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   LOS GRUPOS DE JESÚS
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 TEMA 01
 TEMA 02
 TEMA 03
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 TEMA 08
 


 


Primeros pasos

Para formar parte de los Grupos de Jesús no se requiere una preparación especial. Basta que un grupo de personas quieran escuchar juntos el evangelio para volver a Jesús.

No es necesario que sean practicantes. Pueden hacer el recorrido creyentes convencidos, poco creyentes e incluso personas que andan buscando y se sienten atraídas por Jesús. Él está en el corazón de todos, despertando nuestra fe o el deseo de una vida más digna.

El moderador

Para poner en marcha un Grupo de Jesús no es necesaria la presencia de un presbítero o de una religiosa. Pero sí es necesario que alguien dirija y anime discretamente el grupo. No es necesario que sepa más que nadie. El grupo no se reúne para escucharle a él o a ella, sino para escuchar a Jesús, que nos habla desde el evangelio.

La misión del moderador es convocar a los miembros, asegurar que todos tomen parte dialogando amistosamente, con respeto mutuo y de manera positiva, que se escuche el evangelio y se cree clima de oración y de conversión a Jesús, siguiendo los diversos pasos de la reunión.

La iniciativa de los laicos

Los Grupos de Jesús pueden ser constituidos y animados por cualquier cristiano. Los laicos encontrarán en estos grupos un espacio nuevo de compromiso evangelizador.

No hemos de pensar en grupos grandes y complejos, sino, sobre todo, en pequeñas células en torno a doce personas más o menos.
En estos momentos están en marcha grupos de vecinos practicantes, matrimonios cristianos, parejas en situación irregular, antiguos alumnos de un colegio, religiosas y madres…

Doble compromiso

Iniciar el recorrido en un Grupo de Jesús supone un doble compromiso en el que todos nos hemos de sentir solidarios.
En primer lugar nos comprometemos a preparar personalmente la reunión: la buena marcha del grupo va a depender, en buena parte, del trabajo que haga cada uno en casa antes del encuentro.

En segundo lugar nos comprometemos a participar activamente en la reunión. No todos tenemos la misma facilidad para hablar y dialogar, pero todos venimos al grupo a aportar con toda sencillez, no solo a recibir.

Creatividad del grupo

En el libro Grupo de Jesús, los participantes disponen de diferentes ayudas: para descubrir entre todos el mensaje del evangelio, para motivar la conversión personal, para estimular el compromiso del grupo en el proyecto de Jesús y para la oración.
Al grupo se le proponen también sugerencias para la oración, pero, como es natural, conviene que el grupo desarrolle su propia creatividad (cantos, símbolos, gestos, música de ambiente…).

Antes de comenzar el recorrido

Es conveniente que el recorrido se haga correctamente, pero es el grupo el que ha de decidir, conforme a su realidad, la periodicidad y ritmo de los encuentros, el lugar más adecuado para las reuniones, su duración…

Por eso, antes de iniciar este recorrido es conveniente hacer un encuentro o dos para comenzar a conocerse, entender mejor qué es un Grupo de Jesús y concretar, entre todos, los aspectos prácticos necesarios: el lugar y la periodicidad de las reuniones, la distribución de tareas, la adquisición de los materiales, la preparación de la primera reunión…



DINÁMICA DE LAS REUNIONES


Aspectos generales

A cada tema le dedicaremos, al menos, dos reuniones. En la primera tenemos como objetivo acercarnos al texto evangélico. Es lo primero. Captar lo mejor posible el mensaje del evangelio. En la segunda reunión nos proponemos trabajar nuestra conversión personal y el compromiso del grupo en el proyecto de Jesús. Si el grupo lo ve necesario, puede añadir otra reunión.

Empezamos todas las reuniones escuchando la proclamación del evangelio en un clima de silencio y escucha atenta. Las concluimos orando juntos el padrenuestro, puestos de pie y con las manos unidas, formando un círculo. Al terminar nos damos el abrazo de paz.


Primera reunión: Acercamiento al Evangelio

  • Preparación en casa

Tomo conciencia de lo que voy a hacer

Lo primero que hacemos siempre es leer el evangelio. Pero antes cerramos los ojos y en silencio tomamos conciencia de lo que vamos a hacer: «Voy a escuchar a Jesús, Dios me va a hablar, ¿qué escucharé en estos momentos de mi vida?»

Esta breve pausa para disponer nuestro corazón puede cambiar profundamente nuestra manera de leer el evangelio.


