LA CURA DEL ALCOHOLISMO EL MÉTODO SINCLAIR UNA CURA DEL ALCOHOLISMO MÉDICAMENTE PROBADA de DR ROY ESKAPA, DR DAVID SINCLAIR y CLAUDIA CHRISTIAN (2013)

Después de años de investigación, se ha producido un gran avance científico en el tratamiento del alcoholismo - el Método de Sinclair. Ha demostrado una tasa de éxito del 78 por ciento curando el alcoholismo.

 

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El Dr Roy Eskapa presenta el Método Sinclair - un tratamiento probado científicamente que realmente cura la dependencia del alcohol a los alcohólicos que lo padecen mediante la combinación de un fármaco aprobado por la FDA y el consumo continuado de alcohol. Este libro - y la recuperación que ofrece a los millones de alcohólicos sólo en los Estados Unidos - es revolucionario. El Dr. David Sinclair, del Método Sinclair, ofrece un prólogo para la reflexión a La cura del Alcoholismo.
 

La cura del Alcoholismo ofrece a los lectores algo nunca antes llevado a las estanterías - un método probado médicamente que, por primera vez, cura la otrora considerada incurable adicción, que mata o daña a millones de personas cada año. El tratamiento es tan poderoso que los antojos adictivos y el consumo de alcohol desaparecen de forma automática -no por fuerza de voluntad, abstinencia o la rehabilitación tradicional- sino mediante la ingestión continua de alcohol, al mismo tiempo que se toma una medicación no-adictiva, segura y aprobada. Como Victor Hugo dijo "ningún ejército puede detener una idea a la que le ha llegado su momento", ha llegado el momento de que los millones de personas que combaten el alcohol se beneficien de los descubrimientos científicos presentados en las páginas del libro.

El alcoholismo se cura. Este libro es el primer paso.

El Dr. Roy Eskapa se licenció en Psicología en el Reed College de Portland, Oregon, y llegó a completar un doctorado en Psicología Clínica en la Escuela de Psicología Profesional de California en Los Angeles (1983; obteniendo la licencia para ejercer como psicólogo en Nueva Jersey, 1988). Tras doctorarse, se formó en diferentes áreas, incluyendo psicología forense, terapia multimodal, y medicina de la adicción. Ha publicado varios artículos y capítulos de libros, así como un tomo de cuatrocientas páginas sobre psicología forense. Durante la década de los 90, desarrolló un exitoso programa para el tratamiento de la enuresis infantil, a la par que trabajó estrechamente con el Dr. David Sinclair en su investigación sobre la extinción farmacológica (Método Sinclair) - sobre las causas de y soluciones para el alcoholismo.

Es Miembro Asociado de la Sociedad Británica de Psicología, y psicólogo colegiado en el Reino Unido. En la actualidad está centrado en conseguir una mayor publicidad de la inequívoca efectividad del Método Sinclair en el tratamiento del alcoholismo y otras drogodependencias. Además de realizar consultas privadas individuales y en línea, el Dr. Eskapa está disponible para charlas y consultas con la industria, el gobierno, y los departamentos de educación y sanidad así como con oenegés sobre la revolucionaria prevención y cura del alcoholismo y otras adicciones de Sinclair.

El Dr David Sinclair comenzó la investigación sobre las causas del consumo de alcohol en la Universidad de Cincinnati como alumno de pregrado. Entre sus descubrimientos se cuenta el Efecto de Privación de Alcohol (ADE) – reconocido hoy en día como fundamental por la medicina de la adicción para explicar por qué la gran mayoría de los alcohólicos recaen después de los tratamientos tradicionales basados ​​en la abstinencia. En otras palabras, semanas de abstinencia forzada - tal como se utilizan en los tratamientos convencionales de desintoxicación e internamiento- en lugar de ser beneficiosas, en realidad aumentan el ansia de alcohol. Después de obtener su doctorado en 1972 en la Universidad de Oregon en la ADE, el Dr. Sinclair fue inmediatamente a Helsinki a trabajar en los Laboratorios Alko (ahora parte del Instituto Nacional de Salud Pública de Finlandia) - probablemente el mejor lugar del mundo para encontrar un tratamiento mejor para el alcoholismo.

Su solución, la extinción farmacológica, se hizo evidente sólo después de haber escrito El Principio del Descanso: una Teoría Neurofisiológica de la Conducta, un libro que muestra cómo el sistema nervioso refuerza las conductas que sacian el hambre, la sed, las endorfinas, el dolor, o liberan endorfinas, y extingue comportamientos que ya no producen refuerzo. Posteriormente, trabajó en los estudios clínicos que  probaron el concepto y en la aplicación práctica del tratamiento en pacientes reales. En la actualidad investiga las extensiones del tratamiento para el alcoholismo a otras adicciones, y en un nuevo tratamiento para los trastornos de pánico.


Descripción del libro

Fecha de publicación: Abril de 2013

Por fin, hay una cura del alcoholismo. Este es el primer paso.

 

Con información y estudios nuevos y actualizados, incluyendo una introducción de la actriz Claudia Christian, la segunda edición deLa Cura del Alcoholismo ofrece exactamente lo que millones de alcohólicos y familiares de alcohólicos han estado esperando: una cura indolora, digna y probada médicamente para su adicción. Con el respaldo de 82 ensayos clínicos y una investigación que se remonta a 1964, El Método Sinclair despliega un medicamento bloqueador de opiáceos en una forma muy específica -en combinación con un consumo continuado de alcohol- para extinguir el "software" adictivo en el cerebro. El proceso de eliminación de la adicción revierte el mecanismo adictivo en el cerebro a su estado original pre-adicto -antes de que la primera copa fuese consumida, haciendo de este programa una cura efectiva del alcoholismo.

Los Dres. Roy Eskapa y David Sinclair del Método Sinclair han elaborado un libro científicamente sólido que demuestra que con esteparticular método, el alcoholismo se puede curar en más del 78 por ciento de los pacientes. Lo que es más, el tratamiento evita el peligroso síndrome de abstinencia, permitiendo a los pacientes una desintoxicación gradual y segura mientras siguen consumiendo alcohol. Esto elimina la necesidad de costosos y desagradables programas de rehabilitación para pacientes hospitalizados. Los niveles reales de consumo de alcohol y el ansia por consumirlo disminuyen automáticamente hasta que se recupera el control sobre el alcohol. La conclusión es que los pacientes pueden controlar su manera de beber o dejarlo por completo con el simple pero potente proceso  que se indica en La cura del alcoholismo.

 

La inclusión de una nueva introducción por la actriz Claudia Christian sobre el impacto del Método de Sinclair en su vida, información actualizada de los ensayos, y una carta explicando el tratamiento que los pacientes pueden dar a sus médicos, La cura del alcoholismo es un libro revolucionario para cualquier persona que quiera ganar control sobre la bebida.

 

Sobre el Autor

 

El Dr. Roy Eskapa es un psicólogo clínico que ha hecho una investigación pionera con naltrexona, usándola para tratar a los pacientes en colaboración con médicos. Desde 1990, el Dr. Eskapa ha trabajado en estrecha colaboración con el Dr. David Sinclairde El Método Sinclair (TSM) en la investigación de las causas y los tratamientos de la adicción. La mayoría de su trabajo se hacepro bono. También aconseja y ofrece conferencias a las ONG, el gobierno, organizaciones médicas y educativas e individuos sobrela forma correcta de usar el medicamento naltrexona y nalmefene (Selincro®). Esto es vital para el paciente dado que instrucciones incorrectas - como abstenerse de beber alcohol cuando se toman estos medicamentos- siempre resultará en el fracaso.

El Dr. David Sinclair es un investigador estadounidense sobre el alcohol que ha trabajado para el Instituto Finlandés de Salud Nacional (formalmente Alko Labs) en Helsinki, Finlandia, desde finales de 1960.

 

 Para más información sobre el Autor

Visite la página del D. Roy Eskapa en Amazon

 

Biografía

El Dr. Roy Eskapa (1955) nació en Sudáfrica. Se graduó en la Escuela Internacional de Ginebra (1974), se licenció en el Reed College (1978), se doctoró en la Escuela de Psicología Profesional de California (1983) y completó estudios postdoctorales en Terapia Multimodal con el Prof. Arnold Lazarus. Obtuvo la licencia para ejercer como psicólogo en Nueva Jersey (1988), y es Miembro Asociado de la Sociedad Británica de Psicología, y psicólogo colegiado en el Reino Unido desde 1983. Trabaja desde 1989 con el Dr David Sinclair (Instituto Nacional de Salud Pública, Finlandia) sobre los efectos de privación y la extinción farmacológica de las adicciones. Publicó su primer libro sobre la extinción farmacológica o Método Sinclair (TSM) –La Cura del Alcoholismo, Benbella Books, Dallas, en 2008. Se publicó una edición actualizada del mismo con una Introducción de la actriz Claudia Christian el 6 de noviembre de 2012.

 

Una entrevista radiofónica a la Claudia Christian y al Dr Roy Eskapa en inglés en el programa del Dr Don se puede consultar en: http://www.drdonshow.info/?p=248

 

 La Historia de Julia:

Tratamiento Sinclair “De lujo”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Lo más increíble de los Milagros es que ocurren”.

G. K. Chesterton (1874–1936)

 

A

unque la psicoterapia intensiva no es un requisito para el éxito del tratamiento, se ha incluido la historia de Julia ya que proporciona una visión teórica y práctica del Método Sinclair y, al mismo tiempo, ilustra cómo el tratamiento puede ser mejorado mediante un contacto cercano e individualizado con profesionales competentes y cariñosos.

Julia, una mujer de treinta y ocho años de edad, y su devoto esposo, James, llevan dieciocho años casados. Viven en una hermosa casa junto a un lago en el noroeste del Pacífico, con sus dos hijas adolescentes. Hace poco más de dos años, Julia perdió la capacidad de controlar su consumo de alcohol. Aunque podía pasar temporadas sin beber alcohol, con frecuencia sentía ansia por beber, sobre todo los fines de semana. La familia se acostumbró a que Julia se emborrachase en las fiestas y también los viernes y sábado por la noche. Pero cuando los episodios de intoxicación grave también se sucedieron durante la semana, sus rasgos se embotaron y su tez delicada y luminosa se volvió áspera y pálida. Ella comenzó a tomarse una copa el lunes por la mañana para combatir la resaca cuando todos se habían ido de la casa.

Una alfarera brillante, tiempo atrás Julia dirigía con éxito un pequeño negocio de cerámica desde un estudio en su casa. Pero su estudio era ahora un desastre, y ya no lo usaba. James, un abogado muy respetado y un conservacionista apasionado a quien todo el mundo consideraba un alma gentil, no podía evitar discutir con ella por su manera de beber. Él siempre la había adorado, pero su vida otrora casi idílica había llegado a parecerse a una zona de guerra. Horrorizado de encontrarse a sí mismo contemplando el divorcio, le imploró buscar ayuda profesional, pero ella se negó airadamente. “Simplemente tengo que beber”, le dijo. “No sé por qué. Podéis abandonarme si queréis; pero yo sencillamente no puedo parar”.

Unos días más tarde, James leyó un artículo de prensa sobre el Método Sinclair. Él, nervioso, se puso en contacto con una clínica de Florida que ofrecía este nuevo tratamiento. Explicó que su esposa estaba aterrorizada porque había oído que los adictos eran hospitalizados, obligados a dejar de beber y a asistir a las reuniones de grupo, y pasar por la tortura de la desintoxicación. También había oído que muchas personas que habían ido a rehabilitación a menudo la encontraban no sólo ineficaz, una montaña rusa de abstinencia y recaídas, sino que solían acabar aún más desesperados después del tratamiento de lo que estaban antes de empezar. La competente recepcionista explicó que el Método Sinclair era diferente, un enfoque completamente nuevo que no exigía la abstinencia total, y envió a James un paquete de información que describía el tratamiento.*

El paquete hábilmente redactado consiguió persuadir a Julia de que fuera a ver a un médico en la clínica. “Nadie nace alcohólico”, explicaba uno de los folletos en el paquete. “Beber alcohol se aprende poco a poco. Cada vez que usted bebe, el alcohol provoca la liberación de endorfinas o sustancias similares a la morfina en el cerebro”. “Las endorfinas son las moléculas de la emoción del cuerpo” y pueden suprimir el dolor. Las endorfinas fortalecer o refuerzan el consumo de alcohol y todo lo que le acompaña, como pensar en el alcohol, ir al bar, tener ganas de tomar una copa, pedirla, esperar a que la sirvan y, finalmente, beberla.

Esto le pasa a todo el mundo, pero algunas personas, debido a su constitución genética, reciben de las endorfinas sacudidas de refuerzo más poderosas. Con el tiempo, el alcohol comienza a dominar sus vidas y terminan fuera de control -totalmente adictos al alcohol. Sin embargo, el folleto explica, el círculo vicioso puede romperse o debilitarse a través del “proceso natural de extinción mediante el medicamento naltrexona para bloquear las endorfinas y el refuerzo que producen en el cerebro”.

