Orvieto




Vista de la Ciudad de Orvieto



Una ciudad - Una ciudad "alta y extraña", como Fazio de gli Uberti la definió en el trescientos, en su "Dittamondo", en el medio del largo valle del río Paglia, en el rincón sur-occidental de Umbría - corazón verde de Italia - Orvieto cuenta unos 22.000 habitantes, considerando todo el territorio municipal; pero menos que 8.000 personas comparten el previlegio de vivir sobre la estrecha (Rupe) Peña.
Sobre la autopista que comunica Roma con Florencia, Orvieto surge de improviso. En un instante, a la izquierda, la silueta de la meseta volcánica con la ciudad domina toda la vista. Nada sobresale: sobre la cumbre alargada, los edificios parecen continuar las rocas; la línea de las murallas es una sólida pincelada pardo oliva un poco más brillante que las piedras y, por encima, los volúmenes de las casas se expanden con las mismas tonalidades, como si todo se hubiera puesto de acuerdo en armonizarse, excepto, quizá, el frontón de la catedral asomado a un ángulo. En Orvieto se refugió Clemente VII tras el saqueo de Roma por las tropas de Carlos V, y, para proveerse de agua, encargó la construcción del Pozo de San Patricio, destinado a convertirse en una obra maestra de la ingeniería del siglo XVI.


La catedral de Orvieto, dedicada a la Asunción de la Virgen María, una de las obras más grandiosas de la arquitectura medieval italiana. De estilo gótico, es célebre por su fachada, así como por la capilla de San Brizio decorada con frescos pintados por Fra Angélico y Luca Signorelli.
Es uno de los más bellos edificios góticos, lo que equivale a decir que es uno de los más bellos del mundo. Es difícil imaginar cómo podría ser más bonita. Su fachada, poblada por mosaicos, crea una vivísima impresión cromática. Cada grupo, cada escena, es — para usar una expresión musical — una especial sinfonía de colores. No son colores pálidos, discretos o fríos; aquí vemos la belleza y el encanto de los colores definidos, que tienen personalidad y vida propias.
La primera piedra fue colocada el 13 de noviembre de 1290 por el papa Nicolás IV. Llamada durante más de cuatro siglos Santa María de la Estrella, fue bautizada de nuevo en el siglo XIX con el nombre de Santa María Asumpta al Cielo. Durante el primer periodo de la construcción, los trabajos fueron dirigidos por Fra Bevignate pero con la llegada de Lorenzo Maitani (1308) se introdujeron modificaciones importantes al proyecto inicial, con una planta gótica en cruz latina. De Maitani es también la imponente fachada a tres gabletes y tres piñones (1310). La terminación del transepto se realizó con la Capilla del Corporal ( 1350-1355) y con la capilla de San Brizio ( 1408).










El león de san Marcos de Lorenzo Maitani.
Tuvo a su cargo la supervisión de las obras de la catedral. En un documento de 1330 se hace referencia al suministro de bronce a Maitani para la realización de las esculturas de la fachada, exactamente para El águila de San Juan una de las cuatro representaciones de los evangelistas que se encuentran en la cornisa de encima de las tres puertas principales de la fachada de la catedral de Orvieto. De la misma similitud escultórica son los relieves tallados en las cuatro crujías que dividen los tres pórticos; su iconografía, empezando por la izquierda representan: La creación, El árbol de Isaías y las profecías sobre el advenimiento de Cristo, La vida de Cristo y El Juicio Final. Se cree que había diferentes obreros trabajando en distintas operaciones de los relieves, y se supone que la intervención de Maitani fue especialmente en el diseño y en la elaboración final.
De la fachada se conservan dos dibujos realizados a pluma sobre pergamino, en un inventario de 1356; el segundo más parecido a la actual fachada es el que se nombra como de Maitani. Se aprecia con el diseño anterior (anónimo) que tenía una influencia de Notre Dame de París. 
Es uno de los más bellos edificios góticos, lo que equivale a decir que es uno de los más bellos del mundo. Es difícil imaginar cómo podría ser más bonita. Su fachada, poblada por mosaicos, crea una vivísima impresión cromática. Cada grupo, cada escena, es — para usar una expresión musical — una especial sinfonía de colores. No son colores pálidos, discretos o fríos; aquí vemos la belleza y el encanto de los colores definidos, que tienen personalidad y vida propias.

En el triángulo, sobre el rosetón, está la figura de Cristo coronando a María reina de los ángeles y de los santos.

En los mosaicos predomina el más esplendoroso de los colores:el dorado. Rutilante y magnífico, el oro hace con que la Catedral parezca siempre nueva. Se diría que la Catedral  vive en un clima de perpetua primavera. Más aún: se podría decir que los inviernos y las tragedias de la Historia pasaron por encima de ella sin tocarla.



