POEMAS DE DOS GRANDES DE LA POESÍA IRAKI




NAZIK AL MALAIKA Y Dunya Mikhail

LAVAR LA DESHONRA


¡Mamá! Un estertor, lágrimas, negrura.

La sangre fluye, el cuerpo apuñalado tiembla,

El pelo ondulado se ensucia de barro.

¡Mamá! Sólo se oye al verdugo.

Mañana vendrá la aurora,

Las rosas se despertarán

A la llamada de los veinte años

Y la esperanza fascinada.

Las flores de los prados responden:

Se ha marchado... a lavar la deshonra.

El brutal verdugo regresa y dice a la gente:

¿La deshonra? –limpia su puñal-

Hemos despedazado la deshonra.

De nuevo somos virtuosos, de buena fama, dignos.

¡Tabernero! ¿Dónde están el vino y los vasos?

Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado

Por cuyos ojos daría Corán y destino.

Llena tu vaso, carnicero,

La muerte ha lavado la deshonra.

Al alba, las chicas preguntarán por ella:

¿Dónde está? La bestia responderá:

la hemos matado. Llevaba en la frente

el estigma de la deshonra

y lo hemos lavado.

Los vecinos contarán su funesta historia

Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio,

Y las puertas de madera, que no la olvidarán.

Las piedras susurrarán:

“Lavar la deshonra”

“Lavar la deshonra”

Vecinas del barrio, chicas del pueblo,

Amasaremos el pan con nuestras lágrimas,

Nos cortaremos las trenzas,

Nos decoloraremos las manos

Para que sus ropas permanezcan blancas y puras.

No sonreiremos ni nos alegraremos ni nos giraremos

Porque el puñal, en la mano de nuestro padre

O de nuestro hermano, nos vigila

Y mañana, ¿quién sabe en qué desierto

Nos enterrará para lavar la deshonra?



NOCTURNO

La noche se desliza por las estepas,

Las manos de las nubes pasan por el horizonte

Y las tinieblas duermen,

En impresionante calma,

Bajo las alas del silencio.


Sólo se oye el zureo de las palomas,

El murmullo gimiente de los arroyos

Y un ruido de pasos en la oscuridad

Que caminan suavemente.


Me siento, entregándome a la calma de la noche,

Contemplo el color de las tristes tinieblas,

Lanzo mis cantos al espacio

Y lloro por todos los corazones ingenuos.


Oigo los susurros de las palomas,

La lluvia que cae en la noche,

Los gemidos de una tórtola en la oscuridad

Que canta a lo lejos en las ramas

Y la queja lejana de un molino

Que gime en la noche y llora de fatiga.

Sus gritos atraviesan mis oídos

Y va a morir detrás de las colinas.


Escucho... sólo se oyen las plantas.

Miro... sólo se ve oscuridad.

Nubes, silencio y una noche triste.

¿Cómo no sentirme afligida?


La vida para mí es como esta noche:

Tinieblas, melancolía, desesperanza,

Mientras los demás sueñan con claridad

En una profunda e impresionante noche.

Llanto continuo de la naturaleza,

Silencio de las tinieblas, gemido de los vientos,

Suspiros de la brisa vespertina,

Lágrimas del rocío en los ojos de la mañana.


Veo en las riberas de la desgracia

A la multitud de afligidos,

El cortejo de los hambrientos

Ahuyentados por los aullidos del destino,

Sin poder pronunciar palabras de despedida.


Escucho: sólo los sollozos

Mandan su eco a mis oídos

Por detrás de las fortalezas y sobre las praderas.

Entonces, ¿quién puede cantar conmigo?


En el futuro portaré mi lira,

Lloraré la desgracia del universo

Y declamaré mi compasión por su infortunio

A los oídos del cruel tiempo.



Nazik al Malaika- Iraq     Traducción del árabe al español: María Luis Prieto

Del poemario: Enamorada de la noche (1945)




LA BAILARINA APUÑALADA


Baila, con el corazón apuñalado, canta

Y ríe porque la herida es danza y sonrisa,

Pide a las víctimas inmoladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.

Es inútil llorar. Contén las ardientes lágrimas

Y del grito de la herida extrae una sonrisa.