La familia entera leyó el paquete de información. Se enteraron de que el tratamiento no requiere hospitalización. Esto fue especialmente alentador para Julia, que odiaba todo lo que tuviera que ver con los hospitales. Leyó que sus objetivos serían “la reducción, el control o la abstinencia” y que ella no necesita abstenerse antes de comenzar el tratamiento. El tratamiento podría reducir su deseo de consumir alcohol ¡mientras continuaba bebiendo! El folleto de la clínica explicó que el consumo disminuiría, no por exigencias externas o amenazas, sino porque el paciente simplemente perdería interés en él. Su enfoque totalmente compatible con el de Alcohólicos Anónimos, hace que el Método Sinclair “funcione bien para las personas que son adictos severos, y para aquellos que se limitan a beber más de lo que quisieran”.

Esto a Julia le parecía demasiado bueno para ser verdad, pero se sentía alentada por el hecho de que no iba a recibir medicamentos fuertes, como los barbitúricos o benzodiacepinas, que puede ser adictivas.

Julia también se enteró de que la Organización Mundial de la Salud y la FDA ya habían informado de que la naltrexona es segura y no tenía efectos secundarios duraderos o graves cuando se utiliza junto con el alcohol.

El tratamiento, que normalmente tarda entre tres y cuatro meses, no se podía llevar a cabo sin la prescripción de un doctor.

La terapia individual no se exigía en todos los casos, pero podría ser útil como parte de un programa de tratamiento integral. Julia y su familia estuvieron de acuerdo en que ella debería pedir cita en la clínica.

Su primera cita no fue lo que ella esperaba. El personal de la clínica trató a Julia con dignidad y no la etiquetó como “alcohólica sin fuerza de voluntad”. A Julia se le dijo que iba a ser atendida por un equipo formado por un médico, el Dr. Anderson, y un psicólogo consejero, el Dr. Simon. Tener dos cuidadores primarios, se le informó, no era necesario, pero podría ser útil.

En la primera sesión de cribado de Julia, el Dr. Anderson le explicó cómo se había convertido en adicta al alcohol. Decidió aceptarla para el tratamiento, diciendo: “El Método Sinclair no es para aquellos que están actualmente en periodo de abstinencia”.

“¿Quiere decir que si yo llevara meses asistiendo a AA ya por y sin beber en absoluto, no podría tener acceso a este tratamiento?”, se preguntó Julia, asombrada.

“Así es”, sonrió el doctor Anderson, “El tratamiento es sólo para aquellos que están bebiendo. Sólo funciona si usted toma la medicina una hora antes de tener su primera copa. No recetamos este tratamiento a aquellos que no consumen alcohol”.

“Bueno, pues menos mal que estoy bebiendo alcohol, ¿no?”

“Hasta que vi los datos de la investigación del Dr. Sinclair, nunca habría pensado que esto fuese posible”, el Dr. Anderson contestó. “Hemos tratado unos pocos cientos de casos, ¡y los resultados son excelentes!”.

Además del enfoque psicoterapéutico estándar de “esperanza inspiradora”, el Dr. Anderson se aseguró de que Julia no estaba embarazada, no tenía una condición médica que le hiciera no apta para el tratamiento, y no consumía otros opiáceos, como la heroína. Como medida de precaución final, se analizó en el laboratorio muestras de Julia para detectar cualquier problema de salud no diagnosticado.

Desde el principio, Julia quedó impresionada por el enfoque sin prejuicios de su médico. Sintió un leve aleteo de esperanza. “Estas personas realmente se preocupan”, pensó. “Realmente están tratando de ayudarme”. También quedó impresionada por las ayudas visuales que el Dr. Anderson le mostró, detallando las conexiones y rutas en su cerebro que se habían fortalecido a lo largo de años de consumo de alcohol. Julia dijo más tarde que se sintió mejor al saber que había “algo físicamente mal en mi cerebro y en mis neuronas y no en mí como persona. La forma en que mi forma de beber había empeorado en los últimos años de repente tuvo sentido para mí. Después de todo, no empecé con esta ansia. Ciertamente nunca bebía por las mañanas ni me emborrachaba. Antes de convertirme en adicta, yo solía beber con bastante moderación”.

Julia se llevó a James a su próxima cita con el Dr. Anderson. El comprobó el Diario de Consumo de Alcohol que le había dado en su primera cita y llevó a cabo un examen médico. Julia no había estado consumiendo alcohol todos los días desde la visita de selección inicial, pero su diario registraba borracheras: más de sesenta copas por semana, la mayoría en el fin de semana. “Simplemente no puedo dejarlo después de la primera copa. ¿Por qué, doctor? ¿Por qué?” Luego vio unos dibujos biológicos que muestran cómo la adicción había sido “grabada” en su cerebro durante años de consumo de alcohol a través del mecanismo del aprendizaje reforzado.

(Consulte las imágenes y explicaciones en el Apéndice B.)

Los dibujos biológicos o de “Lluvia Púrpura” -como el doctor David Sinclair los llama- mostraron cómo el alcohol hace que las endorfinas refuercen el consumo de alcohol, por lo que las rutas nerviosas se vuelven más fuertes. El siguiente conjunto de dibujos mostraba cómo tomar naltrexona antes de beber alcohol acabaría por extinguir su adicción. Para Julia, estos dibujos pusieron las cosas en perspectiva, y ella se sintió aliviada y agradecida de que la causa de su problema no era debilidad personal, sino “la biología del cerebro”. Su predisposición genética para el alcoholismo y muchas tardes de copas en los últimos años se habían combinado para hacer de ella una alcohólica.

El aprendizaje estaba conectado a estímulos. Aprendió a beber en respuesta a diversos estímulos externos o internos. De esta forma, dichos estímulos ganaron la capacidad de hacerle ansiar y beber alcohol. Un conjunto de estímulos siempre presenten en cada bebida, excepto en la primera del día, son las sensaciones producidas por el alcohol ya consumido, como el sabor, el olor, y la sensación, y el efecto estimulador producido por bajas dosis de alcohol. Julia aprendió que esa era la razón por la que la primera copa era casi imposible de resistir. Su consumo de alcohol era aprendido, y la mayor parte lo había aprendido como respuesta a los estímulos producidos por la bebida anterior.

“Yo era mejor que otros aprendiendo a beber alcohol”, exclamó Julia.

El Dr. Anderson dijo que la situación podría corregirse en cuestión de meses -sin fuerza de voluntad, ni siquiera tratando de dejar de beber.

“Todo lo que tenía que hacer para vencer a esta cosa era tomar una de esas pastillas blancas antes de tomar algo”, pensó para sí misma más adelante. Para James, parecía una contradicción peligrosa alentar a un alcohólico a seguir bebiendo, incluso después de tomar la naltrexona.

Emocionalmente, él todavía reaccionaba odiando el hecho de que su esposa se había convertido en alcohólica, que el alcohol estaba destruyendo sus vidas. ¿Sin duda Julia debería dejar de beber inmediatamente? Pero James finalmente comprendió la teoría. Incluso fue más optimista cuando le mostraron la reducción en el ansia por beber alcohol y los resultados recopilados de otros pacientes exitosos.

El Dr. Anderson dio a Julia su receta de naltrexona, y le informó de que no era una medicación “para permanecer sobria” -no debía operar maquinaria o conducir si consumía alcohol. Mirando las pastillas en su mano, Julia todavía se preguntaba si realmente podrían ayudarla. Siguiendo las instrucciones, Julia comenzó a tomar su primera dosis (25 mg) una hora antes de tomar la primera copa. Dos días más tarde, una hora antes de tomar una copa, tomó la dosis completa (50 mg).

“Yo realmente no noté mucho”, le dijo a su psicólogo, el Dr. Simon, en su siguiente cita. “Tal vez hubo un poco menos de embriaguez, pero no puedo estar segura”.

El Dr. Simon fue comprensivo. “No hay reacciones correctas o incorrectas”, dijo.

Ella le entregó su Diario de Consumo de Alcohol y la Escala Visual Analógica (VAS), que registraba su ansia en una escala de 0 (ausencia de deseo) a 10 (ansia insoportable). El consumo había disminuido ligeramente a cuarenta y seis copas por semana y su ansia estaba en la franja alta –la naltrexona no era una “píldora mágica” y no funcionó de la noche a la mañana.

Julia seguía siendo adicta al alcohol.

“La Regla de Oro”, repitió su psicólogo, “es que siempre tome la medicación una hora antes de consumir alcohol. El hecho de que usted haya reducido su consumo de alcohol en unas copas esta semana se debe a que, mediante el bloqueo de los efectos de las endorfinas, la naltrexona ha reducido los efectos estimulantes de la primera copa del día del alcohol. La extinción ha comenzado, pero todavía tiene mucho camino por recorrer. Acaba de empezar un tratamiento. Siga adelante”.

Julia estaba emocionada de haber bebido menos porque le daba más que un simple aleteo de esperanza. La sesión incluyó una explicación de los estímulos o desencadenantes que provocan la ansiedad por el alcohol y su consumo.

Cuando se le preguntó acerca de su historia de consumo y las situaciones que la hicieron beber alcohol, Julia explicó: “Me he dado cuenta de que comenzó como una manera de pasarlo bien y relajarme los fines de semana. Me encantaba cuando los niños eran pequeños, arropados en la cama, y James y yo podíamos estar solos. Era tan romántico estar frente a la chimenea con una botella de vino tinto. El vino tinto, ese es mi favorito. El alcohol parecía mejorar nuestra vida sexual y me desinhibía. Y fue entonces cuando empecé a beber socialmente, lo cual es interesante porque yo no bebía cuando era adolescente. Ahora ni siquiera necesito una excusa, bebo por costumbre”.

Julia contó al doctor Simon que cuando ella comenzó a beber alcohol, las fiestas eran los desencadenantes principales para emborracharse. James las temía.

Él pensaba que Julia estaba siendo egoísta cuando bebía demasiado. No sabía que la biología de su cerebro no le permitiría cumplir su promesa de no beber. Fue durante esta sesión cuando Julia aprendió sobre los desencadenantes específicos que la hicieron beber. Durante varios años, había llegado a asociar el beber alcohol con muchas situaciones.

La terapia requeriría que Julia siguiese consumiendo alcohol mientras estuviese bajo tratamiento en todas las situaciones en las que normalmente bebía –a solas en casa, en eventos sociales, a lo largo del año, mañana, tarde y noche –en todas las situaciones en que estaba acostumbrada a beber alcohol. Tenía que usar la naltrexona para extinguir su adicción en cada escenario posible donde solía consumir alcohol.

“Espera a que le diga a la familia todo esto”, le dijo al doctor Simon.

“Mi consumo de alcohol se había convertido en un asunto reservado, privado. Era como una historia de amor, que prevalecía sobre las cosas que más quería. Estoy empezando a entender por qué mi forma de beber era más importante para mí que mi maravillosa familia. Porque mi cerebro se hizo cargo y dirigió el espectáculo”.

“Una vez que tengamos su consumo de alcohol bajo control o que haya alcanzado su objetivo en unos pocos meses, todavía querremos que usted siga llevando el medicamento con usted en todo momento -por si acaso su ansia de alcohol vuelve y siente la necesidad de beber alcohol. Pero, por el momento, centrémonos en que tome su medicación y beba. Váyase a casa, tome su medicación, y beba alcohol como de costumbre. Recuerde que debe mantener al día su Diario. Podemos discutir las opciones de dónde y cuándo beber en su próxima sesión. Aunque antes de que nos veamos, tendrá una breve reunión con el Dr. Anderson”.

La siguiente reunión con el Dr. Anderson duró sólo diez minutos. Le preguntó a Julia si el medicamento tenía efectos secundarios, pero no había ninguno del que informar. Ella entregó su Diario de Consumo de Alcohol y evaluaron su nivel de ansia de alcohol subjetiva. El número de copas por semana y sus niveles de ansiedad seguían siendo elevados. También recibió cuestionarios estándar de investigación. El Inventario de Depresión de Beck evaluó la depresión. La Escala de Consumo Obsesivo Compulsivo de Alcohol evaluó sus patrones de pensamiento relacionados con el consumo de alcohol.

Su sesión de orientación dos semanas más tarde con el Dr. Simon fue diseñada para ayudar a prepararse para el futuro. Los hábitos de consumo de alcohol de Julia fueron examinados. “Todo el mundo tiene sus impulsores únicos”, dijo el doctor Simon. “Veo en su diario que su consumo de alcohol se ha reducido un poco, de cuarenta y seis a treinta y ocho copas esta semana. Progreso normal”.

Julia aún sentía que quería beber alcohol por su cuenta, así como en eventos sociales. “Estoy muy agradecida de que mi familia entienda que tengo que beber alcohol para curarme”, dijo al doctor Simon. “Fue algo difícil de entender para mis hijas. ¡Ahora incluso se alegran cuando me ven con un vaso en la mano! Saben cómo funciona la medicación y el tratamiento”.

“Esté alerta durante la temporada festiva, ante los desencadenantes emocionales, ante cualquier situación en la que normalmente bebería alcohol”, le recordó el Dr. Simon. “Y sobre todo, recuerde nuestra Regla de Oro, nunca beba alcohol sin antes tomar naltrexona!”.

La sesión terminó con el Dr. Simon diciendo que un grupo de apoyo para pacientes había iniciado y que Julia era bienvenida a unirse a él. Julia no consideró que era para ella.

