Nada te turbe y aprende de tu realidad

Nada te turbe, y aprende a manejar tu realidad

En esta vida, si desprecias internamente algo que no posees, el valor de ello disminuirá para ti. Y si te conformas con no tener algo que realmente deseabas, tu corazón encontrará alivio.

“Y Allah nos concederá de Su favor y también Su Mensajero...” (Corán 9:59)

Cierta vez leí sobre un hombre que cayó de una ventana. Su anillo se quedó atorado en un clavo que sobresalía, y como consecuencia, su dedo anular fue arrancado, quedándole cuatro dedos en una mano. Lo asombroso no fue el incidente en sí, sino el júbilo que el hombre mostraba mucho tiempo después del accidente, su alegría quedó demostrada por las siguientes palabras: "Rara vez se me cruza por la mente que tengo cuatro dedos en una mano o que perdí un dedo. Sólo lo recuerdo cuando revivo el accidente. De lo contrario, mi trabajo sigue su marcha y estoy conforme con lo sucedido".

"Allah (Enaltecido y exaltado sea) lo ha decretado, y lo que Él desea ocurre".

Conozco un hombre que perdió su brazo izquierdo a causa de una enfermedad. Vivió muchos años desde entonces: se casó y tuvo hijos. Conduce su auto sin dificultades y realiza diversas tareas con facilidad. Está tan a gusto que es como si Allah (Enaltecido y exaltado sea) lo hubiera creado desde el principio con un solo brazo.

“Complácete con lo que Allah (Enaltecido y exaltado sea) te ha asignado y serás el más rico de los hombres”.

¡Con qué rapidez nos adaptamos a las circunstancias! Es asombroso cómo adaptamos nuestra manera de pensar cuando nos imponen un cambio en nuestro estilo de vida. Hace cincuenta años, una casa consistía en una alfombra hecha con hojas de palmera, una jarra de agua, una pequeña cantidad de carbón y otros artículos muy austeros. Por entonces, la gente se manejaba como ahora y la falta de muchos recursos o comodidades que hoy tenernos no hacían la vida menos importante de lo que es en la actualidad.

Un poeta árabe dijo lo siguiente:

“El alma desea más si la alientas, pero vuelve a contentarse con poco cuando la disciplinas”.

En una ocasión se desató una batalla entre dos tribus en la Mezquita Central de Al-Kúfa, cuando los miembros de cada una de las tribus comenzaron a insultar a sus contrarios. Un hombre que se encontraba en la Mezquita logró escapar a escondidas para buscar a Al-Ahnaf Ibn Qais, quien era conocido por su condición de conciliador y pacificador. El hombre que buscaba se encontraba ordeñando una cabra en su casa. Al-Ahnaf vestía una prenda que no valía ni diez dirhams (era barata y estaba en mal estado). Su rostro estaba demacrado y ojeroso y tenía una pierna más larga que la otra, lo que lo hacía cojear muy notoriamente. Cuando le contaron cuál era la situación, no mostró cambio alguno en su rostro y permaneció en calma. Su tranquilidad se debía principalmente a que Al-Ahnaf había sufrido muchas dificultades en su vida, por ello estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones. Le dijo al hombre: "Por la voluntad de Allah (Enaltecido y exaltado sea) todo estará bien". Luego comenzó a desayunar como si nada hubiera pasado. Su desayuno consistía en un pequeño trozo de pan duro, aceite, sal y un vaso de agua. Luego mencionó el nombre de Allah (Enaltecido y exaltado sea) y comió. Alabó a Allah (Enaltecido y exaltado sea) dijo: "Trigo de Irak, aceite de Siria, agua del Tigris y sal de Merv. Ciertamente, éstas son grandes bendiciones". Se puso sus ropas, tomó su bastón y emprendió el rumbo hacia donde se encontraban esas personas. Cuando lo vieron llegar, todos fijaron en él su vista y escucharon con mucha atención lo que el hombre iba a decirles. Les dio palabras de paz y compromiso, las cuales complacieron a ambos bandos y les pidió que se dispersaran y tomaran sus respectivos caminos. Todos asintieron y partieron sin dejar el mínimo rastro de rencor en sus corazones, y de esta manera el conflicto terminó en paz.

Un poeta árabe dijo:

"Uno puede alcanzar la nobleza aún si Sus ropas están maltrechas y su bolsillo, remendado".

Hay muchas lecciones que podemos aprender de este relato. Una de ellas es que la grandeza no está en el aspecto ni en la vestimenta; otras lecciones tienen que ver con que tener pocos bienes materiales no es un indicador de miseria y que la felicidad no se halla en la comodidad y en la riqueza.

“Por cierto que el hombre, cuando su Señor le agracia dice: Mi Señor me ha honrado. Y cuando le merma su sustento, dice: Mi Señor me ha desdeñado.” (Corán 89:15.16)

Otra lección que podemos extraer de este relato es que el carácter y las cualidades de una persona son los parámetros por medio de las cuales hemos de medir su valor, no así su vestimenta, sus zapatos o su casa. Su valor se mide por el conocimiento; la generosidad, los modales y las obras que esa persona posea.

