Las virtudes de los libros

Abíl Ubaidah dijo:

"Al-Muhallab le dio este consejo a su hijo: ‘Hijo mío, no permanezcas en el mercado a menos que estés visitando al fabricante de armaduras o al vendedor de libros’.

Al-Hasan Al-Lu’lu'i comentó: “Durante cuarenta años me dormí con un libro en la mano". Ibn Al Yahm dijo:

“Si me da pereza antes de la hora de dormir - ¡Y que desagradable es el sueño que excede las necesidades! - tomo un libro de entre los libros de la sabiduría y me regocijo al encontrar una perla [de conocimiento]... Estoy más alerta cuando leo y aprendo con felicidad que cuando oigo el rebuzno del asno o el agudo sonido de algo que se rompe”.

Además dijo:

“Si encuentro un libro, y considero que redunda en algún beneficio para mí, me verás hora tras hora viendo cuántas páginas le quedan, por miedo a estar cerca del final. Y si se trata de varios tomos con muchas páginas, mi vida y mi felicidad están completas”.

El mejor y más valioso, noble y sublime de los libros nos dice:

“Este [el Corán] es el Libro que te ha sido revelado para que adviertas con él y como Mensaje para los creyentes. Que tu corazón no se sienta agobiado por ello.” (Corán 7:2) 

El mejor compañero en todo momento es un libro

Una de las actividades que te dará alegría es leer un libro, pues desarrollarás tu mente a través de la adquisición de conocimiento.

Al Yáhidh, un escritor árabe de siglos atrás, aconsejaba leer libros para alejar la ansiedad:

"El libro es un compañero que no te halaga ni te tienta a seguir el mal. Es un amigo que no te aburre, y es un vecino que no te hace ningún daño. Es una amistad que no pretende obtener favores de ti adulándote, ni te engaña con dobles discursos ni mentiras. Cuando lees con atención las páginas de un libro, tus sentidos se estimulan y tu intelecto se agudiza... Leyendo las biografías de otras personas, obtienes una apreciación tanto de las personas comunes como de la manera de vivir de los reyes. Incluso, podría decirse que en ocasiones aprendes de las páginas de un libro en un mes más de lo que aprendes de boca de los hombres en todo un siglo. Todos éstos son beneficios, sin necesidad de gastar dinero en un maestro que sólo busca cobrar sus aranceles, ni aprender de alguien con modales de menor jerarquía que los tuyos. El libro te obedece tanto en la noche como en el día, cuando estás de viaje y en la tranquilidad de tu casa. Un libro no siente sueño ni se cansa al llegar la noche. Es el maestro que siempre está allí para ti, cada vez que lo necesites, y si alguna vez te rehúsas a leerlo, él jamás se negará para ti. Si lo abandonas, no dejará de obedecerte. Y cuando todo se torne en tu contra, mostrándote su enemistad, el libro permanecerá a tu lado. El libro impide que te sientes en el umbral de tu puerta a mirar pasar a la gente. Te aleja de las personas de carácter frívolo, de hablar cosas malas y de la penosa ignorancia. Si el único beneficio de un libro fuera alejarte de las divagaciones y las frivolidades, con toda certeza puedes considerarlo como un verdadero amigo que te ha hecho un gran favor".

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