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1er Viernes, Eucaristía ofrecida al Sagrado Corazón de Jesús por los sacerdotes.

SITIO APROBADO Y CERTIFICADO POR

HORA SANTA POR LOS SACERDOTES

MOVIMIENTO DE ORACION POR LOS SACERDOTES Y RELIGIOSOS “MOSAYRE”

 HORA SANTA POR LOS SACERDOTES

U1.- Introducción

Queridos hermanos y hermanas, estamos reunidos hoy ante la presencia de nuestro amadísimo Señor Jesucristo para interceder por todos los Sacerdotes y Religiosos de la Arquidiócesis de Managua.

Dispongamos nuestro cuerpo y nuestra mente para, durante esta hora que vamos a iniciar, disfrutemos de tan divina compañía.

¡Señor, no permitás que nuestros ojos se aparten de vos!

2-Acto de Contrición

Señal de la Cruz (En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén)
Nos ponemos en presencia de Dios, con un corazón arrepentido y rezamos el Acto de Contrición arrepentimiento y perdón. Luego podemos cantar un canto penitencial.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén

U333.- Invocación al Espíritu Sánto

Podemos rezar la invocación al Espíritu Santo, o bien la Secuencia de Pentecostés rezada o cantada.

a) Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V./ Envía tu Espíritu y todo será creado.
R./ Y repuebla la faz de la tierra.

Oremos:

Oh Dios, que has iluminado
los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
háznos dóciles a sus inspiraciones,
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

b. Secuencia de Pentecostés

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.

4.-Meditación:U

(lee despacio, reflexivamente. Podemos al terminar hacer un breve comentario sobre el texto. Pueden cambiarse utilizando los recursos que encontrarás en la sección de DOCUMENTOS-MEDITACIONES SOBRE SACERDOCIO de esta página Web.)

Los sacerdotes de Cristo son, cada uno de ellos, como un instrumento del Señor y prolongación de su Santísima Humanidad. No actúan en nombre propio, ni son simples representantes de los pueblos, sino que hacen las veces de Cristo. De cada uno de ellos se puede decir que, escogido entre los hombres, está constituido en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios... (14).

Cristo actúa realmente a través de ellos, por medio de sus palabras, gestos, etc., y su sacerdocio está íntima e inseparablemente unido al sacerdocio de Cristo y a la vida y crecimiento de la Iglesia. El sacerdote es padre, hermano, amigo...; su persona pertenece a los demás, es posesión de la Iglesia, que lo ama con amor del todo particular y tiene sobre él relaciones y derechos de los que ningún otro hombre puede ser depositario (15). «Jesús -enseñaba Juan Pablo II con motivo de una numerosa ordenación en Brasil- nos identifica de tal modo consigo en el ejercicio de los poderes que nos confirió, que nuestra personalidad es como si desapareciese delante de la suya, ya que es Él quien actúa por medio de nosotros. "Por el Sacramento del Orden -dijo alguien acertadamente-, el sacerdote se capacita efectivamente para prestar a Nuestro Señor la voz, las manos, todo su ser; es Jesucristo quien, en la Santa Misa, con las palabras de la Consagración, cambia la sustancia del pan y del vino en su Cuerpo, su Alma, su Sangre y su Divinidad" (cfr. J. Escrivá de Balaguer, Amar a la Iglesia, Palabra, Madrid 1986, p. 69). Y podemos añadir -continuaba el Papa-: Es el propio Jesús quien, en el sacramento de la penitencia, pronuncia la palabra autorizada y paterna: Tus pecados te son perdonados (Mt 9, 2; Lc 5, 20; 7, 48; cfr. Jn 20, 23). Y es Él quien habla cuando el sacerdote, ejerciendo su ministerio en nombre y en el espíritu de la Iglesia, anuncia la Palabra de Dios. Es el propio Cristo quien cuida los enfermos, los niños y los pecadores, cuando les envuelve el amor y la solicitud pastoral de los ministros sagrados» (16).