Es inútil explotar. La herida duerme tranquila.

Déjala y venera tus humillantes cadenas.

Es inútil rebelarse. Nada de cólera contra el furioso látigo.

¿Qué sentido tienen las convulsiones de las víctimas?

El dolor y la tristeza se olvidan

Y también uno o dos muertos, y las heridas.

Convierte el fuego de tu herida en melodía

Que resuene en tus labios anhelantes

Donde queda un resto de vida

Para un canto que no callan la desgracia ni la tristeza.

Es inútil gritar. Repulsa y locura.

Deja al muerto tendido, sin sepultura.

Cualquiera muere... que no haya gritos de tristeza.

¿Qué sentido tienen las revueltas de los presos?

Es inútil rebelarse. En la gente, los restos

De venas no dejan circular la sangre.

Es inútil rebelarse mientras algunos inocentes

Esperan ser inmolados.

Tu herida no se diferencia de las demás.

Baila, ebria de tristeza mortal.

Los insomnes y los perplejos están abocados al silencio.

Es inútil protestar. Descansa en paz.

Sonríe al rojo puñal con amor

Y cae al suelo sin temblar.

Es un don que te degüellen como una oveja,

Es un don que te apuñalen el corazón y el alma.

Es una locura, víctima, que te rebeles.

Es locura la cólera del esclavo cautivo.

Baila la danza del fuerte, del feliz

Y sonríe con la felicidad del esclavo a sueldo.

Contén el dolor de la herida: es pecado gemir,

Y sonríe complacida al asesino culpable.

Regálale tu corazón humillado

Y déjale cortar y apuñalar con placer.

Baila con el corazón apuñalado, canta

Y ríe: la herida es danza y sonrisa.

Di a las víctimas degolladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.



CALENDARIO

Para nuestros pasos había un pasado; está muerto

Desde hace cientos de años.

Los años han borrado su recuerdo

Y lo han colocado entre los muertos.

Durante mucho tiempo hemos buscado

Sus astros desaparecidos,

Hemos recurrido al imposible

Para devolverle la vida.

Hemos intentado, traspasando los siglos,

Hacerle volver a sus comienzos,

Esperando recobrar nuestros sentimientos,

Y hemos regresado con las manos vacías.

Hemos atravesado las tinieblas,

Franqueado lo impasible, inmóvil,

Excavando los huesos amontonados,

Y no hemos encontrado lo extraviado.

Hemos visto, allí, frentes

Que no veían porque estaban ciegas,

Ojos ensimismados en la vida

Silenciosa, porque estaban mudos.

Hemos visto restos de corazones

Embalsamados con el recuerdo.

En vano habían intentado encontrar

El sentido... eran restos.

Hemos visto labios vacíos

Que no emitían quejas ni sentían hambre

Y manos marchitas, plegadas,

Cuya desgracia no provocaba lágrimas.

Nos preguntamos por nuestro pasado

Y tropezamos con un ataúd.

Allí, sobre la tumba, yacía el tiempo descolorido.

Regresamos al calendario:

¿Se puede engañar a los días?

Y oímos gritar a los restos

Tras el sarcasmo de las cifras.

Vimos el mañana esperado

Arrastrando su mitad paralizada,

Arrastrando su mitad despreciada,

Su mitad congelada, inerte.

Allí, un libro se cerraba

Y finalizaba el antiguo canto.

Mañana, la vida germinará

Sobre las heridas del doloroso tiempo.

La voz del ayer se perderá

En el torbellino profundo del tiempo

Y sentiremos en nuestras copas

La palpitación del sueño que se despierta.




Hudud al-raýa / Los límites de la esperanza

La veíamos en la bruma del sopor

como templo unido a lo imposible.

Éramos labios sedientos y ardientes

pero su imagen apagaba la sed.

Éramos millones padeciendo el ardor

pero su sombra estaba sobre nuestros deseos,

los sueños permanecían en nosostros,

en cada amanecer, sobre un pesado despertar.

Hemos cantado la gran unidad cuando

ya desde la cuna sentíamos pequeños deseos.

¡Cuántas veces hemos construido su deseado palacio

sobre las dunas de arena en nuestro ayer!

¡Cuántas veces hemos creído que se acercaba

a nosotros, pero escondía su sesgada luz!