Al final de la octava semana, el consumo de alcohol de Julia había bajado a veinte y tres copas por semana. Era un buen progreso, pero todavía un poco por encima del límite de seguridad para las mujeres. Ella le dijo al Dr. Anderson lo que había estado sucediendo en su vida: “James y yo ya nos llevamos mejor. De hecho ¡hicimos el amor por primera vez en años! Ya no tropiezo con las cosas. Por un lado, mis rodillas están mejor porque no voy chocándome con la mesa de centro de cristal. Mis resacas han disminuido. De hecho, estoy disfrutando de mis días sin alcohol. La semana pasada nos fuimos a un picnic. Tenía mi naltrexona y una botella de buen vino tinto de California conmigo. Pero no la abrí. Las chicas se quedaron asombradas, y James dijo que estaba siendo fuerte. Lo increíble, lo maravilloso es que yo no estaba siendo fuerte. Simplemente, mi necesidad de beber no estaba allí. Me pregunto si realmente es posible detener dejarlo por completo. Veo cómo sería”.

El Dr. Anderson señaló que Julia en tres ocasiones en las últimas dos semanas había consumido más de cinco copas en una sola sesión. Le explicó que lo estaba haciendo bien, pero que aun así, a juzgar por sus borracheras, aún conservaba gran parte del cableado neuronal que causa el ansia por el alcohol y su consumo. “Céntrese en actividades agradables en los días en que no consuma alcohol ni tome medicación”, le aconsejó el Dr. Anderson. “Su consumo social ha disminuido ya, pero veo que sigue bebiendo a solas -bebe menos, pero todavía tomó más de cinco copas, una tras otra, estando a solas”.

Julia se sentía positiva. Había empezado a sentir que el control sobre el alcohol estaba dentro de su alcance. Su estado de ánimo mejoró. Se mostraba optimista y, por primera vez en años, tenía una motivación.

Cuando llegó a su casa, lo primero que hizo fue ir a su taller de cerámica en desuso al final de su jardín. Se puso de pie en el lago bajo un cielo azul brillante. El aire era fresco y los colores ardientes del otoño se reflejaban en el agua. Julia se sentía feliz y con esa sensación le sobrecogió un repentino impulso por beber una copa porque, a pesar de que era feliz, ella también estaba triste. Estaba triste por los más de seis años que había pasado sin hacer mucha cerámica. Triste por lo que la bebida le había hecho a su matrimonio y a su familia. Miró las bandejas en desuso, los objetos polvorientos que con tanto amor había hecho a mano, pintado, y horneado. Entonces reaccionó como lo hacía automáticamente bajo estrés. Corrió a la cocina y se sirvió un vodka a palo seco. Se lo tomó de un trago, sin haber tomado su medicación.

Presa del pánico, llamó al Dr. Anderson.

“¿Estoy recayendo?”, preguntó ella con angustia.

“¿Cuándo ha tomado la copa?”

“Hace unos quince minutos”.

“Tome su medicamento tan pronto como cuelgue el teléfono. Todavía podrá hacer algo bueno. No se preocupe, Julia. Lo peor que puede hacer es castigarse a sí misma. Acabará consiguiéndolo”. Julia siguió su consejo y tomó el medicamento. Volvió a su estudio con la botella de vodka en la mano y su reproductor de música portátil.

“¡Qué diablos!”, pensó. “¿Por qué no? Me he tomado mi medicación”. Se pasó las siguientes tres horas escuchando música mientras limpiaba el estudio y tiraba los fragmentos rotos de cerámica.

Julia se sorprendió cuando su hija mayor, Sonia entró:

“¿Qué estás haciendo aquí, mamá?”, preguntó Sonia con ansiedad.

“Oh, no mucho. Pensé que podría limpiar el estudio. Supongo que ya va siendo hora de dejarlo y preparar algo de comer”. Fue entonces cuando se dio cuenta de la botella de vodka. No la había tocado ni una sola vez –ni una desde la primera copa. La idea de beber no se le había pasado por la cabeza. Sorprendida y encantada, se lo contó a Sonia.

“¡Estás volviendo a nosotros, mamá, estás volviendo!”, dijo Sonia, “Vamos a decírselo a papá”.

La próxima cita de Julia era con el doctor Simon, que había solicitado que James asistiese a parte de dicha sesión. La idea era repasar el tratamiento con James dado que él estaba tan íntimamente ligado a Julia.

“No lo puedo creer, doctor, estoy recuperando a mi esposa”, dijo James. “Bebe, pero no tanto. No pierde los papeles. Está de mejor humor, ¿verdad, Julia?”

Julia sonrió y dijo: “Estoy segura de que está funcionando. Pero de alguna manera sigo creyendo que necesito tiempo. No siento tanta ansiedad. No estoy obsesionada con conseguir mi siguiente copa”.

Después de cuatro meses, el Diario de Consumo de Alcohol mostró que Julia estaba bebiendo dentro de los límites de seguridad -menos de dieciocho copas por semana y no más de cuatro en una única ocasión. El Dr. Simon se mostró cautelosamente optimista. “Ha recorrido un largo camino, Julia”, dijo. “Lo esperábamos. Lo mejor es que usted quería mantenerse en el buen camino. Lo más conveniente para usted es que continuase con nuestras sesiones de terapia. Podemos explorar si desea continuar bebiendo alcohol con naltrexona o abstenerse por completo”.

Seis meses más tarde, Julia se dio cuenta de que su vida ya no estaba controlada por el alcohol. “¿Entonces, por qué debería seguir bebiendo?”, se preguntó. Llegó a la conclusión de que el consumo de alcohol no era para ella. Era capaz de asistir a fiestas sin beber ni una gota de alcohol.

Estaba encantada de decirle a la gente que, después de su tratamiento con el Método Sinclair, pensaba que lo mejor para ella era evitar el alcohol. “Sin problemas, vosotros bebed”, dijo a los demás en una fiesta. “La mayoría de las personas pueden controlar el alcohol. Yo no puedo”.

Julia lleva consigo sus pastillas de naltrexona en todo momento, por si acaso el ansia de alcohol la vence. Incluso ahora, después de cinco años de abstinencia completa, nunca ha dejado de llevar su naltrexona.

 


12

La Historia de Richard:

Tratamiento Sinclair “Ligero” – Mismo Gran Éxito, Menos Intensivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Los milagros no ocurren sin más, la gente hace que ocurran”

Misata Katsuragi67

 

E

l caso de Richard demuestra que la Cura es exitosa con una intervención mínima de doctores y terapeutas.

Mientras disfrutaba de mi año sabático en Sudáfrica, fui a un pueblo oasis precioso situado entre calles bordeadas de robles en un valle rodeado de montañas. El pueblo sudafricano era particularmente agradable y hospitalario, y no pasó mucho tiempo desde que nos registramos en nuestra casa de huéspedes hasta que nos invitaron a una fiesta organizada por una familia local que había conocido en uno de los bares de la ciudad.

Era una perfecta noche de verano. En la fiesta, conversamos sobre los brillantes logros de Nelson Mandela, otros lugares hermosos para visitar, y por supuesto los maravillosos vinos de Sudáfrica.

La conversación giró hacia los altos niveles de intoxicación que había observado en todo el país. El alcoholismo es también un problema en Sudáfrica. En la fiesta, conocí a Margaret, una mujer atractiva, agradable, con una mirada audaz y directa. Tan pronto como se enteró de que yo era un psicólogo que tenía interés en las adicciones, me dijo que su marido, Richard, era un alcohólico grave. “No sabía que lo era cuando me casé con él. Probablemente nunca me habría casado con él si lo hubiera sabido”, suspiró ella. “Pensé que simplemente le gustaba tomar una copa”.

“¿Lleva casada mucho tiempo?”, le pregunté.

“Cinco años y tres meses”, respondió ella. “Este es mi segundo matrimonio, pero su primero. Yo ya tenía dos hijos cuando nos casamos. Mi difunto marido era un gran padre. Murió repentinamente de cáncer. Decidí abandonar la ciudad y trasladarme a un pueblo pequeño. La escuela aquí es buena, y yo quería que mis hijos se criaran en un ambiente limpio y saludable. Entonces conocí a Richard y nos enamoramos. Ha sido fantástico para mis hijos”. Se tocó el collar. “No sabía que era alcohólico”, repitió.

“¿Qué quieres decir con alcohólico?”, le pregunté.

“Se despierta a las 3 de la mañana para empezar a beber”, respondió ella. “Es físicamente impresionante. Yo no lo habría creído si no lo hubiera visto por mí misma. Simplemente no puede parar. Una verdadera adicción”.

Vi a su hija Alice, de doce años de edad, asintiendo con la cabeza.

“Sí, bebe todo el tiempo”, dijo Alice. “Es terrible”.

“Es un gran tipo”, dijo Margaret. “Todos lo queremos. No es como los otros alcohólicos que conozco. Su personalidad apenas cambia cuando bebe. No se vuelve violento o desagradable, como tantos otros que he conocido”.

Poco tiempo más tarde, cuando Alice se había ido, Margaret habló más abiertamente. “Richard simplemente se pasa el día bebiendo. Estoy preocupada por su salud. Nuestra vida sexual es nula. No hay nada que podamos hacer al respecto. Me gustaría que lo hubiera. Ha tenido convulsiones, y he tenido que correr al hospital. Hace unos años, se las arregló para mantenerse limpio durante seis meses. Ha estado en el local de AA y asistido a reuniones en otros lugares. Pero él siempre vuelve a beber. Nuestro médico es un gran tipo, pero dice que no le puede ayudar”.

En este punto, le mencioné el trabajo de Sinclair: “Miles de alcohólicos ya han sido tratados con éxito por esta adicción”, le dije.

 “Le ruego, le suplico, por favor, díganos si hay algo como esto aquí. Personalmente, me resulta difícil creer que algo pueda ayudarle, pero estoy dispuesta a intentar cualquier cosa. Verá, creo que Richard está muriendo”.

Su voz se convirtió en un susurro. “Estoy segura de que si sigue así, morirá”.

Rápidamente le expliqué cómo funciona el Método Sinclair, cómo el paciente debe ser evaluado médicamente antes de ser tratado con naltrexona. Le dejé claro que el Método sólo funciona mediante la combinación de la medicina con el consumo de alcohol, y que había docenas de estudios clínicos publicados en apoyo del tratamiento. Le dije que Richard tendría que llevar un registro de su ansia de alcohol, así como un Diario de Consumo de Alcohol. Terminé asegurándole que había razones para tener esperanzas.

“Por favor, ¿quiere conocer a mi marido?”, preguntó.

Richard tenía cuarenta y cinco años, pero parecía mucho mayor. Tenía una tez rubicunda, estaba un poco flaco, pero por lo demás parecía saludable. Parecía tener una gran cantidad de energía y era muy amable. Sin duda creía que era muy capaz de manejar su bebida.

“Una botella de vino no es nada para mí”, dijo. “Un montón de chicos pierden su juicio después de sólo unas copas. Recuerdo prácticamente todo lo que sucede, excepto si he tenido un apagón. Soy alcohólico. No hay duda sobre ello. No lo niego. Si trato de parar, me pongo a temblar. Margaret dice que usted tiene algo que podría ayudar. Tengo curiosidad. Como he dicho un millón de veces, intentaré cualquier cosa. Me levanto a las 2 o 3 de la mañana para tomar mi primera copa. Apenas como ni duermo. Mi trabajo es estupendo porque trabajo en un bar y puede beber todo lo que quiero, y no tengo que preocuparme de ser despedido”.

Richard y yo quedamos en encontrarnos al día siguiente en su pub para que pudiéramos hablar de su situación en privado. Me reuní con Richard, y Margaret se nos unió después de aproximadamente una hora.

Richard había sido capaz de mantenerse sobrio durante periodos de aproximadamente tres meses antes de recaer. “He estado en AA. He asistido a los 90 días de reuniones diarias. Es una gran idea y funciona para algunos tipos. Pero siempre termino recayendo. Son esas una o dos copas. El diablo se mete en mí y ya vuelvo a las andadas. Por supuesto que no me gusta”. Una mirada de preocupación se posó en su cara. “Me encanta ir de excursión en las montañas de por aquí. Solía montar a caballo, llevar a los turistas a rutas de tres días. Ya hace años que salí por última vez. Me muero de ganas de ver la vida salvaje. Hay leopardos y otros gatos increíbles por aquí”.

Se quedó mirando su bebida pensativamente. “Pero estoy en las garras de esto. Luego, por supuesto, está Margaret. Quiero a sus hijos como si fueran míos. Sé que les estoy haciendo daño, también”.

Empecé con la explicación estándar de cómo el Método Sinclair se está utilizando con gran éxito en los Estados Unidos, Europa y Australia. Es bien sabido que inspirar una esperanza realista es una poderosa herramienta terapéutica. Así que les di una explicación básica de la ciencia que avala el funcionamiento del tratamiento. “Hay un 80 por ciento de probabilidad de éxito, pero hay que ser consciente de mantener registros puntuales, así como asegurarse siempre de tomar naltrexona antes de consumir alcohol”, le dije. “Además de todo eso, el hecho de que usted realmente quiere le ayudará mucho en su camino hacia el éxito”.

Pasé a explicar que la naltrexona está disponible en muchos países, y que ahora estaba disponible en Sudáfrica como una importación bajo el nombre ReVia™. Richard estaba dispuesto a intentarlo en serio, y me sugirió que hablara con su médico acerca del tratamiento.

El médico de Richard, el Dr. Gordon, era muy amable y abierto. Entendió los fundamentos del Método Sinclair en pocos minutos.

Incluso se burló de mí por repetirme tanto acerca de cómo el medicamento sólo debe tomarse si el paciente bebe alcohol, que no se debe tomarse durante períodos en los que el paciente no esté bebiendo.

