Método Feuerstein

publicado a la‎(s)‎ 10/6/2010 17:54 por BIBLIOTECA BIOAUTISMO   [ actualizado el 11/6/2010 6:54 ]
Pensar que la inteligencia es la capacidad para cambiar y no una condición estática y medible, es la propuesta del psicólogo rumano Reuven Feuerstein. Aplicado con énfasis en personas con necesidades especiales de aprendizaje, sus seguidores afirman que los logros son sorprendentes en niños con síndrome de Down, autismo, daño cerebral y otras lesiones.
Fuente: Claudia Cifuentes, Diario El Mercurio, 2000

Qué tipo de padre o educador es usted? ¿Pasivo aceptante o activo modificante?
Estar en uno u otro bando puede hacer toda la diferencia en el desarrollo y aprendizaje de los niños, sostiene el sicólogo rumano Reuven Feuerstein, cuyas teorías sobre la inteligencia y la modificabilidad de las estructuras cognitivas tímidamente han ido calando en el sistema educativo nacional.

La educadora diferencial Cecilia Assael es la coordinadora del Centro de Desarrollo Cognitivo de la Universidad Diego Portales, donde prepara a padres y profesionales en la propuesta de Feuerstein. De entrada explica que este es un enfoque optimista del ser humano. Lo dice, porque la base de la teoría está en un cuestionamiento profundo y radical de la noción de inteligencia que ha imperado por años: Feuerstein dice que la inteligencia no es algo concreto ni fijo, sino un conjunto de funciones del pensamiento y afirma que esas funciones se pueden desarrollar, que uno no nace con ellas sino que se van aprendiendo como todo en la vida, pero su desarrollo depende de que nos enseñen a cómo funcionar con eso. Llevado esto a la cotidianidad, Cecilia ejemplifica: Una forma de actuar de manera inteligente es saber observar.

Cuando uno piensa, lo que hace es recoger los datos, selecciona lo importante de lo irrelevante, con eso define el problema y se plantea diferentes alternativas de solución, tras lo cual evalúa cuál es mejor, más eficiente. Pero eso se enseña, uno no nace sabiendo explorar. Cuenta que hay investigaciones no sólo de Feuerstein, sino de organismos como la Unesco, que demuestran que hasta la aparición del lenguaje, salvo en niños que nacen con algún tipo de daño, no se puede hablar de personas más o menos inteligentes. Algunos nacen con ciertas dificultades, ahí hay diferencia, pero que los rangos se aparten más o menos depende también de las experiencias de aprendizaje que se otorguen.

Si se parte de la idea de que el niño ya es menos inteligente por traer una dificultad, efectivamente lo vamos a convertir en menos inteligente, se va a trabajar con otras expectativas y se va a asumir una actitud que Feuerstein llama pasiva aceptante, lo quiero, pero la cosa es así, no puedo interferir en lo cromosomático, en una lesión cerebral.

Cuánto influye en el desarrollo la genética y cuánto el ambiente aún no está claro. Cecilia, en todo caso, trae como evidencia que el ser humano, al contrario del resto de los animales, se construye desde lo social. Y ejemplifica: Un gato recién nacido que es separado de su núcleo felino, igual seguirá teniendo características de gato, quizás sea menos especializado, pero va a caminar en cuatro patas, maullará, etcétera. En cambio, hay historias de guaguas que al ser separadas de la vida humana adquieren características de la otra especie, no tienen el lenguaje y usan los miembros superiores como inferiores.

Esta propuesta plantea que todo el mundo tiene la propensión a seguir aprendiendo, porque lo más propio del ser humano es su modificabilidad y que eso se haga efectivo depende de las experiencias de aprendizaje, enfatiza Cecilia. La diferencia está en que algunos requerirán menos experiencias que otros para cambiar. Si bien la propuesta de Feuerstein hoy ha permeado el sistema educativo regular, es en la educación diferencial donde sus logros se hacen más evidentes.

El origen radica en la creación del estado de Israel, el año 48. En ese minuto llegaron niños de los campos de concentración y al ser sometidos a los tests de inteligencia que miden el Coeficiente Intelectual, aparecían en el 66 por ciento como deficientes mentales. Feuerstein concluyó que el problema de esos niños no pasaba por ser menos inteligentes. Por sus experiencias de vida tenían funciones del pensamiento descendidas, como las nociones espaciales y temporales, que según él podían ser desarrolladas. Feuerstein trabajó con grupos más estigmatizados y que se suponía tenían menos posibilidades de cambio por alteraciones cromosomáticas, como los niños con síndrome de Down. Tuvo desarrollos que en esa época no se pensaban posibles: aprendieron a leer, a escribir, a hablar dos y tres idiomas. Desde entonces las ideas de este sicólogo han sido aplicadas en distintas poblaciones. Francia las asumió en empresas que por los cambios tecnológicos tenían que despedir y volver a contratar personal capacitado, lo que era una inversión enorme. Es lo mismo que hoy pasa con los programas computacionales, porque la capacitación no apunta a la flexibilidad para enfrentar los cambios. Algo similar ocurre con los ancianos, según Cecilia Assael. Generalmente se los abandona en su desarrollo intelectual, entonces es como una profecía autocumplida. Pero que la curva descienda antes o no depende de si seguimos creyendo en sus posibilidades.