Un rostro de fantasmagórico esplendor

¡cuántas veces se ha elevado!

sin él, toda esperanza se debilita.

Atravesamos todos los lejanos horizontes,

buscamos su exquisito aroma.

su color, su espíritu, su eco

resonando en el pasado silencio.

Hoy venimos a su tierra, pues ya desapareció

aquel caminar sombrío, lóbrego;

acabaron aquellos años cuyos pasos

desaparecieron en la bruma de los lamentos.

¡Nación mía!, hoy llegó el amanecer,

ya nos acercamos a los límites de la esperanza,

sus alturas surgen tras la distancia,

desbordantes de luz,

La gran Unidad, cuya caravana se nos acercó

¡aleluya de labios anhelantes!

¡alegría de los que caminan bajo la oscuridad!


Al-wahda al-'arabiyya / La unidad árabe

¡Corazón de las tinieblas que descolgó el velo

sobre nuestros inmensos desiertos!

¡Heridas del reparto, ignominia de Israel

en la orgullosa frente de los desiertos!

¡fluir de la sangre del principio de unión

en nombre de la Paz y de la Libertad!

¡deseos de mi nación en una sola, sus esperanzas,

sus sueños ocultos!

¡Despierta del sopor!, pues un amanecer

ya ha vertido sus luces de lirios,

haces de felicidad y de luz

se han derramado en las negras tinieblas,

han atravesado el Nilo, abarcado Barada.

y abrazado al Tigris con manos generosas.

Es la hora decisiva, sus minutos anunciaron

el amanecer de mi nación árabe.

¡Cuántas veces soñamos con la gran Unidad árabe

e imaginamos su amanecer luminoso!

¡cuántas veces la cantamos! Nuestro arabismo,

sediento de ella, sigue sin saciarse.

Pero luego vino la luz un amanecer brilló

con rayos ambarinos a través del espacio.

En el silencio de la mañana retumbó la hora,

llenando los oscuros desiertos,

proclamando a la gran Unidad como luz

y paz en una noche oscura,

revelándola como los grandes deseos de los árabes

y como el sueño de padres y abuelos.

Despertó Bagdad ebria, cantando

y regando las rosas del más bello amanecer;

ondeó en su cielo la bandera de la Unidad,

¡bello sueño luminoso!

Su corazón, con ansias de Egipto largo tiempo,

ya ha estrechado el suelo de Egipto,

y sus manos se encontraron con las de Damasco

en la mañana brillante del arabismo.

Llegó el alba y lo recibieron

con un profundo y cálido abrazo,

trajo la bandera de tres estrellas,

para borrar el oprobio de los años desgraciados,

y, en su diestra, una rosa de delicado tacto,

de blanca hermosura, de embriagador perfume.

¡La gran Unidad!, durante largos siglos

tuvimos hambre de su aroma.

¡Nostalgia de los antepasados!, ¡deseos de mi madre!

¡años de pérdida y fraude!

Nuestro amanecer brilló. Que duerma el ardor

de los deseos y descanse la oscura pregunta.

Nuestro amanecer brilló y, en el horizonte,

lo alzaron las manos de Ýamál,

el defensor de la verdad y del arabismo,

que dio vida a todos los sueños de relaciones rotas,

invocó el sueño y transformó una vida

que se inflama con la fertilidad y la acción;

Luego ofreció nuestras casas a la gran Unidad.

Entonces, tierra nuestra, ¡agítate, muéstrate orgullosa!




Yo

La noche se pregunta quién soy yo.

Yo soy su secreto profundo, inquieto

y negro, su secreto rebelde.

He escondido mi esencia en el silencio.

He envuelto el corazón en conjeturas.

Y me he quedado aquí, pálida, inerte,

viendo cómo los siglos se preguntan

quién soy.

El viento se pregunta quién soy yo.

Soy un soplo asombrado, renegada del tiempo,

y, lo mismo que él, no tengo sitio.

Seguimos caminando sin final,

pasando eternamente, y al llegar a la cumbre,

encontramos tan sólo el fin de la miseria;

entonces, el vacío.

El tiempo se pregunta quién soy yo.

Como él, una orgullosa que devora las eras,

y las dota de vida nuevamente.