La fachada consiste en un inmenso tríptico gótico del que salen unos bajorrelieves que sirven de base arquitectural y unos mosaicos cuyos colores iluminan toda la fachada. Su estructura está constituida por tres pilares entre los cuales se abren tres pórticos coronados con tres gabletes que llegan hasta la galería con arcos trilobulados que dividen la fachada horizontalmente. La parte superior se caracteriza por un espléndido rosetón central y se termina con tres piñones repitiendo el motivo de los tres gabletes inferiores y separados por pináculos que descansan sobre pilares. Estos diferentes elementos están coronados por estatuas.



Hacia 1320-1330 se hicieron los bajorrelieves que adornan los cuatro pilares de la base, entre las puertas, y que son de una riqueza excepcional. En ellos están representados, en un entrelazado de ramas y hojas de acanto, temas del Antiguo y del Nuevo Testamento. En el primer pilar se cuenta la Creación del mundo, Adán y Eva, Caín y Abel, La vida del hombre después del pecado original. El segundo, cuenta la visión de Abraham o de Jessé: el patriarca ve la historia futura poblada de reyes y de profetas para llegar finalmente a la venida del Salvador. La visión de Jacob representada en el tercer pilar se relaciona con el Nuevo Testamento: unos ángeles contemplan en adoración, diferentes episodios de la vida de Jesús, desde la encarnación hasta la crucifixión y la resurrección. El cuarto pilar está dedicado al Juicio Final: la resurrección de los muertos, los justos conducidos al Paraíso para contemplar la gloria de Dios, los santos, los apóstoles, Juan y María delante del Redentor, mientras que debajo, a la derecha figuran los condenados reprobados conducidos al Infierno.

 












primer pilar de la fachada de la catedral de orvieto en italia de Lorenzo Maitini 





Obra de Andrea Orcagna en 1358, es el espléndido rosetón a doble círculo, con pequeñas columnas separadas por arcos, muestra en el centro el rostro del Redentor. Las figuras de los cuatro doctores de la Iglesia adornan los ángulos del cuadrado en el que se inscribe el rosetón. Y, bordeándolo, 52 cabezas de santos, del siglo XIV. A los dos lados del rosetón las estatuas de mármol de los doce profetas, que datan del mismo periodo y están coronados por estatuas de los doce apóstoles, ejecutadas en 1556.




Toda la fachada está decorada con mosaicos que acompañan a los elementos arquitectónicos, desarrollando en grandes espacios temas de la vida de la Virgen. Estos mosaicos dan a la fachada su esplendor, sobre todo cuando los rayos de sol la iluminan. Sobre el pórtico está representada la Asunción de la Virgen mientras que en el pórtico derecho se muestra el bautismo de Cristo y en el izquierdo se puede ver la Natividad de María. A los lados de los gabletes de las puertas laterales, se puede ver a la izquierda la Anunciación y a la derecha san Joaquín y santa Ana. A nivel del rosetón, la parte izquierda presenta el matrimonio de la Virgen y en la derecha la presentación de Jesús en el templo. En el triángulo, sobre el rosetón, está la figura de Cristo coronando a María reina de los ángeles y de los santos.












                             detalle de la puerta principal



La puerta central en bronce fue escupida por Emilio Greco con el tema de las obras de misericordia (1964). Los laterales de la catedral muestran la alternancia, inspirada en el arte árabe, de la piedra blanca y negra: el de la derecha se abre en la puerta de la Postieiria, magnifico pórtico ojival de estilo pisano, que perteneció probablemente a Santa María de Episcopatu, iglesia demolida sobre la que se erigió la catedral. El lado izquierdo está enriquecido con una estatua en mármol de la Sibila Eritrea, de Antonio Federighi.














SU interior


El interior es de tipo basilical, con tres naves divididas por diez columnas y dos pilastras de basalto negro y de travertino blanco, adornadas con ricos capiteles, algunos realizados por Fra Guglielmo de Pisa y Ramo di Paganello. De 90 metros de largo y 33 de ancho y con una altura de 34 metros, la catedral mezcla las formas románicas del proyecto primitivo y la verticalidad ojival del coro; todo iluminado por doce aberturas situadas encima de las galerías. El pavimento, en caliza roja de Prodo, se extiende desde la entrada hasta el ábside y da una ilusión de largura más importante que en la realidad.