“Me parece raro, pero si dice que los estudios demuestran que así es como funciona, intentémoslo”, dijo. Me pidió que le enviara por correo electrónico algunas publicaciones médicas sobre la extinción y él se comprometió a examinar a Richard, solicitar análisis de sangre, y proporcionar una receta.

Me ofrecí a apoyar a Richard por teléfono y volver a verlo después de aproximadamente un mes. En el pasado, le habían recetado diazepam (Valium) para calmar sus síntomas de abstinencia, y su doctor estaba al tanto de esto. Tanto Richard como su médico sabían que este tratamiento requiere por lo menos tres o cuatro meses, tal vez incluso más tiempo.

Margaret fue especialmente comprensiva y se involucró en el proceso, pero le daba miedo esperar demasiado. “Si usted nos puede ayudar, no sé cómo voy a ser capaz de darle las gracias”, dijo en varias ocasiones. “Vamos a hacer exactamente lo que dice. Yo sólo espero y rezo para que funcione”.

Le informé que correspondía a Richard ser proactivo, pero que su participación sería crucial. Ella era la más comprensiva de las compañeras. Su amor por Richard era evidente.

Antes de ver al Dr. Gordon para comenzar el tratamiento, Richard escribió un Diario de Consumo de Alcohol. Su nivel de consumo era claramente exagerado; bebía el equivalente a más de quince copas al día, eso es más de 100 copas por semana, el equivalente a tres botellas de vino de 12,5 por ciento todos los días. Pero a pesar de esto, sus pruebas hepáticas mostraron niveles relativamente poco elevados. El Dr. Gordon descubrió que su presión arterial era lo suficientemente alta como para prescribir un medicamento antihipertensivo.

Richard comenzó en la mitad de la dosis de naltrexona-25 mg durante los primeros dos días. Luego pasó a la dosis recomendada de 50 mg por día y experimentó ligeras náuseas durante los próximos días. Después de una semana, Richard dijo: “Estoy haciendo exactamente lo que usted dice. Estoy tomando el medicamento una hora antes de tener mi primer trago a las 3 de la mañana. Estoy bebiendo la misma cantidad, tal vez unas copas menos por día. Tengo menos náuseas, sin embargo. ¿Puedo llamarle la semana que viene?”

Al final de la segunda semana, Richard informó: “Estoy bebiendo menos. De hecho, el miércoles y el jueves no bebí nada”. Se echó a reír de repente. “No, no tomé mi medicación, como indicó, que no la tomase a menos que bebiera alcohol”.

“Así es exactamente como funciona la extinción. Esto no sucede de la noche a la mañana”, le contesté.

Sin embargo, el viaje de Richard no fue un camino de rosas. Recibí una llamada desesperada de Margaret entrada la noche un mes después de comenzar el tratamiento, “Las manos de Richard están temblando, y todo su cuerpo sufre temblores. ¿Y si tiene otro ataque?”

“Llame al Dr. Gordon y expliqué que los síntomas pueden estar relacionados con su desintoxicación”, le dije. “Sabe, se está desintoxicando poco a poco. A pesar de que su consumo se ha reducido a casi la mitad de su número habitual de copas, debido a la gran cantidad que ha estado bebiendo, puede estar experimentando algunos de los síntomas de abstinencia. Si dejase de beber de golpe, probablemente tendría que hospitalizarlo. Pero el Método Sinclair permite una reducción gradual en el consumo de alcohol”.

El Dr. Gordon llegó a la conclusión de que los síntomas estaban relacionados con la abstinencia, y dijo que podría ofrecer medicamentos para eso, pero preferiría no hacerlo. Richard fue poco a poco pasando por el síndrome de abstinencia. Debido a que sus niveles de consumo de alcohol habían sido tan elevados, era normal y previsible que experimentara algunos síntomas de abstinencia cuando comenzó la reducción de la cantidad de alcohol que consumía. Pero debido a que el método Sinclair permitía una abstinencia gradual al poder seguir bebiendo alcohol mientras se toma naltrexona, los síntomas de Richard fueron mucho menos graves de lo que hubieran sido si hubiera dejado el alcohol de golpe. Esta es una ventaja importante del Método Sinclair. Para el final de la séptima semana, Richard estaba bebiendo menos de treinta copas por semana y había pasado varios días sin beber alcohol en absoluto.

“Ni por un minuto se permita pensar que está usted curado”, le dije por teléfono. Richard entendió la idea detrás de la Extinción Selectiva -que debía evitar caminar en las montañas, mientras tomaba naltrexona. Debido a que las endorfinas también se liberan durante el ejercicio vigoroso, no debería ir de excursión o montar a caballo en los mismos días en que tomaba su naltrexona. Debía guardar sus días libres de consumo de alcohol y de medicamento para el senderismo y otras actividades positivas.

Al final de la duodécima semana, Richard estaba bebiendo dentro de los límites de seguridad aceptados -menos de veinte y cuatro copas a la semana y no más de cuatro copas en una sola sesión.

“Simplemente no me da la gana”, dijo. “Estoy durmiendo mucho mejor. Mi apetito ha regresado, sólo pregunta a Margaret. Estoy comiendo como un caballo. Me siento como si hubiera comenzado una nueva vida. Lo más importante es que mi ansia de alcohol es mucho menor de lo que ha sido jamás”.

Después de cinco meses Richard sintió que el alcohol no era algo fundamental en su vida.

“Puedo servir a los clientes en mi pub sin tener el menor deseo de beber”, dijo, “Pensé que a lo mejor me volvía menos divertido y entretenido, pero eso no ha sido un problema. Los niños están contentos, y lo mismo mi fantástica Margaret”.

A los siete meses, Richard apenas bebía. Sin embargo, sentía que era el tipo de persona que podría ocasionalmente querer tomar una copa en el futuro. “Sí, ya sé lo que vas a decir que nunca, nunca, tome otra copa sin antes tomar mi medicación”.

La siguiente vez que lo vi, sobre un año más tarde, Richard me mostró un colgante cilíndrico de oro hecho por un joyero local. Lo llevaba en el cuello. Abrió el cilindro para mostrar dos comprimidos de naltrexona. Se echó a reír. “Sé lo que vas a decir”.

“¿Qué?”, le dije.

“Nunca salgas de casa sin ella”, respondió.

Uno de los puntos principales sobre el caso de Richard es que su tratamiento tuvo éxito con un número limitado de sesiones individuales. Richard tampoco recibió ningún tipo de psicoterapia convencional.

En ese momento, los resultados del Proyecto COMBINE, publicado en Journal of the American Medical Association en mayo de 2006, aún no se habían publicado. Confirmaban que los pacientes podrían ser tratados con naltrexona en centros de atención primaria sin psicoterapia intensiva.

No obstante, hay que señalar que esta versión “ligera” no siempre es adecuada para pacientes que tienen problemas psicológicos, además del alcoholismo. Estos pacientes pueden necesitar un apoyo psicoterapéutico adicional. Sin embargo, si Richard no hubiera sido tratado de esta manera, se hubiera quedado sin tratamiento en si idílica ciudad. Aún estaría luchando con su consumo de alcohol.

Todavía se despertaría de forma automáticamente a las 3 de la mañana para tomar una copa, su familia seguiría siendo infeliz, y su salud se habría deteriorado aún más. En cambio, está sano y disfruta de largas caminatas por el campo.

 


13

La Historia de David:

Un Paciente Reincidente tiene Éxito

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Cada paciente lleva dentro su propio doctor”

Albert Schweitzer (1875-1965)

 

L

a historia de David demuestra que el Método Sinclair puede ser un efectivo tratamiento de auto-ayuda siempre y cuando el paciente reciba un cuidado médico básico y entienda la comprobada fórmula básica: Naltrexona + Consumo de Alcohol = Cura.

David, de treinta años de edad, experto en informática en Silicon Valley, parecía tener todo a su favor como asesor bien remunerado de una empresa de telefonía móvil internacional. Sin embargo, su consumo excesivo de alcohol gradualmente empeoró y empezó a faltar al trabajo los lunes. Luego, debido a su mayor consumo, con el tiempo perdió su contrato con la empresa de telefonía móvil.

Las borracheras de David estaban fuera de control. Sin embargo, sostenía que, como no bebía durante la semana, “no era alcohólico”. Según lo predicho por el Efecto de Privación de Alcohol (Capítulo 2-La Génesis de la Cura del Alcoholismo) y, de acuerdo con toda la investigación, David lograba pasar semanas sin beber, al igual que muchos alcohólicos.

Sólo después de un accidente de barco estando borracho durante el cual estuvo a punto de ahogarse reconoció que tenía un problema serio. Su novia lo amenazó con dejarlo si continuaba por ese camino suicida. David entonces entró en un programa ambulatorio a lo largo de las líneas de AA. Sin embargo, el ansia de alcohol siempre le ganaba la batalla, y recaía tras uno o dos meses de abstinencia.

Por último, su novia lo dejó. David estaba absolutamente destrozado. Se comprometió a encontrar una solución y empezó a buscar en Internet, donde comenzó a aprender acerca de naltrexona.

David encontró un psiquiatra comprensivo dispuesto a escucharlo.

“Me sorprendió lo poco que el médico parecía saber sobre el aprendizaje y la extinción”, me dijo. “Pero fue estupendo –es decir, fue muy amable, no le importa escuchar mi opinión. Leyó los artículos científicos que le di y parecía feliz de intentarlo. No tuvo ningún problema en recetarme naltrexona y fue un médico exhaustivo. En primer lugar, él mismo me tomó muestras de sangre, y me hizo ver un internista para un examen físico general”. Llevó cerca de dos meses para que David notara una reducción significativa de su consumo y ansia de alcohol. Pero perseveró con el tratamiento.

La pasión innata de David por el hardware de un ordenador y del software que lo hace funcionar estaba ligada a su tratamiento. Él observó: “El cerebro es como el hardware. Cuando nacemos, es como el disco duro medio lleno o medio vacío de un ordenador. Tiene menos software en él. La instalación del software es como el aprendizaje en el cerebro. Pero en el momento de empezar a añadir nuevos programas al hardware se corre el riesgo de que los virus se instalen. El consumo de alcohol para mí fue como si hubiera un fallo en mi cerebro, un programa preinstalado, lo que me permitió aprender un nuevo programa -ansiar alcohol. Tal vez lo heredé. Mi tío era un alcohólico y un jugador compulsivo. ¿Quién sabe?

Lo que sí sé es que yo no tenía un 'antivirus' en mi cerebro. La naltrexona actúa como una especie de herramienta lenta de eliminación de virus. Cada vez que consumía alcohol con naltrexona en mi sistema, era como si estuviese removiendo el virus de la ansiedad y la adicción -bit a bit. Sin duda me di cuenta de mi ansia de alcohol se estaba reduciendo. Consumir alcohol mientras tomaba naltrexona era, extrañamente, bueno para mí”.

“Empecé a dejar las copas y a no acabarlas. Después de un tiempo, me di cuenta de que incluso había dejado de pensar y planificar mis sesiones de copas. Dejé de ver beber alcohol como una recompensa después de trabajar duro. Voy a decir esto, ¡no beber era muy nuevo para mí! Yo solía esperar con impaciencia pasar una velada bebiendo unas copas, sobre todo los fines de semana. El alcohol estaba apuntalado en mi vida social primitiva. Me daba un ilusorio valor con mis citas inspirado por el alcohol. Me cambió la personalidad. Me convertí en un payaso y me encantaba la sensación. Me pregunté cómo podía vivir sin él. ¿Me agriaría el carácter? Pero esto no ha sido un problema. He descubierto que tengo más tiempo para mi trabajo. La gente dice que soy una compañía más cómoda, más agradable, que en cierto modo fue una sorpresa porque pensaba que tenía que estar un poco achispado para triunfar socialmente. En todo caso, soy quizá demasiado obsesivo con mi trabajo ahora. Pero bien vale la pena”.

Después de seis meses completos de consumir alcohol intermitentemente y de emborracharse de forma ocasional incluso tomando naltrexona, David optó por la abstinencia.

Bebe de vez en cuando, pero cuenta que el concepto global de la bebida ha adquirido una dimensión diferente. Ya no significa mucho para él. Compara el consumo de alcohol sin naltrexona con encender su ordenador sin un software antivirus como protección en el fondo –se expondría a que el virus volviese a instalar el ansia de alcohol y la adicción.

 


 

La historia de Pete:

14

Paciente Reincidente y con Problemas

Adicto al Alcohol y la Cocaína hasta que le recetaron Naltrexona

 

 

 

 

 

“El futuro está aquí. Solo que desigualmente repartido”

William Gibson (1948- )

 

E

l siguiente caso está basado en las experiencias de Pete, un conocido mío que sufría de alcoholismo severo. A medida que su problema con la bebida creció aún más fuera de control, también comenzó a abusar de la cocaína. Entonces Pete tocó fondo.

Pete es un peluquero de treinta y ocho años de edad, con sentido del humor, amable, muy querido, exuberante, de origen irlandés que vive en Londres. “Mis padres siempre han tenido miedo al alcohol porque mi abuelo era un alcohólico empedernido”, me dijo. “Se ahogó antes de que yo naciera. La gente dijo que estaba borracho en ese momento. ¿Y qué hice yo?

Bueno, fui y seguí los pasos del abuelo. Decepcioné a todos con mi cocaína y mis borracheras. Era un completo inútil y un lío- nada que ver con mi hermano que tiene una hipoteca y ha ayudado a mis padres desde que mi padre tuvo un infarto”.