“En verdad, el más honrado de vosotros ante Allah es el más piadoso.” (Corán 49:13)

La conexión entre el relato y el tema principal de este libro es que la felicidad no se encuentra en la opulencia, las mansiones, el oro o la plata; por el contrario, lá felicidad es algo que se ma¬nifiesta en el corazón a través de la fe, la alegría y el conocimiento.

“Que no te maravillen ni sus bienes ni sus hijos, pues Allah decretó que se extraviaran por ellos.”

(Corán 9:55)

“Diles: Contentaos con la gracia que Allah os ha concedido [el Corán] y con Su misericordia, pues esto es mejor que lo que atesoran los incrédulos.” (Corán 10:8)

Acepta de buena voluntadlo que ha sido decretado para ti. ¿Qué harás si no crees en el decreto de Allah (Enaltecido y exaltado sea)? Todo lo que planifiques sin someterte completamente al Divino Decreto de Allah no te brindará ningún beneficio. Por lo tanto, tal vez te preguntes, ¿cuál es la solución para las dificultades que debo enfrentar?

La solución es decir con sinceridad: "Estamos complacidos y hemos sometido nuestra voluntad al designio de Allah (Enaltecido y exaltado sea)".

“Dondequiera que os encontréis la muerte os alcanzará, aunque os refugiaseis en fuertes infranqueables.” (Corán 4:78)

Una de las mayores dificultades de mi vida, y qué día doloroso fue ese, sucedió cuando el médico me dijo que a mi hermano Muhammad debían amputarle un brazo. La noticia me sorprendió profundamente. La emoción embargó mi alma, y busqué refugio en las palabras de Allah (Enaltecido y exaltado sea)

“Todas las desgracias acontecen con la anuencia de Allah. Quien crea en Allah, Él fortalecerá su corazón [y podrá resignarse ante cualquier adversidad, pues sabrá que es el decreto de Allah].” (Corán 64:11)

“Albricia a los pacientes [que recibirán una hermosa recompensa]. Aquellos que cuando les alcanza una desgracia dicen: Ciertamente somos de Allah y ante Él compareceremos.” (Corán 2:155-156)

Estos versículos fueron una inyección de paz y alivio para mi alma. No hay manera de evitar que suceda lo que ha sido decretado. Por lo tanto, debemos tener fe y someter nuestra voluntad.

“Acaso pretenden tramar algo [para desmentir el Mensaje]? Sabed que nosotros lo desbarataremos.” (Corán 43:79).

“Y todos los asuntos son como Allah lo dispone; pero la mayoría de los hombres lo ignoran.”

(Corán 12:21)

“Cuando decide una cosa dice: ¡Sé!, y es.” (Corán 2:117)

Cierto día le informaron a Al-Jansá' An-Naja’iiah de la muerte de sus cuatro hijos varones,, quienes murieron en la batalla de Al-Qádisiiah. Su única reacción fue alabar a Allah (Enaltecido y exaltado sea) y agradecerle. La fe fortifica nuestra capacidad de perseverar a través de las dificultades. Y a través de la gratitud, uno alcanza la felicidad en esta vida y en el Más Allá. Si eres reacio a seguir este consejo, entonces pregúntate lo siguiente: ¿Existe otra alternativa? Si esa alternativa es la amargura, las quejas y negarse a aceptar lo que sucedió, entonces sólo tendrás dolor en esta vida y también en el Más Allá.

"Todo aquel que se contente tendrá placer y todo aquel que muestre furia obtendrá ira".

El mejor remedio y la acción correcta a realizar luego de una calamidad es decir con sinceridad: "Ciertamente pertenecemos a Allah y a El regresaremos". Esto significa que todos somos fruto de la creación de Allah (Enaltecido y exaltado sea) que pertenecemos a El; que estamos en Su reino; y que ante El compareceremos. En Él está el comienzo y a El regresaremos. Todo está en manos de Allah (Enaltecido y exaltado sea).

Un poeta árabe dijo estas palabras:

"Mi propia alma está partiendo, por qué llorar entonces cuando una posesión nos abandona".

Allah (Enaltecido y exaltado sea) dice:

“Todo ha de perecer excepto Su rostro. Suyo es el juicio y ante El compareceréis” (Corán 28:88)

“Todo cuanto existe en la Tierra perecerá” (Corán 55:26)

“Por cierto que tú fallecerás [¡Oh, Muhammad! ] y ellos también fallecerán [pues nadie es inmortal].” (Corán 39:30)

Si te dieran la mala noticia de que se incendió tu casa o que murió tu hijo o que perdiste todos tus ahorros, ¿qué harías? Desde este momento debes estar preparado mentalmente. Tratar de escapar o eludir lo que ha sido decretado es una actitud que no te dará ningún beneficio. Trata de estar satisfecho con lo que ha sido decretado, reconoce tu realidad y gánate la recompensa. No tienes otra opción. Puede que digas que sí hay otra opción pero es muy básica y debo advertirte que te alejes de ella: quejarse y refunfuñar es perder la compostura y caer en la ira y la furia. ¿Qué puedes lograr con ese comportamiento? Sólo lograrás la ira de tu Señor y la gente. Aún más, lo que has perdido no regresará y tu calamidad no se verá aliviada:

“Aquel que piense que Allah no defenderá [al Profeta Muhammad] en este mundo y en el otro [porque cree poder impedirlo], que intente llegar al cielo por algún medio y lo impida, y que vea si ello calma su odio.” (Corán 22:15)


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