A la luz de esta teoría, la mayoría de las veces el sistema educacional vigente parte por poner límites y no por abrir posibilidades a los alumnos, sostiene Cecilia Assael. Ideas que están en contraposición, por ejemplo, con las pruebas de ingreso o con que cuando un niño tiene problemas, un psicólogo le haga un test de CI, porque se lo educa de acuerdo a ese CI. En términos menos dramáticos, al interior de los colegios se suele decir hay que esperar a que el niño madure. Feuerstein diría asegurémonos de que madure, para qué esperar que lo haga por sí solo. Los niños no son como las paltas. Esas prácticas siguen existiendo más de lo que deberían, pero en general hay cambios, hay colegios que están teniendo una mirada más de proceso que de producto.

Los principales protagonistas a la hora de proporcionar experiencias de aprendizaje son los padres y los profesores, a quienes Feuerstein llama mediadores. La cultura se transmite por medio de un adulto intencionado, que selecciona, relaciona y organiza los estímulos de aproximación a la realidad para ponerlos a disposición del individuo, ha explicado el psicólogo. Dice que esta tarea hace posible utilizar la experiencia pasada para adaptarse a nuevas situaciones. Es decir, mientras más información del pasado nos llegue, más amplio va a ser el futuro. Cecilia Assael enfatiza que, en el caso de los padres, la mediación es un deber que ha quedado olvidado. Antes, dice, asumían espontáneamente la tarea de explicarles el mundo a sus hijos. Hoy deben ir a las universidades para aprender a hacerlo. Ser insistente, perseverante y sistemático.

En el centro Tanesque, las educadoras diferenciales Liliana Ramos y Sandra Pérez de Tudela establecieron como método de trabajo las propuestas de Feuerstein. La diferencia, dicen, radica en que el punto de partida es la evaluación, no un test de CI. No nos interesa saber solamente cuáles son las deficiencias manifiestas que traen los niño;, junto con eso hay que entender de dónde vienen. Si un niño presenta una dislexia, dificultades en las matemáticas o dificultades específicas en alguna asignatura, poder entender qué funcionamiento cognitivo explica ese rendimiento inferior. Ejemplifican: En el caso de una dislexia, una mirada tradicional trabajaría mucho con la d, por ejemplo; para nosotros puede servir sólo si se hace trabajando con las funciones que están en la base de eso. Según cuentan, los alumnos del centro provienen de escuelas diferenciales que trabajaron con las fortalezas y no con las debilidades.

Entre los logros que destacan está el caso de un adolescente autista profundo, que venía con un diagnóstico de aléxico, es decir, que nunca iba a aprender a leer. Ellas trabajaron con su debilidad y hoy lee. Parecen pequeños milagros, pero se explican por la mediación, que es trabajar a la luz de las funciones del pensamiento, cerciorándonos de que esas funciones se están poniendo en juego frente a las diversas tareas. Eso se hace a través de preguntas pertinentes. Siendo insistente, perseverante y sistemático. Una propuesta de este tipo, dice Liliana Ramos, es perfectamente viable en un colegio con niños en extrema pobreza, con dificultades, con gran número de alumnos. No se trata de tener muchos recursos ni muchos colores ni mucho circo; el profesor tiene que ser capaz de hacer las preguntas adecuadas, de asegurarse que están entendiendo. Los mediadores son los profesores con criterio, son ésos con quienes uno sintió que aprendía, los que te ponían al límite.