Creo el lejano pasado

de una esperanza fácil, seductora,

para volver yo misma a sepultarlo.

Y así poder forjarme un ayer diferente,

y de helado mañana.

La esencia se pregunta quién soy yo.

Como ella, marcho fija en las tinieblas,

sin que nada la paz me proporcione.

Yo sigo preguntando, y la respuesta

sigue siendo también un espejismo.

Y aunque la creo cercana —como siempre—

al llegar a su lado, se ha disuelto.

Desaparece. Muere.




Elegía de una mujer sin valor

Imágenes de un callejón de Bagdad


Partió sin que palideciera ninguna mejilla ni temblara ningún labio,

las puertas no oyeron la historia que contaron de su muerte,

no se levantó la cortina de una ventana ni se derramó la tristeza,

las miradas fijas vieron desaparecer el ataúd,

sólo los restos de un esqueleto hicieron temblar su memoria,

una noticia errante en las callejuelas sin hallar morada,

se refugió en el olvido de algún agujero

y la luna lloró su pena.


La noche indiferente se recogió, la mañana

trajo la luz, la voz de la vendedora de leche, el ayuno,

el maullido de un famélico gato hambriento

y la discusión de los vendedores; con la amargura,

con la cloaca de agua sucia por la calle, con los olores,

fue abandonada de las puertas de las azoteas, sin amigos,

casi en un profundo olvido.



Extraños

Apaga la vela y déjanos aquí desamparados,

somos dos partes de la noche ¿Qué significa el destello?

Cae la luz sobre quimeras en los párpados de la tarde,

cae la luz sobre algunas esquirlas de esperanza,

llamada por nosotros, llamada por mí, cansancio.

Somos aquí como la luz,

extraños.


El encuentro es el estupor, el frío como el día lluvioso

fue una muerte para mis canciones y una tumba para mis sentidos.

Las horas llaman en la oscuridad,

las nueve, las diez,

desde mi dolor escucho y cuento.

Preguntaba perpleja al tiempo:

Tú que sabes más, ¿para qué mi alegría

si hemos pasado las tardes como

extraños?


Pasan las horas como el ayer, cubriéndose marchitas,

como el ignorado mañana desconoce si será o no puro.

Pasan las horas,

y el silencio, como el aire de invierno,

les concede inundar mi sangre y ahogar mi aliento,

les concede susurrar en mi alma:

Bajo el remolino de la tarde sois

extraños.


Apaga la vela y los espíritus en la noche densa.

Cae la luz como el color del otoño.

¿No lo ves? Nuestros ojos están marchitos y fríos.

¿No lo oyes? Nuestros corazones están parados

y la extinción de nuestro silencio

es el eco de un temeroso aviso,

burlón de que nos volvamos

extraños.


¿Somos unos que traen el día?

¿Desde dónde empezamos?

El ayer no nos reconoce como amigos... y nos rechaza.

Saltamos el recuerdo como si no hubiera un día de juventud

en que algún amor precipitado nos recorriera

y nos olvidara después.

¡Ah! si volvieramos allí de donde somos antes de perecer

aún seríamos

extraños.



Grandeza

....No me preguntes, no hieras el secreto en mi alma,

no anules la grandeza de mi silencio;

si yo hablara, en cada frase

habría la tumba de un sueño y el alba de una mortal herida.


Si yo hablara, cómo temblarían los versos,

de tristeza e incapaces yacerían;

si yo revelara el profundo secreto

¿qué quedaría de mí si no los restos?


Si yo hablara, un temblor en mi vida

y en mi existencia imploraría hablar,

mi alma escondería mi silencio profundo,

mi corazón casi se quebraría.


Si yo hablara, si yo callara, dos gritos

profundos como la vida sangrarían,

todos mis secretos se encontrarían en ellos

y llorarían un verso, un amor y un fuego.


La vida sigue creando en mi rostro

una cruel máscara, desbordando agua sorda

y helada, y su veneno

esconde alguna grandeza.


http://yovivoenella.blogspot.com.es/2013/03/nazik-al-malaika-ii.html







Dunya Mikhail


A GUERRA TRABALHA DURO

Quão magnificente é a guerra!

