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Lenguas artificiales

 

Hay un grupo de lenguas que aunque nunca se han establecido como lenguas francas han sido creadas expresamente para serlo. Nos referimos a algunas[1] de las comúnmente denominadas lenguas artificiales, cuyo nombre las opone a las lenguas naturales, desarrolladas por los grupos humanos tradicionalmente.

An artificial language is one that has been created for some specific purpose or reason, as opposed to a natural language, such as those spoken by most speech communities around the world, which is normally thought of as having evolved along with its speech community, and for which it is not possible to find some ultimate source of creation. (Malmkjaer, pág. 47)

De estas lenguas artificiales, también denominadas construidas o planeadas, nos interesa saber su origen, cómo son y por qué no han triunfado hasta la fecha.

En Europa, cuando el latín empezó a perder su uso como lengua internacional, la complicación de su sistema flexional y sus irregularidades fueron percibidas por algunos autores como John Wilkins (1614-1672) y Comenius (1592-1672) como la causa de su declive. Surgió entonces la necesidad de tener otra lengua internacional, y diversos intelectuales se preguntaron qué lengua podría realizar mejor esa función según sus características lingüísticas. Para responder a esa pregunta se compararon las lenguas en busca de la más sencilla, regular, lógica, bella, clara, divina, etc. La búsqueda fue en vano ya que, como indica ECO (pág. 331), la ciencia no puede decidir una cosa así:

As far as the linguistic reasons are concerned (easiness, economy, rationality and so on), there are so many variables that there are no “scientific” criteria whereby we might confute the claim of Goropius Becanus that sixteenth-century Flemish was the easiest, most natural, sweetest and most expressive language in the entire universe.

Otros autores, no encontrando ninguna lengua satisfactoria, se propusieron crear la lengua perfecta ellos mismos y proponerla al mundo para su uso internacional. Y así empezaron a surgir propuestas de lengua universal, cuyo número no ha parado de aumentar desde entonces. Estas lenguas artificiales se clasifican en dos tipos según la relación de su gramática y léxico con los de las lenguas naturales: lenguas a priori y lenguas a posteriori.

● Lenguas a priori: Construidas según esquemas teóricos sin imitar las lenguas naturales. Por ejemplo (CALERO, 1993) en la lengua del intelectual escocés George Dalgarno (1626-1687)[2] las letras de cada palabra indican el concepto al que ésta representa según un sistema que asocia a cada primera letra una de las diecisiete categorías en las que el autor dividió todos los conceptos, a cada segunda letra una subcategoría, y así sucesivamente. A pesar de no imitar conscientemente las lenguas naturales, las gramáticas de estas lenguas a priori tienen sin pretenderlo un carácter indoeuropeo (debido al origen occidental de sus autores). Así, por ejemplo, Comenius conjuga los verbos según tiempo (con prefijos) y persona (sufijos)[3]:

 

persona:

1a. sg.

2a. sg.

3a. sg.

1a. pl.

2a. pl.

3a. pl.

presente:

bana

bane

bani

baná

bané

baní

pasado:

pabana

pabane

pabani

pabaná

pabané

pabaní

futuro:

fabana

fabane

fabani

fabaná

fabané

fabaní

 

● Lenguas a posteriori: Construidas imitando conscientemente una o más lenguas naturales, si bien con la tendencia a simplificarlas y eliminar sus irregularidades. Las hay más naturalísticas, como Interlingua (vid. infra), y más esquemáticas, como esperanto, cuyos vocabularios, aunque basados total o parcialmente en lenguas naturales, están alterados para amoldarse a reglas fijas.

En la historia de las lenguas artificiales, que salvo algún antecedente[4] comienza en el siglo XVII, se observa una primera fase a priori, en la que los autores buscan una lengua lógica, filosófica, matemática, más destinada al uso de los científicos, y una segunda fase a posteriori, a partir del siglo XIX, en la que el interés de los proponentes se centra en facilitar la comunicación tanto escrita como oral de los ciudadanos de distintos países. La primera lengua construida en ser utilizada por una comunidad de hablantes considerable y incluso conseguir difusión internacional fue volapük (1879). Su auge duró poco, por un lado dadas las disputas internas que surgieron sobre la necesidad de simplificar la lengua, y por otro lado debido al éxito del esperanto (1887), cuya gramática era más sencilla y las raíces de su vocabulario más naturales.

Hoy en día el esperanto es de lejos la lengua construida más famosa y que más hablantes tiene. Además de ella sólo ha adquirido cierta importancia interlingua. Expondremos brevemente estas dos lenguas así como volapük y otros proyectos a posteriori basados en el latín o en lenguas de una misma familia que nos interesan por su relación con el proceso de convergencia neolatina: latino sine flexione, slovio y indeoeuropeo.

 



[1] Nos referimos a las lenguas artificiales ideadas para la comunicación humana a nivel internacional, no a otros tipos de lenguas artificiales (lógicas, ficcionales, etc.).

[2] Ars signorum, uulgo character uniuersalis et lingua philosophica (1661)

[3] Ejemplo extraído de JANTON, pág. 5.

[4] En el siglo XII, por ejemplo, la abadesa alemana Hildegard von Bingen creó una lengua llamada lingua ignota, basada en el latín y escrita con un alfabeto propio, destinada a la comunicación secreta entre su comunidad.

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