Pete empezó a beber cuando tenía dieciséis años. “Era lo que suele pasar. Iba a los pubs de la ciudad con un grupo de chicos, y pasaba las tardes de verano, sobre todo los sábados y domingos, bebiendo cerveza. Me encantaba la sensación de cerveza. Yo era tímido hablando con las chicas, pero cuando tenía un par de cervezas en mí, mis inhibiciones salían volando por la ventana. Podía hablar con cualquiera y no me importaba lo que pensara la gente”.

Cuando Pete volvió a casa después de una noche y vomitaba, y al día siguiente tenía resaca y estaba deprimido, su familia lo atribuía a problemas de crecimiento y al típico comportamiento adolescente. El tiempo pasó, y Pete se emborrachaba como una cuba regularmente los fines de semana. Dejó la escuela antes de tiempo porque era un poco disléxico y los profesores decían que no podía concentrarse en clase, y para compensar, se había convertido en el payaso de la clase. “Una cosa que creo que el alcohol hizo por mí fue que me ayudaba a relajarme, a no estar tan tenso. Y me di cuenta de que tenía confianza, incluso cuando no estaba borracho”. Dejó la escuela cuando tenía diecisiete años y tuvo la buena fortuna de encontrar un trabajo de aprendiz con un estilista de celebridades en un famoso salón de peluquería en el West End de Londres. Le fue bien porque sus clientes descubrieron que él no era solo un peluquero con talento, sino que conseguía que se rieran de sí mismos. “Me convertí en una especie de terapeuta para mis clientes y obtuve enormes cantidades de dinero por peinarlos a domicilio. Fui a rodajes en el Caribe, y conocí montones de modelos y estrellas. Incluso tenía un cliente que era una gran estrella, y viajaba al set con ella”.

“Pasarlo bien” para Pete significaba fiestas, sexo y, sobre todo, beber alcohol. Debido a que muchos de sus clientes eran las esposas y novias de banqueros y abogados, así como gente de negocios exitosos, Pete vivía una vida de lujo. Frecuentaba muchas de las discotecas, restaurantes, y bares más exclusivos de Londres. A sus treinta y pocos, Pete se dio cuenta de que podía “despertar un domingo por la mañana sin saber dónde estaba ni con quién me había acostado. A veces no podía recordar dónde había estado o qué había hecho la noche anterior. Fue entonces cuando empecé a tener apagones graves. Tal vez los apagones comenzaron antes. Yo no lo sé. Fue por esa época que comencé a usar -pero no regularmente- sólo los fines de semana”.

Pete se dio cuenta de que la cocaína le llevaba a nuevos niveles de confianza. Parecía que mantenía bajo control su depresión temporalmente, que en parte se vio agravada por su consumo excesivo de alcohol. Empezó a faltar al trabajo los lunes por la mañana y se percató que la mejor solución era tomar una copa y volver a la cama. Aunque Pete estaba ganando lo suficiente para alquilar su propio lugar, todavía vivía con sus padres. En los días en que era incapaz de ir al trabajo, hacía que sus padres o su novia llamasen en su nombre para decir que estaba enfermo. En el lenguaje del tratamiento tradicional de la adicción, se les conoce como “co-dependientes” -personas que ayudan al adicto a seguir bebiendo. Inevitablemente, Pete perdió su trabajo en el famoso salón de peluquería. Tenía treinta y dos años. A continuación, fue a la deriva de un salón al siguiente. Sus clientes privados comenzaron a abandonarlo, explicaba, “a causa de mi consumo de alcohol y cocaína, mi estilo empeoró. Además, a veces me olvidaba de ir a las citas o las cancelaba a causa de la resaca”. Un año más tarde, Pete se enamoró de Moriko, un diseñadora de moda de éxito.

“Estábamos tan enamorados. Podía hacerla reír y sentirse bien consigo misma. Ella sabía que tenía un problema con la bebida, pero le oculté mi consumo de cocaína. No puedo creer lo tonto que fui. Ella me apoyó al darme 38000€ para abrir mi propio salón de belleza. ¿Qué hice yo? Me dejé estafar por un hombre que dijo que iba a ser mi socio, y derroché el resto en viajes a Tailandia y los Estados Unidos”.

Gran parte del dinero también “se fue por la nariz y en amigachos de juergas”. Con el corazón roto, Moriko lo abandonó como una causa totalmente perdida.

Pete hizo entonces un esfuerzo decidido para enderezarse. Se las arregló para conseguir un trabajo a tiempo completo trabajando para una compañía grande como peluquero residente. Consiguió mantener el empleo durante varios meses, pero finalmente recayó gravemente. En un impulso, le confesó su situación al gerente del salón. “Vine un lunes por la mañana y delante de todo el mundo, incluyendo clientes, solté que estaba deprimido y que tenía un problema con el alcohol y las drogas”. Después de esto, dejó de beber por un tiempo.

Al igual que muchos adictos, fue capaz de soportar un par de semanas sin beber alcohol o tomar drogas. Pero a medida que el Efecto de Privación de Alcohol (ver capítulo 2-El Génesis de la Cura del Alcoholismo) aumentaba constantemente, y el ansia de beber alcohol lo atormentaba, perdió su determinación. “Bastó un trago y ya estaba perdido. Mi personalidad cambió totalmente. Me volví imprudente y también ansiaba cocaína. No podía parar. Hace unos dos años, frecuenté malas compañías, y el resto es historia”.

Pete se encontraba visitando sórdidos locales de cocaína y crack. Le robaron el coche, junto con todo su equipo de peluquería. Para entonces, ya había acumulado deudas en sus tarjetas de crédito por más de 22500€. Su jefe perdió la paciencia y no hizo ningún intento de ocultar sus sentimientos de desprecio. Afortunadamente, la política de la empresa obligaba al gerente a referirle al médico de la empresa. “Tuve mucha suerte”, dijo Pete después “porque este doctor estaba en la empresa únicamente para dos semanas. Era un buen hombre. Si él hubiera dejado la empresa antes de que yo lo conociera, yo no sé si hubiera entrado en el tratamiento porque lo vi molestarse por hacer todo tipo de llamadas, contactar con todos sus conocidos y mover tantos hilos como le fue posible para que mi tratamiento fuese cubierto por el seguro médico de la compañía”.

Pete entonces comenzó como paciente interno el tratamiento de veintiocho días de 22500 euros de veintiocho días, que se llevaba a cabo al estilo del modelo Minnesota, donde se utilizan Alcohólicos Anónimos (AA) y los Doce Pasos. A Pete se le recetaron medicamentos para ayudarle con el síndrome de abstinencia, junto con un nuevo antidepresivo. Participó en las sesiones de terapia de grupo y vio tanto a un psiquiatra como a un asesor experto en adicciones. Además, sus padres y su hermano asistieron a sesiones de terapia familiar.

Pete aprendió que “mi droga de elección es el alcohol, no la cocaína”. Se le dijo que tenía una “enfermedad incurable”, lo que significaba que tendría que lidiar con la ansiedad y la adicción por el resto de su vida. También se enteró de que él podía recaer, pero que las reuniones de AA le ayudarían. “Tuve que conseguir un nuevo número de teléfono móvil, porque los camellos y la antigua pandilla seguían llamando. Pasé por un infierno en la clínica”.

Cuando Pete me llamó para decir: “Adivina dónde estoy”, no me sorprendió en absoluto. Cuando lo vi durante las horas de visita del domingo un par de semanas más tarde, me mostró su habitación, que no podía cerrar con llave. Conocí a varios pacientes desde adolescentes hasta ancianos.

Algunos me dijeron que habían seguido el tratamiento más de una vez. Como estaba escribiendo este libro sobre el Método Sinclair, estaba interesado en el seguimiento de los progresos de Pete. La terapia de Pete le había proporcionado una comprensión de cómo y por qué se había convertido en adicto. Había aprendido también que su adicción no sólo era peligrosa, sino también mucho más fuerte que su voluntad consciente. Él tendría que rendirse a un Poder Superior.

Tal como vimos en el capítulo 2, como consecuencia del Efecto de Privación de Alcohol, Pete descubrió que, a pesar de asistir al tratamiento hospitalario veintiocho días, su persistente ansia de alcohol no había disminuido. Pero estaban esos raros momentos preciosos, esos breves momentos, en que se sentía libre del ansia por el alcohol. Asistió a sus reuniones de AA y todo lo que le indicaba su equipo de asesoramiento.

Tres meses después de su alta del programa de rehabilitación, llamé a Pete para ver cómo iba. “Estoy bien”, dijo, “Pero es duro cada vez que paso por delante de una tienda de vinos. Anhelo el vino tinto, sobre todo cuando paso por delante de un buen restaurante francés. Así que yo no salgo más. Me quedo en casa los sábados por la noche y veo películas en DVD o navego por Internet. Mi novia dice que si toco una sola gota de vino me dejará para siempre”.

Pete consiguió un trabajo a tiempo parcial en un salón en Londres, pero apenas llegaba a fin de mes. Sus días como un peluquero de celebridades estaban olvidados. Se declaró en bancarrota. Seis meses después, aún no había tocado una gota de alcohol.

Siete meses después de su alta, lo volví a llamar para preguntarle cómo iban las cosas. Él me dijo: “Por lo que respecta al alcohol, bien. Pero estoy totalmente deprimido. A menudo tengo ganas de llorar. Todavía quiero un trago. No sé cómo voy a apañármelas en Navidad con la familia de mi novia”. El tratamiento había ayudado a Pete a aguantar a duras penas el ansia de alcohol hasta el momento, pero aún estaba en las garras de un caso severo del Efecto de la Privación de Alcohol.

Se supo que de los veintisiete pacientes en el grupo que iniciaron el tratamiento con él, diecisiete habían recaído ya. Uno de su grupo había muerto de una sobredosis (alcohol combinado con otras drogas). Tenía sólo treinta y cinco años de edad. Pete ansiaba desesperadamente un trago, pero se mantuvo limpio.

La siguiente vez que supe de Pete, aproximadamente un año después de haber comenzado su tratamiento hospitalario, dijo, “He recaído cinco veces y me han retirado el carnet de conducir. Me encontraba en un pub cerca de casa. Mi ansia de alcohol estaba descontrolada. No me pude resistir. Los policías fueron sibilinos. Iban vestidos de civil y estaban en el pub conmigo. Me siguieron hasta mi coche y me dejaron marchar hasta que me hicieron un control de alcoholemia. Solicité un análisis de sangre. Acabé pasando la noche en una celda con un tipo enorme. Culpa mía. Pero no pude evitarlo. Fue débil y estúpido”.

Entusiasmado con los resultados del Método Sinclair y los ensayos clínicos sobre la naltrexona y el nalmefene combinados con el consumo de alcohol, le expliqué cómo pensaba que Pete podría beneficiarse -si, y sólo si, el ansia de alcohol lo conducía continuamente a beber en exceso y la recaída. De conformidad con el Método de Sinclair, nunca podría sugerir que un alcohólico que se abstenía de beber alcohol con éxito volviese a beber alcohol con la única finalidad de que comenzasen el Método de Sinclair. Sin embargo, me di cuenta de que Pete se encaminaba a más episodios graves de consumo de alcohol, auto-recriminación, culpa y depresión. Y yo sabía que el deseo siempre estaría con él.

Le describí brevemente cómo funcionaba el Método Sinclair, y expliqué que eso significaba tomar la naltrexona antes de consumir alcohol y que el tratamiento tenía que ser llevado a cabo bajo una supervisión médica adecuada. “Muy bien, ¡eso significa que puedo volver a beber!”, bromeó Pete.

“Oye, Pete, todos sabemos que el abuso de alcohol no es cosa de risa, especialmente cuando se llega a los niveles a los que has llegado tú”, le respondí indignado.

“Sólo estoy bromeando”, respondió. “No sé cómo se lo tomarían mis padres. Mi novia, te puedo decir, me dirá un no rotundo. Pero si les digo que la naltrexona bloquea el placer del alcohol puede que sean más receptivos. Además, si tengo pruebas, como artículos científicos, de que realmente funciona…”.

Le expliqué que la naltrexona ciertamente no bloqueaba la intoxicación por alcohol. No se trata de una “pastilla para la sobriedad”. Le dije: “Seguirás emborrachándote y sintiendo los efectos del alcohol. A lo mejor consigue evitar la sensación inicial de euforia que algunas personas, especialmente aquellas que no han tomado una copa por un tiempo, tienden a experimentar. Y, para empezar, seguirá produciendo embriaguez. De hecho, puedes sentirte “más borracho” cuando la tomes junto con alcohol. Y ciertamente no puedes conducir un vehículo cuando consumas alcohol porque habrás tomado la medicación. ¿Lo que pasará es que con el tiempo -por lo general de cuatro a seis semanas- notarás que el ansia por el alcohol disminuirá y la cantidad que bebas se reducirá, que es por lo que debes ser meticuloso acerca de anotar exactamente cuánto bebes y ansías. Por eso lo mejor es trabajar con gente que sabe cómo funciona el Método Sinclair. El darte una píldora sin entender cómo funciona, no te ayudará. No es tan complicado, pero se necesita ayuda profesional para saber cómo utilizarla correctamente”.