Quão ávida

e eficiente!

Cedo, pela manhã

ela desperta as sirenes

e despacha ambulâncias

a vários lugares,

estende macas aos feridos,

reune chuva

nos olhos das mães,

e desentoca coisas

de baixo das ruinas…

Algumas são exangues e cintililantes,

outras são pálidas e ainda palpitantes…

Isso produz muitas perguntas

nas cabeças das crianças,

entretém os deuses

com tiros de fogos de artifício e mísseis

em direção ao céu,

semeia minas nos campos

e colhe buracos e pústulas,

estimula famílias a emigrar,

poisiciona-se ao lado dos sacerdotes

enquanto eles amaldiçoam o diabo

(pobre diabo, ele permanece

com a mão no ferro em brasa)…

A guerra continua seu trabalho, dia e noite.

Ela inspira tiranos

a oferecer longos discursos

premia com medalhas os generais

e com temas os poetas.

Ela contribui com a indústria

de membros artificiais,

provê comida às moscas,

acrescenta páginas aos livros de história,

permite igualdade

entre assassinos e assassinados,

ensina amantes a escrever missivas,

acostuma jovens mulheres a esperar,

enche os jornais

com artigos e fotografias,

constrói casas novas

para os órfãos,

estimula os fabricantes de ataúdes,

dá aos coveiros

um tapinha nas costas

e desenha um sorriso no rosto do líder.

A guerra trabalha com incomparável diligência!

E, no entanto, ninguém lhe destina

uma só palavra de louvor.



https://cdeassis.wordpress.com/2009/04/20/um-poema-de-dunya-mikhail/


Agencia de viajes (Travel Agency)


Una pila de viajeros está delante de la mesa.

Mañana sus aviones despegarán

y salpicarán el cielo de plata

y descenderán como el anochecer sobre las ciudades.

El señor George dice que su amada

ya no le sonríe.

Él quiere viajar directamente a Roma

para cavar allí una tumba como su sonrisa.

“Pero no todos los caminos conducen a Roma”,

le recuerdo,

y le entrego un solo tiquet.

Él quiere un puesto con ventana

para comprobar que el cielo

es el mismo

en todas partes.

                                   Fuente: Festival de poesía de Medellín

                                      Traducción: León Blanco



AMERICA


Por favor, no me preguntes, América.

No me acuerdo

en qué calle,

con quién,

o bajo qué estrella.

No me preguntes…

No me acuerdo de

los colores de la gente

o sus firmas.

No recuerdo si tenían

nuestras caras

y nuestros sueños,

si estaban cantando

o no,

si escribían desde la izquierda

o desde la derecha

o sin escribir del todo,

durmiendo en casas

en aceras

o en aeropuertos,

haciendo el amor o no.

Por favor, no me preguntes, América.

No recuerdo sus nombres

o sus lugares de nacimiento.

Las personas son hierba

nacen en todas partes, América.

No me preguntes…

No recuerdo

qué hora era

o qué tipo de clima,

idioma,

o bandera.

No me preguntes…

no me acuerdo

cuánto tiempo caminaron bajo el sol

o cuántos murieron.

No me acuerdo de

las formas de los barcos

o el número de puertos…

Cuantas maletas llevaban

o no llevaban,

si venían quejándose

o sin quejarse.

Detén tu interrogatorio, América

y ofrece tu mano

a los que están agotados

en la otra orilla.

Ofrécesela sin preguntas

ni listas de espera.

¿De qué sirve ganar el mundo entero

si pierdes el alma, América?

¿Quién dijo que el cielo

perdería todas sus estrellas

si la noche pasa sin respuestas?

América, deja tus cuestionarios para el río

y déjame a mí para mí amor.

Ha sido un largo tiempo,

somos dos orillas lejanas, ondulantes

y el río serpentea entre nosotros

como un pescado bien cocido.

Ha sido un largo tiempo, América,

(Más largo que las historias de mi abuela

por la noche)

y estamos a la espera de la señal

para lanzar nuestra concha en el río.

Sabemos que el río está lleno

de conchas; esta última

no es importante,

sin embargo, para la concha sí que importa.

¿Por qué haces todas estas preguntas?