Una de las grandes frases de Feuerstein es no me aceptes tal cual soy, sobre todo en lo diferencial. Cuando invitamos a niños con necesidades especiales a dar exámenes libres, les estamos poniendo un desafío muy grande. En general, la mirada es paternalista. La sobreprotección a veces es aberrante, es la muerte en vida, no tienen opción de ser personas, no los dejan crecer, nunca se les da la posibilidad de razonar, porque se parte de la base de que no pueden. Frente a la posibilidad de que hagan una vida, que a lo mejor se casen y trabajen, los padres se sorprenden. Que se vayan y vengan solos en micro es una cuestión que les cuesta mucho. Liliana cuenta el caso de un centro en Budapest: Es increíble, muy pobre, pero creen tanto en que los niños con daño cerebral pueden rehabilitarse, que cuando ingresan lo hacen sin sus muletas, simbólicamente entran como pueden, si deben arrastrarse, lo hacen. Así de fuerte y rígido. No en todos la modificabilidad es igual, pero que existe como posibilidad, existe. Si un autista aprende a leer, qué más habrá detrás de eso. No puedo ponerle límites.

Beatriz Gutiérrez es madre de cuatro niños. Como estudiante de Educación Diferencial supo de las propuestas de Feuerstein y desde entonces las sintió cercanas a sus creencias, a su percepción de la vida, que parte por pensar que el hombre tiene la capacidad de superarse. El segundo de sus hijos nació con síndrome de Down y optó por educarlo bajo esta perspectiva. Nos pusimos a trabajar a full desde que tenía tres semanas de vida. Yo no era profesora, pero sí transmitía la vida; si él veía un video, yo no estaba al lado leyendo una revista, se lo estaba explicando, porque hay una posibilidad de aprendizaje en todo. El ahora dice que se le pasó el síndrome de Down. Para Beatriz no se le pasó, pero exhibe logros que por la vía tradicional no habría alcanzado: Me dijeron que no iba a hablar y que me relajara con eso. Yo no lo hice y no lo hago - porque hasta ahora tiene problemas de lenguaje- ; pensé si dice coca, puede decir otras cosas, caballo, perro. Otros me han dicho para qué le vamos a hacer el test de las letras si no las va a saber. El se las sabe. No, me decían, sólo uno brillante-brillante las ha aprendido y Luis no es brillante, tiene el síndrome de Down más común.- ¿Has sentido que te ven como una persona que niega su condición?- No me lo han dicho, pero en algunas personas hay esa sensación, me han dicho no lo presiones.- ¿Y no lo presionas demasiado?- En algún minuto me he cuestionado eso, especialmente cuando estaba tratando de que fuera a un colegio normal, porque no me cabía, y no me cabe, que vaya a uno especial. He pensado si él sería más feliz si lo dejara, pero la experiencia me demuestra todo lo contrario, no tengo palabras para describir la alegría de él por ir al colegio. Hoy, Luis tiene siete años, está en kinder en el colegio San Ignacio, aloja en la casa de sus amigos, invita a su casa, come sin problemas, controla esfínteres. o que plantea Feuerstein no es una receta. Hay ideas base: ser mediador entre el niño y el mundo, ser transmisor cultural, explicarle el mundo. Creer en él. A veces la gente me pregunta hasta qué curso va a llegar. No sé y ahora no puedo ponerle un límite. Cada vez que se lo hemos puesto ha seguido avanzando. Para Beatriz, el desarrollo de su hijo sólo es posible integrado a otros niños, una práctica que se está haciendo habitual en los colegios de nuestro país. Pero no basta, dice, con que vaya al colegio y se socialice: Si no entiende nada de lo que está pasando, el resto lo va a odiar, porque ellos van a estar estudiando y él podría estar jugando con la boca, tirando papeles. Eso va en contra de la integración. Cuando los otros estén viendo cómo dividen 1.500 por 6.000, él puede estar en 7 dividido por 3, pero está en lo mismo. No entender nada no es estar integrado. Me imagino que a veces Luis se debe sentir como me sentiría yo si me pararan en China. ¡Qué agotador! Es más fácil si alguien me ayuda, me pregunta qué necesito, sólo así me voy integrando, voy entendiendo. Yo tengo que mediar, porque no puedo dejar a mi hijo botado en la mitad de China.
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Fuente: www.hacerfamilia.net