Leo el texto evangélico

Luego leemos el texto evangélico señalado. Lo hacemos muy despacio. No tenemos ninguna prisa. Lo importante es captar lo que el texto quiere comunicar. Si leemos despacio, muchas palabras de Jesús que hemos escuchado tantas veces de forma rutinaria empezarán a tocar nuestro corazón.

En esta lectura nos podemos fijar sobre todo en Jesús. Tenemos que captar bien qué es lo que dice y qué es lo que hace. Hemos de grabar en nosotros sus palabras y su estilo de vida. De él iremos aprendiendo a vivir.


Profundizo en el texto evangélico

Una vez terminada la lectura nos ponemos a profundizar en el texto evangélico, siguiendo las preguntas o sugerencias del guión. Así escucharemos el mensaje y nos preparamos para hacer al grupo nuestra pequeña aportación.


Reunión de grupo

Creamos un clima de silencio y recogimiento

Empezamos siempre creando un clima de silencio y recogimiento para escuchar la proclamación del evangelio de Jesús, leído por la persona señalada.


Profundizamos juntos en el texto evangélico

Después ahondamos entre todos en el texto evangélico. Seguimos las preguntas y sugerencias del guión. El diálogo ha de ser abierto, espontáneo, pero también ordenado. El moderador puede ir leyendo las preguntas o recoger otras que sugieran los miembros del grupo. No se trata de discutir, sino de exponer el eco que el evangelio encuentra en nuestro corazón.


Leemos el comentario al texto evangélico

Al terminar el diálogo leemos entre todos el comentario y lo vamos comentando despacio. Lo importante es que el mensaje evangélico vaya penetrando en nuestro corazón.

Por razones pedagógicas conviene que no leamos este comentario antes de haber trabajado nosotros mismos buscando el mensaje del texto evangélico.


Oramos
Terminamos el encuentro en oración siguiendo las sugerencias del guión o adaptándolas, conforme a la creatividad del grupo.
Hacemos juntos la oración del padrenuestro y nos damos un abrazo de paz.


Segunda reunión: Acercamiento a la vida


  • Preparación en casa



Recupero mi experiencia anterior

Antes que nada nos recogemos, recordamos lo vivido en el último encuentro y leemos de nuevo el evangelio. Ahora lo conocemos mejor.

Me abro al cambio

Después, reflexionamos sobre nuestra conversión personal. Las preguntas del guión solo son un punto de partida. Cada uno nos dejamos guiar por el Espíritu de Jesús.
Para muchos será una experiencia de comunicación muy íntima con Jesús. Por eso sugerimos algunas pautas para una conversación con él.

Medito sobre el compromiso grupal

Por último reflexionamos sobre el posible compromiso de todo el grupo en el proyecto de Jesús. Si nos ayuda, podemos tomar algunas notas para llevar nuestra aportación al grupo.


Reunión de grupo


Escuchamos el texto evangélico

Comenzamos, nuevamente, haciendo silencio para escuchar la proclamación del evangelio de Jesús.


Compartimos nuestra reflexión

Luego compartimos nuestra reflexión sobre la llamada que hemos escuchado a la conversión personal. Lo hacemos con respeto mutuo grande.

Cada cual comunica al grupo lo que cree conveniente. Todos vamos perfilando mejor nuestros pasos para seguir a Jesús.


Concretamos nuestro compromiso grupal

Después pasamos a dialogar sobre nuestro compromiso en el proyecto de Jesús. Aquí, seguramente, el diálogo será más vivo y variado. Cada uno habla desde su propio contexto familiar, el ambiente en el que se mueve en la vecindad, trabajo, parroquia…
Seguimos las sugerencias del guión o nos detenemos en otras cuestiones de interés para el grupo. Entre todos vamos concretando nuestro compromiso con realismo, humildad y gran confianza en Jesús. Él nos sostiene y acompaña.


Oramos
Terminamos el encuentro en oración, en un clima de alegría y acción de gracias. Nuevamente rezamos juntos el padrenuestro y nos damos un abrazo de paz.

CÓMO PARTICIPAR

En los Grupos de Jesús todos somos bienvenidos y la participación es uno de los elementos que nos distinguen. Compartir lo que oramos y reflexionamos, nuestras opciones y compromisos es una señal de la vitalidad del Espíritu de Jesús.

La mejor manera de participar es vivir todo el proceso en un Grupo de Jesús. Si no puedes incorporarte a alguno ya existente, intenta crear uno tú mismo.

   
(Para imprimir...., clica la flecha de descarga)

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Mikel Azpeitia,
28 abr. 2015 14:28
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Mikel Azpeitia,
28 abr. 2015 14:31
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