A pesar de que Pete estaba asistiendo reuniones de AA, seguía recayendo. Conseguía abstenerse por unos días, pero pronto se emborrachaba a lo grande. Era un círculo vicioso. Pete me llamó para pedirme comenzar el tratamiento con naltrexona. Me suplicó: “Déjame intentarlo de todos modos. ¿Podrías contactar a mi médico y hablarle al respecto? Él me ha recetado dado antidepresivos en el pasado. ¿Por qué no naltrexona? Dices que no es posible abusar de ella, ¿verdad?”

Escribí al médico de Pete, adjuntando artículos científicos adicionales de apoyo que presentaban varios ensayos clínicos, artículos de prensa y otros documentos describiendo cómo la naltrexona había sido aprobada en 1994 por la FDA en los Estados Unidos específicamente para el abuso de alcohol, y que también había sido aprobada para este uso en muchos países de Europa.

También adjunté una copia de una carta abierta a los colegas del Dr. Enoc Gordis (1995, véase el Apéndice D), ex director del Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos, que describía cómo la naltrexona es un medicamento seguro que podría ayudar a los alcohólicos frente a su ansia. El Dr. Gordis escribió: “Un millón de estadounidenses buscan tratamiento del alcoholismo cada año, muchos más de una vez. De los pacientes tratados, aproximadamente el 50 por ciento recaen en los primeros meses de tratamiento. Aunque no es una “varita mágica”, aun así la naltrexona se compromete a ayudar a muchos de estos pacientes en su lucha por superar una enfermedad reincidente crónica”. El médico de cabecera de Pete se negó a recetarle naltrexona para la adicción al alcohol, ya que sólo se había aprobado en el Reino Unido como un tratamiento para la adicción a narcóticos (heroína, morfina, otros opiáceos).

En el Reino Unido, los médicos no pueden recetar un medicamento para su uso fuera del ámbito de aplicación de dicho medicamento, tal como lo aprueba el Servicio Público Nacional de Salud del Reino Unido (NHS). El NHS proporciona a todos los ciudadanos británicos una atención médica gratuita, pero es muy cauteloso acerca de la prescripción de medicamentos, debido a los altos costos de la mayoría de las drogas. No había ningún programa subvencionado por el gobierno al que Pete pudiera recurrir en busca de tratamiento con naltrexona. Desde luego, no podía permitirse un psiquiatra privado fuera del Servicio Nacional de Salud (las tarifas de los psiquiatras privados de Londres ascienden a entre 225€ y 450€ por consulta).

A diferencia del médico receptivo de Richard en los Estados Unidos, que recetó fácilmente la naltrexona, el médico de Pete habría tenido que cumplir con las normas y reglamentos del Servicio Nacional de Salud. Por lo tanto, a menos que pudiera entrar en un programa especial -una perspectiva poco probable- no habría naltrexona para Pete.

Gracias a Dios, un regalo de un amigo de la familia permitió a Pete consultar a un médico privado. Mientras que la naltrexona está aprobada para el tratamiento de la adicción a opiáceos en el Reino Unido, y está disponible con receta médica en cualquier farmacia, no está en la lista aprobada del gobierno de los medicamentos para el alcoholismo. Aunque el gobierno no va a pagar por ello, cualquier médico puede legal y éticamente recetarla para el alcoholismo. Referí a Pete a un médico privado que trabajaba con adicciones y que estaba bien versado en el uso de naltrexona en línea con el método de Sinclair.

Cuatro meses después, Pete dijo: “Soy un hombre nuevo con este tratamiento. Estoy bebiendo menos y cuando paso junto a un restaurante la copa de vino tinto en la mesa no me hace perder los papeles como antes. Estoy tan agradecido por haber recibir este último tratamiento. Es exactamente como usted dijo que sería. Mi plan es dejar el alcohol por completo. Mi deseo está bajo mínimos y apenas bebo”.



* Este tratamiento se llevó a cabo en una clínica privada en Finlandia.

 

 

Bibliografía anotada

 

Los resultados con naltrexona y Nalmefene-

 

Ensayos clínicos y revisions

 

Cortesía Dr David Sinclair

 

Nacional de Salud Pública, Helsinki, Finlandia

 

28 de febrero 2008

 

NALTREXONA – NALMEFENE ( SELINCRO ® )

 

NOTAS QUE SE subrayadas representan evidencia de que la naltrexona y el nalmefeno son seguros y producir beneficios significativos cuando la extinción es posible (n = 72; 58 con alcoholismo). Las notas se muestran en orden cronológico con los ensayos más recientes al final de la lista.

 

Notas en cursiva indican evidencia de que la naltrexona y nalmefeno no son eficaces cuando la extinción no es posible (por ejemplo, durante la abstinencia) (n = 37; 35 con alcohol).

 

Las notas en negrita son de revisiones o metanálisis, todos los cuales concluyen naltrexona es eficaz (n = 17).

 

Hay cinco estudios que sean contrarias a la extinción o que no estaban claros en cuanto a metodología. (Una naltrexona encontraron retrasar el primer muestreo de alcohol, con un afrontamiento no pudo conseguir beneficios significativos, una no encontró beneficios en el tratamiento de los juegos de azar, y dos no tenían claro el protocolo utilizado.) (Implante de larga duración / inyección

 

 

estudios se evaluó sólo en términos de si el tratamiento fue eficaz porque el antagonista estaba siempre presente.)

 

1. Renault, PF (1978) El tratamiento de las personas dependientes de la heroína con antagonistas: estado actual. Boletín de Estupefacientes 30: 21-29. ¶ Renault, PF (1980) El tratamiento de las personas dependientes de la heroína con antagonistas: estado actual. En: Willett, RE, y Barnett, G. (eds.) Naltrexona: Monografía de Investigación 28, Washington, DC: Instituto Nacional de Abuso de Drogas, 11-22. Primer ensayo clínico de la naltrexona y el único ensayo controlado para la adicción a los opiáceos. Grande doble ciego controlado con placebo (DBPC) ensayo (n = 197), más 1.005 pacientes abiertos. La naltrexona es eficaz, pero sólo en pacientes que desobedecieron las instrucciones de no utilizar opiáceos, mientras que en la medicación. No es efectivo con la abstinencia. Se concluyó que la naltrexona funciona por extinción. Bases para la aceptación de la FDA de la naltrexona para la adicción a los opiáceos.

2. Volpicelli, JR, O'Brien, CP, Alterman, AI, y Hayashida, M. (1990) La naltrexona y el tratamiento de la dependencia del alcohol: Las observaciones iniciales. En: Reid, LD, (ed.) opioides, la bulimia y el abuso de alcohol y alcoholismo. Nueva York: Springer, 1990; 195-214. ¶ Volpicelli, JR, Alterman, AI, Hayashida, M., y O'Brien, CP (1992). La naltrexona en el tratamiento de la dependencia del alcohol. Archives of General Psychiatry 49: 876-880. Primer ensayo clínico DBPC para el alcoholismo. La naltrexona es segura y eficaz, con los efectos principales que se encuentran en pacientes que beben mientras que en la medicación, como es requerido por la extinción. No hay beneficios significativos antes de tomar la primera copa de la naltrexona.

 

3. O'Malley, SS, Jaffe, A., Chang, G., Witte, G., Schottenfeld, RS, y Rounsaville, BJ naltrexona en el tratamiento de la dependencia del alcohol.

 

(1990) En: Reid, LD, (ed.) opioides, la bulimia y el abuso de alcohol y consumo de alcohol

 

ismo. New York: Springer; 149-157. ¶ O'Malley, SS, Jaffe, AJ, Chang, G., Schottenfeld, RS, Meyer, RE, y Rounsaville, B. (1992). La naltrexona y hacer frente a terapia de habilidades para la dependencia del alcohol. Archives of General Psychiatry

 

49: 881-887. El otro ensayo DBPC además de Volpicelli utilizar para la aprobación de la FDA de la naltrexona para el alcoholismo. La naltrexona es segura y eficaz en "Hacer frente a los" grupos inadvertidamente alentó a romper la abstinencia, pero no hubo beneficios significativos en los grupos "de apoyo" con instrucciones de abstenerse. No hay beneficios significativos antes de tomar la primera copa de la naltrexona. Interacciones significativas

 

 

naltrexona es mejor con lo que indica que la terapia de apoyo afrontamiento.

 

4. Mason, BJ, Ritvo, CE, Salvato, F., Zimmer, E. Goldberg, G., y Welch, B. (1993). Nalmefene modificación de la dependencia del alcohol: un estudio piloto. Actas de Reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría Anual, San Francisco, CA, mayo de 1993, p. 170, extracto NR442. ¶ Mason, BJ, Ritvo, CE, Salvato, FR, Goldberg, G. (1994) dosis preliminar encontrar para el tratamiento de alcoholismo nalmefeno. Alcohol Clin Exp Res 18: p. 464 (resumen 270). ¶ Mason, BJ, Ritvo, CE, Morgan, RO, Salvato, FR, Goldberg, G., Welch, B., y Atienza Mantero, E. (1994) Un estudio doble ciego, controlado con placebo estudio piloto para evaluar la eficacia y seguridad de nalmefeno oral de HCL de dependencia del alcohol. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 18: 1162-1167. Ensayo pequeño DBPC mostrando nalmefeno (similar a la naltrexona) es seguro y eficaz en el tratamiento del alcoholismo. No hay beneficios significativos antes de tomar la primera copa en Nalmefene, el artículo dice que este hallazgo confirma la hipótesis de Sinclair que el medicamento está funcionando a través de la extinción.

 

5. Bohn, MJ, Kranzler, HR, Beazoglou, D., y Staehler, BA (1994) La naltrexona y el asesoramiento breve para reducir el consumo excesivo de alcohol. El diario americano de Adicciones 3: 9 1-99. La naltrexona es segura y eficaz en el estudio de etiqueta abierta para reducir el consumo y el deseo cuando se usa sin la desintoxicación y con instrucciones de no abstenerse sino para tratar de reducir el consumo. Protocolo similar al utilizado por Sinclair en estudios preclínicos como en el Método de Sinclair.

6. Agosti, V. (1994) La eficacia de los ensayos controlados de tratamientos de abuso de alcohol en el mantenimiento de la abstinencia. Revista Internacional de Adicciones 29: 759-769. ¶ Agosti, V. (1995) La eficacia del tratamiento en la reducción del consumo de alcohol: Un meta-análisis. Revista Internacional de Adicciones 30: 1067 a 1077 de 1995. Meta-análisis de todos los métodos de tratamiento del alcoholismo para que los datos de control fueron proporcionados. Se concluyó que el mejor método era naltrexona combinado con un protocolo Hacer frente a la bebida.

7. Sinclair, JD (1995) La historia en Finlandia tras el tratamiento con naltrexona nuevo para el alcoholismo (y cómo lo obtuvo la patente para ello). Vida y Educa-ción En Finlandia 3/95: 2-16. Popular crítica concluir la naltrexona es segura y eficaz.

8. Agosti V. (1995) La eficacia del tratamiento en la reducción del consumo de alcohol: Un meta-análisis. Revista Internacional de Adicciones 30: 1067 a 1077. La naltrexona con Lidiando con la bebida es efectiva y segura.

9. Organización Mundial de la Salud (1996) Programa sobre Abuso de Sustancias, Tratamiento farmacológico de los trastornos por uso de sustancias: las cuestiones internacionales en el desarrollo de medicamentos. WHO/PSA/96. 10 Revisión general final: "Uno de los medicamentos, la naltrexona, ha sido identificado como un tratamiento seguro y eficaz para la dependencia del alcohol." (P. 24).

 

10. Mason, B. (1996) Dosificación problemas en la farmacoterapia de alcoholismo. Alcoholism: Clinical and Experimental Ressearch 20: 10A-16A. Un pequeño estudio mostrando dosis de 20 mg y 80 mg de nalmefeno son bien tolerados, concluyendo que 80 mg es la dosis óptima con el 100% de terminar el juicio y el 62% tiene una respuesta estable (no más de 2 días de consumo elevado:> 4 bebidas para los hombres ,> 3 bebidas para las mujeres).

 

11. Monti, MP, Rohsenow, DJ, Swift, RM, Abrams, DB, Colby, SM, Mueller, TI, Brown, RA, y Gordon, A. (1996) Efectos de la naltrexona en el impulso de beber alcohol durante la exposición cue: resultados preliminares . Alcoholism: Clinical and Experimental Research 20 Suplemento: 92A. Después de ver su propia bebida alcohólica habitual, los pacientes de naltrexona tenía ganas de beber significativamente menor que los pacientes tratados con placebo.

 

12. Anton, RF, Romach, M. k., Kranzler, HR, Pettinati, H., O'Malley, S., y Mann, k. (1996). Farmacoterapia del alcoholismo-10 años de progreso. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 20: 172A-175A. Revisión de concluir la naltrexona es segura y eficaz, especialmente en los alcohólicos con una historia familiar de alcoholismo.

 

13. O'Malley, SS, Jaffe, AJ, Chang, G., Cabos, S., Schottenfeld, RS, Meyer, RE, y Rounsaville, B. (1996). Seis meses de seguimiento de la naltrexona y psicoterapia para la dependencia del alcohol. Archives of General Psychiatry 53: 217-224. Beneficios significativos con respecto a la naltrexona continuar durante meses después del final del tratamiento para hacer frente a grupo potable, pero sin beneficios significativos con la abstinencia.

