PORQUE SE SEPARAN LOS MATRIMONIOS?

Las razones para separarse son diversas y hemos buscado entre los estudiosos del tema tales como Sarquis, Roisblatt, Capponi y otros una respuesta.Es difícil señalar razones específicas de porque las parejas se separan y aunque las separaciones han aumentado notoriamente en la actualidad, se podría decir que influyen circunstancias individuales, familiares, convivencia de la pareja,  culturales, religiosas, etc.  De hecho, culturalmente los motivos han variado;  antiguamente una razón recurrente era la “incompatibilidad de caracteres”, luego la “incomunicación” y últimamente el “haber dejado de amar”.  Siendo la “infidelidad” la más recurrente en el tiempo, y que podemos entender como un medio de comunicar que algo anda mal en la pareja.  Múltiples razones pueden llevar a la infidelidad: desamor, agresividad, frustración, rutina, desgaste de la relación afectiva o sexual, búsqueda de alivio de las tensiones, llamado de atención, necesidad de confirmación, presión social, crisis de la edad.

           Concordamos con los autores antes mencionados que los cambios culturales también han influido, por ejemplo, el hecho de que la mujer haya salido al campo laboral, le ha permitido sentirse de “igual a igual” con el hombre y ahora está menos dispuesta a tolerar situaciones que antes aceptaba, tal como la infidelidad, el maltrato físico y psicológico, la indiferencia, el no descubrir situaciones gratificantes en el matrimonio. 

            La diversidad existente hoy, entre y dentro de distintos contextos socio-culturales, plantea una gran dificultad a la hora de generar una definición satisfactoria de lo que entendemos por familia. Los procesos que se viven en el interior de las familias en interacción con el medio, pueden generar fuentes de inseguridad interna que se ven reflejadas en cambios de estado civil (separación, divorcio), violencia intrafamiliar, etc.  Del documento “Problemáticas familiares emergentes”, rescatamos las consecuencias de las nuevas problemáticas que surgen en la pareja de hoy, como por ejemplo,  como viven las familias con la incorporación de la mujer al trabajo (35% según el INE, ano 2001), la seguridad e independencia económica lo que ha producido un aumento de la confianza básica en si misma, mejorando la autoestima,

 Recogimos también datos no formales pero sí una aproximación a la realidad de las causas más frecuentes aducidas como motivos de separación. Algunos de ellos como hechos socioculturales y otros derivados de la dinámica externa de la familia actual.

 

        A continuación algunas causales que SON  importantes de señalar:

 

·        “La influencia de la tensión entre el modelo patriarcal que mantiene a la mujer subordinada, y la progresiva liberación de ésta de dicho modelo a raíz de su percepción y cuestionamiento de desigualdad.

 

·        La incorporación de la mujer al trabajo y el cambio con relación al aporte económico de los cónyuges por aumento progresivo de la capacidad económica de la  mujer.

 

·        El aumento de las expectativas sobre lo que la relación de pareja puede aportar, como ser, compañerismo, apoyarse el uno al otro, tener las mismas posibilidades laborales, y dentro del hogar, una paternidad compartida, intereses comunes y buenas relaciones sexuales.

 

·        Desconocimiento del real significado del matrimonio, porque éste es un proceso dialéctico, peculiar y poderoso que oscila entre el continuo vaivén pertenencia-individuación.  Una de las bases para el éxito de éste es la sana separación de las familias de origen, manteniendo la cercanía pero al mismo tiempo teniendo la capacidad de crear y pertenecer a la nueva familia.

 

·        Los ideales de autorrealización personal de los cónyuges fuera del ámbito de la  familia, los que pueden ser deportes, actividades sociales, artísticas,  intelectuales, políticas, etc.

 

·        El aumento de las expectativas de vida, según cifras gubernamentales, los hombres  viven hasta los 76,5 años y las mujeres hasta los 80,4 años de edad.         

 

·        La disminución de la red de apoyo que significa la familia extensa porque la aspiración social que predomina es la familia nuclear, lo que significa menos conflictos con los parientes y enfatiza un estilo propio de vivir, permite una libertad en la educación de los hijos y una mayor intimidad en la pareja.  Sin embargo, en los momentos de crisis, la familia extensa, recupera todo su valor solidario.

 

·        La mayor libertad en materias sexuales en cuanto a la concepción del vínculo  matrimonial.

 

·        Las crisis de individuación, la creciente urbanización, la progresiva    incorporación de la mujer al trabajo remunerado y la flexibilización en las formas de trabajo, el impacto de los medios de comunicación, la televisión y sus accesorios (videos, juegos, TV cable, etc.), han modificado los hábitos y las pautas de conducta de los chilenos.

 

·        Desde el punto de vista del significado en la relación, la infidelidad es el quiebre de un acuerdo con el otro, del acuerdo de lealtad y exclusividad explícito o no, que hemos establecido como pareja.