Pila Bautismal



Capilla del Corporal-




En el brazo izquierdo del transepto, se abre la capilla del Corporal (1350-1355) que lleva su nombre del relicario del Corporal, realizado por Ugolino di Vieri en plata, recubierto de esmaltes translúcidos, que contenían el corporal del milagro de Bolsena. En 1263, un sacerdote de Bohemia, mientras celebraba la misa, vio que la sangre brotaba de la hostia y manchaba el corporal que recubría el altar. El papa Urbano IV pidió que llevaran el corporal a Orvieto. En realidad, desde entonces, el paño sagrado está expuesto en el tabernáculo de mármol colocado sobre el altar. El ciclo de frescos de Ugolino di Prete Ilario que decora la capilla, cuenta la historia del Corporal.

La Capilla de San Brizio




Del lado derecho del crucero se puede acceder a la Capella Nova o Capella San Brizio (1408), que figura entre los testimonios más importantes de la pintura italiana. La particular concepción espacial de la capilla y el ciclo de frescos que la decoran, realizados en parte por Fra Angélico (1447-1449) y acabados por Luca Signorelli ( 1499-1504), hacen de esta capilla un caso único en el arte italiano. Signorelli concibió la capilla como una esfera en la que, alrededor del observador, todos los puntos tienen la misma importancia. El pintor, conformándose al programa de los canónigos de la catedral, busca llamar la atención de la imaginación de los fieles en la tradición de la pintura medieval, dando una visión premonitoria del fin del mundo en el que la Humanidad tendrá que sufrir el castigo de la justicia divina. Toda la escatología cristiana se resume en cinco escenas: el Anticristo, el Último Juicio, la Resurrección, el Infierno y el Paraíso. 


Mientras Fra Angélico trabaja sus dos paneles con un detalle extremo, Signorelli busca un efecto de conjunto; por ejemplo, en el Último Juicio, acompañado con representaciones de tipo arquitectónico como la columnata de la parte inferior o las ventanas en las que aparecen personajes ilustres (Empédocles, Dante, Virgilio, Ovidio) que leen libros o códigos apoyados sobre el reborde, en un juego de ilusiones de perspectiva, que dan la sensación de entrar en la escena representada.



 En sus composiciones, sobre todo en el Infierno, Signorelli, inspirándose en Dante, busca más expresar el sentimiento de los seres humanos delante de una realidad terrorífica, que la gloria divina. El artista se concentra en los seres humanos que sufren en su alma y en su cuerpo, pintados en un estilo naturalista y que suplican expresando una vana rebelión contra su suerte.


Aquí vemos a Fray Angélico y a Lucas Signorelli este último nos mira  como interpelándonos y quién fue Signorelli?

Fue un pintor italiano del renacimiento, nacido en 1450 y muerto en 1523. Su nombre completo fue Luca d'Egidio di Ventura de Signorelli. Uno de los grandes maestros de la escuela Umbriam asociado con el pintor Toscano Piero della Francesca, quizás como su alumno, del cual adoptó su forma de tratar la perspectiva.

Sus obras maestras son los frescos de escenas en el infierno, el purgatorio y el cielo (1499-1504) hecho para la capilla de San Brizio en la catedral de Orvieto. Inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri, los frescos incluyen el intensamente dramático fin del mundo y el juicio final, con cuerpos violentamente deformados. Estas figuras poderosas con realismo en el detalle anatómico, influenciaron a Miguel Angel y a Rafael.

Signorelli firmó contrato con la catedral de Orvieto el 05-04-1499. Tenía que pintar dos secciones del techo de la capilla de San Brizio, una gran construcción gótica construída alrededor de 1408.

En el verano de 1447 Fray Angelico, con la ayuda de Gozzoli y varios pintores, pintó un fresco de los profetas en uno de los triángulos del techo y a Cristo el juez de otro. La tarea de Signorelli fue completar, medio siglo después, la decoración del fresco que había empezado Angélico.

En los contratos se lo nombra como el artista que había pintado muchos cuadros hermosos en diferentes ciudades y especialmente en Siena.

La decoración fue planificada y ejecutada en tan solo tres años, de 1499 a 1502, con una velocidad y eficiencia que es particularmente única en la historia del arte italiano. Con respecto al tema, es uno de los más importantes de la iconografía cristiana.

Es muy probable que Signorelli simplemente haya completado el programa original, de los frescos del techo, de Fray Angelico.

Pero los frescos de las paredes son producto de su fecunda imaginación, aunque en principio debía ser ideado por los administradores y teólogos de la catedral.

Las paredes están cubiertas con siete escenas grandes:

a- El sermón y los actos del anticristo

b- La destrucción del mundo.

c- La resurrección del género humano.

d- Los condenados.

e- Los elegidos.

f- El paraíso.

g- El infierno.


La parte inferior de las paredes está decorada con modelos grotescos, bustos de filósofos, poetas e ilustraciones de la Divina Comedia.