 

14. Litten, RZ, Croop, RS, Chick, J., McCaul, ME, Mason, B., y Sass, H. (1996) INTERNACIONAL: Nuevos hallazgos sobre los medicamentos prometedores. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 20: 216A-218A. Los informes preliminares del ensayo naltrexona británico, el juicio Baltimore naltrexona y el juicio de Miami Nalmefene, todos ellos con importantes beneficios, así como la gran escala DuPont estudio abierto mostrando la seguridad de naltrexona.

 

15. O'Malley, SS, Jaffe, AJ, Cabos, S., y Rounsaville, BJ (1996) Experiencia de un resbalón "'' entre los alcohólicos tratados con naltrexona o placebo. American Journal of Psychiatry 153 (2): 28 1-283. Pacientes Naltrexona beber lo mismo que los pacientes tratados con placebo en el primer día de un resbalón (antes de extinción), pero los pacientes de naltrexona posteriormente son menos propensos a recaer en la bebida pesada y tienen menor deseo.

 

16. Croop, RS, Faukner, EB, Labriola, DF (1997) El uso de naltrexona Grupo de Estudio. El perfil de seguridad de la naltrexona en el tratamiento del alcoholismo: Resultados de un estudio multicéntrico uso. Archivos Generales de Psiquiatría 54:1130-1135. El gran estudio de seguridad DuPont mostrando naltrexona es segura y eficaz.

 

17. Maxwell, S., y Shinderman, MS (1997) naltrexona en el tratamiento

 

 

miento de los pacientes diagnosticados doblemente. Journal of Addictive Diseases 16: A27, 125. ¶ Maxwell, S., y Shinderman MS (2000) Uso de naltrexona en el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol en pacientes con severas concomitantes men-

 

enfermedad mental. Journal of Addictive Diseases, 19: 61-69. La naltrexona es segura y eficaz en los alcohólicos con diagnóstico dual que se les permitió beber mientras en la medicación, pero no fue efectivo en los alcohólicos habituales que se les dijo que se abstengan mientras que en la medicación. Discusión concluye que los resultados apoyan la hipótesis de Sinclair que la naltrexona funciona de extinción.

 

18. Volpicelli, J. R., Rhines, k. C., Rhines, JS, Volpicelli, LA, Alterman, AI, y O'Brien, CP (1997) y la dependencia de alcohol Naltrexona: Papel de cumplimiento del sujeto. Archives of General Psychiatry 54: 737-742. La naltrexona es segura y eficaz, pero pobres resultados de cumplimiento limitadas. No hay beneficios significativos antes de tomar la primera copa de la población total, pero sólo cuando los pacientes adherentes examinado, hubo un beneficio significativo antes de la primera copa reportado.

 

19. Oslin, D., Liberto, J. O'Brien, CP, Krois, S., y Norbeck, J. (1997) La naltrexona como tratamiento complementario para pacientes mayores con dependencia del alcohol. American Journal of Geriatric Psychiatry 5: 324-332. La naltrexona es segura y efectiva en pacientes de mayor edad que bebían, pero de ningún beneficio hasta la primera copa en la medicación.

 

20. Lifrak, PD, Alterman, AI, O'Brien, CP, y Volpicelli, JR (1997). La naltrexona para los adolescentes alcohólicas. American Journal of Psychiatry 154 (3): 439-440. La naltrexona es segura y eficaz en los alcohólicos adolescentes.

 

21. Kranzler, HR, Tennen, H., Penta, C., y Bohn, MJ (1997). Dirigido tratamiento con naltrexona de bebedores problema a tiempo. Addictive Behaviors 22: 431-436. ¶ Kranzler, H. R., Tennen, H., Blomqvist et al. (2001) Dirigida tratamiento con naltrexona para los bebedores problema a tiempo. Alcohol: Clinical and Experimental Research 25 (Suplemento 5): 144A. Primer ensayo para dar naltrexona sólo cuando los pacientes estaban tomando, de acuerdo con el Método Sinclair; naltrexona era seguro y produjo beneficios significativos, pero antes no tomar la primera copa, mientras que en la medicación.

 

22. O'Connor, PG, Farren, C. k., Rounsaville, BJ, y O'Malley, SS (1997) Una investigación preliminar de la gestión de la dependencia del alcohol con naltrexona por los proveedores de atención primaria. American Journal of Medicine 103 (6): 477-482. Estudio de etiqueta abierta concluyendo: "La naltrexona y el asesoramiento de los proveedores de atención primaria parece ser factible y eficaz."

 

23. McCaul, ME, Wand, GS, Sullivan, J., Mummford, G., y Quigley, J. (1997) Beta-naltrexol nivel predice la recaída alcohol. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 21: 32A. La naltrexona es segura y eficaz en

 

 

pacientes con mayores niveles del metabolito beta-naltrexol y con una dosis más alta (100 mg). Los beneficios de ser significativa a los seis meses.

 

24. Balldin, J., Berglund, M., Borg, S., Månsson, M., Berndtsen, P., Franck, J., Gustafsson, L., Halldin, J., Hollstedt, C., Nilsson, L. - H., y Stolt, G.. (1997) realizó un estudio aleatorizado 6 meses doble ciego controlado por placebo de naltrexona y el programa de educación para hacer frente habilidades. Alcohol y Alcoholismo 32: 325. ¶ Månsson, M., Balldin, J., Berglund, M., y Borg, S. (1999) de seis meses de seguimiento del efecto de la interacción entre la naltrexona y terapia de habilidades de afrontamiento en el tratamiento ambulatorio del alcoholismo. Alcohol y Alcoholismo 34: 454. ¶ Månsson, M., Balldin, J., Berglund, M., y Borg, S. (1999) La interacción entre el efecto de la naltrexona y habilidades de afrontamiento. Tratamiento y observación ulterior de los datos. Extracto de "Medicina Basada en la Evidencia de la naltrexona en el alcoholismo", simposio satélite para el 7 º Congreso de la Sociedad Europea para la Investigación Biomédica sobre Alcoholismo. Barcelona, ​​España, 16 hasta 19 junio, 1999. Sueco dual naltrexona DBPC ensayo clínico que demuestra ser seguro y eficaz con "Coping" instrucciones pero no es eficaz con la abstinencia.

 

25. Sinclair, D. (1997) Desarrollo de Finlandia de la extinción tratamiento para el alcoholismo con naltrexona. Psychiatrica Fennica 28: 76-97. ¶ Sinclair, JD (1998) extinción farmacológica de beber alcohol con antagonistas de opioides. Arqivos de Medicina 12 (Suplemento 1): 95-98. ¶ Sinclair, JD, kymäläinen, O., Hernesniemi, M., Shinderman, MS, y S. Maxwell (1998). El tratamiento de la dependencia del alcohol con naltrexona utilizando un protocolo de extinción. Resúmenes: 38a Reunión Anual, Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH)-patrocinado Nueva unidad de Evaluación Clínica de Medicamentos (NCDEu)

 

Programa, Boca Raton, Florida, 10 al 13 06 1998. ¶ Sinclair, JD (1998) nuevas opciones de tratamiento para el abuso de sustancias desde el punto de vista de la salud pública. Anales de Medicina 30: 406-411. La publicación de las reducciones altamente significativas en la ansiedad y beber encuentra en las primeras clínicas finlandeses utilizando el Método Sinclair.

 

26. Rybakowski, J. k., Ziólkowski, M., y Volpicelli, JR (1997) Un estudio de litio, la carbamazepina y la naltrexona en pacientes varones con dependencia del alcohol-resultados de cuatro meses de tratamiento. Resumen de la reunión anual de la Sociedad Europea para la Investigación Biomédica en Alco-

 

holismo. La naltrexona con el apoyo de la abstinencia no fue efectivo.

 

27. Sinclair, JD, kymäläinen, O., y Jakobson, B. (1998) Extinción de la relación entre el estímulo y la bebida en el tratamiento clínico del alcoholismo con naltrexona. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 22 (Suplemento): 144A. La naltrexona tratamiento redujo significativamente la capacidad de todo tipo de estímulos (afecto positivo, afecto negativo, y neutro) para activar potable, de acuerdo con una predicción de la hipótesis de la extinción.

 

28. Anton, R. (1998) naltrexona en comparación con el placebo cuando se combina

 

 

con la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento de los alcohólicos ambulatorios. Ponencia presentada en el IX Congreso de la Sociedad Internacional para Investigaciones Biomédicas sobre el Alcoholismo (ISBRA), Copenhague, Dinamarca, 27 junio a 2 julio 1998. ¶ Anton, R. (1999) Neurobiologial enfoque al tratamiento del alcoholismo: El papel de la naltrexona. Extracto de "Medicina Basada en la Evidencia de la naltrexona en el alcoholismo", simposio satélite para el 7 º Congreso de la Sociedad Europea para la Investigación Biomédica sobre Alcoholismo. Barcelona, ​​España, 16 hasta 19 junio, 1999. ¶ Anton, RF, Moak, DH, Waid, LR, Latham, P. k., Malcolm, RJ, y Dias, J. k. (1999) La naltrexona y terapia cognitivo-conductual para el tratamiento de los alcohólicos ambulatorios: Los resultados de un ensayo controlado con placebo.

 

American Journal of Psychiatry 156: 1758-1764. Juicio DBPC mostrando con naltrexona frente para ser seguro y eficaz. Ningún beneficio antes de tomar la primera copa en la medicación.

 

29. Hersh, D., Van Kirk, JR, y Kranzler, HR (1998) Naltrexona tratamiento de alcohol y los trastornos comórbidos consumo de cocaína. Psychopharmacol-logía (Berlín). Septiembre 139 (1-2): 44-52. Un pequeño estudio con ningún beneficio significativo de la naltrexona sobre el placebo en pacientes adictos al alcohol ya la cocaína.

 

30. Sinclair, JD (1998) De la complejidad óptima para la extinción de naltrexona alcoholismo. En: Hoffman, R., Sherrick, F. M., y S. Warm, J.

 

(Eds.) Visualización Psicología en general: La Ciencia Integrativa de William N.

 

Dember. Washington, DC: American Psychological Association, 491-508.

 

Examen final naltrexona es eficaz y funciona de extinción.

 

31. O'Malley, S. (ed.) (1998) La naltrexona y tratamiento del alcoholismo. Rockville, MD: Departamento de EE.UU. de Salud y Servicios Humanos, Servicio de Salud Pública. Protocolo para Mejorar el Tratamiento (TIP) Series vol. 28. Libro Ver-

 

ING seguridad y la eficacia de la naltrexona y la forma en que se ha utilizado. Incluye "¿Por qué no es naltrexona más utilizados" en la p. 75.

 

32. Heinälä, P., Alho, H., kuoppasalmi, k., Sinclair, D., kiianmaa, k., Y Lönnqvist, J. (1999) El uso de la naltrexona en el tratamiento de la dependencia del alcohol: un estudio doble ciego controlado con placebo ensayo finlandés. Alcohol y Al coholism-34: 433. ¶ Heinälä, P., Alho, H., kuoppasalmi, k., Lönnqvist, J., Sinclair, D., y kiianmaa, k. (1999) La naltrexona en el tratamiento del alcoholismo: la eficacia y el cumplimiento del paciente. En: Nueva investigación. Programa y Resúmenes. American Psychiatric Association 1999 Reunión Anual. Washington, DC. 15 a 20 mayo 1999. ¶ Alho, H., Heinälä, P., kiianmaa, k, y Sinclair, JD (1999) La naltrexona para la dependencia del alcohol:. Estudio doble ciego controlado por placebo de Finlandia. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 23:.. 46A (resumen 246) ¶ Heinälä, P., Alho, H., kuoppasalmi, k, Lönnqvist, J., kiianmaa, k, y Sinclair, JD (2000) dirigida con naltrexona frente terapia para la bebida controlada, sin desintoxicación previa, es eficaz y, en particular

 

 

 

bien tolerado: Un ensayo controlado de 8 meses. Resumen para 10 º Congreso de la Sociedad Internacional para Investigaciones Biomédicas sobre el Alcoholismo (ISBRA 2000), Yokohama, Japón, julio de 2l-Julio 8, 2000. ¶ Heinälä, P., Alho, H., kiianmaa, k., Lönnqvist, J., kuoppasalmi, k., Y Sinclair, JD (2001). Dirigido uso de naltrexona sin previa desintoxicación en el tratamiento de la dependencia del alcohol: Un factorial doble ciego y controlado con placebo. Journal of Clinical

 

Psicofarmacología, 21 (3): 287-292. Finlandés dual ensayo clínico DBPC. El método fue probado Sinclair (no desintoxicación previa, instrucciones destinadas a consumo controlado, naltrexona dadas sólo cuando se bebe, y la naltrexona continuó [aquí por 8 meses]) y han demostrado ser particularmente seguro y para producir beneficios significativos sobre el placebo. La naltrexona también fue probado con la abstinencia y resultó ser ligeramente peor que el placebo y para producir significativamente más efectos secundarios que cuando se utiliza con bebida controlada.

 

33. Garbutt, JC, Oeste, SL, Carey, TS, Lohr, k. N., y Crews, FT (Agencia para el Cuidado de la Salud y la Investigación, AHCPR) (1999) Informe de Evidencia / Evaluación de la Tecnología: Número 3: Farmacoterapia para la dependencia al alcohol. El tratamiento farmacológico de la dependencia al alcohol: Una Revisión de la Evidencia. Journal of the American Medical Association 281:1318-1325. Revisión de todos los tratamientos farmacéuticos para alcohólicos, concluyendo que la naltrexona es segura y eficaz y con mejor evidencia que cualquier otro medicamento.