Quieres nuestras huellas digitales

en todos los idiomas

y yo me encuentro ya en la vejez,

más que mi padre.

Él solía decirme por las tardes

cuando no pasaban trenes:

Un día iremos a América.

Un día, iremos

y cantaremos una canción

traducida o no traducida

en la Estatua de la Libertad.

Y ahora, América, ahora

he venido a ti, sin mi padre.

La muerte madura más rápida

que los higos indios.

pero aquellos nunca se hacen mayores, América.

Vienen en tandas de luz y sombra

en nuestros sueños

y como estrellas fugaces

o curva en los arco-iris

sobre las casas,

los dejamos

atrás.

A veces se enojan

si los dejamos esperando un poco…

¿Qué hora es ahora?

Me temo que voy a recibir

tu carta certificada, América,

en esta hora

que no tiene utilidad…

Así que me gustaría jugar con la libertad

como un gato domesticado.

No sé qué más

puedo hacer con ella

en esta hora

que no tiene utilidad...

y mi amor

allí, en la orilla opuesta

del río

lleva una flor para mí.

Y a mí -como tú sabesno

me gustan las flores marchitas.

Me gusta la letra de mi amor

brillando cada día en el correo.

La rescato entre folletos publicitarios

y ofertas especiales:

“Compre uno y llévese otro gratis”

y un anuncio promocional urgente:

“¡Usted ganará un millón de dólares

si se suscribe a esta revista!”

y facturas por pagar

en cuotas mensuales.

Me gusta la letra de mi amor

aunque cada día es más temblorosa.

Tenemos una sola foto

sólo una foto, América.

La quiero.

Quiero ese momento

(para siempre inalcanzable)

en la imagen que conozco

desde todos sus ángulos:

el momento circular del cielo.

Imagínate, América:

si uno de nosotros se cae fuera de la foto

y deja el álbum lleno

de soledad,

o si la vida se vuelve

una cámara

sin película.

¡Imagínate, América!

Sin un marco,

la noche nos llevará

mañana,

cariño,

mañana

la noche

nos llevará

sin un marco.

Sacudiremos los museos

para siempre de su sueño,

arreglando nuestros relojes rotos

así podremos marcar la hora en las plazas públicas

cada vez que el tren

nos pase de largo.

Mañana,

cariño,

mañana

vamos a florecer:

dos hojas de un árbol

vamos a intentar no ser

elegantes en el verdor

y en el tiempo

nos voltearemos como bailarines

llevados por el viento

a los lugares cuyos nombres

habremos olvidado

y nos alegraremos por las tortugas

que persisten a lo largo de su camino.

Mañana,

cariño,

mañana.

Miraré a tus ojos

para ver en tus nuevas arrugas

las líneas de nuestros futuros sueños.

Y tú trenzarás mi pelo gris

bajo la lluvia,

o el sol,

o la luna.

Cada cabello sabrá

que nada ocurre

dos veces,

cada beso un país,

con una historia,

una geografía

y un lenguaje,

con alegría y tristeza,

con guerra

y ruinas,

y vacaciones

y relojes marcando…

Y cuando retorne tu dolor de cuello, cariño,

no tendrás tiempo para quejarte,

y no te preocupes

si permanece dentro de nosotros

tímido como la nieve

que no se derrite.

Mañana, cariño,

mañana,

de la caja de madera llegará

el tintineo de

dos anillos:

Han estado brillando por mucho tiempo

en dos manos temblorosas,

enredados

por la ausencia.

Mañana

la blancura expondrá

todos sus colores

y daremos la bienvenida de nuevo

a lo que estaba perdido

o reservado

en la blancura.

¿Cómo quieres que sepa, América,

qué color

era el más alegre,

tumultuoso,

alienado,

o asimilado

de todos ellos?

¿Cómo lo podría saber, América?

                                                        Fuente: The war works hard

                                                        Versión al castellano: Marcos



AEROPLANO


El aeroplano procedente de Bagdad

transporta soldados estadounidenses

y se eleva arriba

y arriba

sobre la luna

reflejado en el río Tigris

sobre las nubes acumuladas

como cadáveres

sobre una antigua arpa

sobre la piel que acarician unas manos

sobre personas secuestradas

sobre ruinas que crecen con los niños

sobre largas colas en la oficina de pasaportes

sobre la tapa abierta de la caja de Pandora.

