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La paidofilia o pedofilia (del griego παιδοφιλια y éste de παις-παιδος páis-paidós, «muchacho» o «niño», y φιλíα filía, «amistad») es la inclinación sexual por parte de adultos a sentir una atracción sexual primaria hacia niños o adolescentes.

Se considera «paidofilia» etimológicamente más correcto que «pedofilia», si bien esta segunda forma es más usada. En el lenguaje común pedofilias son considerados los que abusan sexualmente a niños.

El término «pedofilia» se ha visto confundido con el término «pederastia». A pesar de que etimológicamente significan lo mismo (ya que ambas se basan en paidós: «niño» o «adolescente»), la pedofilia no se refiere al abuso sexual, sino a la mera tendencia sexual o atracción por un hombre adulto hacia un menor (en Grecia generalmente un erastes y su pupilo).

En relación a la atracción por los adolescentes también suele usarse el término «hebefilia» o «efebofilia».

Pedofilia como enfermedad

El término «paidofilia erótica» fue acuñado en 1896 por el psiquiatra vienés Richard von Krafft-Ebing en su obra Psychopathía sexualis, donde se enumeran las siguientes características:

  • El interés sexual se dirige hacia los niños, tanto prepubescentes como al principio de su pubertad.
  • Interés sexual primario (es decir dirigido de manera exclusiva o principal) hacia niños.
  • Interés sexual que permanece a lo largo del tiempo.

Algunos sexólogos, como el Dr. John Money, consideran que no sólo los adultos, sino los jóvenes pospúberes podrían distinguirse como posibles pedófilos.

A pesar de que la psiquiatría «oficial» considera la pedofilia como una enfermedad,] no todos los psiquiatras comparten esta opinión.[

Sólo la atracción primaria es pedofilia

Una persona no es necesariamente pedófila por sentirse atraída sexualmente por los niños o las niñas, sino porque esa atracción sexual es primaria (o sea la atracción principal, aunque también esté atraído o atraída por otros objetos sexuales). Estadísticamente —según Freund y Costell (1970), Kinsey y otros (1975) y Hall y otros (1995)— al menos una cuarta parte de las personas adultas pueden sentirse sexualmente atraídas a niños o niñas y no por ello ser pedófilas. Nótese que es posible diagnosticar la paidofilia por la mera presencia de "fantasías o deseos sexuales" del sujeto, sin necesidad de que lleve a cabo actos sexuales con niños.

La cuarta edición revisada del Manual de diagnósticos y estadísticas de enfermedades mentales de la American Psychiatric Association ("Asociación Psiquiátrica Estadounidense") incluye un diagnóstico estándar basado en 3022 casos de pedofilia:

  • Fantasías sexuales intensas o recurrentes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con uno o varios niños prepubescentes (generalmente de 13 años o menores) durante un periodo de al menos 6 meses.
  • La persona ha actuado por estos impulsos, o los impulsos o fantasías sexuales provocan ansiedad o dificultades interpersonales.
  • La persona tiene por lo menos 16 años y es como mínimo 5 años mayor que el niño o niños del punto A
Nota: no se incluye a individuos al final de su adolescencia implicados en una relación sexual activa con un sujeto de 12 ó 13 años.

La frontera real entre niñez y adolescencia puede variar en cada caso y es difícil de definir en términos estrictos de edad. La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, define la adolescencia como el periodo comprendido entre los 10 y los 20 años de edad.

Efebofilia

La efebofilia, también conocida como hebefilia, es la condición en la cual personas adultas experimentan atracción sexual hacia adolescentes que ya han pasado la etapa de la pubertad. La pederastia -en la Antigua Grecia- era la atracción hacia adolescentes masculinos. La atracción hacia adolescentes femeninas cuyo físico corresponde más bien al de una preadolescente (niña, puberta o prepuberta) es conocido como «loli-con» o «complejo de lolita». Por definición, estos términos no son sinónimos de pedofilia. No obstante, en los países occidentales se ha usado con frecuencia la palabra pedofilia para referirse a la efebofilia y, en general, a la atracción sexual hacia cualquier persona cuya edad sea menor a la edad de consentimiento sexual.

 

Desde el punto de vista semántico, la distinción es clara: una cosa es sentir atracción erótica por los niños, y otra, abusar sexualmente de ellos. Similares diferencias de significado encontramos en el Diccionario de uso del español de María Moliner, donde se define el término pedofilia -también incorporado recientemente, en la edición de 1999- como una «perversión» del adulto que se «siente atraído por niños», mientras que la pederastia se toma como una «práctica». Seco, Andrés y Ramos, en su Diccionario del español actual, definen la pedofilia como una «atracción», y reservan pederastia para la «relación homosexual de un hombre con niños», lo que introduce el matiz semántico de la homosexualidad, aunque dentro del campo de las prácticas sexuales, tal como hacen el diccionario académico y el diccionario de María Moliner. Así pues, la distinción entre la tendencia sexual (pedofilia) y la práctica abusiva -y además delictiva- (pederastia), aunque infrautilizada en la lengua, está perfectamente registrada en los diccionarios.

José Antonio Rojo, Investigador Titular, CSIC.