Pedir perdón abre puertas

Ibn Taimiiah dijo: “Cuando estoy confundido en mi entendimiento sobre un tema religioso, suplico a Allah (Enaltecido y exaltado sea) que me perdone mil veces, quizás un poco más o un poco menos. Entonces, Allah (Enaltecido y exaltado sea) abre lo que hasta ese momento estaba cerrado y así logro entenderlo”.

(Y les dije: Implorad el perdón de vuestro Señor, pues es Remisorio, y así os enviará del cielo una lluvia abundante) (Corán 71:10-11)

Una manera de encontrar la paz interior es buscar constantemente el perdón de Allah (Enaltecido y exaltado sea). Incluso un pecado puede ser una bendición si logra que el creyente acuda arrepentido a su Señor. En Al-Musnad se relata lo siguiente:

“Allah (Enaltecido y exaltado sea) no decreta nada para Su siervo que no sea lo mejor para él”.

Con respecto a este Hadiz, Ibn Taimiiah fue cuestionado: “¿Incluso el pecado?” Él respondió: “Sí, si luego sobreviene el arrepentimiento, el pedido de perdón y un sentimiento sincero de remordimiento por haber caído en falta”.

(Si después de haber sido injustos hubieran recurrido a ti y pedido perdón a Allah, y también el Mensajero hubiera pedido perdón por ellos, habrían encontrado que Allah es Indulgente, Misericordioso.) (Corán 4:64)

(Si sufrís una herida, sabed que ellos también han sufrido una herida semejante. Así es como alternamos el triunfo y la derrota entre los hombres para que Allah distinga quiénes son los que creen y honre con el martirio a algunos de vosotros. Allah no ama a los inicuos.) (Corán 3:140)

(El día que suceda, les parecerá haber permanecido [en la vida mundanal] sólo una tarde o una mañana.) (Corán 79:46)

Siempre me asombro al pensar en algunas figuras históricas. A pesar que enfrentaron muchas dificultades, pareciera que para ellos las dificultades no eran más que gotas de agua. A la cabeza de este grupo exclusivo está Muhammad (B y P). El se encontraba en la caverna con Abû Bakr (R), cercado por sus enemigos y le dijo a su compañero:

(No te entristezcas, pues Allah está con nosotros.) (Corán 9:40) Al emigrar, estando despojado, abandonado y exiliado, profetizó que Surâqah iba a vestir las

pulseras de oro de Cosroes, Rey de Persia.

Justo antes de la batalla de Badr, el Profeta (B y P) vestía entusiasmado su armadura mientras decía:

(Ciertamente todos ellos serán vencidos y huirán.) (Corán 54:45) Y en la batalla de Uhud, luego de que algunos de sus compañeros fueron martirizados y otros

heridos, el Profeta (B y P) dijo a sus compañeros:

“Ubíquense en fila detrás de mí que oraré a mi Señor”.

Fue la determinación y la fuerza de voluntad del Profeta (B y P) lo que pudo, por voluntad de Allah (Enaltecido y exaltado sea), mover montañas.

Qais Ibn ‘Ásim Al-Minqari, famoso entre los árabes por su paciencia, se encontraba en una ocasión narrando una historia a algunos de sus compañeros, cuando apareció un hombre y le anunció: “Tu hijo ha sido asesinado. El hijo de tal y tal es a quien se acusa”. Pero Qais no interrumpió su relato sino que continuó narrándolo en calma hasta que terminó. Luego dijo: “¡Laven a mi hijo, amortájenlo y permítanme orar por él!”

(La piedad no consiste en orientarse hacia el oriente o el occidente, sino que consiste en creer en Allah, el Día del Juicio, los Ángeles, el Libro, los Profetas, hacer caridad, a pesar del apego que se tiene por los bienes, a los parientes, huérfanos, pobres, viajeros insolventes, mendigos y cautivos, hacer la oración prescrita, pagar el Zakáh, cumplir con los compromisos contraídos, ser paciente en la pobreza, la desgracia y en el momento del enfrentamiento con el enemigo. Ésos son los justos, y ésos son los temerosos de Allah.) (Corán 2:177)

‘Ikrimah Ibn Abû Yahl (R) se encontraba en su lecho de muerte cuando le ofrecieron un vaso de agua, a lo que respondió: “Ofrézcanselo a otra persona”. Muchos de los Sahaba que se encontraban al borde de la muerte, preferían a la persona que tenían al lado antes que a ellos mismos y de esta forma, morían con esa maravillosa muestra de hermandad.

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