El retablo está presidido por la
Inmaculada (pisando  a la serpiente, símbolo del pecado): en las peanas laterales se sitúan San José y el

Niño y     San Lorenzo con la parrilla y la palma, instrumentos y símbolos de su martirio.

Estas y otras imágenes -  merecedoras todas ellas  de una restauración -  dignifican las paredes de la capilla: la Virgen de Guadalupe, patrona de México, aureolada por una mandorla flamígera o almendra mística, san Antonio, etc.

 En el interior, la iluminación de la Iglesia es proporcionada por la ventana prerrománica de la fachada principal y por sendas ventanas que se abren en la zona de la cabecera de los muros norte y sur. Esta últimas, resultado de reformas, contribuyen a iluminar el altar en sustitución de la luz que entraría por la ventana del ábside, y que fue cegada o destruida en el desarrollo de las obras.

 

REENTRONIZACIÓN

El 1o de agosto de 2005, festividad de San Lorenzo, han sido reentronizadas las tallas de San Lorenzo y San Antonio, previamente restauradas.

Ambas imágenes, profundamente deterioradas y repintadas, fueron   reparadas de las lesiones recibidas a lo largo del tiempo, bellamente restauradas por dos alumnas de la Escuela de Arte de Avilés, Mónica Ruiz y Ana Paíno, respectivamente, recuperando su estado original de figuras policromadas.

Se trata de dos imágenes del S. XIX, fruto de la imaginería popular, tallas de madera de nogal, de importante valor.

Debido a su deterioro estaban retiradas detrás del presbiterio y, después de su restauración, han sido de nuevo entronizadas en lugar preferente.

Para ello, Jesús Alfredo Suárez Díaz ha hecho y donado sendas peanas de castaño, molduradas con filigranas y tetrapétalas, réplicas ambas de las existentes en el retablo goticista de la capilla.

Ambas imágenes contribuyen, pues, a resaltar el retablo existente y a aumentar la belleza de nuestra pequeña joya de San Lorenzo de Cortina.

Agradecemos a la Escuela de Arte del Principado de Asturias en Avilés, así como a las restauradoras y al artesano que hayan puesto sus dotes artísticas al servicio de la capilla y cuya obra se perpetuará para disfrute y devoción de las personas que acudan a visitar y orar a este templo.