Un “ángel” caído de Internet.-

Diego es el menor de seis hermanos, está en tercero básico de un colegio normal, pero tiene una historia que se remonta a sus primeros días de vida. Desde que se gestaba en el vientre su madre sospechaba que sería un niño distinto. “Mi señora sentía algo raro, pero explicarlo era imposible”, cuenta Rodrigo Muñoz. Nació Diego y la idea de que había algo extraño persistía. No tomaba bien papa, dormía poco y más tarde le costó caminar y hablar. Entonces empezó la procesión: “Consultamos a muchos pediatras y neurólogos quienes nos dijeron que todo estaba bien, que los hombres eran más torpes y flojos. Incluso uno de ellos insinuó que el problema era mi señora que veía cosas que no eran así”, recuerda Rodrigo.Entre tantos “no se preocupen”, finalmente cuando Diego tenía más de dos años dieron con el diagnóstico: disfasia mixta, es decir, un trastorno que le produciría dificultades para expresarse y para comprender el lenguaje. Con esto la procesión para encontrar los mejores especialista continuó, pero lo más duro vino al momento de buscar colegio. Según cuenta Rodrigo, “entre los llamados normales, no hubo ninguno que lo aceptara. Contra mi voluntad debimos optar por un colegio especial”.Con esta inquietud en el alma, un día navegando por Internet Rodrigo encontró a Feuerstein. “Empecé a leer su teoría y muchas cosas me hacían sentido como, por ejemplo, que los niños con problemas no debieran ir a colegios especiales, porque ahí se les cierra la posibilidad de imitar lo que es normal”. Los Muñoz siguieron sus postulados y encontraron en este estudioso una enorme teoría que les ayudaría en el desarrollo de su hijo.“Como padres, gracias a Feuerstein cambiamos la forma de enfrentar a Diego y también a nuestros otros hijos. No ha sido fácil, porque aunque todo parece muy obvio, llevarlo a la práctica cuesta”. Feuerstein enseña la importancia de que los padres y el ambiente, con estrategias adecuadas, enseñen a razonar. Así por ejemplo, “si le digo a Diego que ponga la mesa, en vez de decirle somos ocho, debo preguntarle: ¿cuántos puestos vas a poner?”. El objetivo de Feuerstein es el desarrollo de la lógica, llevar a los niños a pensar, a que aprendan a aprender, que internalicen métodos más que contenidos. “Los resultados no son inmediatos, pero no hay que abandonar los esfuerzos porque vemos cómo Diego ha salido adelante”.Paralelamente, los Muñoz se dieron cuenta que debían encontrar un colegio “normal” que también se empapara de estos principios. “Fue muy difícil, hasta que ubicamos un establecimiento con un proyecto educativo inspirado en Feuerstein, el colegio San Nicolás de Myra”. A los siete años Diego se integró a este colegio y hoy en tercero básico, pese a ser neurológicamente más inmaduro que sus compañeros, es uno más, se siente querido y feliz. Más aún, para su familia, Diego ha sido una bendición.
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Profesores y algo más.- En entrevista con Patricia Merino, directora del colegio San Nicolás de Myra y con su padre Federico, presidente del mismo, conversamos sobre el impacto que tiene en los profesores el método Feuerstein.

¿Por qué deciden tomar con tanta fuerza los postulados de este educador?
P: Todo comenzó cuando habiendo formado este colegio, una de nuestras profesoras tuvo un hijo con Síndrome de Down. Vimos la necesidad de educarlo y nos embarcamos en el desafío integrando un niño con dificultades por curso. En eso mi padre entró a estudiar a la U. Diego Portales la propuesta de Feuerstein y cuando terminó me dijo: “Esta es la metodología que nos permitirá sacar adelante no sólo al niño con problemas, sino que también a todos sus compañeros”.

¿Qué cambio trae esto en los profesores?
P: Aquí todos, desde el portero hasta yo como directora, debemos impregnarnos de la idea de que cada niño es diferente y de que puede cambiar, en el sentido de pensar mejor. Para eso el docente tiene que ser una persona carismática, debe ser un mediador.

¿En la práctica qué significa ser mediador?
P: Significa que aquí el profesor no puede como a la antigua pararse frente al curso y ser un mero transmisor de instrucciones y soluciones. Ahora, debe tener claro cuáles son las funciones cognitivas que hay que desarrollar en cada niño, de manera que aprenda a pensar y pueda ser un gestor activo de su aprendizaje. Con este sistema cada uno desarrolla sus propias potencialidades, lo que se ha visto reflejado en los excelentes resultados de las pruebas de medición y de la PAA.

¿Podrían explicarlo más?
F: Aquí los profesores jamás pueden tomar al niño como un ente pasivo aceptante, es decir, como un vaso al cual se le echa agua. Por el contrario, deben considerar que cada alumno tiene un potencial que le permite al ser mediado explicitar sus capacidades.

Un ejemplo…F: Hay muchos y no sólo en la mediación de la asignatura, sino que también en el trato cotidiano . Por ejemplo, si la profesora tiene dos hojas dice: “necesito cinco, ¿me traes las que faltan?”. Con esto es el niño el que debe determinar el número de hojas que debe traer. La idea es siempre -a través del desafío y de la creatividad- tratar de desarrollar su aspecto cognitivo.

