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PROYECTO DE INTEGRACION EN EL AULA

publicado a la‎(s)‎ 25/8/2010 17:19 por BIBLIOTECA BIOAUTISMO
Proyecto de integración en el aula de la Escuela Pedro Pablo Lemaitre
Dos a tres alumnos por curso tienen necesidades educativas especiales
Colegio postula tener primero medio para no perder los avances conseguidos con escolares que enfrentan problemas de autismo, asperger y trastornos de la comunicación.


Paulina Ruiz Fernández
pruiz@laprensaaustral.cl

La Escuela Pedro Pablo Lemaitre tiene una matrícula de 820 alumnos y no tienen cupos para recibir a más estudiantes. Esto no es gratuito sino que se han ganado el prestigio por su proyecto de integración donde niños con necesidades educativas especiales son los protagonistas de esta historia. Por curso tienen dos a tres alumnos integrados con autismo, asperger y trastornos de la comunicación.
En cada una de esas salas hay profesoras especializadas y técnicos que ayudan a los alumnos, además de estudiantes de la Universidad de Magallanes y Santo Tomás que realizan prácticas en el establecimiento.
Antes de llegar a compartir con sus compañeros los niños con necesidades educativas especiales pasan por el aula de recursos, donde trabaja Verónica Gallardo Ovando, quien es educadora diferencial y es parte del proyecto de integración comunal de la escuela. “En el fondo los preparamos para el manejo de habilidades sociales. Pasan por procesos como ver si pueden estar frente a una pizarra por 45 minutos o estar atentos y compartiendo con otros compañeros”, afirmó.
Después de pasar por el aula de recursos comienza la integración donde los estudiantes asisten a algunas de las asignaturas fundamentales, en una primera instancia por media hora. “No hay un porcentaje de deserción de estos alumnos. Incluso apoderados se vienen de colegios particulares a la escuela por el nivel de integración que se logra”, aseguró la educadora diferencial.
Sus compañeros
Desde 1984 que se trabaja con alumnos con necesidades educativas especiales en la Escuela Pedro Pablo Lemaitre. Han sido varios años de integración que actualmente se ha formalizado por un convenio de integración comunal que les permite contratar especialistas y tener algunas herramientas para trabajar.
“Un niño autista tiene una rutina. Trabajamos rompiendo esa rutina enseñándoles a seguir órdenes de otras personas o a escuchar a varios profesores. Porque cuando salen del colegio tienen que saber sociabilizar con todas las personas”, comentó el director de la escuela, Julio Llanos
Al ingresar a una de las salas, desde prekinder a octavo, es difícil notar cuál de los niños tiene alguna discapacidad ya que se fusionan con sus compañeros y finalmente son parte del curso. “Uno les puede enseñar y hablar con ellos, me siento a gusto compartiendo. O sea, son niños totalmente normales así que no tenemos por qué hacer alguna diferencia”, aseguró Tamara Inzunza, alumna de octavo básico.
“Soy muy amigo con uno de ellos, pero no se nota una diferencia. Es como todos, nos peleamos y volvemos a ser amigos y aquí todos compartimos”, señaló Tomás Alarcón de tercero básico.
Como bien dice la profesora de octavo, Victoria Cárcamo, para ellas no es un trabajo fácil y los avances es un trabajo que se nota a largo plazo. Los alumnos tienen las mismas normas y no existen distinciones, la única diferencia es que cuentan con el apoyo de una técnico. La relación con sus compañeros es normal y existe mucha complicidad entre ellos.
De allí, que los esfuerzos de los encargados del proyecto educativo y de la misma dirección apuntan a hacer realidad el ambicioso proyecto de implementar primero medio a contar del próximo año, o de lo contrario el avance con los niños con necesidades educativas especiales que egresan de octavo año sufrirá un fuerte retroceso, debido a que necesariamente éstos tendrán que emigrar a otros liceos.
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