 

34. Mason, BJ, Salvato, FR, Williams, LD, Ritvo, CE, y Cutler, RB (1999) Un estudio doble ciego, controlado con placebo de nalmefeno oral para la dependencia del alcohol. Archives of General Psychiatry 56: 7 19-725. Estudio Nalmefene Segundo, el juicio DBPC mostrando que es seguro y eficaz, pero no es beneficioso hasta tomar la primera copa en la medicación.

 

35. Rubio, G. (1999) Cómo utilizar naltrexona en diferentes grupos de pacientes alcohólicos. Extracto de "Medicina Basada en la Evidencia de la naltrexona en el alcoholismo", simposio satélite para el 7 º Congreso de la Sociedad Europea para la Investigación Biomédica sobre Alcoholismo. Barcelona, ​​España, 16 hasta 19 junio, 1999.

 

Abierto pero controlado con placebo estudio que muestra la naltrexona fue segura y efectiva. Ningún beneficio hasta la primera bebida en la medicación.

 

36. Swift, R. M. (1999) Tratamiento farmacológico de la dependencia del alcohol. New England Journal of Medicine 340: 1482-1490. Examen final "de todos los fármacos estudiados para el tratamiento de la dependencia del alcohol, las pruebas de eficacia es más fuerte para la naltrexona y el acamprosato."

 

37. Batel, P., Lancrenon, S., y Baconnet, B. (1999) Cumplimiento, la tolerancia y el resultado del tratamiento con naltrexona 3 meses entre 215 alcohol de-

 

pendents. Alcohol y Alcoholismo 34: 452 (resumen 125). Etiqueta abierta mostrando un buen cumplimiento en el 76% de los pacientes y la recaída en el consumo excesivo probablemente en cumplidores pobres.

 

 

 

38. knox, PC, y Donovan, DM (1999) Uso de naltrexona en el tratamiento hospitalario alcoholismo. Diario de Drogas Psicoactivas 31 (4): 373-388. La naltrexona con la abstinencia (en un programa de hospitalización) fue de ningún beneficio; 63 alcohólicos, DBPC.

39. Oslin, DW, Pettinati, HM, Volpicelli, JR, Wolf, AL, Kampman, k. M., y O'Brien, CP (1999) Los efectos de la naltrexona en el consumo de alcohol y la cocaína en pacientes doblemente adictos. Diario de Abuso de Sustancias y Tratamiento, 16 (2): 163-167. La naltrexona produjo disminuciones significativas en el consumo de alcohol y la cocaína.

 

40. Morris, P. (1999) Un ensayo controlado de la naltrexona para la dependencia del alcohol: una perspectiva australiana. Presentado en la Reunión de 1999 Científico de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo, 26 junio-1 julio, 1999, Santa Barbara, California. ¶ Morris, PLP, Hopwood, M. Whelan, G., Gardiner, J., y Drummond, E . (2001) La naltrexona para la dependencia del alcohol: un ensayo controlado aleatorio. Adicción 96: 1565-1573 La naltrexona es segura y eficaz con Enfrentando protocolo potable. Ningún beneficio hasta la primera bebida de medicación.

41. Sinclair, JD, Sinclair, k., Y Alho, H. (2000). Seguimiento a largo plazo de tratamiento con naltrexona continuo. Alcoholism: Clinical and Experimental Research 24 (Suplemento): 182A. (S16: 4) beneficios significativos de la naltrexona todavía están presentes tres años después de iniciar el tratamiento en pacientes que toman medicamentos siempre antes de beber, el deseo, los niveles de consumo y marcadores de daño hepático.

 

42. Organización Mundial de la Salud (2000). Gestión de la sustancia de-pendencia. Revisión Series. Una revisión sistemática de los antagonistas opiáceos para la dependencia del alcohol, 4. OMS / MSD / MSB 00,4 naltrexona es eficaz en el tratamiento del alcoholismo.

 

43. Chick, J., Anton, R., Checinski, k., Croop, R., Drummond, DC, Agricultor, R., Labriola, D. Marshall, J., Moncrieff, J., Morgan, MI, Peters, T., y Ritson, B. (2000) Un ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo de naltrexona en el tratamiento de la dependencia del alcohol o abuso. Alcohol y Alcoholismo 35 (6): 587-593. Juicio DBPC mostrando naltrexona es segura y eficaz en el cumplimiento de los pacientes. No hay beneficios hasta después de tomar la primera copa en la medicación.

 

44. Kranzler, H., Modesto-Lowe, V., y Van Kirk, J. (2000) Naltrexona versus nefazadona para el tratamiento de la dependencia del alcohol. Neuropsychopharmacol-nología 22: 493-503. DBPC ensayo no encontró beneficio significativo de la naltrexona con la terapia cognitivo-conductual, pero los sujetos mismos contribuyeron a efecto significativo de la naltrexona Oslin et al., 2003.

 

45. Auriacombe, M., Robinson, M., Grabot, D., y Tignol, J. (2000) naltrexona es ineficaz para prevenir la recaída en el alcohol en un realista de pacientes

 

 

 

poniendo. Un estudio doble ciego de un año de estudio controlado. Resumen de la 62 ª Reunión del Grupo sobre Problemas de Drogodependencia, Bal Harbor, Florida.

 

La terapia de apoyo con naltrexona fue ineficaz.

 

46. O'Malley, SS (2001) Ir más allá de los estudios de investigación clínica: comentarios sobre el Morris et al. (2001). Adicción a 96 (12): 1859-1860. Señala los principales efectos del alcohol en pacientes que muestra, mientras que en la medicación.

 

47. Ceccanti, M., Nocente, R., Calducci, G., Deiana, L., Attilia, ML, Sasso, GF, Sebastiani, G., Ulanio, F., y Goriale, G. (2001) naltrexona ed alcol: esperienze cliniche en Italia. medicina delle Tossicodipendenze-italiano Diario de las 30 Adicciones: 47-50. Simple ciego, aleatorizado en pacientes ambulatorios mayores de 60 años, mostró que la naltrexona no fue más eficaz que el placebo en el tratamiento de alcohólicos. Esto probablemente se hizo con las instrucciones de abstenerse, pero el artículo no dice qué instrucciones se dieron, por lo que este se clasifica como incierto.

 

48. Kranzler, recursos humanos, y Van Kirk, J. (2001) La eficacia de la naltrexona y el acamprosato para el tratamiento del alcoholismo: Un meta-análisis. Alcoholism: Clinical & Experimental Research 25 (9): 1335-1341, 2001. Revisión de concluir la naltrexona es segura y eficaz en general.

 

49. Anton, RF, Moak, DH, Latham, P. k., Waid, LR, Malcolm, RJ, Dias, J. k., Y Roberts, JS (2001) post-tratamiento con naltrexona resultados de la combinación con la terapia cognitivo-conductual para el tratamiento del alcoholismo.

 

Journal of Clinical Psychopharmacology 21 (1): 72-77. La naltrexona fue segura y efectiva. Los beneficios continúan después de la terminación de la medicación, pero desaparecen con el tiempo, de acuerdo con la extinción.

 

50. Monti, PM, Rohsenow, DJ, Swift, RM, Gulliver, SB, Colby, SM, Mueller, TI, Brown, RA, Gordon, A., Abrams, DB, Niaura, RS, y Aser, M. k. (2001) La naltrexona y la exposición cue con afrontamiento y entrenamiento en habilidades comunicativas para los alcohólicos: proceso de tratamiento y los resultados a 1 año. Alcoholism: Clinical & Experimental de Investigación 25 (11): 1634-1647. La naltrexona más terapia frente era seguro y eficaz. Ningún beneficio hasta la primera bebida en la medicación.

 

51. Rubio, G., Jiménez-Arriero, A., Ponce, G., y Palomo, T. (2001) La naltrexona frente a acamprosato: un año de seguimiento del tratamiento de la dependencia del alcohol. Alcohol y Alcoholismo 36: 419-425. La naltrexona es segura y eficaz con Lidiando con el protocolo potable. Ningún beneficio hasta la primera bebida en la medicación.

 

52. Monterosso, JR, Flannery, BA, Pettinati, HM, Oslin, DW, Rukstalis, M. O'Brien, CP, y Volpicelli, JR (2001) La predicción de respuesta al tratamiento con naltrexona: la influencia del deseo y la historia familiar. Americano

 

Journal of Addiction 10: 258-268. La naltrexona es segura y eficaz, especialmente con una historia familiar de alcoholismo.

 

 

 

53. Sinclair, JD (2001) La evidencia sobre el uso de la naltrexona y para diferentes formas de utilización en el tratamiento del alcoholismo. El alcohol y el alcoholismo 36: 2-10. Revisión de concluir que la naltrexona es segura y eficaz, pero sólo si se combina con la bebida, los datos presentados de la extinción del deseo del tratamiento con naltrexona en Finlandia.

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61. Anton, R. (2002) estudio multicéntrico de Nalmefene combinado con modi-

 

 

 

cado terapia de estimulación motivacional en el tratamiento de los alcohólicos ambulatorios Presentado en la 25 ª Reunión Científica Anual de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo, junio 28 a julio 3, 2002, San Francisco, CA. Nalmefene estaba a salvo, pero con "motivación Enhancement Therapy (MET) no fue significativamente eficaz, probablemente porque este tratamiento es en general la mejora de la motivación para la abstinencia" (ver # 70 infra).

 

62. Guardia, J. (2002) Un estudio doble ciego controlado por placebo de naltrexona en el tratamiento de la dependencia al alcohol. Los resultados de un ensayo clínico multicéntrico. Actas de la 25 ª Reunión Científica Anual de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo, junio 28 hasta julio 3, 2002, San Francisco, CA. ¶ Guardia, J., Caso, C., Arias, F. Gual, A. Sanahuja, J., Ramírez, M. Mengual, I., Gonzalvo, B., Segura, L., Trujols, J. y Casas, M. (2002) Un estudio doble ciego, controlado con placebo de naltrexona en el tratamiento del trastorno por dependencia al alcohol: resultados de un ensayo clínico multicéntrico Alcoholism: Clinical and Experimental Research 26 (9): 138 1-1387 La naltrexona es segura y eficaz en la reducción de las recidivas 202 pacientes a beber en exceso. Ningún beneficio hasta la primera bebida mientras que en la medicación.

63. kiefer, F. (2002) Ensayo aleatorio controlado de naltrexona, acamprosato y la combinación en el tratamiento del alcoholismo. Actas de la 25 ª Reunión Científica Anual de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo, junio 28 hasta julio 3, 2002, San Francisco, CA. ¶ kiefer, F., Jahn, H., Tarnaske, T., Helwig, H., Briken, P., Holzbach, R., kampf, P. Stracke, R., Baehr, M., Naber, D., y Wiedemann, k. (2003) Comparación y combinación de naltrexona y el acamprosato en la prevención de recaídas del alcoholismo: un estudio doble ciego, controlado con placebo. Archives of General Psychiatry 60 (1): 92-99. ¶ Lesch, O. de M. categorías diagnósticas. Escuela Europea de Neuropsicofarmacología Reunión de Consenso, Niza, Francia, 12-14 de marzo de 2003. DBPC estudio que muestra la naltrexona es segura y eficaz por sí solo y en combinación con acamprosato, con naltrexona sola o en combinación con acamprosato mejor que el acamprosato solo. Un análisis de los resultados por lesch mostró que la naltrexona beneficiado a aquellos que bebieron mientras que en la medicación, pero no los que conseguir con la abstinencia, pero acamprosato beneficios producidos con la abstinencia.

64. Rukstalis, M. (2002) La comparación de las respuestas al alcohol, la naltrexona en hombres y mujeres. Actas de la 25 ª Reunión Científica Anual de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo, junio 28 hasta julio 3, 2002, San Francisco, CA. La naltrexona fue igualmente eficaz en hombres y mujeres.

65. Berglund, M. (2002) Los medicamentos para la dependencia del alcohol. Tratamiento de Abuso de Alcohol: Una revisión basada en la evidencia, del Consejo Sueco de Tecnología en Salud (SBU) Actas de la 25 ª Reunión Científica Anual de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo, 28 junio-3 julio 2002, San Francisco, CA, p. 43. ¶ Berglund, M., Thelander, S., Salaspuro, M., Franck, J., Andréasson,

 

 

S., y Öjehagen, A. (2003) El tratamiento del abuso de alcohol: Una basada en la evidencia

 

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Una búsqueda de todas las pruebas publicadas e inéditas mostró naltrexona y el acamprosato son sólo los medicamentos para el alcoholismo con beneficios bien documentados. La naltrexona ha sido efectivo excepto cuando se usa con el apoyo de la abstinencia. En el informe de 2003, el análisis estadístico mostró resultados significativamente mejores con Afrontamiento / Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) que con la terapia de apoyo (p <0,05) (aunque el O'Malley et al., 1992, los resultados fueron reportados incorrectamente como significativo con de apoyo) y el meta-análisis mostró un beneficio significativo sobre el placebo con CBT.

 

66. Alkermes, Inc. comunicado de prensa. (3 de enero de 2002) Alkermes reporta resultados positivos de la fase II de un ensayo clínico de VIVITREX para la dependencia de alcohol en la reunión anual del Colegio Americano de Neuropsicofarmacología. La compañía de liberación sostenida naltrexona se encontró que era segura y eficaz en el tratamiento del alcoholismo.