El aeroplano

con sus pasajeros exhaustos

aterrizará a seis mil millas de distancia

de ese dedo

amputado en la arena.

                                                               Fuente: Poetry International

                                                             Versión al castellano: Demófilo



El mártir no podía creer lo que veía

(The martyr couldn't believe his eyes]


El mártir no podía creer lo que veía

cuando fue bombardeada su tumba

mientras trenzaba una guirnalda para su amada

-una guirnalda roja-,

sin embargo ... en el camino al cielo ...

se tornó blanca.

Se inclinó hacia el agua con un pequeño arco iris

agarrado en la mano.

De este modo produce música.

Levanta las manos a las nubes y trenza sus lágrimas en una flor.

De este modo, canta.

Una ola rompiendo fuera del mar.

De este modo continúa.

                                 Fuente: Diary of a Wave Outside the Sea (En POETS.org)

                                                                       Versión: Demófilo


IRAQUIES Y OTROS MONSTRUOS


Son seres espantosos

tienen cabezas oscuras, colgantes.

vagan por el desierto

vestidos con pieles de toros y de leones

sus enormes ojos brillan con estoques

se frotan sus mostachos cuando prometen,

amenazan,

o cortejan.

De sus narices gigantes

brota gran cantidad de humo

y se eleva hacia el cielo.

Hacen temblar la tierra con tal fuerza

que despiertan a los muertos.

Viven en la oscuridad

sin agua ni electricidad.

El polvo es su comida y la arcilla es su pan.

Nunca duermen ni descansan.

Tienen extraños hábitos:

los sunitas dicen que todos los chiítas tienen rabo;

los chiítas llevan llaves para el cielo en sus bolsillos

por si acaso debieran morir inesperadamente;

los kurdos gustan de las montañas cuando luchan y

cuando bailan el dabka;

los caldeos consultan las estrellas para tomar decisiones;

los asirios colocan plumas en su cabeza

para demostrar que han vencido al águila;

los armenios se arrojan a sí mismos al río

cada vez que se enojan;

los turcos mantienen la esperanza

de que el sultán regresará;

los mandais celebran sus fiestas

permaneciendo tres días en su casa;

los yezidis honran al Diablo

y veneran a la lechuga.

Los iraquíes y otros monstruos

(al atardecer,

cuando las armas están en silencio)

sacan sus arpas de las cajas

y todos ellos tocan

por los desaparecidos

hasta el amanecer.

                                            Versión: Marcos

                                                     Fuente: Poetry International Rotterdam



LA DIOSA Y LAS COSAS

Ahora que te dispones a morir

permite que me presente.

Soy la diosa de las cosas,

soy el dinero que tanto buscaste,

los títulos, la gloria, las lentillas,

los libros, las lozas de tu casa,

los documentos de identidad,

la brújula, la maleta de cuero,

los muebles de caoba, el ordenador,

el cuaderno del diario, la vela apagada,

los paraguas, los alfileres, las vajillas,

las joyas, los calcetines, todo.

Soy la diosa de las cosas materiales,

que te acompaña, ahora,

en la hora de tu muerte.


                                               Fuente: Arquitrave

                                          (nº 36, abril de 2008, Bogotá).



LA GUERRA TRABAJA DURO


¡Qué grave es la guerra!

¡Qué activa

y eficiente!,

Desde por la mañana temprano

despierta con las sirenas

y envía ambulancias

a todas partes,

transporta cadáveres por el aire,

proporciona camillas a los heridos,

provoca lluvias de lágrimas

en los ojos de las madres,

y desentierra muchas cosas

de debajo de las ruinas…

algunas son inertes y brillantes

otras pálidas y aún palpitantes…

Ella suscita muchas preguntas

en las mentes de los niños,

y sirve de diversión a los dioses

con misiles y bolas de fuego

surcando el cielo.

Siembra minas en los campos

y cosecha perforaciones y pústulas,

insta a las familias a emigrar,

se coloca del lado de los sacerdotes

ya que maldicen al diablo

(El desdichado, todavía tiene

la mano en el fuego. Duele)…

La guerra es constante día y noche.