 

·        La infidelidad, constituye una de las primeras causas aducidas  como razón de separación. La insatisfacción de una pareja en términos de apoyo emocional, reconocimiento personal y calidad de relaciones sexuales, constituyen factores detonantes de relaciones extramatrimoniales. 

 

·        Las exigencias crecientes de rendimiento laboral y económico.

        También los momentos de pérdida, sean estos una muerte,                                

        cesantía, pérdida de estatus económico.

 

·        El desgaste de la relación. Todo matrimonio sano tiene una evolución constante, lo que significa un proceso continuo de intercambios: ceder, flexibilizar, transar algunos derechos, privilegios y capacidades individuales;  aunar recursos y capacidades y ser más poderosos juntos como pareja que por separado, tanto en la vida afectiva, social y cultural.   También es muy importante la percepción y consideración de la igualdad de valor.

 

·        La Comunicación, planteada no como un proceso centrado en lo verbal, sino en una dimensión más amplia que se relaciona con la madurez personal, con la interacción y con la calidad de las relaciones.  Una persona inmadura, no adaptada, fácil de entrar en conflicto se dice que es una persona que no ha aprendido a comunicarse en forma apropiada.  La comunicación se convierte así en un índice de la madurez en lo personal y en lo interpersonal.  La comunicación no sólo expresa, sino también influye.

 

·        La intimidad de la relación de pareja, que es un continuo comunicarse, no es una opción reflexionada profundamente, funciona a nivel automático.  Todo lo que hago, lo hago por mi y por el otro, para ser más feliz yo, no por generosidad solamente.  

 

·        La sexualidad desde el punto de vista personal afectivo o emocional, tiene gran relevancia porque las relaciones con el otro sexo y la vida sexual tanto en lo psicológico como en lo biológico forman parte importante del mundo emocional personal y de la interacción humana, y pueden dar origen a estados emocionales placenteros como displacenteros, de expectativas, realizaciones, frustraciones, que influyen en el grado de felicidad a lo largo de la vida.     

 

·        La democracia como modelo político también se traslada a la familia, y ésta busca un modelo más abierto dando a los hijos de todas las edades la posibilidad de opinar y decidir acerca de su educación y de la vida familiar, desvalorizando los límites (lo que muchas veces perjudica más de lo que beneficia, produciendo efectos familiares y sociales dolorosos). Aparecen los modelos del ser más que del deber ser.  Pasa a ser muy importante la felicidad de los hijos y los padres llegan a darles lo que ellos nunca tuvieron pensando en un mejor desarrollo y forma de obtener sus logros. La opinión de los hijos se hace influyente en la autoestima de los padres. El conflicto de roles que vive la mujer como persona y su búsqueda de realización más allá del matrimonio y la maternidad repercuten en su vida de pareja”.

 

                 Roizblatt postula que en los matrimonios más jóvenes, las razones de la separación son a menudo las dificultades con la familia extensa  -en el caso de que esa sea la realidad de vida de la pareja (padres, abuelos, tíos, primos)- o con problemas sexuales;  mientras que los matrimonios mayores –que se separan en menor cantidad-  aluden con frecuencia a cambios de intereses y valores, al sentido de la vida o la concepción de la  familia como situación de fondo.  Sin embargo, continúa el mismo autor, la infidelidad parece ser el motivo más frecuentemente como causa de separación de matrimonios. A ésta la siguen: la irresponsabilidad, la incomunicación, el enfriamiento

de la relación”, según las investigaciones de Reyes, Covarrubias y Muñoz[1].

 

        Roizblatt  prosigue y dice textualmente:  “El proceso de deterioro del matrimonio con la consiguiente erosión del mismo, es un período que se extiende por aproximadamente dos años (en su fase más crítica), hasta que uno de los dos decide dejar el hogar.  En este lapso la pareja percibe aquel proceso de descomposición y una incapacidad para resolver la situación, aunque en parte, la visión del deterioro dependerá del nivel de expectativas con que se inició el matrimonio”.

 

        Sarita Bustamante, docente del IPCC, en sus apuntes de Familia II señala que: Aunque ya se advierten cambios en las generaciones más jóvenes a este respecto, no es infrecuente que cuando una pareja se separa el padre se distancie progresivamente.  Eso porque su vínculo de preferencia es con la esposa, como también por las dificultades que muchas veces tiene para ejercer la paternidad a su propio estilo y no como la madre se lo indica.  Si a esto se suman los requerimientos económicos sin retribución afectiva, no condiciona a los padres a una conducta adecuada.  Recién en Chile se están movilizando como agrupación los padres separados para asegurar un espacio a sus derechos parentales:  “Papás por siempre”.