Sólo la muerte es irreversible.
Los cromosomas, aunque determinen la más severa de las limitaciones, no tienen la última palabra, dice Feuerstein. “No debemos consentir que un solo niño quede en su situación actual”, agrega. Es lo que les vino como anillo al dedo a la Escuela Municipal para alumnos especiales “Estrella de Belén”, de Talagante. María Ester Cárdenas, jefa técnica de la Unidad Técnico Pedagógica, cuenta que los niños de la escuela son otros desde que empezaron con la implementación del PEI (Programa de Enriquecimiento Intelectual). “Antes eran apagados, no hablaban, uno les preguntaba algo y no respondían. Ahora son capaces de mantener una conversación y pese a ser niños con las más diversas enfermedades mentales uno ve que están contentos y son felices”.Agrupados en distintos niveles y tan concentrados como cualquier niño sin problemas, trabajan en los ejercicios de PEI y son los primeros en darse cuenta de sus avances. Fernando tiene Síndrome de Touret y aunque cuesta mantener un diálogo con él, -porque en sus sueños de ser periodista es él quien nos interroga a nosotros-, cuenta que le encanta lo que ha aprendido con el PEI: “me entretiene mucho y estoy contento”.El caso de Leandra así también lo demuestra. “Al principio no me sentía capaz de hacer estos ejercicios. Ahora estoy contenta porque me la pude, he aprendido a desarrollar la inteligencia, a pensar y sé que puedo lograr mucho más”.Bernardita también sorprendió con sus avances. En una reunión con toda la escuela y frente a un considerable público dio gracias por la oportunidad que se le había dado y habló de sus avances gracias a Feuerstein. Muchos de estos niños después de años de aplicación del PEI, efectivamente han subido su nivel intelectual. Obtienen el reconocimiento de estudio hasta octavo básico y un grupo importante se desempeña laboralmente en conocidas empresas del sector. Están felices y son tales los logros que han visto que, entre bromas, María Ester dice: “Si hasta puede que Feuerstein nos deje sin pega, porque estos niños avanzan considerablemente”.Con orgullo, agrega que no puede dejar de contar una anécdota. Hace un mes recibieron la visita de un colegio normal particular que venía a un encuentro deportivo. “Sin embargo, llegaron en un día en que había PEI y yo dije que eso era imposible de suspender, pero que los invitaba a participar en él. Les fotocopiamos las actividades y los dividimos mezclándolos con nuestros alumnos. Resultado: a las visitas les costó mucho más resolver las páginas del PEI y eran nuestros niños quienes los ayudaban diciéndoles: es que fuiste impulsivo, no recogiste los datos. Fue increíble”. En la escuela “Estrella de Belén” ya llevan cinco años implementando las teorías de Feuerstein y la experiencia ha sido tan buena que: “perdonen mi expresión pero yo amo a Feuerstein”, concluye María Ester.
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En cinco puntos clave.

Reuven Feuerstein nació en Rumania, es psicólogo, discípulo de Jung y de Piaget, fundó el Centro Internacional de Desarrollo del Aprendizaje en Israel, y trabaja por dar un giro en la educación. A los ocho años Feuerstein ya tenía alumnos a los que enseñaba a leer la Biblia.Fue el inicio de una trayectoria profesional, de donde nacieron importantes postulados:

1. Nueva concepción de inteligencia: La inteligencia es la capacidad de cambio. Y este cambio es posible gracias al adecuado otorgamiento de experiencias de aprendizaje que apunten a desarrollar las funciones del pensamiento. En simple, una correcta experiencia de aprendizaje es la que tiene un niño, por ejemplo, cuando la mamá le dice: hace frío, cierra la ventana. Se desarrollan funciones del pensamiento como la relación. Por el contrario, cuando solamente se dice cierra la ventana, eso no es posible.

2. El mediador: De acuerdo a lo anterior figuras como los padres y profesores, son claves para mediar y dar las correctas experiencias de aprendizaje de manera que haya un cambio de la inteligencia.

3. Nuevo sistema de evaluación, LPAD: Éste evalúa la capacidad de cambio que tiene el individuo, la propensión al aprendizaje que tiene y cuál es el tipo de experiencias de aprendizaje que necesita para que ese cambio efectivamente se produzca.

4. El Programa de Enriquecimiento Intelectual, PEI: Es “el libro de ejercicios” creado para desarrollar las funciones del pensamiento como son relacionar, definir, comparar... Es la herramienta que enseña a pensar.

5. Los ambientes activos modificantes: Las funciones del pensamiento no sólo se desarrollan con el PEI, sino que también es posible potenciarlas asegurando que todos quienes nos rodean generen ambientes que otorguen experiencias de aprendizaje. Que sean ambientes de desafío, de interacción, de creatividad.

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