A lo largo de la vida todos pasaremos por experiencias como la de necesitar gafas o muletas, tener alergia a algún alimento o tener que pedir ayuda porque tenemos una escayola en un brazo. No obstante, esas pérdidas temporales o disminuciones leves de alguna de nuestras capacidades no nos impedirán seguir con nuestro modo de vida o continuar imaginando proyectos que nos ilusionen.


    Sin embargo, los cerca de cuatro millones de personas que en España tienen algún tipo de discapacidad tienen muchas dificultades para desarrollar un estilo de vida propio o imaginar sin angustia proyectos que les ilusionen, no tanto por sus discapacidades como por los prejuicios y barreras con las que se encuentran a diario. Nos encontramos con estas personas en el barrio, en clase, en la familia y observamos con facilidad sus características físicas, motoras, intelectuales porque nos resultan extrañas, porque no son normales. Y a pesar del contacto diario, y aunque no sea políticamente correcto decirlo, nos producen cierta incomodidad.


    Esta unidad te va a acercar el testimonio y la experiencia de un grupo de jóvenes. Son chicos y chicas que tienen sueños de futuro, quieren disfrutar de la vida, se frustran, creen en la amistad y en el amor, disfrutan de la naturaleza y tal vez tengan Tuenti. Pero, sobre todo, desean poder dirigir su vida y verse aceptados y reconocidos por los que les rodean.


    Vamos, lo mismo que tú deseas para ti.