Στρατής Μυριβήλης (1892-1969)

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 ASCSA
Ο Στράτης Μυριβήλης διδάσκει ένα θεατρικό έργο σε αυτοσχέδιο στρατιωτικό θίασο, Νιγρίτα 1916-1917

Traducido y extractado de:
Elizabeth Nelson


Writers of the inter-war period: the demand for renewal

Stratis Myrivilis (Στρατής Μυριβήλης, pseudónimo de Ευστράτιος Σταματόπουλος * 30. Juni 1890 en Skamia, isla de Lesbos, † 19. Juli 1969 in Atenas).

Su obra más importante, La vida en la tumba, contiene muchos aspectos autobiográficos. Como Kostoulas, el protagonista, Stratis Myrivilis prestó servicio en el ejército, y muchos de los capítulos del libro comienzan con los de su propio diario. Como su protagonista, él era estudiante en Lesbos cuendo fue reclutado en plena eclosión del fervor nacionalista. Myrivilis tuvo suficientes experiencias bélicas de las que dar testimonio después de una década. Tras retornar a la vida civil, escribió obras de ficción, periodismo, propaganda pacifista. La vida en la tumba fue publicada primeramente en el periódico Kambana, seguida inmediatamente por La directora de los ojos  dorados y La Virgen sirena. Myrivilis fue nominado para el premio Nobel de Literatura en 1960.

Μυθιστορήματα

  • Η ζωή εν τάφω, 1924 α' έκδοση, 1930 β' έκδοση με διαφοροποιήσεις και προσθήκες
  • Η δασκάλα με τα χρυσά μάτια, 1932
  • Η Παναγιά η Γοργόνα.  1949
  • Το Μυθιστόρημα των Τεσσάρων , 1958
 

La historia que horrorizó a los lectores por su fiel retrato de la vida militar en la I Guerra Mundial es ahora uno de los libros más vendidos y leídos de la literatura griega contemporánea. Fue censurado por Metaxas y los gobiernos germanos.

El libro: La vida en la tumba

Incluso antes de comenzar la historia, el lector sabe que la vida del protagonista, Anthony Kostoulas, va a ser segada prematuramente por una muerte penosa en las trincheras. Todo ocurre durante una ofensiva griega contra los búlgaros. Kostoulas resultó muerto por el lanzallamas de un soldado que, mientras luchaba para los griegos, fue herido e involuntariamente dirigió el chorro de fuego a sus compañeros. Kostoulas  saltó a la trinchera y sufrió graves quemaduras en su rostro. Así nos presenta Myrivilis al héroe en La vida en la tumba. Las trescientas páginas largas que siguen son una carta interminable a su novia en su Lesbos natal, que nunca pudo enviar debido a la censura del correo del ejército. Qué es lo que empuja al lector a continuar leyendo? ¿Qué hace que desee conocer hasta el final el terrible sino del héroe? No hay dudas sobre su destino final, y no hay trama argumental que pueda guiar al lector; al contrario, cada capítulo es una viñeta. La supuesta carta, aunque dirigida a su novia, es más que nada un diario pleno de meditaciones sobre la vida, la muerte, la guerra. 


El libro: El fiel retrato de la guerra en las trincheras supone un verdadero shock para el lector.

A pesar de todo esto, La vida en la tumba es una novela que engancha. La vitalidad a flor de piel, la profundidad, la inteligencia, la juventud insultante de Kostoulas contrasta brutalmente con su muerte sin sentido. Muchos griegos apoyaron la guerra por puro idealismo, creyendo que Grecia podría incluso reconquistar Constantinopla (ahora Estambul) y dominar el Mediterráneo. Esa "gran idea" forzó a muchos jóvenes de las islas a servir como voluntarios, en pro del nacionalismo griego. Myrivilis no deja margen de duda: estos jóvenes tomaron la decisión equivocada. Presionados con abusos por sus estúpidos superiores, muertos de hambre, sucios, aburridos, desesperados..., los soldados de La vida en la tumba son un exponente del valor en la batalla. Para permanecer vivo en su interior, cada soldado se aferra a cualquier momento de su vida pasada. Recuerdan a sus esposas, madres, hijos, hermanos.... En un relato especialmente impactante, lo único que mantiene a un soldado en pie es la esperanza de que su amada, a la que nunca dirigió, por timidez, la palabra, le envíe una carta. Él le escribe a ella día tras día, en la guerra.  Finalmente recibe una misiva de ella, tras meses de espera: en su impaciencia por abrirla, el papel vuela lejos, llevado por el viento.

Kostoulas vive para sus recuerdos de la novia innominada y de su preciosa isla, Lesbos. Aunque el mundo se derrumba alrededor, sus memorias son pura alegría. Las imágenes de Lesbos constituyen los pasajes más bellos y vitales de  la novela. Incluso hasta el final, el protagonista no puede creer que no volverá a su hogar en la isla "Hasta mañana, mi amor. Hasta mañana. Adiós". 

Traducido y extractado de: Elizabeth Nelson

Subpáginas (1): Otros autores del siglo XX
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