La ordenación sagrada confiere el más alto grado de dignidad que el hombre es capaz de recibir. Por ella, el sacerdote es constituido en ministro de Dios y dispensador de sus tesoros divinos (17). Estos tesoros son principalmente la celebración de la Santa Misa, de valor infinito, y el poder de perdonar los pecados, de devolver la gracia al alma. De muchas formas el sacerdote se convierte en canal de la gracia divina. Además, por la ordenación, el sacerdote es constituido mediador y embajador entre Dios y los hombres, entre el Cielo y la tierra. Con una mano toma los tesoros de la misericordia divina; con la otra los distribuye a sus hermanos los hombres.
Un sacerdote es un inmenso bien para la Iglesia y para la humanidad entera. Por eso, hemos de pedir que nunca falten sacerdotes santos, que se sientan servidores de sus hermanos los hombres, que no olviden nunca su dignidad y el tesoro que Dios ha puesto en sus manos para que lo distribuyan generosamente al resto del Pueblo de Dios. Bien se puede decir que «si ha habido un tiempo en que un sacerdote es un espectáculo para los hombres y para los ángeles, es en esta época que se abre ante nosotros» (18). No dejemos de pedir por ellos.                                   
Octaviario por la unidad de los Cristianos 6ta meditación. Enero 2009

 

5-Santo RosarioU

AL iniciar el rosario lo ofrecemos por los sacerdotes y religiosos de la Arquidiócesis de Managua, el Sr. Nuncio Apostólico, SE. Cardenal Miguel Obando y el Padre Miguel San Martín. También cada hermano o hermana presente puede decir en voz alta el nombre del Sacerdote por el cual está rezando particularmente.

Se escoge el misterio según el día que se realiza la Hora Santa.

Podemos agregar cantos entre cada misterio.

Los Misterios del Rosario

MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Purificación de la Virgen Santísima.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

 

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La autorevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.

LETANÍA SACERDOTAL

 A nuestro  Santísimo  Padre el  Papa,

      - dale,  Señor,  tu  corazón de  Buen Pastor.

A los  Obispos,

 - dales la plenitud de tu Espíritu y hazlos fieles a  tu Evangelio.

A los Sacerdotes,

- dales amor a su sacerdocio y fidelidad hasta la muerte.

A los Párrocos,

- concédeles ejercer su ministerio con amor, humildad y actitud de servicio.

A los confesores y directores espirituales,

- infúndeles tu Espíritu y dales tu celo ardiente por la salvación de los hombres.

A los misioneros,

- que lleven tu palabra a los que no te conocen y su vida sea el mejor testimonio de lo que predican.

A los que trabajan con los pobres y los jóvenes, con los presos y los enfermos,

- asístelos en su apostolado y dales fortaleza y constancia.

A los sacerdotes pobres,

- llénalos de Ti, Señor.

A los sacerdotes en crisis,

- sosténlos en la lucha y muéstrales tu camino.

A los sacerdotes calumniados y perseguidos,

- dales mansedumbre y un corazón capaz de perdonar.

A  los sacerdotes enfermos y ancianos,

- ilumina su vida con tu presencia y dales tu paz.

A los Sacerdotes que sienten el peso de su soledad,

- déjalos en el corazón de tu Madre, Señor.

A todos tus sacerdotes,

- infúndeles tu Espíritu para que se transformen en Ti.

 

OREMOS.  Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria del Padre,

te rogamos  por todos los  Sacerdotes,  llénalos de fe, de celo y de amor.  Amén.


 Al terminar las oraciones tradicionales del Santo Rosario. Podemos rezar esta oración:

María, madre de Cristo,

que acogiste a los Sacerdotes junto a la Cruz

como hijos predilectos con el Apóstol Juan

sigue velando sobre sus vocaciones.

Permanece a su lado para guiarlos

por los caminos del mundo

al encentro de los hombre y mujeres

que tu hijo ha redimido con su Sangre.

Ayúdales a cumplir hasta el final

la Volunta de Jesús,

nacido de ti  para la salvación del hombre.

                                                                                Amén.      Cfr JPII

 

U666.- PETICIONES

Si hay coro puede hacer compañía con música instrumental suave y bien baja.

A las peticiones pidamos a nuestro buen Padre Dios: En el nombre de Jesús, hoy te lo pido Señor

*        Para nuestros Sacerdotes y Religiosos, Dios Padre Santo pedimos fe. ¡Oremos con un corazón nuevo para que esta fe transforme a nuestros Sacerdotes y Religiosos en Cristos nuevos!

En el nombre de Jesús, hoy te lo pido Señor

* Muchos de nuestros Pastores sufren enfermedades, depresión, persecución u se sienten limitados o quebrantados. Oremos por ellos, para que la esperanza los guíe y los sostenga.