 








Ya el mosaico de Orvieto se reporta a la eternidad, en el sentido que ignora el tiempo. No necesita resistir porque el tiempo no lo alcanza. Ahí está el mosaico, impasible.
Hay otro aspecto más que considerar: la síntesis entre la forma y el color. Existe una vieja disputa entre los artistas italianos: ¿Qué presenta más esplendor, la forma o el color? Esa divergencia llegó a tal punto que surgieron dos grandes escuelas artísticas: la florentina y la veneciana.
Magnífica en coloridos, con los diseños necesarios únicamente para que los colores se muestren, tenemos la escuela veneciana. Al otro lado, la escuela florentina, hecha con diseños intencionalmente pobres en colorido, para que resalten las formas. Orvieto realizó de modo magnífico la unión entre colores y formas.
La Catedral de Orvieto es un ejemplo de lo que pueden hacer los hombres cuando aman a Dios. Y lo que realmente hicieron, en el tiempo en que la sabiduría del Evangelio gobernaba las naciones. Precioso fruto de la Civilización Cristiana, Orvieto es una verdadera maravilla, una auténtica joya de la Cristiandad.


El Pozo  de San Patricio- 

 

El Pozo  de San Patricio- 
Vista de la entrada al pozo

El Pozo de San Patricio fue construido en el 1527, por voluntad de Papa Clemente VII, de Antonio de Sangallo el Joven, para abastecer de agua la ciudad de Orvieto en caso de asedio. Y' profundos 62 metros y os accede por la famosa escalinata a caracol: la doble hélice, con 248 peldaños iluminados por 72 ventanales, les permitió a las personas y los mulos que la recorrieron de no encontrarse a lo largo del trayecto.

Este edificio enterrado está formado por dos cilindros. La sencillez del cilindro interior, que es hueco y continuo, contrasta con la complejidad del exterior, que contiene las dos escaleras superpuestas. La profundidad final del pozo fue de casi 60 metros, lo que hizo necesario que cada una de las dos escaleras tuviera 248 escalones y construir 72 ventanas para su ventilación e iluminación. Un puente de madera sobre la cisterna situada en el fondo del pozo permitía que una vez acabada la operación de carga de agua, los animales pudieran tomar la escalera opuesta y emprender el ascenso de vuelta.

A primera vista es fácil suponer que la construcción del pozo fue un proceso uniforme, sin embargo, no fue así. Al principio las tareas de construcción consistían sólo en excavar y la misma roca excavada servía de pared para el pozo, pero a media profundidad, la dura capa de toba dio paso a arcillas y limos, lo que hizo necesario construir un muro alrededor del pozo para contener el terreno

Este modelo de circulación dentro del pozo hace que si dos personas se ven cara a cara a través de las ventanas al mismo nivel, aunque parezca que se encuentran muy cerca en el mismo plano, se encuentran muy lejos, teniendo que bajar hasta el fondo del pozo o subir hasta la superficie para encontrarse. Sin embargo, para llegar a aquel que se ve en una ventana más abajo o más arriba, basta con caminar sólo unos pasos. La dos escaleras permiten otros recorridos que dan lugar a situaciones curiosas, por ejemplo si dos deciden ascender desde el fondo del pozo cada uno por una escalera, se verán cara a cara a través de cada ventana pero saldrán dándose la espalda el uno al otro, uno por el norte y otro por el sur.

La construcción del pozo comenzó en 1527 de la mano de Antonio da Sangallo y, aunque 3 años más tarde Carlos V y Clemente VII se habían reconciliado, la excavación del pozo continuó hasta que, casi 10 años después de su comienzo, se llegó al agua, para entonces Clemente ya había muerto, Pablo III ocupaba su lugar y el motivo por el que se construyó el pozo resultaba bastante lejano.
a autoría arquitectónica del pozo se le atribuye a da Sangallo, aunque más tarde se hizo cargo de la dirección de la obra Giovanni Battista da Cortona y sería el escultor y arquitecto florentino, Simone Mosca, el encargado de acabar la parte superior del pozo, es decir, la parte que está por encima del nivel del suelo, donde están las puertas de entrada y salida y donde se colocó una inscripción latina que recuerda: “quod natura munimento inviderat industria adiecit” (lo que la naturaleza privó, lo provea la diligencia).

El nombre por el que es conocido en la actualidad, Pozzo di San Patrizio, le llegaría siglos más tarde, cuando alguien, tal vez impresionado por su profundidad, dijo que le recordaba el abismo al que el santo irlandés, San Patricio, acostumbraba a retirarse para rezar en Lough Derg y desde el cual, según la leyenda medieval, podía contemplarse el mismísimo purgatorio.



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