 

         La separación es motivo de conflicto para la mujer, el hombre, los hijos, la familia de origen y amigos.  El conflicto es el resultado del rompimiento de una relación humana de profundo significado.

 

           Sandra Kanh[3], dice haber comprobado en sus años de terapia a mujeres separadas, que ésta después de un período inicial positivo, de ayuda y esperanza, se paralizan inesperadamente en si mismas,  con un sentimiento roto e incierto, se preguntan sin cesar: “Porqué no se esforzaron por llevar juntos una vida mejor”,  y es por eso que no logran pasar la etapa amarga de la nueva adaptación, y que incluso después de diez, quince o veinte años de haberse separado, son incapaces de empezar su vida de nuevo.

   

           No deja de sorprenderla la actitud del hombre, que rara vez mira para atrás después de la separación.

 

           “La mayoría de las parejas entran al matrimonio, en forma azarosa, con una combinación de demandas y anhelos conscientes, establecidos, junto con deseos y necesidades inconscientes.  Si el nivel de expectativas y promesas es excesivamente alto, cada parte será incapaz de satisfacer los profundos deseos que siente la pareja y, el desencanto que surge ante las promesas no cumplidas (algunas veces insaciables) y necesidades insatisfechas, conducen a la desilusión, la frustración y la ira”.

 

        La misma autora continúa, “Algunas parejas, saben en forma intuitiva como empatizar con la rabia del otro, probablemente porque vienen de familias bien constituidas en las cuales ellos han aprendido a ser empáticos y a auto-realizarse”.

 

        Del mismo texto tomamos Markowitz y Kadis,  que aluden a que muchas de las parejas que caen en discordia matrimonial están volviendo a experimentar y reactivando en el presente problemas caracterológicos residuales de pareja originadas en experiencias familiares previas.

 

           Roizzblat opina que no es común que la decisión de separarse sea tomada en conjunto, entre el marido y la esposa, lo que causa mucho dolor y sorpresa:  “¡Nunca pensé que estuviéramos tan mal!”, suelen decir los que fueron ¨sorprendidos¨ por aquella decisión, muchas veces como una forma de negar la realidad, lo que les impide enfrentarse a la situación, hasta que sobreviene la gran crisis.   Quizás la mayoría de las personas que se separa, lo hace como el último hito de una sensación de inestabilidad, desolación, abandono, humillación, niveles crecientes de agresividad y confusión.  Sienten que ya no hay nada gratificante en el matrimonio.

 

          A este período que vive la pareja, le ha llamado, “depresión matrimonial”:  Todo lo ve negro, destruido.  No reconoce nada bueno ni rescatable. No vislumbra ningún futuro, pues el pesimismo ha contaminado la relación toda y absolutamente cualquier hecho –no importa el contenido- llevará a la demostración de “¿Ves qué no nos entendemos ni tenemos vuelta posible?”, dice textualmente Roizblatt. Los buenos momentos vividos juntos se han contaminando con el sentimiento destructivo que rige el proceso por el que están pasando.  Sólo se ve un túnel negro y sin salida y se piensa que el resto de los matrimonios lo han sabido hacer bien y sin tropiezos.  Esta situación contrasta aún más cuando existe una relación extraconyugal en la que efectivamente se vive esa sensación amorosa. 

 

        También menciona lo difícil que resulta la fase del divorcio económico, por el hecho de que por lo general representa fricciones: la división de las pertenencias y los dineros, se trata de un momento muy difícil porque no se tiene la tranquilidad emocional necesaria como para efectuarla sin producir situaciones de conflicto o injusticia.

 

      Se refiere además, a lo muy doloroso que resulta el hecho de que la mayoría de las veces, ya sea la familia o las amistades, se abanderizan con una de las partes rechazando a la otra, lo que seguramente perjudicará y causará dolor a este último.  Por lo que ojalá la familia extensa no participe en la situación del conflicto y que, reconociendo la separación y respetando la decisión, sobretodo por el bien de los hijos integre más a sus parientes, para de esta manera continuar con el sentido de pertenencia de esa familia, el que debiera mantenerse intacto, si así se lo proponen.

 

        Y termina diciendo que, independientemente de la calidad de matrimonio que se haya tenido, esta relación de pareja genera algún tipo de dependencia del que cuesta desligarse. A muchos les cuesta aceptar la nueva independencia total, porque cuando llega el momento de la anhelada libertad, muchos sienten el miedo que ella produce:  el llegar solo a casa después de una fiesta y no tener con quien compartir,  produce una mezcla de sentimientos, que puede llevar a una idealización de lo vivido, generalmente, acompañada de sentimientos de angustia y pena por haber perdido el esquema conocido

 



  Tesis para optar al tÍtulo de Orientadora Familiar
TESISTAS : Verónica Ojeda y M.Patricia Rodríguez

 

 

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