En el nombre de Jesús, hoy te lo pido Señor

 

* Te pedimos Padre por la caridad de tus Sacerdotes y Religiosos, renueva constantemente la gracia de su vocación. Que su amor sea igual al de Jesús, que no hagan nada sin amor.

En el nombre de Jesús, hoy te lo pido Señor

* Te pedimos por los Sacerdotes como Pastores de la Iglesia, que ellos a quienes has llamado amigos vivan generosamente esa gracia. Que por negarse a sí mismos reconozcan a sus ovejas y estas  reconozcan su voz de pastores.

En el nombre de Jesús, hoy te lo pido Señor

* Te pedimos para que nuestros Sacerdotes y Religiosos sean valientes, valientes en el Espíritu Santo para mantenerse fieles a sus votos, valientes para dar testimonio del Evangelio con su vida, valientes para predicar el Evangelio, valientes para enfrentar el rechazo, la burla y el desprecio del mundo, valientes para ser obediente al Papa, a su Obispo y a sus Superiores y valientes para ser fieles a la Verdad.

En el nombre de Jesús, hoy te lo pido Señor

 

7-Comunión Espiritual

Si no podemos contar con un ministro de la Eucaristía o del Sacerdote para que nos dé la Sagrada Comunión al finalizar la Hora Santa por los Sacerdote, podemos hacer nuestra Comunión Espiritual rezando la siguiente oración.

Creo, Jesús mío, que estás presente en el santísimo Sacramento del Altar; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma; pero ya no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven, a lo menos espiritualmente, a mi corazón.
Y como si ya hubiese venido te abrazo y me uno todo a ti.
No permitas que jamás me aparte de ti.

Amén.

U8.- Acción de Gracias

Si conoces algún canto de alabanza a Jesús, cantálo
Le damos gracias a Jesús:

Señor de nuestra vida y de nuestra historia, por quien todo se recrea y goza, venimos ante ti, como niños, para levantar nuestra voz en acción de gracias por nuestros sacerdotes.

Te damos gracias Padre por cada uno de ellos, por haberlos puesto en este mundo para hacerte presente en su persona.

 

Gracias por sus labios, que al pronunciar tus palabras nos devuelven la esperanza de la salvación.

 

Gracias por sus pies, que en infatigable caminar, aun a pesar de su cansancio, van en busca del que necesita ser consolado.

Gracias por sus manos, que en incomparable acto se amor, te traen a la mesa del altar y te ofrecen como alimento en el pan de la Vida nueva, que nos sana y reconforta.

 

Gracias porque también, nos traen a nosotros  tu sangre y cual otro Cristo, la dan para salvación aun muchas veces de la suya propia.

 

Gracias porque lo haces en todo semejante a cada uno de nosotros, porque conoce del sufrimiento y de la alegría, del cansancio y del gozo. De la tentación y de los momentos de dudas.

 

Gracias por hacerlos hermanos nuestros que consuelan y salvan, curan y reconcilian.

 

Gracias amado Jesús, porque te quedaste en su corazón y lo hiciste semejante al tuyo y porque en ellos obraste con amor.

 

Gracias Señor porque te haces presente con tu Salvación a través de tus elegidos, nuestros sacerdotes. Pedimos tu bendición y protección para ellos. Guárdalos como posesión tuya. Cobíjalos en tu corazón. Bendito seas por siempre amado Jesús.

Amen

U9.-Despedida

Nos despedimos rezando con la oración por los Sacerdotes de MOSAYRE.

Al final recordar siempre dar las gracias por la presencia de todas las hermanas y los hermanos que nos acompañaron.

¡Oh Jesús, eterno sacerdote,

guarda a tus sacerdotes, al abrigo de tu corazón!.

Guarda sin mancha sus manos consagradas,

que diariamente tocan tu Santo Cuerpo,

y limpia sus labios teñidos con tu preciosísima sangre.

Guarda puros sus corazones,

marcados con el sello sublime del sacerdocio,

y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.

Aumenta el numero de tu apóstoles,

que tu santo amor los proteja de todo peligro.

Bendice sus trabajos, y que el fruto de sus desvelos

sean la salvación de muchas almas.

Todo esto para la mayor Honra y Gloria tuya,

que con el Padre y el Espíritu Santo

vives y reinas por los siglos de los siglos. 

 

Amen.