Inspira en los tiranos largos discursos,

premia con medallas a los generales

y proporciona temas a los poetas.

Desarrolla la industria

de miembros artificiales

proporciona comida a las moscas,

agrega páginas a los libros de historia,

consigue la igualdad

entre los asesinos

y sus víctimas.

Enseña a los enamorados a escribir misivas,

acostumbra a las jóvenes a esperar,

llena los periódicos

con artículos y fotografías,

construye nuevas casas

para los huérfanos,

mantiene muy ocupada

las fábricas de ataúdes,

da a los sepultureros

una palmada en la espalda

y dibuja una sonrisa en el rostro del líder.

La guerra trabaja muy duro

No tiene igual.

Sin embargo, nadie la elogia

                                                                          Fuente: JEAT,COM

                                                                                 Versión: Demófilo







Él juega a ser tren,

ella, silbato.

Viajan.

Él juega a ser cuerda,

ella, árbol.

Columpian.

Él juega a ser sueño,

ella, paloma.

Vuelan.

Él juega a ser líder,

ella, pueblo.

Juegan a la guerra.




Yo tenía prisa

Ayer perdí un país.

Yo estaba de prisa,

y no advertí cuando se me cayó

como la rama rota de un árbol olvidadizo.

Por favor, si alguien pasa

y tropieza con él,

tal vez en una maleta

abierta al cielo,

o grabado en una roca

como una herida abierta,

o envuelto

en las mantas de los emigrantes,

o cancelado

como un perdido tiquete de lotería,

u olvidado en vano

en el Purgatorio,

o avanzando a prisa sin objetivo

como las preguntas de los niños,

o elevándose con el humo de la guerra,

o rodando en un casco sobre la arena,

o robado en la tinaja de Ali Babá,

o disfrazado con uniforme de policía

que agitó a los prisioneros

y huyó,

o en cuclillas en la mente de una mujer

que trata de sonreír,

o esparcido

como los sueños

de nuevos inmigrantes en América.

Si alguien se lo encuentra

Devuélvamelo, por favor.

Es mi país...

Yo estaba de prisa

Cuando lo perdí ayer.


Saco de huesos


¡Qué buena suerte!

Ella ha encontrado los huesos de él.

La calavera está también en el saco

El saco en su mano

como todos los otros sacos

en todas las otras manos temblorosas.

Los huesos de él, como miles de huesos,

en la fosa común,

Su calavera, no como cualquier otra.

Dos ojos o agujeros

con los cuales él vio mucho,

dos oídos

con los cuales él escuchó la música

que contó su propia historia,

una nariz

que nunca conoció el aire puro,

una boca, abierta como un abismo,

no era como cuando él la besó

allí, silenciosamente,

no en este lugar

ruidoso con calaveras y huesos y polvo

exhumados con preguntas:

¿Qué significa morir toda esta muerte

en un lugar donde la oscuridad ejecuta todo este silencio?

¿Qué significa encontrar a tu amado ahora

Con todos estos lugares huecos?

¿Devolver a tu madre

con motivo de la muerte

un puñado de huesos

que ella te había dado

con motivo del nacimiento?

Partir sin muerte o certificado de nacimiento

porque el dictador no da recibos

cuando se lleva tu vida.

El dictador tiene una calavera también,

una enorme.

Que resolvió por sí misma un problema matemático

que multiplicó una muerte por millones

y el resultado fue la nación.

El dictador es el director de una gran tragedia.

él tiene una audiencia, también,

una audiencia que aplaude

—hasta que los huesos empiezan a sonar—

los huesos en los sacos,

el saco lleno finalmente en la mano de ella,

a diferencia de su vecina decepcionada

que no ha encontrado aún lo suyo.



La sombra de una lágrima


En el tiempo de veloces saludos

y luces artificiales,

la sombra de una lágrima

cae sobre el cielo.

Ni las precipitadas ruedas

ni el camino

ni el borrador

pueden detenerla.

Sobre las granjas

Vuelan sin cuidado los pájaros.

Uno se rezaga,

Pero no te preocupes.

Alcanzará la bandada en poco tiempo;

sólo está distraído

por la sombra de una lágrima

quebrada sobre las ramas.

  Traducciones de León Blanco